Mi primera vez

Mi primera vez

Me llamo Ismael, y desde que tuve uso de razón supe que me gustaba ser puto como generalmente se nos hace llamar, yo vivía con mis padres y dos hermanos mayores que yo, y un tiempo vivió con nosotros un primo lejano llamado Miguel, él en ese entonces tenía recién cumplidos 18 años, era moreno delgado muy atractivo, yo tenía como 12 años, era muy finito moreno claro.

Miguel me llamaba mucho la atención, él trabajaba de mesero en un restaurante, entraba por la tarde y llegaba a la casa entre las dos y tres de la mañana y dormía hasta muy tarde y cuando de levantaba se ponía un viejo pantis todo desgastado y siempre me fijaba que traía erección, se metía a bañar y salía ya sin ella, a mí me gustaba verlo así con la erección, me apuraba saliendo de la escuela y generalmente cuando yo llegaba él se iba levantando y yo disfrutaba viéndolo, y yo suponía que él no se había dado cuenta de ello.

En una ocasión hubo firma de boletas en la escuela y yo no era buen estudiante y salí mal en calificaciones, cuando había firma de calificaciones salíamos temprano, y por lo tanto mi madre había planeado llevarnos de fin de semana a casa de mis abuelos, como a tres horas en autobús como premio por las calificaciones pero como yo salí muy mal me castigó dejándome en la casa y a mis hermanos sí los fue a dejar y regresaría por la noche, mi padre había salido de viaje por parte de su trabajo y estaría fuera dos semanas, serían el medio día cuando se fueron y me quedé solo, sin acordarme que Miguel dormía, me quité el uniforme y me puse un short y mi playera preferida que no tenía mangas y me quedé descalzo, no sabía que hacer y puse música y estaba yo cantando y bailando, cuando de pronto entra Miguel medio molesto y me reclama porque lo desperté con mi música, yo no le hice mucho caso, le miré la erección y seguí bailando, él se dio media vuelta y se metió al baño a orinar dejando la puerta medio abierta y oí como orinaba, se oía el fuerte chorro de su orina caer en la taza de baño, cuando salió del baño, traía más pronunciada la erección y venía sobándose y se me quedó viendo y se sonrió, yo también me sonreí, luego él me dijo

-¿te gusta verdad?, yo no le dije nada, y él agregó, ¿la quieres tocar?

– estas loco, le dije y él se me acercó tratando de rozarme con su verga, yo me hice a un lado y me puse en la ventana a ver hacia la calle, me estaba gustando lo que me decía pero tenía miedo, no sabía hasta donde quería llegar, cuando de pronto me abraza por la espalda y siento su dureza en las caderas, como más alto que yo, su pelvis me queda a la altura de la cintura, y me zafé de él y le dije que no iban a ver de la calle, él dijo que a esa altura no nos podrían ver – estábamos en un primer piso- y me volvió a abrazar, ahora de frente y sentí su verga a la altura de mi estómago, me quise zafar pero él me tenía abrazado muy fuerte y me tomó en sus brazos y me llevó a una cama que había ahí, que era donde dormía yo con mi hermano Damián, dos años mayor que yo, yo trataba de zafarme pero él me lo impedía me tenía abrazado por la espalda y me tallaba su verga sobre las nalgas y yo le decía que me soltara y él nada más se reía y me decía que si me gustaba porque no me dejaba, yo se que te gusto, me decía, siempre te me quedas viendo cuando la traigo parada, y me sobaba las nalgas y me abarraba las tetillas, y esto me empezó a calentar y mi pequeño pito se empezó a parar, él lo notó y me dijo; ya viste tú también te estas calentando y me lo sobó un poco para luego bajarse el pants a mitad de las piernas y sobre su trusa se veía mejor su verga totalmente parada y luego me quitó el short junto con mi trusa, quedándome únicamente con mi playera y con mi pitito parado, yo aún no tenía vellitos, sólo una ligera mancha obscura como pelusa pues creo que apenas empezaba a salirme el vello púbico, él me sostenía con una mano y con la otra terminó de quitarse toda la ropa quedando totalmente desnudo, yo vi entonces de cerca y no bajo su ropa aquella verga, yo la vi enorme, no se cuanto le medía pero era grande para mí comparada con mi pequeño pene, y con muchos pelos y unos guevos también grandes que le colgaban mucho y me los acercó a las nalgas, yo le dije que qué pretendía que me soltara y me dejara ponerme la ropa, a mí me estaba gustando pero a la vez me sentía muy nervioso porque no sabía cuales eran sus intenciones exactamente, luego me empezó a besar las orejas y el cuello y tomo una de mis manos y me la llevó sobre su verga y sin soltar mi mano empezó a sobarse directamente con mi mano, la tenía muy dura y caliente y empezaba a mojarse, yo le dije que por favor me dejara.

