Capítulo 3
- Vecinos, amigos y algo mas I
- Vecinos, amigos y algo mas II
- Vecinos, amigos y algo mas III
Hola, amigos y amigas, esperamos nos recuerden, la vez anterior les contamos la historia de cómo mi esposa (María), tuvo un encuentro sexual con un vecino y amigo (Marcelo); debo decirles que, a partir de esa fecha, nuestro matrimonio fue mejorando en el aspecto sexual y nos fuimos dando la oportunidad de experimentar y conocer diversos aspectos de esta, por supuesto, fue en forma paulatina y progresiva.
Pero, si les digo que mejoró, es porque antes de estas fechas, no todo era miel sobre hojuelas, más bien se había caído en diversas rutinas, tanto en lo personal, laboral y por supuesto en el terreno sexual. Como les he platicado, nos casamos a los 22 años, entre eso, la poca experiencia, la necesidad de trabajar para tener cubiertas las necesidades, el objetivo de superarnos y estudiar para poder tener una vida mejor, se fue consumiendo el deseo de tener relaciones con la misma frecuencia que cuando nos casamos,
En fin, esto no es un diván de psicólogo, así que continuaremos con nuestras historias……
A las pocas semanas, Blanca y Marcelo se mudaron y se complicó el reunirnos, sobre todo porque salieron de la zona metropolitana de la ciudad y nos quedaba a varias horas de camino, ya que teníamos que cruzar la ciudad de ida y vuelta así que nos volvimos a ver muy pocas veces, alguna comida a visita recíproca y siempre en compañía de nuestras hijas, lo que evitó que sucedieran eventos como la vez anterior….
La chispa estaba prendida y había que mantenerla encendida, y si bien, los recuerdos de nuestros encuentros prendían la mecha algunas veces, empezamos a pensar en algo nuevo, y nos propusimos una nueva aventura, buscar un candidato/candidata, para tener sexo y después usarlo para platicar nuestra experiencia y echarle carbón a la hoguera. Así en esas noches nos dimos a la tarea de hacer una revisión de nuestros conocidos, amigos, vecinos, que pudieran servir de instrumento para saciar nuestras ganas de experimentar y desahogarnos juntos. Pasaron revista primero vecinos:
Carlos, un joven, de 19 años, de cuerpo atlético, que cada que podía pasaba por casa, so pretexto de visitar a alguna de las niñas, pero que en realidad platicaba más con María que con ellas, y siempre le halagaba, el vestido, el cabello, la sonrisa, que si se veía muy sexy, etc., y que por supuesto ella no lo veía con malos ojos, cuando empezamos a platicar de él, decía
“seguro que si se da la oportunidad me le monto encima¡¡¡
“jajajajaj, que se cuide Carlitos si te encuentra cachonda¡
Estela, una mujer de edad mediana, pero un poco más joven que nosotros, pareja de Fernando, de casi 50 años, quien viajaba al menos dos veces por mes, y se ausentaba hasta 4 días en cada ocasión. De cuerpo estilizado, con senos más grandes que María, aunque de menor volumen que Blanca, y siempre alegre y risueña, que en algunas ocasiones habíamos platicado y siempre que nos saludábamos además del beso rutinario en la mejilla, nos dábamos un abrazo caluroso y recargaba sus senos en mi pecho, los que, en más de una ocasión, tuve oportunidad de rozar con mis manos. Seguimos barajando nombres y posibilidades hasta que llegamos a los antiguos amigos y apareció en el mapa Jorge, ¿quién era él?, había sido un compañero del bachillerato de ambos, que en su momento fue novio de María, y que los compañeros de entonces les bromeaban, porque les llamaban, de “manita sudada”, como se estilaba en ese tiempo…. Durante los años de matrimonio, (20) Jorge no perdía la esperanza de que María se fuera con él, incluso se lo seguía proponiendo cada que se comunicaba con ella, (de esto yo no sabía nada, hasta esa noche que buscábamos candidatos) pues durante su noviazgo, no habían pasado del beso apasionado, sin permitir siquiera una caricia atrevida, por esta razón era un buen prospecto, ya que había mostrado su deseo siempre y seguro cuando se comunicaban o llegaban a verse (no confesado hasta ese momento), las palabras de afecto, abrazos y acaso besos no debieron escasear. María me contó cuando salió al tablero su nombre, que en algunas ocasiones había tenido que verlo, porque le acompañó a alguno de los compromisos que se tenían tanto por parte de la escuela de las hijas como de mi trabajo, que la obligaba a cumplir con algunas presentaciones en ciertos lugares, ella le llamaba y rápido y presuroso se disponía a acompañarle; en varias de esas ocasiones se dieron unos buenos besos con masaje de lengua incluido, pero en cuanto él trataba de acariciar sus senos, ella lo detenía, porque sabía que si le dejaba hacer, se pondría caliente y no se detendría en hacer algo más.
