Azul I

Desde que se había hecho el sorteo, Elisabeth estaba intranquila, impaciente y deseosa.

Ella había metido su mano dentro del saco negro que contenía las cuatro bolas, y había sacado la bola azul. No sabia que significaba, ni que ocurriría ahora, ni que posibles placeres ni pruebas le esperaban, y las palabras de la dueña de la casa no le dijeron nada

-«La bola azul. Bueno en este caso tendrás que esperar hasta que ocurriese algo para saber que significa. Mientras tanto puedes disfrutar de todos los placeres que puedo ofrecerte en mi casa. Considérate mi invitada. Ahora puedes retirarte. Vicky acompaña a Elisabeth a la casa de invitados asignada y haz que se ponga cómoda, como si estuviese en su casa. Mientras tanto nosotras seguiremos con lo nuestro»

Dichas estas palabras Elisabeth salió del salón, donde dejo atrás a sus compañeras y a la dueña de la casa, seguida de Vicky.

Una vez salieron del salón y Vicky paso delante para indicarle el camino, Elisabeth intento conseguir un poco mas de información.

-» ¿Que significa la bola azul, Vicky? ¿No podrías decirme que pasara ahora?».

Sin dejar de andar Vicky giro la cabeza y le contesto:

«Tranquila Eli. Sabes que no te puedo decir que ocurrirá y también que estas aquí por propia voluntad. Además no deberías preguntármelo por que en este momento ni yo misma lo sé. Aunque no tienes nada de que preocuparte, seguro que pase lo que pase te lo pasaras muy bien. Pero te voy a dar un consejo. Hasta que ocurra no sabrás nada así que disfruta del sol y intenta divertirte».

Vicky no dijo nada mas y Elisabeth no insistió.

Pensaba que no le diría nada mas y se concentro en estudiarla mientras caminaban.

Vicky era alta, mas que ella, media un metro ochenta y cinco.

Su piel de color chocolate oscuro estaba muy bien cuidada y hacia resaltar su vestido blanco que le marcaba un cuerpo bien formado (como el de una modelo).

Su pelo al estilo afro de color negro y su cuerpo le recordaban a una actriz que había visto en alguna película hacia tiempo aunque no recordaba cual.

Le echo unos 27 años, que no habían hecho mella en sus pechos perfectos que todavía se mantenían muy erguidos sin necesidad de llevar sujetador.

Eso lo pudo observar cuando salieron al jardín y se le marcaron los pezones debajo del vestido.

Eran unos pechos perfectos para su cuerpo pensó, ni demasiado grandes como los míos ni pequeños.

En este pensamiento estaba cuando se dio cuenta que habían llegado a una casa no muy grande de dos plantas pero con el tejado inclinado lo que parecía que tuviese una especie de buhardilla en la parte superior.

Estaba pintada de blanco pero tanto los marcos de las ventanas y puertas como las propias eran de un azul cielo.

Azul pensó como la bola que había sacado del saquito en el salón de la casa.

Vicky abrió la puerta que no estaba cerrada con llave y la invito a pasar haciéndose a un lado.

La puerta daba directamente a un gran salón comedor muy iluminado al tener unos grandes ventanales que se abrían sobre una terraza que daba directamente al mar.

A su izquierda había una mesa redonda en la parte que hacia de comedor.

Al lado de la mesa había un hueco que daba a una cocina que podía ver a medias. A la derecha había una puerta cerrada, un aseo le dijo Vicky al observar su mirada.

El salón estaba amueblado. Un sofá, televisión, vídeo y observo también una cadena de música.

-» Sígueme arriba esta el dormitorio y el baño. Además hay otro dormitorio» dijo Vicky.

Subieron unas por una escalera de caracol que quedaba a la derecha de la puerta principal y entraron en el dormitorio principal. Esta tenia una gran cama de matrimonio y como también daba al mar estaba mas iluminado que el comedor.

Salieron a la terraza a observar la vista. Era maravillosa, solo se veía una playa desierta con un mar azul. Al fondo se veía el embarcadero con el barco donde habían venido, pero nada mas interrumpía la vista.

-» En el armario encontraras ropa que ponerte. Puede que no toda sea de tu talla pero seguro que habrá algo que te valga. En cuando pueda te traeré ropa de tu talla pero por ahora te tendrás que conformar con esa. A partir de ahora la ropa que lleves será la que te demos aquí. Puedes dejar la que llevas colgada en el armario y cuando te traiga el resto la recogeré para mandarla a lavar. Vamos al baño y te enseño la bañera que hay, aparte de la columna de masaje que tiene la ducha.»