Me acostó boca arriba y él prácticamente sobre mí con su verga sobre la mía y me estaba lastimando su dureza, me dijo al oído, vas a ser mi mujercita y vas a ver como lo vas a disfrutar, yo le dije que no quería y él dijo; me vas a dar el culito y te lo voy a estrenas para que así puedas coger con quien quiera, yo e visto como me vez cuando la traigo parada y sé que eres putito y que quieres que alguien te la meta, me acomodó su verga entre las piernas y se empezó a mover y yo pujaba por su peso encima de mí, y él me besaba el cuello las orejas y las tetillas me las chupaba y me las mordisqueaba, yo empecé a jadear y el me dijo, ya viste te está gustando cabrón, yo le decía cada vez más débilmente que me dejara por favor…

él me seguía poniendo cada vez más caliente y yo jadeaba más con su caricias sobre todo cuando me chupaba mis tetillas y me agarraba las nalgas y pasaba sus dedos entre ellas, luego poco a poco fue abriendo mis piernas y ya la punta de su verga que ya se le había bajado el prepucio y tenía el glande totalmente pelado, lo sentía yo entre mis nalguitas vírgenes hasta ese momento, yo sentí de pronto con sus movimientos de cadera como de vez en vez llegaba su glande a mi culito palpitante, me estaba mojando con su verga el centro de mi culito, luego tomó dos almohadas y las puso bajo mi cintura, se puso saliva en la palma de su mano y me la puso en mi ano, y yo sabiendo lo que iba a hacer, le dije que por favor no lo hiciera porque me iba a lastimar, él dijo que lo iba a hacer con mucho cuidado, yo le dije que la tenía muy grande y gruesa y que además tenía miedo, él me preguntó si no me gustaban los hombres y que si no quería que alguien me la metiera, yo le dije que sí pero que aún estaba chico y que además él era mucha más grande que yo, y que por eso estaba muy vergón, se rió y creo que eso le gusto más y me dijo que voy a romper el culo, pero lo hacer muy suave y rico para que lo disfrutes, yo le decía que no lo hiciera pero él dijo que si no era él, tal vez si fuera otro no tendría delicadeza al hacerlo y tal vez me lastimarían, yo le dije que bueno, que lo hiciera pero que no me lastimara mucho y que además no se lo dijera a nadie, porque si se enteraba mi papá me iba a matar a golpes, él dijo; tranquilo no lo sabrá nadie más que tu y yo, y ya verás que te va a gustar y me vas a pedir más, entonces me puso más saliva y me abrió más las piernas me jaló más hacia la orilla de la cama, reacomodándome las almohadas, él se hincó en el piso, pues la cama era muy bajita y él muy alto, me agarró las piernas por detrás de las rodillas con ambas manos y me puso la cabeza de su verga en la entrada mi culito, yo sentí lo caliente y mojada que la tenía, me mordí el labio inferior y cerré los ojos esperando lo que venía, él empujó suavemente, pero no entró nada y me ponía tenso, y él insistía, pero no entraba y me dijo que me relajara, que soltara el cuerpo para hacerlo más fácil, yo no sabía como hacerlo y él me repetía tranquilo, tranquilo, empujaba y empujaba y no entraba nada, yo sentía presión y mi culito estaba ya impaciente por sentir algo dentro, de pronto logró meter la cabeza y yo grité muy fuerte porque sentí un dolor muy fuerte y empecé a llorar, él se quedó quieto y me dijo que me tranquilizara, yo le decía que él me había dicho que no me dolería que me la sacara por favor, él dijo; si te la saco te va a doler de todos modos, mejor me quedo quieto hasta que se pase y además no te dije que no te iba a doler, te dije que lo iba a ser muy suave para que no te doliera mucho, pero creo que eres estrecho y por eso me costó trabajo desquintarte, pero vas a ver que ahora que se te pase el dolor lo vas a disfrutar tanto que dirás