Tras la muerte de su marido Daniela una viuda de 38 años no puede encontrar trabajo por lo que su hijo Alejandro de 19 años decide abandonar la universidad para convertirse en el proveedor económico de la familia Daniela criada con la creencia tradicional de roles asume una actitud sumisa y comienza
Desnudo como estaba salí al salón dándome de bruces con el cura, ¡¡¡con sotana!!!
-Cura. -¡¡¡He dicho que paréis!!! Estáis mal de la cabeza. ¡¡¡Qué paréis!!!
Me quedé parado en la puerta, ya qué…
Así terminó el último capítulo…
En "Lecciones de Dominación Familiar", Carlos demuestra follando a Elizabeth en la cocina frente a Mara y Juan, enseñando técnicas de dominación. Juan practica con Mara, luego recibe consejos detallados de Carlos en un diálogo nocturno.
En "Lecciones Ejecutivas", Mara y Elizabeth visitan a Carlos en su oficina. Él folla a Mara sobre el escritorio mientras Elizabeth espera afuera. Luego, masturba a Elizabeth con un dildo hasta el orgasmo, filmándolo. Envía el video a Juan, quien se masturba
Siendo el masoquismo una de mis más fuertes perversiones, encontré en las pinzas de madera para tender la ropa de mi padre, un delicioso instrumento de tormento. Una hija servicial es lo que diría la gente, al saber que lavé la ropa de mi padre, siendo más bien una puta colgada del tendedero.
El pacto era tocar tan solo las tetazas de Clarita, pero Carlos necesita más y quiere llegar a un acuerdo con su hermano. Manu quiere seguir morboseando con ella y lo tiene claro.
Mi hermanita se lo monta con su novio en un parque y por la tarde, al regresar a casa, mi madre entra en mi habitación y la meto mano de forma descarada.
Mi hermana me cuenta que la enseñaron un vídeo en el que vio a mi madre gimiendo y pidiendo rabo como loca a un desconocido. Al final no es tan angelical como parece y su pasado oscuro me deja confundido.
La luz del baño se enciende y saltó de la cama para ver quién está dentro, lo que me encuentro es impresionante, mi madre se mira en el espejo sofocada y comienza a acariciarse
Mi hermanita me despierta y me lleva a su habitación, al otro lado de la pared se oye a mis padres follando y a mi madre diciendo “Métemela por el culo”
Se me paró la pita otra vez. Le quité la tanga. —Papi —masculló otra vez. Me detuve impertérrito y le contesté: —Dime, mi amor. Pero no contestó nada. —¿Quieres que pare? Después de cuatro interminables segundos, ella repuso
Mi amoooor…!!! Querés ser mi esclava tambien ???Empezá trayéndome los cigarrillos, una cerveza bien helada, un vaso grande y sacate todo eso para el papi. – Sí, papito, soy tu hija . –
La nena creció tan de golpe y de tal forma que ya no pude evitar mirar esa cola grande y pulposa de reojo. Y lo peor es que ella no es ajena a lo que me pasa, se da cuenta. Cuando siente mi verga durísima
La luz del baño se enciende y saltó de la cama para ver quién está dentro, veo a mi madre que se mira en el espejo sofocada y una cosa lleva a la otra.
De visita nuevamente en casa de papá, un clima húmedo y el sabor de una dulce y fresca sandía, como precursores de una tremenda cogida proveída por mi progenitor. La lujuria que envuelve al sexo en una cocina y la disposición a ser cogida fuertemente por el culo, dieron lugar a un nuevo encuentro
Mi madre está un poco bebida y mi hermana me pide ayuda para llevarla al baño, allí sube su falda, baja la braguita que lleva puesta y me incita a tocar su sexo.
Siempre quise descubrir que escondía mi suegra bajo su ropa, pero nunca pasó más allá de llegar a oler su ropa interior o morbosearla a través de su pijama y cosas de ese estilo hasta el día que les contaré como primera entrega en este relato que espero les caliente leerlo tanto como a mí
¡Hola a todos! Mi nombre es Esteban, nací y vivo en Madrid, tengo 26 años de edad, habiendo nacido en el mes de noviembre del año 1994, y soy en extremo morboso, lascivo, concupiscente, lujurioso, libidinoso, fetichista, parafílico, guarro, cachondo, caliente, bizarro, sexoadicto, obsesivo, impulsivo.
Isabel giró la cabeza para buscar los labios de su vástago, encontrándolos en un beso desesperado que sabía a rendición. Sus manos buscaron las de su hijo, guiándolas hacia adelante para que él pudiera estrujar sus pechos grandes mientras seguía castigando su trasero con ese roce rítmico y obsceno de