Así que se ganó el premio, ya teníamos un candidato para ella. Faltaba la candidata para mí, algo que por demás había dos o tres candidatas fuertes que fuimos enumerando y seleccionamos a una excompañera de la facultad, conocida por ambos y que siempre habíamos tenido juegos de coqueteo, Ana de nombre, de estatura baja, pero con grandes nalgas y chiches para darse gusto mamando, una vez concluido este viajar en el catálogo de candidatos para entrar a nuestro juego sexual, establecimos ciertas reglas básicas: no se vale enamorarse; tendríamos que platicar todo, hasta en sus más pequeños detalles y el que se tardara más tiempo en cumplirlo, tendría que pagar un castigo, que escogería el que ganara, con obligación de cumplirse antes de una semana a partir de la fecha de cierre. Así fue como, nos dimos a la tarea primero de localizar a nuestros amigos y luego de procurar la realización de la fantasía.
Durante esas noches de revisión y selección de candidatos, siempre terminamos con una buena sesión de sexo, de solo imaginarnos como sería coger con fulano o perengano, que tal mamaria zutana, etc. Eso nos iba poniendo calientes y la chochita de María se humedecía con generosidad, lo que yo agradecía con un recorrido de lengua desde su culito hasta su clítoris, pasando por toda su raja, acariciando con la lengua la cara interna y externa de sus labios, sorbiendo y mamando de su fuente de jugo aromático, dando lengüetazos a cada labio y descubriendo el botoncito haciéndolo crecer para poder darle una que otra mordidita, uno de nuestros vicios mutuos es el sexo oral, tanto dar como recibir, me encanta darle placer y lograr a veces más de un orgasmo con mi lengua y mis dedos, no es extraño hacer un 69, dándonos y recibiendo placer con la boca del otro, a ella desde nuestros primero encuentros sexuales, en la época de escuela, le fue agradable mamar, sin embargo metérselo hasta la garganta o recibir el semen en su boca no había sido de su agrado, creo que eso empezó a cambiar en esta época. Cuando ya había disfrutado de al menos una venida con mi lengua, empezaba a pedir que me la cogiera………
“ya métemela,
“así no, mi puta, no es como debes pedirlo “no seas así ya dame tu verga,
“más intenso, puta, demuéstrame que ya eres mi puta “siiiiiii, dame tu verga, cógeme que para eso soy tu puta
Solo entonces, me quitaba del placer de mamar y colocaba la cabeza de mi verga en la entrada de su panocha, separando sus labios con ella y recorriéndola desde su clítoris hasta su culito, pero sin penetrarla, jugando arriba y abajo, rozando cada centímetro de su panocha con la punta de mi verga, abriendo sus labios, pero sin ir más allá de la entrada de su canal, hasta que ella empezaba a mover las caderas empujando para ensartarse.
