Mi primera verga

Mi primera verga

La primera verga que tuve en la boca, fue la de mi primo Raúl. Y cómo la disfruté… Mi primo viene a quedarse a dormir muy a menudo. Solo le lleva un año a mi hermano, por eso se llevan tan bien.

Cuando Raúl viene, vamos al Vídeo y alquilamos películas, digo vamos en plural porque yo no me despego de ellos. Esto que les voy a contar paso hace dos años aproximadamente, yo tenía 14, y desde entonces, no he parado…

Como cada ocasión anterior, a la hora de ir a ver las películas, nos encerramos en la habitación de mi hermano y tiramos cojines en el suelo para acomodarnos.

Hay dos camas gemelas en las esquinas y en el centro una gran televisión y vídeo que son el orgullo de mi hermano, se pasó todo un verano trabajando de vallet parking en un centro comercial para poder comprárselos.

No sé cuando, pero parece que durante la película me quedé dormida y cuando desperté, ya era muy tarde y mi primo y hermano estaban dormidos cada uno en su cama.

Yo estaba muy cómoda y no quise levantarme para ir a mi cuarto.

Hacía un poco de calor, por lo que me quité mi bata de dormir y me quedé solo con mis panties blancos de algodón (panties de nena que ya no uso).

Volví a dormirme…

De nuevo desperté, esta vez con sed y así como estaba me fui a la cocina a tomar agua.

Estaba enfrente de la nevera abierta tomando agua, cuando sentí que se me pegaban a la espalda, volteé la cabeza y vi a mi primo Raúl.

Él me abrazó desde atrás y me agarró mis teticas. Hace un año no estaban como ahora, redondas y paraditas, eran apenas unos montículos de carne, pero eso sí, con unos pezoncitos siempre paraditos. Raúl me agarraba las teticas y se apretaba a mi espalda.

Entonces fue que sentí lo que hasta hoy creo y seguiré creyendo, fue mi perdición.

Sentí como si un tubo ardiente me quisiera traspasar la espalda.

Lo sentía latiendo. Pasé mi mano por detrás y lo toqué y me asusté…

Una mano de Raúl soltó mi teta y me apretó la mano contra su pene.

Me volteé con los ojos abiertos y mi primo aprovechó para besarme. Era el primer beso de lengua que me daban.

Sentía su lengua caliente y húmeda en toda mi boca mientras su mano izquierda no soltaba mi teta y su mano derecha apretaba mi mano contra el bulto de su pijama.

Sin soltarme todavía la mano, caminamos otra vez al cuarto.

Me sentó en la cama y me dijo: «quédate calladita para que no se despierte tu hermano».

Se acostó a mi lado, nos cubrió con la sabana y volvió a besarme.

Y de nuevo sus manos recorrían todo mi cuerpo, me pellizcaban los pezones, me hacían cosquillas en la barriga, metía su dedo en mi ombligo… hasta que llegó a donde quería.

Lentamente fue metiendo su mano entre mis panties, bajándolos a la vez.

Hasta que llegó a mi puchita.

Solo entonces me di cuenta del calor que salía de allí y de lo mojada que estaba.

Metió su dedo en mi rajita hasta que encontró mi clítoris y allí lo dejó, moviéndolo en círculos. Su boca bajó hasta mis tetas y comenzó a chupármelas.

Cada una por separado.

Yo estaba revolcándome en las sabanas, entonces él me dijo: » tienes que estar quietecita, amor» .Traté de tranquilizarme y dejar de gemir, mordiéndome los labios. «¿¿Te gusta??» Me preguntaba. Yo solo asentía moviendo la cabeza. » Sabía que eras una putita. Esto te va a gustar más…»

Entonces me bajó los panties a los tobillos y bajó su boca a mi puchita.

En el momento que puso su lengua en mi rajita, comencé a temblar y a gemir, tuvo que taparme la boca. Estaba teniendo mi primer orgasmo provocado por la lengua de un hombre y lo estaba disfrutando.

