ISLA PARADYSE. AMAS, AMOS Y ESCLAVOS.

Amanecía un día más en la casa de mis padres, nada más abrir un ojo, allí estaba ella de rodillas, velando mi sueño y esperando a que yo despertara y le diera las primeras órdenes del día, llevaba toda la noche despierta la había ordenado que hiciera una vigilia de rodillas era mi sirvienta personal, mi criada, mi esclava.

Yo Isabel a mis 25 años vivía con mis padres el Sr Don Manuel, y mi madre la Señora Doña Feli de María Filicida, mi hermana mayor de 35 La Señora Fernanda, su marido el Señor Francisco y mi querida sobrina de 11 años la Señorita Lucia, desde hacía 7 años vivíamos en una isla paradisiaca, donde todo era lujo, y tenía sus propias normas , sus propias leyes, todo el que accedía a ella, firmaba un documento aceptando todas las condiciones, no era fácil, primero tenías que ser invitado por alguno de los ya socios de la isla y lo primordial poder pagar un millón de euros al mes para poder seguir teniendo todos esos privilegios de tener esclavos y poder hacer con ellos lo que te daba la gana.

Por casa siempre había esclavos y esclavas además del personal de cada uno, los esclavos eran gente que tenían condenas a cadena perpetua algunos incluso de muerte y con los jueces que viven en la isla se conseguía ofrecerles la posibilidad de convertirse en esclavos y claro que aceptaban , también había otro tipo de esclavos y los cuales se valoraban más, eran familias que antes habían sido miembros de la isla pero que por motivos varios no podían hacer frente a las cuotas del millón al mes y si alguna otra familia compraba su deuda pasaban a ser esclavos de esa familia.

Por toda la isla había esclavos llamadas comunitarios, eran los que mantenían limpia la isla los que pintaban y en cualquier momento podían ser usados por cualquiera persona de la isla, era común que alguna Ama, al ver algo que no le gustaba, o simplemente al pasar cerca del esclavo , este no hizo la reverencia obligada, o no besos los pies, pues llamaba a la policía, de la isla que también eran sumisos pero que poco a poco se les concedieron ciertos privilegios, al llegar la policía siempre hacían la reverencia, que desea usted Ama, quiero que azoten a este esclavo he pasado cerca de él y la reverencia ni se notó y cuando me he parado no me ha besado los pies, átelo a ese árbol y 50 azotes con látigo ahora mismo y dos días sin comer, era tan habitual, que la Ama una vez veía que el esclavo estaba atado al árbol y empezaban los azotes ya no le importaba, seguía caminando, y de fondo la música de los azotes y los gritos del esclavo.

Cuando había esos castigos públicos, muchas veces eran publicados en la prensa local, y llegaba un aviso al móvil informando de la hora y el lugar del castigo y esos días muchos amos y amas acudían a contemplar los castigos públicos, y era de lo más normal ver como llegaban los amos y amas , los lugares públicos de castigos podemos decir que eran como terrazas de cafeterías como mesas , se acomodaban pedían sus cafés, sus copas, fumaban y charlaban entre ellos , mientras sus esclavos personales, estaba de rodillas o bien siendo usados como ceniceros.

Cuando llegaba la furgoneta que traía al esclavo que iba a ser castigado, siempre se producía un silencia, les gustaba mucho ver como el esclavo era bajada de por los policías, venían siempre encadenados y con una capucha de cuero negra en su cabeza, lo hacían caminar tirando de él, y recibiendo fustazos, el amo o ama que había ordenado el castigo, se ponía de pie y se acercaba al esclavo, mirando al resto de amos, explicaba la causa del castigo.

“Queridos amigos y compañeros , todos seres superiores , este esclavo, subhumano, hace dos días, tuvo la osadía de excitarse mientras mi hija le ordenaba lamer y dar brillo con su lengua a sus botas nuevas de cuero negro y tacón de oro, aun advirtiéndole que no lo hiciera, el imbécil tuvo tal excitación que restregó sus partes por las botas de mi hija, inmediatamente mi hija hizo uso de su fusta y descargo azotes hasta hacerlo caer del dolor, una vez me informo de lo sucedido, hemos decido que el castigo que hoy va a recibir, será la castración de sus partes, y 24 horas con hierros de castigo en la cabeza y brazos, quedará expuesto aquí encadenado al árbol de los castigos y todo aquel que lo desee, podrá azotarlo, o usarlo a su gusto, exijo que sufra, por eso mismo la castración se realizara sin ningún tipo de anestesia.

