Capítulo 1

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  • La orgia I

A mis 60 años, viviendo con dos chicas de 19, pensé que ya nada me sorprendería…

Hasta que una mañana en el parque escuché una voz que no esperaba volver a oír.

“Increíble… después de tantos años, ¿ibas a pasar sin saludar?”

Para mi sorpresa, era India. La chica que salió tres meses conmigo mientras hacía tiempo para reunirse con su novio. Se sentía sola y yo muy diligentemente le hice compañía.

“Aaahh hola, disculpa, no te había visto, ¿cómo estás?”

Nos sentamos en una banca a conversar y recordar algunas de las anécdotas de años pasados.

Ella insinuó que saliéramos otra vez. Pero, yo le conté que ahora estoy viviendo con dos jovencitas, Lisa y María.

La muy sorprendida, abrió la boca y se recostó en la banca de súbito sacudiendo esas dos grandes tetas 40DDD que tiene.

“Waoo, ¿a tus 60 años con dos casi niñas de 19? no te creo.” Cuidado te matan de un infarto. – me dijo riendo.

Sí, dicen que soy el hombre de su vida y que me prefieren a jóvenes de 25 sin la experiencia que yo tengo – le contesté-.

Después de regresar a casa, se lo conté a Lisa y María como una anécdota y debido al interés de ambas, les conté sobre los meses que ella y yo salimos juntos. Las fiestas, los moteles, el sexo que tuvimos.

María estaba entretenida preguntando más y más detalles. Quería saber si todavía sentía algo por ella. Las convencí qué solo es una vieja amiga. Ellas son mis chicas preferidas ahora. No hizo falta mucho para que la conversación se volviera algo más físico, nos calentó tanto que terminamos en la cama toda la tarde.

Un par de días después, me volví a encontrar a India en el parque e insistió en que saliéramos y si quería llevar a mis novias que lo hiciera. Ella tenía invitación a una fiesta “para gente con mente abierta”.

Se nota que me recuerda bien. Y eso que solo salimos tres meses.

En esos días, las cosas eran más sencillas. Creo que le tuve un poco de envidia a su novio en esos días.

Aunque estoy viviendo con Lisa y María, India me despierta sensaciones que creí haber olvidado cuando ella se fue. Me encantan sus grandes senos y como se mueve cuando está encima de mi.

Mis chicas se entusiasmaron tanto que me tuvieron loco toda la semana. No sabían que ropa interior usar, qué blusa ponerse, qué zapatos usar. Era su primera fiesta de esa clase. Venían desnudas y me mostraban sus zapatos. Luego unas falditas y unas blusas sugerente, casi transparentes sin sostén. Me ponían tan caliente al ver esos culitos y esos senos que enseguida íbamos a la cama a tener sexo. Se que lo hacían a propósito.

Terminamos los días de euforia previa y por fin, llegamos a la puerta de una mansión muy grande.

En la recepción, nos atendió una linda joven de cabello negro con un collar de gatito y dos muñequeras por ropa. Todo su cuerpo era muy bello. Me recordó a las conejitas de los antiguos clubes Play Boy, sólo que sin uniforme. Nos indicó que pasáramos a un vestidor y nos quitáramos las ropas.

Dejamos nuestras ropas y objetos personales con otra joven muy rubia y de senos grandes. Ella nos dio un collar con una placa y un número grabado para reclamar nuestras pertenencias. Antes de irnos me miró abajo y se sonrió. Yo le respondí con otra sonrisa. Me guiño el ojo y se volteo.

María me preguntó, ¿qué te dijo esa chica?.

Nada, solo me sonrió y siguió su trabajo – contesté.

Todos andábamos como vinimos a este mundo. Las chicas extasiadas viendo todo lo que ocurría en cada recámara. La única regla, era respetar si alguna persona no desea sexo con otro participante de la fiesta.

Entramos a un salón con más de 100 personas, todos teniendo sexo. Hombres sentados encima de otros hombres clavados por el culo, tríos de dos hombres penetrando una mujer, mujeres teniendo sexo oral y tijeras con otras mujeres. Había de todo.