“quieres mi verga puta, o quieres que otras vergas que te cojan
“quiero todo, la tuya, la de Marcelo, la de Jorge, todas las vergas que me puedan coger, que para eso soy puta, tu puta, desde que Marcelo me dijo “puta”, así me siento, me gusta que tú me lo digas, eso me haces sentir, desear la verga de Marcelo y ahora desear que Jorge me coja, me hace sentir puta, muy puta”
Empezaba a meter la cabeza, dilatando la abertura de sus labios y resbalando suavemente con la cantidad de humedad producida, que al ir penetrando se mezclaba con el líquido que empezaba a brotar de mi verga, seguía avanzando hasta que llegaba al fondo de su vagina y entonces, acelerábamos el movimiento, yo penetrando y ella recibiendo, abriendo sus muslos, para que la penetración fuera más profunda, se oía ese chasquido típico de las dos humedades chocando, en el ritmo frenético de mete saca, mete saca, cada vez más rápido, hasta que se empezaba a contraer su vagina, oprimiendo mi verga desdela raíz hasta la cabeza y despertando esa fuerza interior que nacía desde mis huevos en la expulsión de mi leche que llenaba todos los huecos de su panocha y producía un chasquido cada vez más fuerte, junto con nuestros gemidos, en una sinfonía de placer total, después de lo cual, nunca faltaba la limpieza profunda de mi verga que prodigaba María con su boca cada vez más experta en estos menesteres recorriendo con su lengua y recogiendo las huellas de la mezcla de nuestras humedades, para terminar con un gran beso en donde compartíamos el sabor de ese coctel, ahora disfrutaba del sabor de mi leche y nuestros sabores combinados nos daban un extra del placer obtenido en esas sesiones intensas y salvajes de sexo, imaginando lo que haríamos cada uno por nuestra parte con otras personas..
Mi historia con Ana empieza en los inicios de la licenciatura, donde fuimos compañeros tanto María como yo y éramos una especie de confidentes, (ella y yo) donde conversábamos de nuestras inquietudes de jóvenes, en ese momento, ella tenía una relación con otro compañero, un niño rico, que acostumbrado a salirse con la suya la tenía más que sujeta con frases de dominación perversa,(lo que hoy llaman una relación tóxica), María y yo estábamos empezando nuestra relación, así que compartíamos alguna que otra experiencia. En una ocasión, donde había planeado con Maria, la posibilidad de tener relaciones sexuales, situación que le platiqué a Ana y bromeando con ella, le dije: “por supuesto, estás invitada”- se me quedó viendo y se río, pero no comentó nada. Sin embargo, un día antes de la fecha prevista, María llegó molesta y me cuestionó, porque andaba contando cosas nuestras, hoy la entiendo, pero en ese momento, le comenté que había sido una broma, el punto es que le molestó que Ana se enterara que tendríamos sexo, le había dicho, que le gustaría mucho aceptar la invitación, pero que no se sentía bien en esos días, pero que, en una próxima, lo tomaría en cuenta; por supuesto en esa ocasión, lo planeado se fue al diablo y me cancelaron la salida programada.
Seguimos en la facultad y en alguna ocasión, nos dimos oportunidad de tener sexo, pero ese no es el motivo de esta historia, así que aprovechando que ya habíamos pasado esa barrera(María no lo sabía), estaba confiado en que no representaría un reto difícil de cumplir, así que la mañana posterior a la selección, le marqué a su teléfono de oficina, para saludar, cosa que no dejábamos de hacer al menos dos o tres veces por año, cumplidos los protocolos sociales de saludos, iniciamos nuestro eterno cortejo y conociendo su disposición al juego, le invité un café, su oficina estaba a escasos20 minutos de la mía, por lo que quedamos de vernos al día siguiente y convenimos mejor en comer.
Día 2. El horario de la comida se complicaba por lo escaso del tiempo de que disponíamos ambos, así que fuimos exclusivamente a comer y ponernos al día en los chismes sociales y personales, ella viajaba mucho y su marido, se quedaba en casa al cuidado de los hijos, aunque no a tiempo completo, él tenía su trabajo, pero la mayor parte de su día, lo dedicaba a su casa. Yo estaba a punto de mudarme de oficina, me había quedado sin asistente y el proceso de la empacada me estaba quitando más tiempo del esperado, tenía la oficina textualmente, patas arriba y con cajas y muebles totalmente ocupando mis espacios de trabajo,
“quieres que te ayude en algo?, -me dice- “mañana tengo un poco de tiempo después de la comida, no tengo citas, así que, si gustas, nos vemos y al menos en empacar te podría apoyar.
“de verdad?, ¿no te incomoda?, por supuesto que agradecería un poco de ayuda.
“no se diga más, dame la dirección y mañana nos vemos después de la comida, te parece? “claro,
Le entregué la tarjeta de visita (que aún se usaban), con la dirección de la oficina y nos despedimos con un beso, incluida la exploración de nuestras bocas con la lengua.