que valió la pena el dolor, yo seguí gimiendo del dolor que se me iba pasando, pero me sentía muy apretado, él me miraba con ternura y empezó a besarme con ternura y a lamerme mis tetillas, sabía que ahí mi zona más vulnerable y no me estremecía con sus caricias pero no me podía mover porque sentía que me lastimaba el culo con mis movimientos, él me preguntó al oído si ya se me había pasado el dolor, yo le dije que un poco y sentí como empujó otro poco, yo hice gestos de dolor y él dijo; tranquilo, tranquilo, no pasa nada, y empujó otro poco, yo apretaba los labios y soportaba el dolor, me estaba gustando tenerlo tan cerca de mí y ensartado por él, tenía su rostro a escasos 5 centímetros de mí y podía ver su cara, era lindo el condenado, podía ver sus ojos, con esa expresión de ternura y sensualidad a la vez, su nariz recta, sus labios sensuales y sus dientes parejos y blancos, su barba como de dos días de no rasurase y no me pude resistir y le bese ligeramente en los labios, él se sonrió y me besó en la boca ahora con pasión y muy cachondo y yo sin saber como corresponder me dejé besar y sentí su lengua dentro de mi boca hurgando, me ponía más cachondo y luego sentí como siguió empujando, yo sentía como penetraba y me lastimaba un poco todavía, me quejé un poco, pero él con sus besos me acalló y siguió empujando, yo pensaba que no terminaría de entrar todo, yo le dije que no me lo metiera todo que con eso era suficiente, él ahora me mamaba las tetillas nuevamente, y me dijo que ya faltaba poco, yo ya jadeaba de placer aunque aún me dolía un poco pero me sentía totalmente apretado pero sentía rico realmente, de pronto me dijo; ya la tienes toda dentro, yo le dije; Ya, ni sentí cuando entraste todo, Miguel sonrió y dijo ya viste que ya no te duele, yo le dije que no que en cambio sentía muy rico, él empezó a moverse suavemente entrando y saliendo muy poco y así hasta que cada vez sacaba más y entraba hasta el fondo, yo sentía que aunque apretado, pero su palo se deslizaba mejor por mi conducto anal, él me tomaba ahora por las caderas y me llevaba al rito de su cogida y yo jadeaba de placer, él me veía a los ojos con ternura y yo lo veía con admiración y gratitud por estarme haciendo gozar, yo lo agarraba por las muñecas sus manos llevando el ritmo que él marcaba en su cogida, luego me la sacaba casi toda, dejando su glande dentro de mí y me la dejaba ir toda, ahora con más rapidez, y yo gozaba mucho, sólo se escuchaba mi jadeo y el plop plop al entrar y salir su palo dentro de mí y vaya que así lo sentía yo, parecía que era un palo de madera el que entraba y salía por mi culito, Miguel dijo que se había cansado de estar hincado y me sacó y me dolió un poco al salir su glande y dijo que cambiáramos de posición, puso ahora tres almohadas en medio de la cama y me dijo que me acostara sobre ellas para que mi culito quedara parado, así lo hice y paré más mi nalgas, el abrió mis piernas y se acomodó entre ellas, ahora hincado pero sobre la cama y me la metió muy suavemente pero toda, hasta el fondo de un solo empujón, yo me sentí en la gloria y entonces se apoyó sobre sus manos quedando sobre mí y empezó a cogerme con más ritmo, yo sentía muy rico y le pedía me la metiera toda que yo era su mujercita y siempre lo sería, entonces él se apoyó sobre sus codos para estar más cerca de mí y me empezó a coger más aprisa y ahora él también jadeaba y ahora se oía mi jadeo su entrada y salida, sus jadeos y el rechinar de la cama, luego me empezó a mordisquear los hombros mientras jadeaba y me decía que qué rico apretaba, que rico culito tienes primito, que rica putita me estoy cogiendo y coas como esas y sus arremetidas cada vez eran más fuertes y rápidas.