Pasamos a otro salón y había tres hombres y una mujer amarrados de esposas que colgaban del techo y encadenados al piso, parecían formar una X con los brazos y piernas estirados. A uno le estaban golpeando las nalgas con una raqueta mientras una mujer le gritaba insultos, al segundo, un hombre, estaba a punto de ser penetrado por otro hombre mientras una mujer le lamía el culo y se lo dejaba mojado de saliva, al tercero le agarraban sus genitales con unas correas y se los estaban halando, y a la mujer, otras dos mujeres se la culeaban por delante y por detrás con cinturones y grandes penes de plástico. No nos quedamos mucho, queríamos ver donde encajábamos mejor.

Salimos a otro salón y una rubia alta y delgada de buen cuerpo se acerca a Lisa y le pregunta “¿quieres venir con nosotras?”. Se nos queda mirando, como pidiendo aprobación. Yo solo reí y asentí con la cabeza para que fuera con tranquilidad, “sabía exactamente a qué veníamos” – pensé -.

Lisa es nueva en los placeres lésbicos, así que entró con un pequeño temor. Pero, se fue dejando cuando se recostó en un sillón y otras dos chicas empezaron a besarla, y jugar con sus senos mientras otra chica metía su rostro entre sus piernas.

Nosotros seguimos caminando y salimos a una terraza que da a una piscina. En eso vimos a India saliendo del agua y se alegra de vernos.

“¿Solo vinieron ustedes dos?” – preguntó.

“No, una ya está participando de la fiesta” – le respondí.

Después de las presentaciones, India nos dirigió a un lugar del patio cerca de la piscina y detrás de unos arbustos con varias camas balinesas. En cada una se congregaban de dos a cinco personas sin importar las combinaciones de sexo. India nos señaló una y nos dijo, que aquí nos quedaríamos los tres. “Hace mucho tiempo que quería volver a tenerte dentro. Espero a tu novia no le importe, a ella también la deseo, lástima que solo está una”.

Se le acerca a María y le da un beso apasionado, con una mano la acerca a su cuerpo y la pega a su piel. Era grato ver a India, una mujer casi de mi tamaño, cabello rojizo, largo, casi naranja, piel muy blanca con grandes senos 40DDD, junto a María, como les he contado antes, tiene un cuerpo chiquito y un culito qué me vuelve loco.

Ambas se besaban con pasión y se fueron subiendo lentamente a la cama y quedaron arrodilladas mirándose. Luego empezaron a tocarse sus cuerpos. María puso una mano y miraba extasiada los grandes pechos con pezones rosados de India mientras ella le sobaba y apretaba sus nalgas.

“¿Vienes?”, dijo India.

Yo entré a la cama y María bajó su cabeza y se puso en cuatro para chuparme el pene, mientras India cumplía su fantasía de tenerme otra vez en su cama y me daba un abrazo con beso apasionado. Empecé a tocarle esos grandes senos mientras nos besamos, comencé a acariciar todo su cuerpo, sus grandes nalgas, esas piernas gruesas y las llantas de su cintura. Bajé mis dedos y empecé a acariciar su clítoris, sus cabellos rojizos a los lados de sus labios y a meterlos poco a poco en la vagina.

De repente, ella me dice, “todavía no, quiero verte con tu novia primero”.

María estaba muy entretenida chupando y lamiendo mi pene y mira de reojo con una pequeña sonrisa a India, se levanta y se pone de pie, me da un beso y me empuja suavemente y me recuesto en la cama. Como ya tenía el pene duro, se sienta sin dificultad y empieza a cabalgarme, hacia arriba, abajo, adelante y atrás, era una locura de movimientos.

Seguidamente, India se sentó en una esquina de la cama donde yo podía verla con sus inmensos muslos abiertos, mostrándome como se masturbaba con una mano y con la otra se agarraba un seno. Podía ver cómo se humedecía su vagina mientras ella me miraba atenta. Estuvimos así como veinte minutos, hasta que nuestra anfitriona se recuesta en una esquina y suavemente toma una mano de María y la atrae. María deja de montarme y va directo a su lado, ambas se miran fijamente a los ojos con una sonrisa de complicidad, se empiezan a besar y acariciar.

Lentamente India baja a los senos de María y empieza a chupar y lamer sus pezones, solo de verlas empecé a jugar con mi pene, ya húmedo del sexo de María. India sigue bajando y lamiendo. Sigue al ombligo, luego al pubis, hasta llegar a su vagina. Inicia un movimiento con su rostro y le mete la lengua al que María gime, sube y baja la lengua, le mete la nariz y le chupa la vagina con toda la boca.

