Los pies de Scully

Los pies de Scully

Todo empezó cuando Skinner nos envió a investigar un caso en un edificio de oficinas de Nueva York, nos dijo que se habían recibido denuncias de que la gente que visitaba el inmueble se transformaba psicológicamente, modificaba su comportamiento.

Tampoco nos dio más detalles.

Eso me molestaba a mi y a Scully, que no pudo evitar el comentario.

– Ala, como siempre, a buscarnos la vida.

– Sí, pero ya deberías estar acostumbrada ¿no?

– A estos casos no se acostumbra uno nunca Mulder, nisiquiera tú, reconócelo.

Yo callé, pero tenía razón. ¿Qué nos esperaría esta vez?

Nos dirigimos al edificio en cuestión y entramos. Saludamos a las personas de la recepción, que parecieron totalmente normales. Luego decidimos coger el ascensor para llegar hasta la planta 15, al parecer muchos de los casos habían ocurrido allí.

le dí al botón del 15 y el ascensor comenzó a moverse. 1, 2, 3, 4… y de repente ocurrió. El ascensor se detuvo incomprensiblemente entre el 4º y el 5º piso. ¿Qué pasaba?

Después de dar varias veces al botón de la alarma y no conseguir nada esperamos

pacientemente sentados en el suelo.

Empezó a hacer calor, nos preguntamos si la ventilación funcionaba. Saqué mi móvil para llamar a la central y avisar de nuestra situación, pero comprobé que no había cobertura alguna en aquel sitio.

– ¡Genial! estamos incomunicados Scully. Solo toca esperar…

Ella emitió un sonido que debía significar algo así como «lo que faltaba».

Pasaron los minutos y seguíamos sin oir nada. ¿qué podíamos hacer?

Entonces decidí descalzarme y Scully hizo lo mismo, ya puestos lo mejor era estar cómodos, no?

Ella iba vestida informalmente. Olvidé decir que este caso nos pilló en domingo y nuestra indumentaria no era la habitual. Vestía vaqueros y zapatillas de deportes.

Scully se las quitó y dejó a la vista sus calcetines, que eran blancos y tenían unos dibujitos infantiles. Concretamente de Piolín. Me hizo gracia porque nunca me la había imaginado con ese tipo de ropa de niña.

– Molan tus calcetines Scully.

– ¿Ah si? pues tómalos, tengo un calor que me aso.

Se los quitó, me los lanzó a la caray luego se rió. Me sorprendió esa forma de actuar de Scully, desde luego nunca antes me había hecho algo así, pero no me disgustó.

Yo no pude evitar oler los calcetines que impactaron en mi nariz y aquello me gustó.

¡Sus pies olían extraordinariamente bien!

Pasó un rato largo en el cual yo no podía dejar de mirar disimuladamente aquellos pies descalzos tan bonitos que tenía Dana. Ella se dedicó a levantarlos y a moverlos mientras canturreaba. Sus plantas estaban limpias y no tenían ningún defecto, parecían de una niña. Entonces empezó a tocárselos, a acariciárselos por el empeine, y finalmente a hacerse cosquillas en la planta. Cuando ella vio que los miraba con cara de atontado sonrió y puso su pie izquierdo sobre mi pierna.

-Hazme cosquillitas Mulder, me encantan en la planta del pie.

Empecé a acariciar la planta de su pie con mis dedos, y sorprendentemente a ella pareció gustarla mucho. Su pie era perfecto, de color rosado, con un arco precioso, sin un solo defecto. Le pedí al rato el otro pie y continué con esas cosquillitas tan deliciosas que a ella le parecían transportar al 7º cielo y a mí me estaban empezando a excitar. Mi dedo índice se deslizaba por la planta de su pie, luego se entretenía un rato en sus preciosos deditos… más tarde me atreví a acariciarla con las uñas, y ante mi asombro, a ella parecía gustarle más!

