Mi vecina era de estatura mediana, chelita, cabello largo y negro. Sus senos eran un poco medianos, trasero mediano y estaba un poquito gordita. Para andar en su casa usaba blusas de tirantes pero sin brasier y, bueno, se le marcaban un poco los pezones cuando usaba blusas de color claro. Cuando se agachaba se le veían un poco los senos. Usaba shorts cortos que dejaban ver casi todas sus piernas, que eran algo gruesas. Los shorts eran ajustados y hacían que se le marcara la vulva. Uno pensaba que no usaba ropa interior, pero sí; como no eran pequeños, se le marcaba el contorno en sus nalgas, casi tipo tanga.
Por supuesto, su hija mayor con el tiempo también empezó a andar así, solo que ella sí no usaba ropa interior… o tal vez usaba hilo.
Un día me encontré a su hija así: con sandalias, uñas de los pies pintadas estilo francés, tobillera, un mini short de jeans ajustado que obviamente se le marcaba la vulva, piercing en el ombligo y una blusa tipo top de amarrar en la espalda. Sus pechos eran algo medianos, casi como los de su mamá. La saludé, ya que más o menos me llevaba bien con ella y con su mamá.
Un día, casi llegando a Semana Santa (época de verano), yo estaba en mi habitación y de la nada escuché que alguien se empezó a bañar. Eran como las 9 de la noche. Cabe decir que mi habitación está casi pegada al baño de su casa, solo nos separa un espacio de unos 3 metros.
Entonces me paré en mi cama y me pegué a la pared. Empecé a escuchar el típico sonido de aplausos, me emocioné y escuché la voz de un hombre que dijo: “Qué rica estás, mi amor, qué buena vagina tienes y la tienes húmeda”.
Mi vecina empezó a gemir rico, no tan duro para que no la escucharan. Incluso me bajé de la cama y fui a ver qué hacía mi familia en la casa, pero nadie había escuchado.
Estuvieron así como unos 3 minutos y después el hombre dijo: “Quiero que me la chupes”. Mi vecina le contestó: “Tengo tiempo que no chupo una verga”. Y él le dijo: “No importa, tú solo hazlo”.
Él empezó a gemir y a decirle: “Y decías que no te acordabas cómo chuparla”.
A los minutos escuché que mi vecina medio empezó como a querer vomitar. Solo me imaginé qué golosa es: se tragaba toda la verga hasta que le llegaba a la garganta.
Luego escuché que él le dijo: “Párate, que te lo voy a dar por el culo”. Mi vecina le contestó: “No por ahí, sí no, amor, solo vaginal, nada más”. Y él le dice: “No, nada, te lo voy a hacer por el culo. ¿O qué me dirás? ¿Que también por ahí tienes tiempo que no te lo hacen? Y ella le dijo: “Sí, y si quieres hacérmelo por ahí tienes que lubricármelo bien, porfa”.
Escuché que le dio unas buenas nalgadas. Todo eso pensé: ¿sus hijas estarán ahí en la casa escuchando cómo se cogen a su mamá? Pero después escuché que estaban con otros vecinos más abajo de mi casa, entonces estaban ellos dos solos ahí en el baño.
Él le dijo: “Inclínate un poco hacia adelante, abre un poco las piernas y con tus manos ábrete las nalgas mientras te veo el culo… Mmmm, mi amor… Uuu, ufff, qué rico tienes el ano cerradito. Ahorita te lo abro de nuevo”.
Solo escuché unos besos bien tronados y dije: “Uuuf, qué rico ha de ser chuparle el ano a mi vecina”. Yo ya estaba con la verga bien dura, masturbándome.
Él le dijo: “Mi amor, qué rico te sabe el ano… Mmmmm, delicioso”. Ella solo gemía y le decía: “Sí, papi, chúpame bien el culito, lubrícarmelo”.
Se escuchó un pequeño silencio y ella empezó a gemir de nuevo. Él le decía: “Sí, amor, rico tu culito… Mira cómo te lo voy abriendo de nuevo, lo tienes calientito por dentro y estrecho”.