Una vez conocida la sentencia, todos los amos aplaudieron, y sonrieron mirándose unos a otros, los comentarios eran de aprobación, hay que tener mano dura, no se puede consentir tan falta de sumisión y entrega hacia un ser superior, fueron alguno de los comentarios, el esclavo condenado, se tiro de rodillas ante Madre e hija aun con su capucha de cuero puesta, y suplico arrastrándose ante ellas, las dos Amas, sonreían felices viendo tal humillación y sintiéndose poderosas al saber que su sentencia se iba a cumplir, ellas eran la ley

Mi vida de hija de Papa, era un sueño, tenía todo y mucho más de lo que podía soñar, cualquier cosa que deseaba la compraba y por eso cada vez sentía más la necesidad de hacer uso de mi esclava, era algo que me hacía sentir única, una diosa. Cada día al levantarme tenía siempre ganas de mear, “Sígueme esclava te voy a dar tu desayuno, colócate boca arriba sobre la taza del váter ya sabes cómo, ella obedecía no le quedaba otra, me encantaba ver de rodillas con su espalda doblada hacia atrás con su cabeza justo en el medio de la taza y como se esforzaba en abrir bien la boca, yo acercaba mi sagrado coño y dejaba caer con fuerza ese primera meada con fuerza del día, ella hacia todo por tragar pero era imposible, cuando terminaba acercaba mi coño a su boca, “limpia con la lengua cerda, solo limpiar no me des placer que te conozco puta” una vez limpia “ahora ponte de rodillas y bebe todo lo que no tragaste”, la forzaba pisando su cabeza con mis pies para que llegar a donde estaba el agua con los restos de mi meada y ella tragaba atragantándose pero yo la forzaba, el placer que me daba sentir mi poder sobre ella, mojaba mi coño.

Ese día vi llegar el mercedes color rojo de la Presidenta de la Isla, la Señora Doña Ana Rosa, un hombre desnudo con un collar al cuello y con una gorra de chofer , se bajó del coche le abrió la puerta y se postró llevando sus rodillas al suelo, y sus labios casi pegados al suelo, del coche bajo ella siempre tan imponente, tan espectacular, vestía un conjuntos de cuero rojo de pantalón de cuero a juegos con una preciosa chaqueta americana de cuero rojo, se podía aprecia el cuello alto de una blusa negra por encima de la chaqueta sus guantes de cuero rojo y sus anillos de oro por encima de los guantes de cuero su perfecta melean rubia y su perfecto maquillaje, se notaba que teníamos peluquerías publicas gratuitas atendidas por esclavas y pobre de alguna de ellas como la ama o amo no quedara satisfecho, al bajar del coche piso con su bota alta de cuero rojo y tacón de plata la cabeza del esclavo ¡No te muevas de esta posición esperaras a que yo vuelva así de rodillas y besando el suelo esclavo!

Mi madre salió rápido a saludarla y recibirla se besaron con ese par de besos falsos que no se llegan a dar, entraron y fueron directas al salón al saber que estaba fuimos rápido tanto mi hermana como yo, con nuestras esclavas , más dos esclavos de servicio, ¡Preparar café y unas pastas rápido esclavos!, fue la orden que dio mi madre ,cuando los dos esclavos de servicio un joven de 20 años y su hermana de 22 volvieron con las bandejas, nada más verlos sabía que les iba a caer un buen castigo y sonreí feliz sabiendo que los iban a castigar, reconozco que me hace sentir placer.

Mi madre al verlos, se puso de pie todo enfadada gritándoles y lo primero que hizo fue darle una patada en los huevos al esclavo este cayó al suelo con la bandeja y las tazas y de la bandeja de la esclava cogió la jarra de café caliente y se la tiro por encima a la esclava la cual no aguanto y también cayó al suelo retorciéndose al sentir el café hirviendo en su cuerpo.

