Fin de semana en el camping I

Quedamos el viernes con una pareja muy amiga nuestra para que se viniesen al camping donde tenemos nuestra caravana para pasar el fin de semana, ya que, aunque el marido de ella y yo trabajamos juntos, la presión constante a la que estamos sometidos no nos permite conversar ni un minuto.

Respecto a las chicas os diré que aunque tienen bastante tiempo libre, no acaban de congeniar, y, por lo tanto no suelen hablar ni quedar ellas solas, siempre que lo hacemos vamos los cuatro juntos.

Alguna vez me he preguntado porque no se llevan del todo bien, ya que nosotros dos somos excelentes amigos, y la relación de cada uno con la esposa del otro es genial; sin lugar a dudas ha de tratarse de celos o algo similar.

Deciros que la esposa de mi amigo Juan, Mari, ha sido mama hace unos pocos meses, y aun tiene en su cuerpo las secuelas de tan magno acontecimiento, su cuerpo se ha vuelto mucho más redondeado, sus senos (ya de por si inmensos) han alcanzado cotas insospechadas para la mente humana, y su culo es un auténtico monumento al morbo.

Curiosamente a ella esta situación le ha hecho deprimirse algo, ya que no se siente tan atractiva como antes de quedarse embarazada.

Este punto me sorprende negativamente, ya que aunque hace muchísimos años que la conozco y siempre ha sido una chica realmente explosiva que atraía la mirada de cualquier macho que pasase a su lado (incluso de más de una hembra), es en la fase final de su embarazo y en la actualidad cuando realmente me he quedado prendado por su belleza; sobre todo desde el día en que la vi dar de mamar a su pequeña, sin lugar a dudas esos inmensos pechos coronados por dos pezones marrones oscurísimos me han dejado marcado para el resto de mi vida.

Pues bien, todo se desarrolló con la normalidad y armonía que esperábamos.

Llegamos al camping el viernes por la noche, sobre las 22 horas aprox. cargados con todos los bultos, que no eran pocos, por cierto.

Acomodamos las cosas en la caravana e improvisamos una cena ligerita para engañar un poco a nuestros maltrechos estómagos. Las charlas entre los cuatro se veían continuamente interrumpidas por simpáticas risas, sin lugar a dudas lo estábamos pasando de maravilla.

No paso demasiado tiempo cuando comencé a darme cuenta que mí querida y admirada amiga Mari y yo teníamos posibilidades de pasar un fin de semana especialmente «divertido».

Ninguno de los dos nos quitábamos el ojo de encima, y en más de una ocasión nos dirigíamos miradas que parecían decir devórame.

Llegue a preocuparme por si su marido y mi magnifica esposa llegaban a darse cuenta de la situación y se mosqueaban, pero esto no ocurrió, porque la buena de Sara (mi esposa) era consciente de la atracción que Mari ejercía sobre mis hormonas masculinas y desviaba la atención de su marido ante el más mínimo peligro.

Seguramente os preguntareis porque mi chica podía saberlo, pues bien amigos, somos una pareja muy liberal a la hora de contarnos nuestras fantasías sexuales y no solemos ocultarnos nada.

Nuestros amigos Juan y Mari habían sido el centro de ellas en multitud de ocasiones, incluso haciéndonos pasar alguno de nosotros por uno de ellos, somos especialmente morbosos, y estas fantasías nos ayudaban a potenciar nuestra excitación.

Eran ya las 2 de la madrugada y Mari subió a la caravana a atender a su hija que al parecer tenía hambre, al principio me sentía un poco cortado, porque me había entrado un sueño terrible pero no me atrevía a subir por si se notaba mucho.

Decidí esperar, pero en vista de que pasaban 20 minutos y seguía sin salir, les dije a Juan y a mi esposa Sara que me disculparan pero que ya no podía aguantar más y me iba a dormir. No podéis imaginar la sonrisa tan picaluera que tenía Sara cuando mi dio las buenas noches.