-» Como puedes ver tienes de todo. Televisión y vídeo tanto aquí como en el comedor, hay algo de música y algunos libros por si te apetece leer. Si quieres algo especial solo tienes que pedirlo e intentaremos conseguírtelo. En la cocina tienes comida y bebida. En el baño tienes todo lo que puedes necesitar de aseo. Creo que no se me olvida nada. Hasta tu iniciación puedes hacer lo que quieras aunque puede ser que Penelope desee que cenes con nosotros. Ya te lo diré mas tarde. Puedes nadar, leer, pasear a caballo o no hacer nada eso es cosa tuya. Penelope espera que te diviertas y sobretodo te relajes mientras estén aquí. Bueno tengo que irme pero si deseas algo tienes un teléfono y a su lado una lista de números internos»

«Una ultima cosa, en el cajón de abajo de la mesita te he dejado

unos juguetes. Que te lo pases bien.»

Dicho esto se dio la vuelta y se fue. La oyó bajar las escaleras y poco después oyó como se cerraba la puerta exterior. Estaba sola por primera vez desde que llego a la isla.

Se dirigió al baño para ver como era. Era inmenso. Tenia una bañera redonda donde estaba segura que cabria estirada de lo grande que era, además de una ducha con una columna de hidromasaje.

Salió a la terraza. Se quedo observando un rato la línea del mar donde se unía sobre el horizonte, pensando que pasaría en los próximos días. No quería pensar en el futuro, solo en el presente inmediato.

Decidió que pensar en que pasaría la pondría todavía más nerviosa y lo mejor seria nadar un rato. Siempre le relajaba nadar y en este momento deseaba relajarse y no pensar en nada. Se observo en el doble espejo que tenia el armario. Tenia 20 años y un cuerpo moreno sin un gramo de grasa. Unas curvas estupendas por las cuales algunos habían perdido su cabeza, en eso estaba de acuerdo con ellos aunque ella consideraba que sus pechos eran demasiado grandes.

Abrió el armario y observo la ropa colocada. No había mucha y casi toda era en gran parte o enteramente de color azul. Encontró tres bikinis.

Eligió el que más le gustaba y decidió probárselo. Se desnudo delante del espejo y colgó su ropa en una percha del armario. Antes de probarse el bikini Elisabeth se observo detenidamente en el espejo. Su pelo del cual estaba muy orgullosa era de color castaño y liso. Durante mucho tiempo lo había llevado largo aunque hacia unos seis meses que se lo había cortado, dejando de recuerdo un trenza larga y fina que ahora caía sobre su hombro izquierdo.

Sus pechos demasiado grandes para su gusto (había pensado hacia bastante tiempo reducirlos pero había decidido dejarlos así) estaban coronados por unos pezones gruesos y grandes que cuando se erguían desafiaban las leyes de la gravedad. Su vientre plano era el esfuerzo de hacer aeróbic y abdominales un par de veces por semana que además habían hecho que su cuerpo fuese musculoso y ágil. Estaba muy orgullosa de sí misma.

Por ultimo, pero muy importante su sexo, con su vello bien cuidado. Sé probo el bikini, que era triangular. Ajusto las cuerdas de los laterales de la parte inferior y lo ato por ultimo a su espalda y cuello. Una vez echo esto escogió un pareo que se ato a la cintura.

En el suelo del armario había tres pares de sandalias pero después de mirar los números vio que solo una le servían. Se las puso y cogió una bolsa donde puso una toalla, crema solar y unas gafas de sol. Ya dispuesta bajo al piso de abajo, donde cogió un libro que le aprecio interesante, aunque no creía que leyese mucho.

Sobre el equipo de música había un reproductor de MP3 que también cogió. Salió a la terraza y después de dar dos o tres pasos retorno a la casa. Fue a la cocina y cogió un par de piezas de fruta y una botella de agua. Salió y se dirigió a la playa.

La playa estaba vacía. No se veía un alma. Dejo la toalla bastante cerca del mar pero sin llegar a la zona de arena mojada. Se quito el pareo y las sandalias y se introdujo en el cálido mar. Nado durante un rato, hasta que su mente se relajo.

