La prima de mi mujer

La prima de mi mujer

Me llamo Jesús, soy de Madrid y esta historia que os voy a contar sucedió el año pasado.

Mi mujer cogió las vacaciones en el mes de Julio y yo las cogía en la segunda quincena de Julio y como iba a trabajar de noche le dije que se fuera al pueblo con sus padres que aquí no hacía nada y allá por lo menos tomaría aire puro y ella aceptó.

A las afueras de Madrid vivía una prima de mi mujer (Maria) de 23 años, morena con media melena y un cuerpo dentro de lo normal.

Cuando yo llevaba 3 días solo en casa, recibo una llamada de Mari y me dice que esta tarde se pasaría por casa para hacerme una visita.

A las 6 de la tarde llaman a la puerta, yo estaba en la cama ya que estoy de noche, me levanto me pongo un pantalón corto ya que duermo desnudo y voy hacia la puerta para abrir y allí estaba ella, la hago pasar.

-Hola- me dice ella

-Hola

Nos dimos dos besos en la cara y pasó al salón.

-¿ Que haces aquí? la pregunte

-Pues nada, me llamo tu mujer y me dijo que pasase algún día, por si tenias la casa hecha un desastre.

– Pues como veras no esta mal

– Ya veo, también estuvimos hablando de que como yo tengo que trabajar aquí al lado y si no te importa me quedare unos días y así no tengo que pegarme esos madrugones.

como quieras, pero te vas a quedar sola por las noches.

No importa,¿ a qué hora vienes por la mañana?

Sobre las siete

Vale sobre esa hora me levanto, me lavo y desayunamos juntos.

Me parece bien

Me voy a la habitación y me pongo más cómoda que hace calor

Vale, yo me voy a duchar para despertarme un poco e ir fresco al curro

Me fui al cuarto de baño para ducharme, e intente cerrar la puerta, pero no cerraba del todo por que cuando la colocaron, lo hicieron mal y roza en el suelo, quedando unos 10 cm abierto y da justo enfrente de la ducha.

La ducha no tiene mamparas pero si unas cortinas, me desnude y me metí en la ducha cerré la cortina y me lave, al terminar me puse el pantalón corto y me fui al salón, y allí estaba ella sentada en el sofá, llevaba una camiseta blanca muy fina y un pantalón muy corto.

Me senté enfrente de ella y pude apreciar que debajo de la camiseta no llevaba sujetador y se le medio trasparentaba los pezones, al ver esto mi pene reaccionó, teniendo una erección que se notaba por el pantalón corto.

Yo intente colocarme para que no se notase y me fije en sus piernas, eran bastante bonitas en esa posición, con las piernas cruzadas.

Cada vez estaba peor, ya que llevaba varios días sin hacer el amor y tampoco me masturbaba.

Ella se levanto y me dijo que iba a preparar algo para cenar, pasó a mi lado y pude contemplar su cuerpo, ya que antes no me fijaba como una mujer que es, sino como una niña ya que la conocía desde pequeña.

Cuando se fue a la cocina, yo me levanté y me fui al servicio y allí me masturbe soltando leche por todos los lados. Cuando me quedé a gusto, limpie lo que había manchado y salí al salón.

Después de un rato nos pusimos a cenar, y mientras cenábamos me fijaba en ella y se me ponía morcillona,pasado un tiempo me fui a trabajar.

A las 7 de la mañana, llego del trabajo y ella se acaba de levantar, nos dimos dos besos como siempre y se fue a ducharse.

Cuando ella se duchaba, yo pase por ahí y sin saber porque me asome por el hueco de la puerta, ella se estaba duchando y no dejó cerrado las cortinas del todo y pude contemplarla por primera vez desnuda, tenia un pecho no muy grande pero bien formado, con un pezón pequeño como un botón y muy oscuro, baje la mirada y vi su chocho, lo tenia lleno de pelo pero cuidado y un culo redondito, claro como no podía ser de otra forma mi polla se puso a cien, me dieron ganas de pasar, pero me contuve. Me fui corriendo a mi habitación, me baje los pantalones y calzones y me masturbé, manchando todo el suelo de mi leche, limpie el suelo y mi pene con el calzón, me puse el pantalón corto y me fui a la cocina a desayunar. Al rato apareció ella ya vestida, se sentó y desayuno también, al cabo de un rato, se levantó me dio un beso en la cara y me dijo que se iba a trabajar y que volvería sobre las dos de la tarde.

Cogió la puerta y se marchó, yo me desnude y me acosté.

Me desperté sobre las cuatro de la tarde, me levanté y me fui a duchar para despejarme, salí de la ducha y me puse un pantalón corto.

Me fui al salón y allí estaba Mari, tumbada en el sofá con su camiseta blanca que se le transparentaba sus tetas y un pantaloncito muy corto que se le podía ver el comienzo de su culo.

A ver esa imagen mi pene se volvió a poner dura y como solo llevaba un pantalón corto se notaba bastante.

