Era viernes por la tarde y acabamos de salir de clases.
esto sucedio despues del colegio o prepa
Mis tres amigos negros —Jamal, Tyrone y Marcus— me habían estado molestando todo el día con sus bromas pesadas y miradas cargadas. Los tres eran altos, musculosos y con esa piel oscura que siempre me había llamado la atención en secreto.
—Vamos a tu casa, bro. Tu viejo no está, ¿verdad? —dijo Jamal con una sonrisa pícara mientras caminábamos.
—Está en casa, pero suele encerrarse en su estudio —respondí, nervioso.
Cuando llegamos, mi padre nos saludó desde la sala y se metió rápidamente en su oficina a trabajar. Subimos a mi habitación. Apenas cerré la puerta, Tyrone se sentó en la cama y se bajó el pantalón sin decir nada. Su polla negra, gruesa y semidura, saltó libre.
—Vamos, Jonathan… sabes que quieres —dijo con voz grave—. Chúpamela un rato. Solo un poco.
Marcus y Jamal se rieron y también se bajaron los pantalones. Tres vergas negras, grandes y pesadas, quedaron frente a mí. El olor a hombre, a sudor limpio después del día, me golpeó fuerte. Intenté resistirme, pero Jamal me puso la mano en la nuca y me acercó suavemente.
en ese momento me subían las vergas por los labios y la nariz de arriba a abajo
—Solo chúpala, no seas marica. Te va a gustar.
Me arrodillé. Primero probé la de Tyrone: caliente, gruesa, con venas marcadas. La metí en mi boca y empecé a chupar torpemente. Los tres gemían bajo, animándome:
—Así, trágatela más profundo… Joder, qué boca tan rica tienes…
Iba rotando entre las tres. Chupaba una mientras masturbaba las otras dos con las manos. Sus pollas se ponían cada vez más duras y grandes.
así pasaron un poco más de 10 minutos
en la habitación se escuchaban los gemidos de los 3
que eran haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa haaaaaaaaaa siiiiiiiiiiiiiiii
La saliva me chorreaba por la barbilla. Estaba completamente entregado, gimiendo mientras las mamaba con ganas.
De repente, la puerta de mi habitación se abrió sin que nadie la hubiera tocado.
Mi padre estaba allí, de pie, con los ojos muy abiertos. Había subido porque escuchó ruidos extraños y la puerta de mi cuarto estaba entreabierta. Llegó justo en el peor momento.
Tyrone fue el primero en correrse.
y comenzó a gritar me voy a correr me correr Soltó un gruñido profundo y me inundó la boca con chorros gruesos y calientes de semen.
No puedo tragarlo todo; decía es demasiada semen parte se me escapó por las comisuras.
Casi al mismo tiempo, Marcus y Jamal se corrieron también. Uno me disparó en la cara, el otro en el pecho y el cuello. Tres pollas negras pulsando, corriéndose fuerte, llenándome de leche espesa mientras yo seguía de rodillas.
y solo se escuchan los gritos mientras se corrían los cuales eran super duros
pasaron 2 minutos cuando
Mi padre se quedó congelado en la puerta, mirando la escena: su hijo arrodillado, la cara y el torso cubiertos de semen blanco contrastando contra la piel oscura de mis amigos, las tres vergas todavía goteando en mi boca y manos.
El silencio fue brutal durante unos segundos.
—¿Qué… qué carajos está pasando aquí? —logró decir mi padre con la voz entrecortada, sin poder apartar la mirada.
Los tres chicos giraron a mirar y no dudaron en subirse subieron los pantalones rápidamente, pero ya era tarde. Yo seguía de rodillas, con el semen chorreándome por la cara, sin saber dónde meterme.
Mi padre no gritó. Solo se quedó allí, respirando agitado, mirando cómo me limpiaba torpemente la boca con el dorso de la mano.