Soy la profesora de mi hermana
Esta es la historia de mi amiga Sonia que cuenta como ayudo a su hermanita pequeña a disfrutar de la masturbación.
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Relatos eróticos sobre caja
Esta es la historia de mi amiga Sonia que cuenta como ayudo a su hermanita pequeña a disfrutar de la masturbación.
He tenido sexo con dos tías y dos primas, si me creen bien, sino, bien también.
Pero Sonia permanecía con los ojos cerrados y frotando su raja, apretando los dientes mientras el caluroso roce de la ropa interior la encendía más y más hasta llegar irremediablemente a un delicioso orgasmo, que apagó entre pequeños gemidos. Según recuperaba la respiración contenida, jadeando silenciosamente, abría los ojos, sin apenas darse cuenta de que aquel miembro de goma le miraba directamente a la cara situado en el valle que formaban sus tetas.
Ella dejó el alfiler para acercarse hasta mi pene, que comenzaba a descansar de su erección. Abrazó mi glande, lo estrujó entre sus brazos. Lo besó, lo lamió y se frotó contra él con furor, hasta conseguir que eyaculara otra vez.