En ese momento, miro que India está en cuatro con su rostro en el sexo de María y su enorme culo al aire invitando a disfrutarlo. Me pongo detrás de ella, y le pongo saliva en la vagina y poco a poco se lo undo hasta el fondo, a lo que India da un “Aaaahh, rico. Eso me encanta, veo que lo encontraste”. Sigues igual de rico que hace 20 años – me dice y continúa disfrutando del sabor en los fluidos de María. Éramos un tren de placer. María con la boca de India en su vagina y yo penetrando cada vez más rápido la vagina de India por detrás.

Estamos gimiendo y gozando. India quiere seguir así. Le gusta el sabor de la vagina que está degustando. María está con los ojos perdidos y la boca abierta. El morbo me invade, saco mi pene de la vagina que he estado disfrutando, le pongo saliva a su ano y con las manos abro sus dos nalgas para penetrarla por detrás. Levanto una de mis piernas, seguido levanto la otra, me pongo en cuclillas y la penetro poco a poco hasta que mis testículos rozan los vellos alrededor de los labios de su vagina. India da un pequeño grito, “Siiiiiii, así, muévelo.”

Me convierto en salvaje y empiezo a perforarle el ano adentro y afuera.

Primero lentamente, después con desenfreno. Llega un momento donde me vuelvo loco y le agarro el cabello y la levanto. Hago que su cuerpo deje de disfrutar el sexo de María. La agarro por el cuello con una mano y pongo mi rostro al otro lado de su rostro, mejilla con mejilla, respirando con la boca abierta y cada vez más rápido. Con la otra mano le agarro un seno y juego con él apretándolo entre mis dedos. Somos una máquina entre los dos. Respiramos juntos, nos movemos juntos. El momento cumbre, vino después que María se incorporó y ve como yo enculo a India con fuerza.

María se acerca y empieza a chupar el seno de India qué está libre, la mira a los ojos, pero India no la mira, tiene la vista perdida. María baja y se recuesta boca arriba entre las piernas de India y comienza a chuparle los labios, pasa a mis testículo, les da unos pequeños lengüetazos y me pone a mil, regresa a la vagina de India y le mete la lengua.

Éramos el trío perfecto. Yo sobre mis rodillas penetrando a India por el culo, mientras ella está de rodillas con las piernas abiertas sobre el rostro de María que la penetra con la lengua en la vagina. Mi orgasmo llegó y me vine dentro del culo de India. Quedé cansado en una esquina de la cama, mientras veía a María sentarse en el rostro de India, agarrarle los senos y montar su boca y lengua hasta que ambas se vinieron.

Los tres nos quedamos mirándonos con una sonrisa de alegría y de picardía, María vino y se acurrucó en mi pecho. A lo que India la imitó y se recostó con mi brazo por encima ofreciéndole el calor de mi pecho a su mejilla y su rostro. Es bello sentir dos cuerpos tan bellos y tan diferentes abrazados en la misma cama.

Los senos chiquitos de María en comparación con los enormes de India, el culito de María y el enorme culo de India. Una latina y una blanca. Estoy en el paraíso. Pero, cansado. Necesito reponer energías. Creo que nos quedamos dormidos los tres un rato.

Luego, sentí la necesidad de orinar. Las hice a un lado y me levanté. Con la excusa de buscar un lugar donde orinar estuve caminando un rato y vi todo tipo de situaciones en el patio y dentro de la mansión.

Entré a una habitación grande donde había varios hoyos en la pared. De ellos salían la mitad de un cuerpo. Creo que eran como diez hoyos con piernas y sexos de hombres y mujeres. Todos tenían las piernas abiertas y amarradas arriba de los hoyos. Están tan bien dispuestos que cualquiera podía venir y meter sus penes o hacerles sexo oral, tanto a hombres como a mujeres. Formaban filas y se turnaban. Había una pareja donde el hombre penetraba una vagina y en ocasiones sacaba el pene húmedo de los fluidos y su compañera se lo chupaba hasta dejarlo limpio.

