Hace algunos años, cuando el vecino de un bien amigo estaba cerca de cumplir los 17 a quien llamaremos Paco, mi amigo Carlos, nos invitó a todo el grupo de amigos a celebrar el cumpleaños de Paco, todos aceptamos sin problema, Paco vivía con su mamá, una hermana menor y otro hermano mayor, Paco nos empezó a invitar con frecuencia a su casa, su papá vivía en USA y le compraba a sus hijos los videojuegos de moda, así como algunas novedades electrónicas de la época.
El día de su cumpleaños 18 le organizaron un fin de semana para celebrar en una casa de descanso con alberca, la finca estaba en un pueblo cercano a la ciudad, hicieron cena el viernes, carne asada el sábado y un destino el domingo, hubo cervezas y otros licores, en ese entonces yo sólo bebía cerveza.
El asado del sábado inició temprano y por la tarde ya no había hielo, entonces la mamá del festejado me preguntó si sabía manejar, respondí que si, luego dijo que la acompañara por unos hielos porque empezaba a oscurecer y ella no veía bien de noche, me dio las llaves, nos subimos al auto, me dirigí a la gasolinera, (No había Oxxos en aquellos años, pero en casi todas las gasolineras vendían hielo).
En el camino hablamos cosas sin importancia, tanto que no las recuerdo, al comprar el hielo, pagó también unas cervezas y me preguntó si quería, acepté una, de regreso ella también bebía una cerveza, antes de llegar me pidió que me detuviera, de pronto empezó a llorar, yo me quedé sin saber qué hacer o qué decir, se disculpó conmigo y me comentó que su esposo era un hijo de la chingada, destapó otra cerveza y encendió un cigarro, me empezó a preguntar si ella se veía linda o si me parecía fea o gorda, la verdad es que era una señora muy guapa y buenísima, no se lo dije así, sólo atinaba a decir que no era fea, tenía una blusa de tirantes sin manga y una falda de manta abajo de la rodilla, de piel bronceada y cabello rizado castaño.
Empezó a llorar de otra vez, se disculpó nuevamente y me pidió que la abrazara, yo para ese momento ya tenía una erección que inició desde que me preguntó sí la veía fea o no, tenía un par de tetas riquísimas, que sentí cuando me abrazo, inesperadamente empezó a besar mi cuello hasta llegar a mi boca.
Para ese momento yo estaba que no lo creía, excitado al máximo, pegó su cuerpo al mío aún más, subió su falda me tomó una mano y la puso sobre su muslo, con la otra mano tomó mi paquete y lo empezó a frotar, seguramente vio mi excitación se separó un momento y me dijo que estuviera tranquilo que respirara hondo, yo pensé que todo terminó ahí porque bajó del auto, pero no, me pidió que me pasara para atrás, así lo hice al igual que ella.
Una vez atrás me preguntó que si era mi primera vez, le contesté que no, pero con una mujer mayor sí, ella con una sonrisa que aún recuerdo me dijo que sería mi maestra, me preguntó si había hecho un cunnilingus jajaja fue la primera vez que escuché el término (ella se encargó de que me quedara muy claro y nunca lo olvidara), seguramente mi cara de sorpresa le causó gracia y me dijo que después me enseñaría, inmediatamente tomó mis manos y las puso sobre sus tetas preguntando si me gustaban, yo me estremecí, respondí con un débil sí, las movió en círculos y se dirigió a mi falo erecto, bajó mi short y empezó a lamer y chupar, yo seguía con mis manos torpes en sus tetas y pezones, después de un instante no pude más y eyaculé sacando mi pene de su boca, pero salpicando sus manos que uso como recipiente, me dijo que no había problema que me tranquilizara, después de limpiarse con kleenex y hielo tomó de nuevo mi pene flácido en ese momento y empezó a subir y bajar a lamer toda mi verga.
No tardé mucho en tener otra erección, acomodó los asientos, me acomodó a mí y se subió a mi verga, sentí su interior húmedo y caliente, era una sensación deliciosa, subía y bajaba a diferentes ritmos, en momentos paraba, ponía mis manos en sus nalgas, me decía que las apretara, que besara sus tetas, me besaba también la boca moviendo la lengua de una forma increíble, finalmente sentí como me mojó yo pensé que se había orinado y me la quería quitar de encima, pero empezó a moverse más rápido y con más fuerza me jaló hacia sus tetas y siguió un poco más hasta que me vine de nuevo, se quedó abrazada a mi por un instante y me dijo que tenía muchas cosas que enseñarme, pero que nadie debía saber lo que pasó o sería la última vez, después supe que no sé había orinado y muchas cosas más, ese fin de semana fue increíble e inolvidable.
Su hijo y yo no pasamos de ser sólo cuates, nunca llegamos a ser amigos, así que no hay culpa.
Quedo a sus órdenes en mi correo electrónico que encontrarán en mi perfil.
Kazador69