Soy infiel y no puedo evitarlo

Soy infiel y no puedo evitarlo

Hola, soy María de nuevo, y voy a relataros lo que me ocurrió a mediados de abril cuando mi marido estaba en Madrid por cuestiones de trabajo.

Y os puedo asegurar que lo que sucedió no pude evitarlo.

Era jueves, 18 de Abril, y como os contaba mi marido estaba fuera de Barcelona desde el miércoles y no volvería hasta el viernes al mediodía.

Ese día los compañeros del departamento organizaban una cena como casi todos los meses, así que sobre las nueve me pasaron a recoger por casa y nos fuimos al restaurante donde fueron llegando los demás.

Yo llevaba unos tejanos ajustados con botas altas por fuera y una camiseta.

La cena transcurrió con normalidad, entre chistes verdes y machistas, pues la mayoría eran hombres, y chismes sobre el trabajo y otros departamentos.

Después de los cafés y las copas, un grupo decidimos ir a una discoteca que hay cerca del Museo de la Ciencia.

Estaba bailando con mis compañeros cuando me fui a la barra a buscar una copa, mientras esperaba a que me sirvieran se acerco un chico de unos 30 años a pedirme fuego.

Cuando me dieron la copa el rápidamente la pago y pidió otra para él.

Comenzamos a charlar sobre si yo iba mucho por allí, si trabajaba, etc. Cuando terminamos las copas salimos a bailar.

El chico se llamaba Luis, era alto, pelo castaño y ojos verde-marrón, estuvimos bastante rato en la pista cuando me dijo si quería tomar otra copa a lo que yo le dije que si.

Estábamos en la barra cuando se acercaron mis compañeros para decirme que se iban y que si quería me llevaban hasta mi casa, rápidamente Luis se ofreció para llevarme a lo que accedí.

Al terminar nuestras copas me dijo de ir a otro bar más tranquilo, así que nos fuimos a uno que esta en la Vía Augusta.

Nada más llegar un amigo de Luis nos saludo y nos sentamos con él, pedimos unas copas y seguimos charlando.

Yo en aquel momento ya había bebido mucho y no preste atención en que la mano de Luis llevaba rato en mi entrepierna.

Eran cerca de la 4 de la madrugada cuando le dije a Luis que tenia que irme a casa pues al día siguiente tenia que ir al trabajo, nos dirigimos los tres al coche de Luis, él me rodea la cintura con su brazo a lo que no me opuse.

Al llegar al coche, Luis me beso, entonces le dijo a su amigo que condujera y él y yo nos sentamos detrás.

Nada más arrancar volvió a besarme mientras su mano se deslizaba por debajo de la camiseta y acariciaba mis pechos, yo le tocaba su polla por encima de los pantalones, la note dura y potente.

Su amigo conducía e iba mirando por el retrovisor.

Luis había desabrochado mis pantalones y me los bajo hasta la rodilla, apartando mi tanga introducía sus dedos en mi coño, mientras yo había sacado su polla y lo masturbaba al tiempo que nos besábamos.

El amigo de Luis, que se llamaba Felipe, para el coche y yo al ver que no era mi casa le dije

– Oye, esta no es mi casa

– No, es la mía y he pensado que te gustaría tomar una última copa ¿no?

– Bueno, vale

Subimos los tres a casa de Luis, una vez dentro me tomo en sus brazos y nos fundimos en un largo y apasionado beso al tiempo que nos desnudábamos el uno al otro.

Luis me llevo hasta el sofá, me hizo sentar y separándome las piernas comenzó a meterme la lengua en el clítoris, mientras Felipe desde un sillón nos observaba.

Luis se sentó en el sofá y yo me arrodille, tome su polla con mi mano y comencé a mamársela. La tenia tremendamente dura.

– Ven que me va a reventar – me dijo

Me hizo sentar encima de su polla, yo cabalgaba agarrada al respaldo del sofá cuando me gire y al ver a Felipe masturbarse le dije

– Ven, que te lo haré

El se acerco, le cogí su tranca y me puse a pajearle, luego se puso de pie en el sofá y me metió su polla en la boca al tiempo que seguía follando con Luis.

Vi la que la polla de Felipe estaba a punto así que le dije

– Encúlame

Felipe se puso detrás y acercando su verga a mi culo comenzó a empujar hasta que me la metió toda.

Entonces los tres no pusimos como locos, yo apenas podía moverme aprisionada por las dos pollas que no paraban de bombear.

No sé si nuestros gritos debieron despertar a los vecinos pero no nos importaba.

Cuando los tres nos corrimos nos besamos, ellos se sentaron y yo agachada les limpie sus pollas.

Nos fuimos al baño donde había una bañera redonda, la llenamos de agua caliente y una vez llena ellos se sentaron en el borde y yo desde dentro me puse a chuparles sus penes hasta que se corrieron en mi cara.

Después de asearnos me llevaron a casa donde apenas tuve tiempo de despertar a los niños e irme al despacho.

Al mediodía fui a recoger a mi marido al aeropuerto, al verme, y tras de dos besos, me pregunto

– ¿Qué tal la cena de ayer, y los niños?

– La cena como siempre, aburrida y los niños en el ‘cole’

Nos cogimos de la mano y nos fuimos hasta el coche, fue una suerte que no sospechara nada, pues es muy susceptible.

Yo había quedado con Luis para la semana próxima y tenia que preparar una excusa para salir.

Lo que paso ya os lo contare en otro momento, pero os adelanto que fue la primera vez, y de momento, la única que lo hice con un negro.

¿Qué te ha parecido el relato?