Luego le daban el paso a otra persona para que siguiera disfrutando de esa vagina. Y ella se ponía a chuparle y lamerle el pene y el culo a un hombre que sobresalía de uno de los hoyos. Cuando ya lo dejaba húmedo su compañero lo penetraba con fuerza.

Seguí hacia otro salón y veo un grupo de seis mujeres encima de unos colchones en el piso y muchos almohadones.

Dos estaban besándose, jugando con sus senos, luego una le daba sexo oral a la otra.

Al lado, cuatro chicas se mezclaban en gemidos, sonidos de lamidas y chupadas. Una chica morena estaba boca arriba, a su lado una rubia hermosa con el cuerpo recostado hacia abajo, la besaba y con una mano jugaba con uno de los senos de su compañera. Detrás de la rubia otra chica metía su rostro entre sus nalgas y degustaba su ano con la punta de su lengua y le metía dos dedos en la vagina.

Al lado, la morena tenía una chica entre sus piernas lamiéndole su vagina y metiéndole y sacándole los dedos. Waoo, esa era Lisa. Que bella imagen estaba viendo, me explotaba la cabeza. Veo que Lisa quedó encantada con las otras chicas.

Por un rato seguí viendo todo tipo de depravaciones. No me gustó ver otras personas orinándose y untándose heces los unos a otros, eso me pareció asqueroso.

Durante mi recorrido, vi una mesa con varias cajas. Me acerco y veo muchos juguetes. Penes de plásticos. Con correas, sin correas, unos eran huecos como un condón enorme y la Caja mágica, un pene largo de dos cabezas. Me llevé una caja con un pene de dos cabezas para las chicas.

Cuando llegué a nuestra cama, a las chicas les brillaron sus rostros con mi regalo.

Yo les dije, que les traje un juguete y se quedaron extasiadas viéndolo.

Quiero que usen este juguete doble. Pero, yo les digo lo que deben hacer. – les dije.

Pueden iniciar con las caricias que quieran. Quiero verlas que se pongan calientes y salvajes – les indiqué.

Y así empezaron, besándose, acariciándose, lamiendo y chupando cada pulgada de sus cuerpos, mientras yo me masturbaba lentamente y recobraba energías, cuando llegaron cerca del primer orgasmo les indiqué qué se pusieran en cuatro, sobre sus rodillas y manos, de espaldas la una con la otra.

Sus culos se veían unos a otros. Yo unté un poco de gel que venía en la caja del juguete y se lo metí en la vagina a María poco a poco, acerque un poco más a India y se lo introduje en su vagina.

Empezaron a moverse por instinto hacia adelante y hacia atrás. Se veía que disfrutaban. Me ubiqué delante de India y le mostré mi pene duro y empezó a chuparlo. Llegadas ellas al orgasmo se tiraron nuevamente a mis lados para descansar.

Estuvimos, jugando los tres todo el día y toda la noche. Si tenía hambre o sed, solo tenía que pararme y buscar algo en el bufete.

Entrada la mañana del día siguiente la luz del sol me despertó y le dije a las chicas que era hora de irnos. Nos separamos del abrazo que teníamos al dormir y fuimos a buscar a Lisa. Ella dormía junto a otras cinco chicas. Nos vestimos y nos fuimos conversando de lo increíble que había sido la fiesta.

Lisa era la que menos hablaba. Esa semana no dijo mucho. Si la veía pegada a su celular recibiendo y escribiendo mensajes.

A la tercera semana, nos confesó a María y a mí que estaba enamorada de otra chica. No sabía que podía sentir algo por otra chica y trataría de que las cosas entre ella y su enamorada funcionaran. Era la rubia bonita de la fiesta.

Se quedó con nosotros unos meses más. Era parte de la familia, así que, no le exigí ni le pedí nada. Solo le dije que le deseaba que fuera feliz. Esos meses no salió con nosotros como pareja ni tuvo sexo con nosotros. Aunque seguíamos durmiendo juntos, solo compartimos sus alegrías y tristezas hasta que un día se mudó con la chica que ganó su corazón. Se despidió con un gran beso y entre llantos, se llevó sus cosas.

Por nuestro lado, María me aseguró que primero muerta antes que dejarme, ella es feliz conmigo. Y ahora con India.

Pero, eso se los relato en la segunda parte de esta historia. Espero les haya gustado.