Día 3. La mañana pasó si luz ni sombra, algunos trámites de la nueva localización de la oficina y compras de cajas de embalaje, para seguir empacando las mil y una cosas inútiles que uno siempre guarda y que no se quiere deshacer de ellas, fui por comida a una fonda, para aprovechar el tiempo,
Aproveché para comprar unos pastelillos y disfrutarlos con un café cuando llegara Ana.
Pasadas las 4 de la tarde, sonó el teléfono de la oficina, era Ana, (mil cosas pasaron por mi cabeza cuando oí su voz, pero sobre todo pensé está hablando para disculparse, algo surgió en la oficina, se arrepintió, etc.)
“Hola, estoy abajo, me indicas como llego? Con la voz más sensual posible.
“estás en la calle? Ya entraste al edificio? “estoy dentro del edificio.
“ok, por el elevador, saliendo a mano derecha, en el 3er piso, despacho 301, aquí te espero
Salía esperarla a la puerta de la oficina y a los pocos minutos se abrió la puerta del elevador y apareció ella, ataviada con una falda a media pierna, de esas que parece que usaron una pieza de tela para hacerlas, con mucho vuelo, floreada, una blusa blanca amplia, con unas zapatillas de tacón mediano, y una gran sonrisa iluminando su rostro; su blusa no permitía ver el contenido, por la amplitud, yo recordaba esas grandes chiches, con sus areolas de gran tamaño y unos pezones que de solo recordarlos, hacían que mi verga se pusiera dura…..
“que guapa vienes¡¡¡, -acompañado de un silbido, fue mi saludo-
“y así me vas a ayudar a empacar?, se va a maltratar tu ropa¡¡
“no te preocupes, traigo mi ropa de trabajo en esta bolsa” -dijo, señalando una bolsa de plástico que llevaba en las manos- “así que manos a la obra”
“adelante, pero primero, vamos a tomarnos un café y un pastelillo que te traje “no te olvidas de los detalles, eres un amor
“toda la vida hemos sido cómplices en muchas cosas, y no, no se me olvidan tu gusto por el pastel de chocolate….
En lo que había sido mi oficina, aún quedaban unas sillas utilizables y varias cajas, una de las cuales utilizamos a modo de mesa para poner encima los vasos con café y los pastelillos, al tiempo que retomábamos la plática del día anterior.
“recuerdas aquella vez que le dijiste a María que no podías ir con nosotros al hotel?
“por supuesto, cuando se lo dije, pensé que ella sabía que me habías invitado y que estaba de acuerdo en que estuviéramos juntos, pero la verdad, me dio no sé qué, por eso decliné la invitación
“alguna vez, lo has hecho?? “hacer qué?
“estar con una pareja, o con tu pareja, con otra persona? “NO¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡, como creés¡¡¡
“y a los 20 años te perdiste la oportunidad, jajajajaja
“pues, si, ya ni modo, será en la otra vida….
“te imaginas, tu, María y yo juntos en una cama, desnudos, acariciándonos, besándonos y cogiendo como locos¡¡¡
“calla, que de solo imaginarlo me vas a excitar y luego no me vas a querer cumplir por ir con tu mujercita
“y tú? Que va a decir tu marido que llegues con olor a sexo
“alguna vez que lo hice, no se dio cuenta, al menos no dijo nada, tuve una escapada con un amigo y en la noche me tocó cumplir con Jaime, tenía aquellito, lleno de leche y por supuesto que se saturó más después de cumplir con mis labores de esposa¡¡¡¡ jijiji
Mi verga empezó a dar señales de vida, por el giro que estaba tomando la plática lo cual fue observado por Ana, que ni más lo notó lo comentó¡¡
“vaya, vaya, me sigues recordando o solo es por la plática? “usted que opina Licenciada?