Pero lo mejor fue sin duda subir a la caravana y ver a Mari sentada en mi cama, despojada por completo de su camiseta y sujetador, dando el pecho a su pequeña.

Se dio cuenta de lo cortado que me quede, y fue entonces cuando me dijo: No te dará corte verme así después de tantos años de amistad ¿no?…….. Titubee un poco y le dije que por supuesto que no, que simplemente estaba fascinado de ver la maravilla que tenía ante mis ojos. Me invitó a sentarme a su lado para que pudiese ver mejor a su hija comer. Fue entonces cuando le dije que lo que me encantaba no era precisamente eso, sino los cantaros de los que estaba comiendo.

Automáticamente su cara se ilumino y me dio unas gracias tan sinceras que hasta se le saltaron las lágrimas.

Le prohibí que llorara y la invite a que me solicitase lo que quisiera para demostrarle que era precisamente en su estado cuando me parecía la mujer más apetecible que jamás había conocido. Sin lugar a dudas, me había envalentonado y me había tirado al vacío sin paracaídas: pero la suerte estaba de mi parte…, pues me dijo: Como sé que eres muy madrugador y Juan y Sara dormirán hasta tarde, te propongo que mañana, en cuanto me levante y me dirija a las duchas del camping, sobre las 6 o las 7 de la mañana, vengas detrás mía y entres en el aseo de señoras y me busques, estaré en la tercera ducha del pasillo de la derecha, pues quiero que te duches conmigo.

Automáticamente se me quito el sueño, y el resto de la noche no pude pegar ojo, que larga se me hizo, pero al fin oí movimiento en la cama de enfrente, era ella que estaba levantándose sigilosamente para no despertar a nadie, escuche como cerraba la puerta tras salir; espere cinco minutos y me levante con cuidado de no despertar a nadie.

Me dirigí tan rápido a los servicios que creo que me falto poco para llegar antes que ella. Toque a la puerta acordada y allí apareció ella, con un camisoncillo casi transparente debajo de su albornoz. Intente decirle lo preciosa que la veía incluso recién levantada, pero me dirigió su dedo índice a mis labios indicándome que callase, y diciéndome que ya había tenido bastante con mis confesiones y miradas de la noche anterior y que prefería pasar directamente a la acción.

Comenzó a desnudarse, y cuando quedo totalmente expuesto su cuerpo ante mis ojos, colgó su ropa en la percha y abrió el grifo de la ducha y dejo que el agua chorreara por sus fantásticas y contoneadas curvas.

Como podéis imaginar, mi erección era evidente bajo mi fino pijama, miro a mi rabo y me dijo que me desnudase pues no creía que me hiciese mucha falta la ropa en aquel lugar. Tarde un par de segundos en hacerlo y en cuanto mi pene erecto y perfectamente afeitadito quedo ante sus ojos no pudo evitar que se le abriera la boca de asombro: ¡¡¡¡¡¡¡Qué bárbaro, parece que sí que te excito tanto como me comentabas anoche!!!!!!

Como no tengas cuidado te va a reventar la polla, anda, déjame que te la trabaje un poquito. Se agacho y comenzó a hacerme una mamada irrepetible.

A la muy mamona le entraba todo mi rabo en su boca; sin lugar a dudas era una experta, pues mi chica no conseguía succionar nada más que la mitad de un solo golpe.

Parecía que se iba a partir el cuello de los cabezazos que pegaba contra mi verga, yo estaba en otra dimensión. Entonces paro de repente y se puso en pie diciéndome: bueno cabroncete, por ahora has tenido bastante, ahora soy yo la que necesita que le mames un poquito para aligerar peso de mis tetas y suavizar la dureza que tengo en los pezones: dicho y hecho…

Un placer para mí, cariño, me sumergí en esas inmensas tetas y creía que me ahogaba, entre el agua y las desorbitadas dimensiones de sus pechos me era realmente complicado hacer un trabajo digno. Ella se dio cuenta y cerro el grifo, a partir de ahí comencé a trabajar mucho más cómodo, hasta que llegue a centrarme en su pezón izquierdo y masajearlo con mi boca para hacer salir de un hilito de leche que me pareció de sabor celestial (aunque algo fuerte en principio).