Cuando eso ocurrió salió del agua, y se tumbo al sol. Una vez seca cogió la crema protectora y se puso por la piel lisa sintiendo como la piel la iba absorbiendo. Al cabo de un rato se dio la vuelta dando la espalda al sol y aflojo los nudos dejando que las cuerdas resbalaran sobre su espalda y hombros, dispuesta a tomar el sol escuchando su música favorita.

Se durmió. No sabia sí mucho o poco rato. Se levanto decidida a volver al agua. Cuando estaba levantada sobre la toalla se dio cuenta que ya no llevaba la parte superior del bikini, la cual había quedado sobre la toalla. Echo un vistazo alrededor. No se veía nadie.

-» Que demonios, no he venido aquí a ser recatada» dijo en voz alta. Recogió el trozo de tela, lo puso al lado de la bolsa y se dirigió al agua. Cuando estuvo de nuevo relajada, volvió a tumbarse al sol. Puso crema sobre sus delicados pechos y se tumbo de cara para que tomasen el sol. No solía hacer topless, solo en dos ocasiones sus amigas la habían convencido para hacerlo, pero su bikini tampoco tenia mucha tela por lo cual la cantidad de piel blanca era bastante pequeña. Comió un poco de fruta y se tumbo a escuchar la música.

Se canso de tomar el sol y tenia un poco de hambre. Miro el reloj que había en la bolsa y decidió que seria un buen momento de comer algo mas que fruta. Recogió sus cosas, se puso de nuevo la parte superior del bikini y regreso a la casa.

En la casa dejo el reproductor donde estaba, la fruta en la cocina y colgó la toalla en una silla de la terraza para secarse. Subió a darse una ducha para quitarse la sal antes de hacer algo de comer.

Había un sobre blanco sobre la funda azul de la cama, que cuando se fue no estaba allí. Dejo la bolsa en el suelo y comenzó a leer su interior.

Elisabeth,

No estabas y como té vi tomando el sol en la playa, y no quería nada especial no te he molestado.

Te he traído mas ropa y me he llevado la que no era de tu talla. Te he dejado tus cosas en sus respectivos sitios.

La señora Penelope te espera a las 19.00 h en la casa principal para charlar y después cenar. Tendremos invitados así que te «sugiero» el vestido largo azul oscuro. Lo tienes en el armario al fondo a la derecha.

Vicky

PD. Te pasare a recoger a menos diez. Sé puntual.

Dejo la nota sobre la cama y se ducho. Se preparo un poco de comida y salió al porche con el libro que estaba leyendo y Vicky le había traído, dispuesta a pasar la tarde hasta la hora de prepararse.

A las seis de la tarde subió a la habitación y abrió el armario para poder observar mas de cerca el vestido. Era un vestido largo de noche, de color azul oscuro tirando a negro y sin adornos.

Totalmente abierto a lo largo de la espalda y con un gran escote. Además era bastante abierto por un de los laterales dejando ver bastante pierna. Era demasiado abierto para su gusto aunque seguro que estaría muy sexy con él. Además él sugiero de la carta no dejaba donde elegir.

Después de ducharse de nuevo abrió el primer cajón de la cómoda. Dos consoladores estaban allí esperando ser usados. Ahora se acordó de los juguetes que le había dicho Vicky que le había dejado. Sonrío y cerro el cajón.

Abrió los otros y no encontró lo que buscaba, que lo encontró en los cajones del armario. Doblada esperando ser puesta estaba la ropa interior. Era toda azul. Eligió un tanga con unos pequeños encajes delante que era bastante sexy. No cogió ningún sujetador, con ese vestido no se podían llevar. Se puso después una toga sobre el cuerpo y bajo a la cocina a prepararse un zumo. Subió de nuevo a la terraza y se paso el resto de tiempo esperando.

Cuando faltaban cinco minutos para la hora, Elisabeth se quito la toga que llevaba, se puso el vestido que ato al cuello y por ultimo se puso los zapatos, los únicos que encontró. Se miro en el espejo y oyó que llamaban a la puerta. Vicky, supuso Elisabeth.

Vicky había venido en un cochecito eléctrico, como los carritos que usan algunos campos de golf. Elisabeth subió con ella y se dirigieron a la mansión principal. En cuanto entraron una sirvienta con todo el uniforme de doncella, cofia incluida, las acompaño a la terraza. En ella estaban la señora Penélope acompañada de Sara y Diana, dos de las tres chicas que llegaron con Elisabeth a la isla. Faltaba Melissa. Además había tres hombres.