Se escucharon los aplausos de nuevo como por unos 2 minutos hasta que mi vecina dijo: “Amor, ya, me está doliendo el culito… Te dije que me lo lubricaras bien”.
Y de repente solo se escuchó el ruido de la regadera… y de ahí nada.
Como a los 5 minutos, un poco más adentro de la casa, se escucharon de nuevo los aplausos y ella gemir un poco más duro. Se la estaban cogiendo en la habitación de sus hijas (lo sé porque una vez les ayudé con algo en su casa y vi sus habitaciones). Esta vez cogieron por unos 10 minutos más o menos y después otra vez silencio.
Hasta que volví a oír que alguien se estaba bañando de nuevo y mi vecina dijo: “Menos mal que te viniste dentro de mi culito y no en la vagina, porque qué hueva tomarme la pastilla del día siguiente”.
Pasaron los días y ella estaba bañándose nuevamente, esta vez en la tarde. La quise ver: me subí al techo de mi casa por la parte de atrás. Caminé hasta donde estaba el baño. Estaba algo nervioso porque tenía miedo de que me vieran los vecinos de las casas de atrás. La ventana tenía unas partes quebradas por donde se podía ver hacia adentro del baño (aunque las ventanas estaban cerradas, el diseño hacía que no se viera nada de afuera hacia adentro ni de adentro hacia afuera).
Estaba de espaldas, desnuda. Se veía hermoso su trasero mediano. Estaba descalza. Se dio la vuelta, pero no me vio. Sus senos medianos, chelitos, con pezones cafés y su pancita de gordita que hacía que no se le viera la vulva. De la nada se acuclilló y abrió las piernas para orinar. Luego se enjabonó todo el cuerpo. Después sumió la pancita y al fin pude verle la vulva: gordita, chelita, con un poquito de vellos que le iban creciendo, clítoris pequeño y sus labios también de color un poco cafecitos.
Me masturbé rápido y acabé en la pared jajaja. Luego se lavó el ano, pero no se lo pude ver. Después agarró de una pequeña estantería donde tenía sus shampoos, jabones y unas rasuradoras, y se empezó a depilar la vagina. Eso me excitó más y me empecé a masturbar de nuevo, pero me vi interrumpido porque escuché a una de sus hijas en el patio de atrás y me bajé rápidamente antes de que me vieran.
Pasando los días, un día no hubo nadie en la comunidad ya tarde-noche. Hacía calor y escuché que ella estaba en el patio trasero de su casa con una de sus hijas. Estaban platicando y le escuché decir: “Tengo calor, me voy a bañar”.
Yo ni lento ni perezoso me fui a subir al techo. Ya era de noche, tipo 9. Algunos de mis familiares estaban en sus habitaciones y otros viendo la tele en el comedor. Me quedé agachado en el techo y la vi con una camisa grande blanca que parecía que no tenía nada debajo. Estaba de espaldas hacia mí. Se quitó la camisa y se quedó solo en un cachetero color agua que se veía transparente y sin brasier. Enfrente de su hija mayor se empezó a echar agua de la pila (tipo contenedores para el agua). Por un momento solo se echaba agua, después agarró un jabón, se enjabonó los pechos, se quitó el cachetero, pero se dio vuelta casi hacia donde estaba yo y, como le pegaba la luz del foco, la vi bien cabal, desnuda de frente. Ya se había depilado la vulva. Se puso bastante jaboncito y luego se lo puso en el culito y se empezó a lavar. Se veía tan rica haciendo eso.
Su hija solo por momentos medio la volteaba a ver. Se terminó de bañar, agarró una toalla, se secó y se metió a la casa. Su hija mayor dijo: “Me voy a bañar ahora yo”.
Y pues dije: qué rico, ya me había venido en el techo jajaja. En eso escuché que un familiar me habló, me bajé rápidamente para que no fueran atrás y me vieran bajándome del techo.
Pasados los días ya no la pude ver porque ella se fue de la colonia para ir a vivir a otro lado. Como a los 2 días llegó a vivir una muchacha con su hija y su mamá, que por cierto también la vi desnuda jajaja… pero eso será otra historia.