-Qué gozada Mulder… por lo menos algo bueno está teniendo la tarde… mmmmmmmm hazme más cosquillitas, por favor… por toda la planta…

Continué con las cosquillas, se las hacía cada vez más fuertes, recorría toda su planta desnuda de arriba a abajo con mis uñas y ella no solo no sufría, sino que parecía excitarse poco a poco por cómo empezaba a mover sus caderas mientras gemía tímidamente. Dimuladamente acercó el pié que estaba siendo cosquilleado a mi entrepierna. Iba poco a poco, parecía como si las cosquillas que recibía en toda su hermosa planta fueran alimentando ese ser tan bello e independiente que parecía ser su pie.

-AAAAAHHH…! qué cosquillitas tan deliciosas…! mmmmmmmmmmmmm

Al rato su empeine ya rozaba descaradamente mi pene que empezó a ponerse duro. Empezó a mover su pie para arriba, para abajo, para arriba, para abajo… Dios! Dana Scully estaba acariciando mi pene con su pequeño pie desnudo! ¡qué momento tan excitante! Scully, con los pelos delante de la cara me sonrió con gesto pícaro.

-Pero Fox, qué te ocurre? veo que te gusta hacerles cosquillas a mis piececitos… pues ya sé quién me las va a hacer a partir de ahora cuando me apetezca… oye, mi pie nota aquí debajo del pantalón algo duro. ¿¿Qué te pasa?

Su pie siguió frotando bien mi paquete de arriba a abajo. Yo no sabía ya si mi excitación podía llegar a un nivel más alto…

-Pero no pares agente, las plantas de mis pies quieren más, son insaciables, se alimentan de cosquillas y ahora tienen mucha hambre…

No daba crédito. Dana tenía un placer oculto que la volvía loca! las cosquillas en los pies! y yo podría satisfacerla siempre que ella quisiera. Me estaba faltando el aire.

-Scully, son los pies más preciosos que nunca vi… y yo sin saberlo.

-¿Sabes Mulder? cuando a mis pies se le hacen cosquillitas adquieren vida propia, se vuelven muy traviesos y yo dejo de controlarlos. Eso debe ser un expediente X, verdad?

-Habrá que investigarlo Scully… debo examinarlos detenidamente… puedo lamerlos? el sabor puede indicar algo…

-Por supuesto agente, haga lo que quiera con ellos… si la investigación lo requiere… son suyos…

Los llevé hasta mi boca y comencé a pasar mi lengua por su desnuda planta, mientras ella gemía de placer…

– Aaaaahhh… chúpalo Mulder… ¡esa lengüita que tienes hace maravillas!

– Mmmmmmmmmm… Scully, este pie está riquísimo…

Mi lengua seguía recorriendo la planta de arriba a abajo una y otra vez. El sabor era el más delicioso que nunca probé. Y estaba tan suave… luego mi lengua buscó entre sus dedos algunas sensaciones nuevas que que a juzgar por sus gemidos ella enseguida recibió… empezó a introducir su mano por dentro de su pantalón… ¡Dana Scully se estaba masturbando delante mia! Comencé a morderle suavemente los deditos e incluso la planta de su adorada extremidad. Ñammmm!

-Mulder, qué bien lo haces… comete mis piececitos! aaaaahh! creo que me voy a correr! aaaaaahhhhhhhh… sigueeee! rascame bien la planta! aaaaaahhhhhhh…

Dana se estaba corriendo… ante mis ojos, sus manos se apretaban su entrepierna fuertemente mientras yo le rascaba fuertemente la planta de su pie. Tras unos segundos en los que yo estaba boquiabierto y ella a tenor de su cara se encontraba en otro planeta, me habló.

– Dios… ha sido fantástico… me ha encantado… y a mis piececitos también. Agente, ahora soy yo la que tengo que investigar otro caso… hay algo por aquí que está cambiando de tamaño sin motivo aparente…

Empezó a frotar con su pie mi polla a través del pantalón, muy despacio. Me sonreía pícaramente y seguía acariciándome. Abrió la cremallera y saco mi pene, duro y enorme, con su glande rosado y brillante a más no poder… sus dos pies descalzos comenzaron a frotarlo con una suavidad increíble… parecía que aquellos dos pequeños pies estaban adorando mi polla como si tuvieran vida propia! era como un trio… sus deditos bajaban y subían por el tronco del pene con una delicadeza exquisita, como si de seda se tratara… esto era inenarrable! estaba deseando que los moviera más deprisa, pero ella lo hacía lento, para excitarme aún más…

-Qué pasa agente Mulder, es que no le gusta este caso en el que estamos envueltos?