¡¡Seréis imbéciles burros tenemos que estar siempre encima de vosotros, no valéis ni para ser esclavos como se os ocurre servir el café en las bandejas de cristal y las tazas de cristal tenéis por obligación y así os lo ordené que si esta la Señora Rosa dueña de la isla y vuestra Diosa tenéis la obligación de servir todo en bandejas de oro y plata , para mostrar la inmensa superioridad que tiene la Señora Rosa, tanto para vosotros y también para nosotros.

“Querida Rosa te pido disculpas y te ruego que seas tu misma la que les imponga el castigo que tu desees sin límites a estos dos subhumanos que no merecen ni vivir.

La Señora rosa sonreía feliz después de ese acto de crueldad por parte de mi madre y sobre todo esa muestra de inmensa superioridad hacia su persona, saco de su bolso una pitillera de plata mientras veía a los dos esclavos jóvenes como suplicaban y lloraban de rodillas, encendió su cigarro, era un deleite verla con el cigarro entre sus dedos de cuero rojo, como ese cigarro Winston largo se juntaba con sus labios rojos y como el humo salía de su boca “pues querida Felicidad, me alegra saber y contemplar lo bien que tienes adquiridas las normas de esta isla, me llena de orgullo contemplar como mi superioridad manifiesta esta bien inculcada en mis vecinos Amos y Amas y sobre todo en sus esclavos, quizás habría que dar un escarmiento de verdad por medio de estos dos esclavos, no se puede consentir un fallo de esa naturaleza cuando además se lo habías ordenado, y cuando como muy bien tu dices, yo soy la persona mas superior de la isla tanto para esclavos como para amos por encima de mí no hay nadie.

“Acercaros aquí esclavos, de rodillas ante mi superior y sublime persona, el esclavo al ver las botas de la Diosa Ana Rosa, las besos y suplicaba perdón, la esclava se quedó mirando la belleza de la Ama, lo cual no estaba permitido jamás un esclavo puede mirar a la cara a un superior, al darse cuenta que la esclava se había quedado prendada de la belleza de la Diosa, esta con su guante de cuero rojo apretó un pezón de la perra tirando con fuerza y acercándola aún más , sin decir ni una palabra la esclava bajo la vista, la ama dio una calada a su cigarro y lo acerco al pezón de la esclava y lo dejo ahí quemando a la esclava lentamente, la esclava se retorcía pero cada vez tiraba más del pezón y mi madre se pudo detrás de la perra para sujetarla y que la Ama Ana Rosa, pudiera seguir jugando con la esclava, volvió a darle una calada al cigarro y tirando del pelo de la esclava,¡ saca la lengua puta zorra, vas a ser mi cenicero! , la esclava lloraba suplicando lo cual aún le gustaba más a la ama, le dio una última calada y llevando el cigarro entre sus dedos cubiertos de cuero rojo lo apago con fuerza en la lengua de la perra, ¡¡ ahora trágatelo esclava!

Mi madre estaba excitada, que maravilla querida Ana Rosa, es siempre un placer y un privilegio poder contemplar como usas y sabes hacer sufrir a los esclavos, a estos subhumanos.

Gracias querida pero aún no dicte sentencia para estos dos siervos, de rodillas esclavos y mirando a mi persona, quiero ver vuestras caras, cuando recibáis mi condena.

¡Por el poder que me otorga ser la Diosa de esta isla, sintiéndome tremendamente ofendida al servirme el café en tazas de cristal yo Doña Ana Rosa, os condeno a la muerte, series ejecutados, en una fiesta para todos los amos y vuestro sufrimiento antes de ser ejecutados y la propia ejecución que sirvan de escarmiento a todos los esclavos! Hasta ese momento ordeno que reciban castigos y sufran cada día y cada hora, en honor a mi persona.

Los esclavos se arrastraron al suelo entre suplicas y llanto, ¡Hijas llevaros a estos dos a las celdas subterráneas bajo tierra, encadenarlos y nada de comida ni agua, hoy empiezan a morir!

continuará.

(se agradecen ideas y opiniones. suenosdesumision@gmail.com)