Uno tendría unos cuarenta años, y se lo presentaron con Juan. El otro era mas joven, no llegaría a los treinta. Se llamaba Ricardo. Y él ultimo Luis era él mas joven. Elisabeth se sentó en la silla que quedaba libre, mientras Vicky se disculpo y se fue. La sirvienta esperaba instrucciones al lado de la puerta. Pidieron algo de beber y estuvieron charlando de cosas intrascendentes hasta la hora de cenar. Nadie pregunto ni hizo ninguna observación sobre la falta de Melissa.

A las nueve entro la sirvienta anunciando que la cena estaba servida. Comieron en una mesa redonda. Después de tomar el café, la señora Penélope anuncio:

-» Una vez saciada el hambre, ya podemos empezar a disfrutar de otros placeres. Que tal si pasamos al anfiteatro para continuar la velada de esta noche.»

Guiados por la señora Penélope llegaron a una sala. Esta era como un anfiteatro. Cuatro filas escalonadas de sillones, estaban enfocadas hacia una zona tapada en ese momento por una cortina roja. Se dirigieron a la segunda de las filas.

-» Elisabeth, tu te sentaras a mi derecha. Juan, tu y Sara os podéis sentar a mi izquierda, mientras Luis y Diana se sentaran a la derecha de Elisabeth», indico la señora Penélope.

El sillón donde se sentó Elisabeth era cómodo, pero quizás demasiado cómodo para el vestido que llevaba. Cuando todos estuvieron sentados excepto Ricardo que se mantenía en pie, apareció Vicky con la sirvienta. Los invitados pidieron algo de beber.

-» Bueno Vicky, ya estamos todos cómodos, podemos continuar la velada». Dijo la señora Penélope.

-» Como ordene, señora. Esta mañana en el sorteo, Melissa saco la bola roja. A partir de este momento, Melissa iniciara su iniciación decidida por la suerte. De esta iniciación se encargara el señor Ricardo. Con su permiso señora, empezamos»

-» Adelante Vicky. Estamos todos ansiosos.»

Se encendieron unos potentes focos que iluminaron la cortina que en ese momento comenzaba a correrse. Se apagaron las luces que iluminaban los asientos del anfiteatro, dejándolos en semi-penumbra. Desde el estrado que ahora aparecía estos no podían ser observados.

En el estrado había una representación de una habitación y un baño. La cama era redonda y roja. Ricardo apareció por la derecha del estrado, trayendo de una mano a Melissa. Esto podían verlo los invitados en directo, mirando directamente hacia delante o bien en unas pequeñas pantallas de televisión que se encendieron y estaban colocadas a la derecha de cada sillón donde estaban sentados.

Melissa tenia 18 años recién cumplidos y era ya una bella mujer. Morena, pelo corto como un chiquillo, un cuerpo precios con un culo respingón y pequeñas tetitas pero con unos grandes y puntiagudos pezones. Su cara era muy bonita, pero además sus grandes ojos oscuros la realzaban más.

Cuando llegaron al mismo medio del estrado, que era además el medio de la habitación, Ricardo se giro hacia Melissa y la beso. Aunque Melissa no ayudo mucho girando un poco la cara, por la sorpresa inicial. Después era ella quien con su lengua buscaba la lengua de Ricardo. Los primeros besos fueron tiernos, pero con el tiempo se hicieron más fuertes y apasionados.

Durante unos minutos que estuvieron besándose, los invitados pudieron observar primeros planos en las televisiones de cómo las manos de Ricardo buscaban los pechos de Melissa; o bien su respingón culo o su sexo.

De pronto la voz de Ricardo sonó por unos pequeños altavoces que había en los sillones. Era el susurro que Ricardo le decía al oído a Melissa, como pudo observar Elisabeth mirando mas detenidamente la escena.

-» Eres preciosa y será un placer disfrutar de tu compañía. Ahora quiero que te desnudes para mí. Quiero un bonito strip-tease. Después te dejare que me desnudes a mí.»

Ricardo luego se tumbo en la cama, esperando su strip-tease. Este juego previo había excitado a Melissa lo suficiente para que al son de la música que sonaba comenzase a bailar.