Yo pujaba por sus embestidas, además de jadear de placer, y le decía; si Miguel mi culito es tuyo y haz con él lo que quieras, siempre será tuyo, gracias por estrenarme, él enardecido me decía que rico culito me he estrenado, gracias por darme ese gusto, ya veras que qué ricas cogidas vamos a dar de hoy en adelante, tú serás mi mujercita y yo te voy a tratar muy bien y te voy a querer mucho, Miguel jadeaba cada vez más y más y la cama rechinaba más y más luego me apretó por la cintura y se movió mucho más aprisa yo pujaba más que jadear por lo fuerte que me estaba abrazando y por sus cogidas y de pronto grito, Aaaagggggg, y sentí un fuerte calor dentro de mí que se extendió por todo mi cuerpo, fue bajando el ritmo hasta quedarse quieto y abrazándome, sin soltarme y sin sacármela hizo que rodáramos por la cama quedando yo sobre él y entonces vía que tenía una sonrisa en su rostro y mirándome con dulzura me dijo; que rica cogida, me vine como nunca, con ninguna chava me había venido tan rico, yo le dije que había sentido algo rico y caliente, y me dijo sonriendo enseñándome sus bonitos dientes;

¿sentiste cuando me vine? Yo le dije que no sabía que era eso pero que había sentido algo rico dentro de mí, y me dijo que era que me había echado su leche y qué el lo había disfrutado mucho y se había vaciado como nunca, así nos quedamos un rato y no se le bajaba la dureza, hasta después de un buen rato, me la sacó ya un poco menos erecta pero parada todavía yo se la vi como la tenía mojada y brillosa, la tenía mojada y blanquecina y como vio que no entendía yo, se sonrió y me dijo que eso blando eran sus mocos, yo me sentía pegajoso de las nalgas, luego se paró y dijo que voy a bañar rápido, yo me quedé acostado ahí disfrutando de lo que había pasado, él regresó así desnudo y escurriendo agua aún, y seguía con la verga semi erecta y se sentó junto a mí y me dijo; ¿qué piensa pequeño? Yo le dije que había disfrutado mucho, y le empecé a acariciar la verga y le dije;

Y pensar que le tenía miedo, ahora sé que es lo que me dio mucho placer, y él dijo; y seguirá dando placer cada vez que tú quiera pequeño, yo se la acariciaba y se le puso nuevamente a tope y él me dijo que si quería mamársela que se la había lavado bastante bien, le dijo que no que me daba un poco de asco que tal vez después, y él se sonrió y dijo está bien no te voy a forzar, bastante lo hice hoy, pero fue en bien de los dos, en otra ocasión será, ahora báñate mientras yo me arreglo y te invito a comer a la calle y luego te traigo de regreso para irme a trabajar y recuerda, esto es un secreto entre tu y yo, yo le dije que sí que iba a ser nuestro secreto pero que yo quería hacerlo muchas veces con él que me gustaba mucho su verga, le di un ligero beso en su glande y corrí a bañarme.

Un comentario

¿Qué te ha parecido el relato?