“mmmm, yo creo que podrían ser ambas cosas¡¡
“sabes algo?, tengo ganas de estar contigo, de abrazarte, besarte, comerte¡¡¡¡
“que te detiene?, -dijo, levantándose y acercándose a la silla donde yo estaba- “te sigue gustando la lencería?, mira lo que traigo para ti” – se levantó la falda enseñándome un par de medias negras, sostenidas por un liguero de encaje y rematando con una tanga, que cubría lo estrictamente necesario por el frente, se dio la vuelta para que pudiera observar cómo se perdía en medio de sus nalgas la parte posterior de la prenda quedando enmarcadas entre el liguero y las medias. “te gusta lo que ves?” – y su mirada coqueta sonriendo y entreabriendo los labios- “ahora enséñame lo que tienes para mí¡”
Por supuesto que no me hice del rogar y desabrochando mi cinturón abrí el cierre de la bragueta, sacando mi verga parada y dura, la tomó entre sus manos y diciendo y haciendo, fue acercando su cara para empezar a jugar con su lengua y la cabeza de mi tranca,
“me ha extrañado tu verga? Hace mucho que no la tocaba y la besaba¡¡¡” déjame recordarle que se siente estar dentro de mi boca,
Hincándose entre mis piernas, empezó a lengüetear todo el tronco, empezando justo en la base, acariciando de pasada mis huevos, y llenando de saliva todo el trayecto hasta llegar a la cabeza, y hacer un alto en el orificio, oprimiendo mi verga desde su base, exprimiéndola para obtener unas gotas de líquido y distribuirlo en toda la superficie de mi glande, para llevárselo dentro de la boca, primero el extremo boludo, para hacer un movimiento de lengua, labios y paladar que me hacía sentir que me succionaba los testículos y me los sacaba por el hoyo….para después irlo deslizando desesperadamente lento dentro de boca, cuando la punta chocó con su garganta, hizo un movimiento como para tragar y la cabeza de mi verga penetró unos centímetros más, sentí como un anillo se apretaba en el surco detrás del glande y volteando a verme a los ojos, empezó a mover su cabeza rítmicamente para entrar y salir, invitándome con la mirada a imitarla en ese movimiento y cogerme su boca, con cada movimiento que hacíamos, yo sentía el vacío en todo mi cuerpo, de la mamada que me estaba dando.
Ya no podía mantenerme sentado y seguirme moviendo, me levanté con lo que mi verga penetró uno o dos centímetros más en su garganta, lo que le provocó una arcada que hizo me enterrara los dientes en la base, generando un dolor-placer difícil de describir, después de la primera impresión adaptó su garganta a la nueva profundidad con lo que la opresión en el glande fue aún mayor, a cada nueva metida, la humedad empezaba a salir por la comisura de sus labios, en forma de saliva espumosa, haciendo un sonido muy similar al que se hace cuando la vagina deja entrar y salir un pene, sus manos que estaban jalando mis nalgas para regular la profundidad, cambiaron su lugar y su mano derecha presionó mis huevos al mismo ritmo que entraba y salía de la profundidad de su garganta.
Justo en ese momento vibró mi teléfono alcanzando a ver que me llamaba María, raro, habitualmente no me llama, así que presioné el botón de aceptar la llamada.
“bueno, si amor,
“perdona que te moleste, Mary (mi hija mayor), necesita unos materiales para su clase de arte y por acá no los conseguimos, podrías pasar por la papelería de arte que está en Coapa?
Ana seguía en su labor de mamar y tragarse mi verga, haciendo cada vez más rápidos sus movimientos de mete-saca.
“no te preocupes … dame la lista, … yo paso en cuanto … salga de aquí” -tome una hoja y empecé a anotar la lista de materiales requeridos, sin embargo, mi mente estaba más concentrada en la clase de mamada que me estaban dando que en la lista de materiales- “yo paso …. Por ellos … no te preocupes …., nos vemos … al … rato….”