Melissa llevaba una falda roja con una blusa blanca. Lentamente y sin dejar de bailar delante de Ricardo, con lo que daba la espalda a los invitados, pero estos podían seguir todo el espectáculo en las pantallas de televisión que les daban la imagen contraria a la suya. Pueden observar como Melissa va desabrochando botón a botón la blusa dejando ver un sujetador rojo que tapa sus pechos.

Cuando la desabrocha del todo, se la quita y se la tira a Ricardo que la coge y le manda un beso. Melissa baja la cremallera que sujeta la falda a sus caderas y poco a poco, con movimientos sensuales va permitiendo que esta se deslice hacia sus pies hasta que cae sobre sus zapatos. Primero una pierna y después la otra salen de su falda. Luego de un puntapié levanta la falda del suelo, dejándola caer lo mas cerca de Ricardo que puede.

Después se quita suavemente los zapatos quedando solamente sobre su cuerpo el conjunto de ropa interior de color rojo.

Melissa se acerca un poco más a la cama, apoya sus brazos sobre esta y acerca su cara a la de Ricardo buscando un beso que este le devuelve. Esto lo hace Melissa sin dejar de moverse, en especial su culo del cual los invitados tiene una excelente vista.

Luego Melissa se aparta de la cama, pero antes sus manos buscan la polla de Ricardo que encuentra dura.

-» Eso no deberías hacerlo. No te estaba permitido.» Protesto Ricardo sin mucha fuerza.

Melissa le devolvió una sonrisa. Se volvió de espaldas, quedando de cara a los invitados. Dejo pasar un rato durante el cual no dejo de bailar moviendo el culo para que Ricardo lo viera bien. Después las manos de Melissa desabrocharon el sujetador dejándolo en una mano que movía rítmicamente encima de su cabeza.

Los invitados tenían una visión muy buena de los pechos de Melissa, que se vio agrandada en la pantalla cuando fueron haciendo un zoom sobre estos, dejando ver sus pezones, ya puntiagudos y duros. Melissa se dio la vuelta, tapándose sus pechos con la mano y el brazo que tenia libres. Lanzo el sujetador directo a la cara de Ricardo. Este lo aparto de su cara. En ese momento Melissa dejo al descubierto sus pechos.

-» Espero que te gusten. No son muy grandes pero son preciosos. ¿No?» Espeto Melissa, mientras que con las dos manos los levantaba y mecía. Luego sus dedos buscaron sus pezones para excitarlos mas y que creciesen más de lo que ya estaban. Melissa estaba muy orgullosa de sus pezones.

Melissa dejo sus pezones para que sus manos bajasen por los laterales de su cuerpo hasta las gomas de sus braguitas. Las estiro un poco, inclino todo su cuerpo hacia delante impidiendo a Ricardo ver su sexo, pero dando una maravillosa vista a los invitados y comenzó a bajarlas. Cuando estas ya se deslizaron hasta el suelo, Melissa giro sobre si misma para que Ricardo pudiese observar bien su culo blanco sobre su piel morena y su coño que ella misma abría con sus dedos.

Luego se levanto y se tumbo sobre la cama junto a Ricardo. El sexo de Melissa no estaba depilado del todo, aunque si arreglado. Ricardo supuso para que no molestase al bikini.

-» Levántate ahora te toca a ti. Si me dejas yo misma te desnudare.»

Melissa cogió a Ricardo por la mano y lo levanto de la cama. Mientras le besaba las manos de Melissa iban desabrochando la camisa. Melissa le quito la camisa dejando ver un pecho musculoso y cubierto de pelos negros. Melissa lo sentó a la cama y arrodillándose le quito los zapatos y calcetines. Luego lo volvió a levantar, metió su mano por el pantalón buscando su pene. Cuando lo encontró, lo beso en los labios, restregando su pecho por el peludo pecho de Ricardo. Desabrocho el pantalón y tirándolo sobre la cama le ayudo a quitárselo. Ricardo ahora solo vestía un slip rojo, donde se podía observar como un grandioso pene quería escapar. Melissa se tumbo a su lado, buscando quitarle el slip, pero Ricardo la contuvo.

-» No, eso será lo ultimo. Túmbate a mi lado y déjame hacer a mí.»

Le beso, mientras su mano empezó a acariciar esos duros, ya, pezones. Cogió las manos de Melissa y las junto sobre su cabeza.

-» Déjalas ahí. Si las bajas por cualquier motivo, parare donde este y me iré. ¿Vale?»