Me invito a pegarme un buen desayuno a su costa, aquello no parecía tener fin, y de buena gana me hubiese quedado allí pegado todo el día, pero ella no estaba por la labor… vamos de leche para desayunar, pero de otro tipo mucho más condensada y en otro lugar… de inmediato capté su indirecta, y le di media vuelta contra la pared, empitonándola por detrás como un auténtico Miura.

Estábamos flipando en colores los dos, embestida va y viene, yo aprovechaba desde mi posición para sobarle las tetas desde atrás con auténtica pasión y para mordisquear su cuello, mientras ella se apoyaba en la pared con una mano y con la otra masajeaba mis huevos por debajo de sus piernas.

Al cabo de un rato le dije que no podía aguantar más y que iba a correrme, que debía sacar mi polla de su coño para evitar riesgos, pero….

¡¡¡¡¡Sorpresa!!!!! ……….. estas fueron sus palabras: Ni hablar de su pequeñín, no podría aguantar el resto del día sin tener algo tuyo cerquita, así que ahora mismo me vas a follar el culo y te vas a correr dentro de el para sentir toda tu semilla dentro de mi hasta que podamos volver a «ducharnos».

Rápidamente le engrase su ojete con mi saliva y me dispuse a introducir mi polla en él.

Sinceramente, estaba tan sumamente excitado que no tarde más de dos minutos en descargar mi torrente de semen en el interior de su pandero.

Me agradeció los servicios prestados con una sonrisa y con un morreo de los que hacen época.

Durante el resto del sábado no hubo posibilidad de convocar otro encuentro, así pues tuvimos que esperar hasta el Domingo por la mañana para volver a «ducharnos» juntos.

En esta ocasión llegamos un poco más lejos, pues arrodillándose ante mí y cogiéndome por los cojones, me obligo a que la orinase en toda la cara, amenazándome con apretármelos y cortarme todo el rollo.

Como un niño bien educado, cumplí sus deseos y vacié toda mi vejiga en su boca y en su cara.

Me sorprendió lo bien que la recibía, pues se desayunó una buena ración.

Me pareció muy grande su esfuerzo, así que me tumbe en el suelo y le dije que yo quería también otra ración de rico orín.

Sin lugar a dudas Mari era una chica sumamente sorprendente, pues no conforme con mearme, no se le ocurrió nada más y nada menos que apuntar su culo hacia mi cara y cagarme con todas las de la ley… como os estoy diciendo amigos, se vació encima de mi rostro, se dio media vuelta y cogió su propia mierda y me la metió en la boca; en principio me resulto chocante y me dio algo de asco, pero no tarde en sucumbir y masticar y tragar su plasta , la cual acabo pareciéndome un suculento manjar por el solo hecho de haber salido de su cuerpo.

El resto del día fue bastante normalito, tuvimos que aguantar a su marido y mi esposa y no pudimos tener contacto alguno, pero, por fin el primer paso estaba dado, a partir de ese fin de semana, nuestra amistad se había consolidado notablemente, y a Juan y Sara le habían salido un par de cuernos a cada uno que ni los Vitorinos.

NOTA: ¿Sabéis que es lo mejor de todo amigos?… Pues que precisamente hoy es viernes, y es el día en el que hemos quedado con nuestros amigos Juan y Mari para pasar el fin de semana en el Camping.

Y que todo esto no es más que una fantasía que se ha pasado por mi mente esta tarde, pero ¿Por qué no podría hacerse realidad este fin de semana? … Pues ya os contaré el lunes como ha ido todo, por el

momento voy al servicio a ver si me casco un buen pajote, pues tengo el rabo que me va a reventar.

¿Qué te ha parecido el relato?