Colgué la llamada y verificando que el teléfono ya estaba muerto empecé gemir y venirme copiosamente en la garganta de Ana, quién sin moverse, dejó que mi leche escurriera hacia su interior, esperando que mi verga se reblandeciera y fuera siendo expulsada de su boca, succionando las gotas que aun salían por el agujero, limpiándose las comisuras con los dedos y llevándoselos a la boca para no desperdiciar nada de mi leche …
Se levantó y me beso apasionadamente, jugando con su lengua en el interior de mi boca, llenándome de sabor a mi leche,
“ni modo, mañana regreso para que termines el trabajo que te toca hacer -y tomando mi mano, la dirigió a su panocha que estaba inundada de sus propios jugos- “te tocará cumplirle a mi chochita con una buena mamada y de pilón una buena cogida”,
“Momento, no tan rápido – dije, mientras le acariciaba su clítoris entre mis dedos, estaba duro y caliente, palpitaba, le metí dos dedos, mientras con el pulgar seguía acariciando su botón, presioné como si fuera timbre contra sus huesos de la pelvis y haciendo giros y cada vez más presión, sentí como su cadera empezaba un movimiento circular, siguiendo los movimientos de mis dedos, sus gemidos que en un principio fueron suaves se fueron haciendo más constantes y fuertes hasta que estalló en un orgasmo tan intenso, que la fuerza que hizo al cerrar sus muslos estuvo a punto de romper mis dedos… después de unos minutos de relax y mientras suspiraba me dice
“ni creas que con esto te salvas de que vuelva mañana por lo mío…………………………………………………………….. No has perdido la
magia de tus dedos, y tu verga y tu leche, siguen siendo igual de ricas que como las recordaba….
Se acomodó sus ropas y viendo su reloj, se despidió con un gran beso, haciendo el compromiso de vernos al día siguiente….
Esa noche, no platicamos nada, habíamos quedado de que iríamos contando los avances, pero entre los trabajos de las niñas, la locura de la mudanza y todo lo que surge con esos problemas, nos concentramos en platicar de todo eso y terminamos rendidos, nos fuimos a dormir y luego de una cuantas caricias y besos, ambos nos quedamos profundamente dormidos….
Día 4. Empieza la mudanza, llegó el camión en la mañana y empezaron a acomodar los muebles en la caja de transporte, terminaron de acomodar las cosas al mediodía y se fueron a llevarlas a la nueva sede, donde las recibiría el encargado del edificio, yo seguí terminando de guardar cosas en las cajas y esperando el regreso de Ana.
A las 4.00 en punto sonó el timbre, al abrir la puerta, ahí estaba Ana, si ayer lucía fabulosa, hoy se veía espectacular, parecía como si la sesión de sexo o el alimento con mi leche, la hubiera puesto aún más apetecible. Una blusa negra, de tela transparente, que dejaba ver un sostén de encaje de media copa; una minifalda de piel negra, que mostraba más que lo que ocultaba, medias negras con un grabado a los costados, zapatillas negras, por supuesto que la abracé y nos besamos, con un beso de larga duración, metiendo mi lengua profundamente dentro de su boca, al tiempo que la enlazaba con la de ella, cerré la puerta a su espalda y recargándola en la puerta mis manos empezaron a recorrer el frente de su cuerpo, amasando sus voluminosas chiches apretando ahí donde yo sabía que estaban sus pezones, fui abriendo sus botones y puede apreciar claramente como su areola se asomaba por el borde del bra, le bajé la copa del lado derecho, para poderla observar mejor, una areola marcadamente morena, con aproximadamente 5 centímetros de diámetro y un pezón ya duro y grande, casi del tamaño de la punta de mi dedo meñique, enseguida me lo metí en la boca para chuparlo primero suavemente, pero tratando de abarcar su areola con mi boca abierta, aplicando succión para metérmelo profundamente en la boca,
“sin morder, por favor, -mientras gemía suavemente-
Seguí mamando esa gran teta mientras sus gemidos seguían subiendo de frecuencia y volumen, mi mano izquierda fue descendiendo por su vientre, llegando al borde interior de su falda, metiendo mis manos entre sus muslos y descubrí que arriba de sus medias, no había nada más, no traía pantaleta, bikini o tanga, alcancé libremente su panocha que palpitaba esperando mis dedos que fácilmente se introdujeron entre sus labios al interior de esa cueva que rezumaba jugo, abriendo sus muslos, facilitó el trabajo al mismo tiempo que llegaba a su primer orgasmo de la tarde………
“hola -me dice- que bienvenida amor, si esto fue el principio, espero que lo que sigue no me derrita¡ jijijiji
“siempre has sido muy caliente, así que no lo creo, jajajaja,
Saqué mis dedos de su panocha inundados de jugos y me los llevé a la boca, saboreando lentamente el sabor de su humedad, primero de uno y luego cuando me disponía a limpiar con mi lengua el segundo dedo, tomó mi mano y se lo metió en la boca para chupar ella sus jugos.