-Scully, dile a tus pies que vayan más deprisa…

Pero ella siguió acariciándome lentamente con sus pies… muy lentamente… sus dos plantas sujetaban suavemente mi polla, y se deslizaban con mucho cuidado, arriba y abajo… y luego eran sus deditos los que jugaban con el extremo de mi miembro… de repente paró. Acercó su boca y empezó a chuparme con un estilo exquisito… su lengua me acariciaba la pequeña raja de mi pene…

-Mmmmm… pollita rica… mmmmmm… sabes muy bien pollita de Mulder. Estás saladita… mmmmm

Tras varios minutos succionándola y saboreándola como si fuera un caramelo, de nuevo sus pies se hicieron cargo de la situación… siguió acariciándome con sus dedos… toda la saliva que había dejado en mi miembro hacía que estuviera más brillante y que sus pies se resbalaran y deslizaran a la perfección por mi pene. Era increíble, sus pies se manejaban con gran maestría, pero a la vez muy lentamente…

-Scully, por favor, más deprisa, no puedo aguantar más…!

Ella paró y empezó a desnudarse. Se quitó sus pantalones y dejó ver unas braguitas de algodón con florecitas rosas y con signos de estar húmedas en su parte inferior que me dejaron bizco. Luego continuó con la blusa, el sujetador… y por fin se bajó esa ropa íntima tan especial, dejando a la vista su vientre…

– Pero Scully… lo tienes totalmente depilado!

-Sí Mulder, y es para ti solito… aprovéchalo…

Se tumbó y se abrió de piernas para mostrarme ese coño tan espectacular. Ahí estaba, abierto ante mí, y no pude evitar lanzarme a chupar esos labios que estaban nadando en fluidos de excitación. Su coñito era precioso, con los labios carnosos y de un rosado increíble. Tenía el clítoris muy duro, prueba de lo cachonda que estaba.

-Fóllame agente Mulder…

Pero yo quise pagarla con la misma moneda, así que empecé a chuparla muy despacito para ponerla aún más cachonda, mi lengua jugó un rato con su clítoris, después me dediqué a su vulva, recorrí sus labios docenas de veces de arriba a abajo, pero siempre muy despacio… ella gemía y gemía… su coño estaba lleno de un líquido transparente que para mí era como un elixir mágico. Le brotaba de la vagina y le caía por su ano lo cual aproveché para que mi lengua bajara a explorar esa zona que increíblemente olía a perfume. Toda Dana era un ser perfumado. Se la podía oler y chupar enterita y disfrutar de todas esas sensaciones. Mi lengua recorrió todos los rincones una y otra vez con un ansia increíble.

-Aaaaaa… mmmmmmmm… aahhh! Fox, chúpame enterita… ¡me estás volviendo loca de placer!

-Dana, ahora te vas a enterar de lo que vale un «pene»…

Le introduje mi miembro hasta el fondo, una y otra vez mientras ella no paraba de gemir. Yo mientras la penetraba tenía cogidos sus pies y aprovechaba para que mi lengua le siguiera haciendo cosquillas en sus plantas, lo cual le excitaba aún más. Mi polla sentía un calor extremadamente agradable cuando se sentía dentro de ella, era como estar en el lugar más cálido y confortable del mundo.

-Sígueme haciendo cosquillitas en los pies mientras… y fóllame agente!

Follamos durante un buen rato, y nos corrimos a la vez, entre gritos de placer que debieron hacer saltar todas las alarmas del pentágono.

Luego, el ascensor se puso en marcha y subió hasta nuestro lugar de partida.

-Scully, será mejor que nos vayamos a casa… otro día continuaremos este caso, no crees?

-Será lo mejor Mulder… pero… ejem… por qué no te pasas por mi apartamento y me haces unas cosquillitas en los pies? aún tienen hambre.

Yo creí que me desmayaba… pero naturalmente dije que sí.

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