Levantó su cabeza y entre lengüetazos a mi clítoris me decía: «¿Te gusta puta? ¿Te gusta? Sabía que ibas a ser buenísima, pero no me imaginé que tanto» Sus palabras me excitaron más y no dejaba de temblar.

«Como parece que no te vas a callar, te voy a llenar la boca» oí que me decía.

Siguió con su cabeza entre mis piernas y se puso encima de mí, hasta que tuve frente a mi cara su pedazo de carne.

La veía bailar frente a mí como una víbora encantada y me estaba hipnotizando.

La boca se me llenó de saliva, al igual que mi puchita, que mi primo seguía mamando, también se llenó de mis jugos. «Agárrala y chúpala como un caramelo» me ordenó mi primo.

La tomé con mis manos y del hoyito le salían unas gotitas transparentes. No me cansaba de verla. Me había enamorado a primera vista de las vergas.

De pronto recordé algo que le vi haciendo a mi mamá.

Cierta noche vi, desde el pasillo frente a su cuarto, como se tragaba toda la verga de mi padre.

Entonces entendí. Puse la polla de mi primo al alcance de mi boca y le pasé la lengua por la punta. Sentí que él se estremeció y con más fuerza chupó mi clítoris.

«Sigue nena, métetela toda» . Yo abrí grande la boca y empecé a metérmela despacito.

Al principio no me gustó mucho, pero después la llené de saliva y todo comenzó a cambiar.

De pronto mi boca sabía qué hacer, cuando chupar, cuando pasar la lengua, cuando morder y cuando mamar. Una de mis manos fue hasta sus bolas y se las toqué, amasándolas.

Raúl mientras, seguía dándome sorpresas.

Esta vez me estaba masajeando la entrada de mi vagina con uno de sus dedos… Jugaba con ella, empezando a entrarlo despacito.

Me dolió… sus dedos son más grandes que los míos y mi vagina ya está acostumbrada a mis dedos.

Me metía el dedo y chupaba mi clítoris. . Luego descubriría como aprendió mi primo a hacerlo tan rico… Sentí que una corriente pasaba de mi clítoris a la punta de mis tetas y de ahí hasta mi cerebro, donde sentí que algo explotó….

Creo que perdí noción del tiempo o me desmayé o no sé que pasó, pero cuando volví a abrir los ojos Raúl estaba sentado a mi lado, mi mano estaba en su verga guiándome para que lo pajeara.

«Me voy a venir» gimió y su leche comenzó a caerme en mis tetas y en la cara.

Era increíble, no paraba de salir. Con mi otra mano yo regaba su leche por mi cuerpo y mi puchita.

Bajaba la cabeza tratando de chupar mis tetas para probar ese manjar. Eso lo calentó mas y me veía mientras se escurría su verga y no dejaba de pajearse.

«No lo puedo creer…. me estoy viniendo de nuevo».

Y su leche empezó a mojarme de nuevo. Yo estaba perdida masturbándome con su leche en mis manos, destrozando mi clítoris, hasta que con un estremecimiento me vine con un gemido.

Solo podía escuchar los murmullos de mi primo, mientras seguía jalando su verga.

Estaba repitiendo algo que no entendía.

Levanté un poco la cabeza y lo vi con los ojos cerrados, su mano en su verga, llena de leche y repitiendo una sola palabra, una y otra vez: «Puta… Puta… Puta… Puta… Puta… Puta… Puta… Puta… Puta…» Es cierto, pensé… soy una puta.

Nadie se había dado cuenta, excepto mi querido primo Raúl.

Por eso lo quiero tanto

Desde ese día sigo disfrutando de su verga y su leche.

Él y otras personas se han encargado de hacerme la puta que hoy soy y que me enorgullezco de ser.

Estaba pensando en esto cuando sentí un movimiento en la otra cama.

Volteé a ver y era mi hermano, que sentado en su cama también se jalaba su verga y repetía la misma palabra que mi primo: «Puta… Puta… Puta… Puta… Puta… Puta… Puta… Puta… Puta…»

Con ese dulce coro en mis oídos, cerré los ojos y me dormí.

Como un angelito.

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