“todas las mujeres somos putas, de una u otra forma¡¡¡
“mmm interesante, explícame eso¡, es interesante el concepto….
“deja que me vuelva el alma al cuerpo y que mi cerebro coordine y platicamos
Respiro profundamente, se recargó en la puerta, se acomodó el sostén, bajo su falda y comenzó diciendo:
“las prostitutas, mejor ejemplo de puta que cualquier otro, hacen su trabajo (cualquier actividad sexual convenida), por un beneficio, que en ellas habitualmente es económico, pero, por ejemplo, en una relación como la que mantienes con tu mujercita, esta lleva implícitos otros beneficios, (casa, comida, ropa, etc)
“ok, y
“por otro lado, hay quienes lo hacemos como yo, por el beneficio del puro placer obtenido
“o sea, todo siempre es un intercambio de beneficios?
“exacto, así es, a fin de cuentas, tenemos sexo a cambio de algo, y eso, nos convierte en “putas” aunque a muchas mujeres les cueste trabajo reconocerlo y aceptarlo, bueno, hay quien considera hasta obligación el tener sexo, y dicen “cumplir con sus obligaciones”, pero todavía no conozco a alguna mujer que no disfrute del sexo en cualquiera de sus formas, a algunas les gusta mas mamar, a otras coger por la vagina y a menos por el culo,
“y a ti que te gusta más?
“ya lo sabes, todas, y cada una de las manifestaciones sexuales me en-can-tan
Como ya estábamos más tranquilos, y ella se había recuperado del primer orgasmo, y ya no tenía ningún mueble en la oficina, la puse de espaldas a mí, recargada en una de las cajas y desabrochando su blusa, le tome de sus chiches y las masajee hasta que sus pezones volvieron a tomar tamaño, su sostén por debajo de esos grandes melones, los hacían subir un poco más, al momento que sus pezones se pusieron duros, supe que estaba lista para el siguiente round, le subí la falda hasta por arriba de la cintura, me acomodé en el piso para que mi cara quedara a la altura de sus nalgas y separándolas les fui pasando la lengua por en medio, desde la orilla de su culo, hasta la cintura, acariciando sus nalgas, sus muslos y de vez en vez, subiendo por su vientre hasta volver a alcanzar sus pezones.
La hice que se recargara en las cajas para que levantara sus nalgas y se abriera todo el canal desde su panocha hasta su culo y agachándome un poco más mi lengua siguió su camino hacia abajo, haciendo círculos dentro de su culito, y después llegando a su puchita, que escurría tal cantidad de jugo que sorbía y sentía que estaba tomando de una fuente, si no hubiera sido el sabor y olor de sexo, hubiera pensado que se estaba orinando, mi lengua recorría sus labios desde su clítoris hasta su culo y en cada recorrido gemía y movía las nalgas empujando contra mi cara, que a estas alturas, no había un sitio donde no hubiera humedad,
“mas, mas, sigue chupando, así, así, amor, dame más, quiero tu lengua más adentro,
Le metí un dedo en su culo, haciendo círculos desde adentro, mientras mi lengua seguía haciendo viajes y acariciando su clítoris con más fuerza, su orificio se abría y cerraba alrededor de mi dedo, y aproveché para meter otros dos, lo que la hizo gemir más fuerte y apretar con fuerza mientras el segundo orgasmo de la tarde la atacaba sacando un chorro de jugo que además de empapar mi cara, llegó hasta mi cuello y mojó mi camisa………….
