El tiempo pasaba y estos fantasmas fueron aventándose, pero al mismo tiempo mi esclavitud se acentuaba no solo por la forma en que me trataban sino porque yo demostraba cada vez una mayor sumisión y aceptación de mi lugar en la casa. Me fui convenciendo de que no tenía ningún tipo de derechos y que era lógico que así fuera ya que ellas eran distintas y superiores a mí y les debía estar agradecido sirviéndolas lo mejor posible.
Sumida en la fiebre del deseo, flor comenzó a imaginar situaciones con su hijo para lograr lo que quería. Entre todas las posibilidades que pasaron por su afiebrada mente, finalmente se decidió por aquella en que ella instruía a su hijo en educación sexual y le hablaba de las relaciones entre hombre y mujer, ya que sabía bien que aunque Raúl ya estaba en edad de saber de esas cosas, su padre no le había dicho nada ni nunca le diría una palabra al respecto debido a su falta de carácter.
Al día siguiente cumplí mi promesa y me enfilé temprano hacia la facultad de mi cuñadita. Al llegar al sitio acordado volví a sentir cómo me hervía la sangre por todo el cuerpo. Rosy se encontraba platicando con una de sus amigas y desde lejos pude verla con su batita de dentista y unos mallones (de esos que parece que sólo se pintaron las piernas) color azul rey... se veía realmente buenísima. Para colmo el zíper de su bata estaba un poco bajado, así que aunque yo venía caminando de su lado derecho, alcancé a ver parte de sus tetas... la cosa estaba para morir de un infarto, dado lo que ya había presenciado en la casa.
Para cambiar sus rutinas, madre e hija disfrutaban de emociones distintas y decidieron compartir con su profesor de música, el placer de disfrutar del Año Lunar Céltico.
A la noche nos fuimos a acostar temprano, ambos estábamos ansiosos, una vez más me pidió como esa vez (ver primer relato) y trate de que fuera como esa vez, lo logramos, porque, puteaba, por lo que había hecho con sus amigos, porque me había apartado de su lado, que era un estúpido, que tendría que haber sabido, que era imposible que nos separáramos.
Juliana me sacó de mis pensamientos cuando me dio su respuesta a lo que le había pedido; me dijo que todas sus pertenencias se encontraban en su domicilio y, que por obvias razones no podía ir, pero que con una de sus amigas tenía guardado un televisor y algunos libros los cuales me los daba como garantía del préstamo. Tomé una bocanada de aire tratando de calmar los nervios y le dije que ese no era el tipo de garantía que yo necesitaba, que lo que le solicitaba era otra cosa
Me incline y ahora si me ofreció su boca que bese con avidez. Puse mi mano en su entrepierna que estaba caliente y mojada. Le restregué mi mano sobre sus calzones y ella abría las piernas, me besaba introduciéndome su lengua que me absorbía, pero de reojo yo veía mi propio espectáculo: sus piernotas abiertas ya sin zapatos y la falda hasta la cintura.
Mónica lo cogió y empezó a oler profundamente el perfume que emanaba, al tiempo que su vulva empezó a segregar gran cantidad de líquido. Se estaba poniendo realmente cachonda, por si eso fuera poco Susana había empezado a deleitarla con expertos movimientos de lengua en su conejito. Susana estiró un brazo y cogió algo de entre la ropa y se lo tendió. Eran unas bragas de seda, color crema, las palpó, sus pezones se endurecieron más aún; se acarició interponiendo las bragas entre su mano y su piel. Sus poros se iban abriendo al contacto de la suave tela mientras con la otra mano acariciaba el pelo de Susana y la atraía más hacia sí.
Una noche estábamos los dos solos, mis padres estaban en una cena de negocios, y ella entro a bañarse. La situación de por si siempre me excitaba, mi hermana y yo solos en casa, y ella desnuda bañándose a pocos metros mío. Estaba por ir a mi cuarto para masturbarme, cuando se me ocurrió por fin espiarla para hacer real así mi fantasía de verla desnuda. Así lo hice. Espere a que dejara correr el agua en la ducha, sabía que le gustaba llenar la bañera con agua caliente para luego relajarse en ella.
Vivía sola con mis abuelos, pues seguía soltera, aunque nunca le faltaron pretendientes dispuestos a casarse con ella, pero mi tía resulto demasiado exigente con ellos y finalmente termino por desanimarlos uno tras otro. Por lo que supe, mi tía había tenido una desilusión amorosa con su primer pretendiente y eso la había marcado para siempre.
Sabrina es mi hermanita mayor... Y de un tiempo a esta parte me ha despertado en la cabeza fantasías sexuales que en más de una oportunidad me han hecho masturbarme, pensando en sus piernas que me ha mostrado involuntariamente cuando se acomoda en el sofá del salón a descansar.
En un primer momento me asusté, pero abro despacio la puerta, y pude ver a escondidas que mi hijo menor, Néstor, se estaba masturbando. La escena me produjo un morbo increíble, por lo que me quedé escondida mirando como mi hijo se satisfacía sexualmente. Observé como con su mano sostenía un respetable miembro al que sacudía con cierta violencia, sentado en el borde del inodoro, con sus ojos cerrados apuntando al techo.
Cada vez somos más las mujeres maduras que preferimos hombres jóvenes, no es que necesitemos estar con alguien de poca edad para sentirnos divinas. Chicas seamos sinceras, los tíos a medida que avanza en edad, se vuelven más pesados y empiezan a crecer de forma horizontal
Nuestra protagonista relata la forma en que además de mantener relaciones sexuales con su hermano, que se encarga de desvirgarle el culito, descubre el mundo de los placeres lésbicos con su mejor amiga.
Fui y golpeé su puerta, me atendió vestida con un conjunto pijama de pantalón largo y chaqueta, en ese momento no sé si fue mi imaginación o una premonición de lo que vendría pero creí ver, por la forma en que colgaban sus tetas bajo el pijama
Soy una chica trigueña de 23 años, me gusta como mujer mis formas, mis ganas de ser mujer, mis medidas físicas son de 95-64-92, mi altura 1,75, algunos han dicho que soy fría, quisiera contarles mi historia y que ustedes traten de percibir, si esto es así o como es para mí.
Mi hermana es enfermera, entonces me dijo que la primera semana que yo estaba en su casa le tocaba guardia todas las noches, y ni modo me tenía que quedar con mi cuñado.
Sorprendida tumbada en la cama leyendo un libro erótico y masturbándose, su hermana le chantajea amenazando con contárselo todo a sus padres. Terminarán montando un número de masturbación y placer mutuo difícil de olvidar.
Una joven lleva bastante mal el segundo matrimonio de su padre con una chica casi de su edad. Las rencillas entre ambas terminan en una excelente relación lésbica que mantiene muy unida a la familia.
Nuestro protagonista, aprovechando la ausencia de su esposa, invita a su cuñada, una mujer de 47 años, a una cena que tendrá de postre su propio cuerpo.
Nuestra protagonista, desde el momento en que llega a casa de sus tíos, sospecha que puede ocurrir algo que le lleve a seguir disfrutando del sexo, como efectivamente pasa. El trío con sus tíos mientras ven una película porno es la muestra.