Hola – me dijo incorporándose y quedándose sentada.

Hola

¿ Te pasa algo?

No ¿ por qué?

Por eso- bajó la mirada hacia mi paquete.

Yo baje la mirada y enrojecí y por la vergüenza poco a poco mi erección fue bajando quedando morcillona.

Así no estaba esta tarde-dijo-

¿Cómo?

Cuando llegue a casa pase por tu habitación y tenías la puerta abierta y estabas dormido y desnudo y te la vi ¿te has enfadado?

No, la culpa es mía por dormir desnudo o con la puerta abierta.¿Estuviste mucho tiempo?

Estuve un rato mirando sin hacer mucho ruido para que no te despertases y como no había visto una, salvo en fotos y películas, no quise perder la oportunidad de ver una, lo que pasa que estaba muy oscuro y no se veía bien.

Me quede sin decir nada ni como reaccionar.

Jesús me haces un favor.

Cual

Mira tengo 23 años, soy virgen y quiero seguir siéndolo hasta que encuentre un hombre para casarme y llegar virgen al matrimonio, pero me gustaría ver alguna polla y tocarlo antes , aunque ya he visto la tuya en reposo y con poca luz, me gustaría que me la enseñaras ahora que hay luz y vértela también en tensión?

Cuando me decía esto, mi pene parecía que cobraba vida.

¿Qué me contestas?

Yo no sabia que decir.

Venga decídete.

Vale, pero tu también te tienes que desnudar para verte, no vas a ser tu sola la que me vas a ver desnudo yo también quiero verte desnuda.

Parece lógico, pero tu primero.

Esa situación me parecía muy excitante y tenia el aparato a cien.

Me baje los pantalones y la polla apareció pegando saltos. Ella se quedo mirando y la dije que ahora la tocaba desnudarse ella.

Mari se quitó la camiseta y aparecieron sus tetas, eran maravillosas, se quitó el pantalón y apareció ante mí su conejo con su manojo de pelo negro haciendo un perfecto triángulo. Mi pene creció más todavía. La puedo tocar? me pregunto, y yo asentí con la cabeza.

Ella se acercó y la cogió con una mano como si tuviera miedo de que la hiciese daño.

Esta muy dura dijo ella. y empezó a acariciar suavemente el tronco con esa mano, yo me moría de gusto, luego me cogió los testículo se quedaba embobada mirando y luego empezó coma amasarlos suavemente.

En ese momento me retiré y me senté en el sofá, ella se agachó, poniéndose de rodillas y empezó a darme besos en los huevos, luego en el tronco y por último en el capullo, parecía disfrutar de tocar mi pene y de besarlo. me cogió con una mano el tronco y empezó un suave sube baja, haciéndome una deliciosa paja, después empezó a lamérmelo como si fuese un chupa chups, al cabo de estar chapándola un rato se la metió entera en la boca, moviendo la cabeza de arriba a abajo y con la punta de la lengua me hacía círculos en el capullo.

Pasado un tiempo la dije que me iba a correr, ella quitó la cabeza y continuó con la mano hasta que estalle, echando toda mi leche, ella seguía agarrando mi pene, cayéndole semen en su mano, cuando quedó flácida, la soltó y lamió la mano.

Nunca he probado el semen y no parece que sepa muy mal.

Ella se sentó a mi lado y empecé a acariciar sus tetas, como si estuviese amasando pan, la pellizcaba los pezones, que parecía que la gustaba ya que suspiraba, luego empecé a bajar la mano por el vientre y fui bajando hasta llegar al pubis , allí estuve acariciándolo un poco hasta que seguí bajando hasta llegar a su chocho que está muy húmedo, la acaricie su clítoris y ella se retorcía de placer.

Quise meterle los dedos dentro y ella me los apartó, diciendo que la podía hacer lo que quisiese menos desvirgarla.

Entonces me levanté me acerqué y empecé a comerme su almeja subiendo la lengua de abajo casi desde el agujero del culo hasta el clítoris así varias veces hasta que se corrió.

Nos levantamos nos duchamos, preparo la cena y me fui a trabajar.

Por la mañana cuando llegue a casa ella ya estaba vestida y había preparado el desayuno, nos sentamos y no hablamos de los sucedido el día anterior, ella se marchó a trabajar y yo me acosté.

Estaba durmiendo cuando noto que alguien toca mi pene, era ella que me estaba haciendo una mamada, luego se echó encima de mí sin soltar mi miembro, ofreciéndome su coño y no desprecie la invitación , a si que empecé a comerse cu conejo.

Al cabo de un rato ella se corrió y al rato después solté todo mi semen, pero esta vez no quito la cabeza y se la trago todo, limpiando luego mi pene con la lengua.

Buenos días- me dijo

Buenos días- la conteste.

En los cuatro días siguientes no hubo penetración, porque ella no quería, pero nos lo comíamos mutuamente, que es mejor que nada.

¿Qué te ha parecido el relato?