Saqué mis dedos levantándome y entre los estertores del orgasmo le metí la verga de un solo movimiento en su culo, que la hizo respingar y gritar de placer, siguió con el movimiento de caderas empujando sus nalgas hacia atrás haciendo que entrara hasta la raíz de mi verga, empezamos a movernos con ritmo cada vez más acelerado, entrando y saliendo de su culo que se abría y cerraba aprisionándola en toda su longitud, mi verga entraba y salía rítmicamente por su culo, cuando sentí que estaba a punto de venirme, hice un esfuerzo de quedarme quieto, insertado profundamente en su intestino, ella empezó a contraer su anillo, oprimiendo la base de mi verga, lo que hacía más difícil que me contuviera, sin más recursos, le di una nalgada en su nalga derecha, ella al sentirse sorprendida, aflojó su esfínter y me dio un respiro, con lo que volví a repetir los movimientos, ahora lentos, entrando y saliendo, subiendo la velocidad, chocando mis huevos con sus nalgas, hasta que sentí como mis huevos se contraían y mandaban un chorro de leche que se alojó integro en su intestino, y luego otro, y otro, junto con un grito más de Ana anunciando su tercer orgasmo de la tarde¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Se dejó caer encima de la caja en que estaba recargada mostrándome en todo su esplendor sus nalgas separadas y su culo abierto, que se contraía rítmicamente, dejando salir en un chorro constante leche mientras su cuerpo subía y bajaba al ritmo de su respiración, aún acelerada, por la intensidad de su orgasmo. Entre su humedad y mi leche, se marcaba un camino entre sus muslos que casi llegaba a sus rodillas cuando por fin su respiración tomó ritmo lento y se enderezó mientras metía una mano por debajo de ella hacia sus muslos, acariciándolos y tomando esa mezcla de humedades esparciéndola por la cara interna de sus muslos, como si fuera una crema humectante.
“vas a llegar a casa oliendo a sexo
“no, al rato me limpio y perfumo, solo quería sentir nuestras humedades en mi piel, recuerda como me gusta eso¡¡¡,
“lo sé perfectamente así como a mi me gusta esa cantidad de jugo que me regalas cada vez que estamos juntos, aunque sea cada Corpus y San Juan, no importa, creo que eso ha sido fundamental para que sigamos deseándonos con la misma fuerza desde hace 20 años¡
“desde la primera vez fue así de explosivo, y tus dedos y lengua se han hecho cada vez más expertos en su desempeño, imagino la cantidad de mujeres que has de haber satisfecho ya en estos 20 años
“no puedo imaginar a cuantos hombres le has dado las nalgas, pero no creo que haya mucha diferencia en nuestros registros jijiji
“importa?
“claro que no, siempre que me las sigas dando cuando ambos dispongamos, de acuerdo?
“totalmente amor, ya sabes que seguiré siendo tu amante eterna…
“lo sé, así como yo el tuyo,
“algún día me tendrás que platicar tu experiencia más excitante que hayas tenido,
“seguro, empezaré a recordar y la iré escribiendo para ti
Ya más repuestos del encuentro, platicamos los motivos de mi cambio de sede y que tan lejos quedaría ahora de su oficina, y si eso dificultara nuestros encuentros casuales, si cambiaría el horario de trabajo, etc, fue al servicio a lavarse la entrepierna y quitarse el olor de nuestras humedades mientras seguíamos platicando, yo la veía hacer estas maniobras de aseo, disfrutando del espectáculo que me daba, sacó de su bolsa una tanga negra a juego con su bra, subiéndolo lentamente para darme algo más que disfrutar
–“no pensarías que iría a la calle sin calzones”-,
“bueno, eso -dije señalando su tanga- y nada no es una gran diferencia, jajajajaj
unas gotas de perfume y un rápido arreglo de su cabello fueron suficientes
“aquí no ha pasado nada¡¡
“segura??
“bueno, quiero decir, que nadie notará lo que ha pasado… jijiji
“y si te piden cumplir “con tus obligaciones hoy”?
“pues, me tendré que “sacrificar y cumplir” como buena mujer, lo que veo difícil es que tu cumplas, si tu mujercita te lo pide ..
“no me cabe duda de que lo harás, seguro hoy no tengo ese riesgo jajajaja…
Un gran abrazo y un beso de larga duración fueron el cierre de este día, terminé de arreglar mis pendientes para que la mudanza terminara el día siguiente con el traslado y el sábado entregara la oficina a mi arrendador. ….
Esperamos les guste el giro que le estamos dando a nuestros relatos, que aunque son básicamente lo mismo, les hemos puesto un poco más de “salsa”
Esperamos sus comentarios