La fiesta de casamiento se disponía a empezar, teniendo a todos los invitados esperando la entrada de los casados. Antes de su ingreso, el encargado (muy conocido en muchos lugares por su aspecto atractivo y carismático) se acerca a la esposa porque ella tenía que definir cuestiones finales de catering.

Cuando empiezan a hablar, el perfume de él era algo que a ella le gustaba mucho. Fue por eso que se empezó a sentir rara, como con una sensación de atracción hacia el encargado, quien visiblemente sentía lo mismo y lo demostraba con una mirada seductora y penetrante.

Para cerrar el detalle previo a iniciar el ingreso, la esposa va a llenar unos formularios a la oficina. En ese momento el encargado no puede con su impulso y de prepo le devora la boca a la recién casada. Sorprendida, ella por fuera se enoja y lo empuja, pero por dentro, y cuando pasaban los minutos, sabía que eso le había encantado y que el enojo era por orgullo y porque debía mostrar distancia lógica debido al momento que vivía en su vida.

Cuando todos se sientan a las mesas, ella sonreía pero sentía que no escuchaba a la gente porque pensaba en lo que vivió. Varios minutos con su cabeza en otro lado, se levanta y va a hablar con aquel personaje carismático.

Cuando vuelve a la oficina, ella directamente le dice que no podía creer lo que él había hecho, con lo cual él no sabía cómo pedir perdón de mil maneras. Ella le dio a entender que fue algo que jamás hubiese esperado, pero que estaba pensando en eso desde que se sentó.

Por esas cosas de la vida, la luz se corta en la fiesta y no se veía casi nada, solo reflejos, uno de los cuales daba a la oficina. En ese momento él se acercó demasiado a ella, le corrió el pelo para besarle suave el cuello, lamiéndole bien la oreja mientras ella gemía, acortando su respiración y relajando sus manos. Le agarra muy fuerte el pantalón donde se le marcaba la pija.

Cuando ella hace eso, él abre su cierre y saca un material muy grande que ella no podía creer. Al ver eso y seguir con la excitación, ella le empieza a decir que le encantaba en todo sentido, que lo quería comer y no dejar de besarle. Es por ello que él le levanta el vestido y se la lleva arriba de él, corriendo juntos contra la pared para empezar a metérsela bien de una con la ayuda de su concha que estaba empapada.

Una vez que estaban muy unidos por sus partes, ella libera todo saliendo del cuerpo de él por el cosquilleo y electricidad de placer que tenía, tal es así que libera todo líquido en squirting, chorreando todo el piso.

Cuando él ve eso, le pone la mano en su parte más mojada, la da vuelta a ella y la pone bien en cuatro, momento en el cual ambos se frenaron porque se percataron que no se cuidaron del impulso de goce. Entonces él le pregunta qué hacen y ella lo miraba y no le salía decir nada. Ese silencio hizo que él sienta que no iban a cuidarse porque ambos tenían el deseo de sentirse bien calientes y sentir sus pieles unidas.

En el final de ese silencio extraño, pero pausado para seguir ese momento apasionante, ella se pone directamente de espaldas a él, sacando bien el culo para atrás y en un momento de deseo absoluto de parte del encargado de subírsele, ella en triángulo tipo cuatro recibió que él se la metía toda de arriba hacia abajo.

Antes de lograr una acabada increíble, ella se pone más de espaldas a él generándole el mensaje que su culo quería sentir esa pija que para ella era todo.

Pasada la hora, el marido se acerca y ve por la ventana una situación traumática que lo lleva del enojo a la tristeza, pero luego al morbo de ver cómo se la metían toda a ella por ese culo que él nunca pudo entrar.

Cuando la esposa sale no podía creer que el marido estuviera ahí viendo la oficina. Fue cuando supuso que su marido la había visto en esa situación, lo que generó una rispidez durante la fiesta.

Cuando ella va al baño, él fue a la oficina que ya pasaba a ser el centro de escena. Mientras él va rígido a hablar con el encargado diciéndole muchas cosas fuertes, a lo que él, con su camisa corrida y cuerpo de trabajo, lo agarra de la cara y le dice:

«Tu mujer me encanta, pero quiero que vos me dejes de mirar el bulto porque no es una sola, chicos».

Triste.