-» De acuerdo», afirmo Melissa que en ese momento hubiera hecho cualquier cosa.

Ricardo entonces dejo que su lengua bajase a los pechos de Melissa. Ricardo notaba como subían y bajaban agitándose con la respiración de Melissa. Entonces Melissa noto sobre uno de sus pezones el aliento de Ricardo y lo levanto arqueando su espalda buscando los labios de el. Ricardo fue más rápido y separo su boca.

-» Eso tampoco té esta permitido Melissa. Soy yo quien controla la situación.»

Ricardo remonto el camino, beso la frente de Melissa y luego de nuevo su boca. Sus manos sin embargo dibujaron espirales sobre la piel de los pechos de Melissa hasta que llegaron a las aureolas. Retorcieron un poco sus pezones, buscando un gemido que no pudo salir de la boca de Melissa debido al profundo beso que Ricardo le daba.

Separo sus labios y esta vez bajaron al pezón de Melissa que beso, chupo y succiono con fervor. Luego el otro tuvo el mismo trato. Cuando ambos pezones estuvieron bien servidos, los besos y lametazos buscaron otros lugares. Las axilas, el ombligo, los dedos de las manos de Melissa. Luego volvieron al cuello de Melissa.

-» Abre las piernas, ahora será tu coño quien reciba la visita de mis labios.»

Sin pensarlo, Melissa abrió sus piernas dejando expuesto sus labios mayores y menores. Los dedos de Ricardo rozaron su pubis jugando a enredarse con el vello mientras la mira a los ojos.

-» Nunca me ha gustado los sexos peludos. Luego abra que depilarte así podré observar tus labios sin impedimentos.»

-» Como tu digas.» Respondió Melissa.

La boca de Ricardo comenzó a bajar de nuevo, esta vez sin retirarse en ningún momento de la piel de Melissa, hasta que llega a su sexo abierto. En ese momento Melissa ya esta un poco descontrolada y casi lleva las manos a la cabeza de Ricardo, para que la enterrase en su sexo, pero al final logra controlarse.

-» Comételo, vamos chupado.» Exigía Melissa a Ricardo.

-» Te ha excitado esto. Pero recuerda que soy yo quien decide y lo haré cuando yo quiera.»

El sexo de Melissa brillaba por la humedad. Ricardo separo los labios y enterró su lengua en él, recorriéndolo de arriba abajo, para después penetrarla con ella. En cuanto Ricardo encontró el clítoris de Melissa empezó a lamerlo con frenesí.

-» Ah, ahh, mmmmm, sigue, sigue,….. ¡Chupa!!!» Gritaba Melissa entre gemidos. Ricardo no se molesto en parar y siguió chupando hasta que Melissa se retorció y su boca se lleno de jugos. Melissa había tenido un gran orgasmo y Ricardo se lleno su boca de sus jugos.

Los invitados también estaban muy excitados. Juan había sacado su pene y se masturbaba viendo el espectáculo. Luis levanto su mano y la sirvienta se coloco a su lado dispuesta a servirle. En voz baja Luis le ordeno:

-» Trae a una sirvienta para que me coma la polla. Que sea buena o lo pagara.»

La sirvienta se separo con celeridad y al poco rato regreso con otra sirvienta. Esta se arrodillo delante de Luis, le desabrocho la cremallera, saco su pene y comenzó a lamerlo. Juan observo esto y pregunto si también al podían comérsela. La señora Penélope le contesto:

-» Claro, Juan. Te la pueden comer o si lo prefieres te puedes follar a la sirvienta.»

Una sirvienta apareció y se coloco delante de Juan dispuesta a cumplir las ordenes que Juan quisiese. Otras sirvientas aparecieron trayendo bandejas en sus manos y colocándose a los lados de las chicas. En las bandejas había una gran cantidad de consoladores, bolas chinas y otros aparatos sexuales. Diana alargo la mano a la bandeja que le correspondía y selecciono un consolador de metal con vibrador incluido. Sus dedos llevaban bastante tiempo jugando con su cuerpo, por lo que cuando enterró el consolador en su sexo, este ya estaba lubricado y entro con gran facilidad. Encendió el vibrador y comenzó a entrarlo y sacarlo. Poco después Sara la imito

Elisabeth no se atrevía, pero la señora Penélope tenia otros planes. Con un gesto ordeno acercarse a su sirvienta y la sirvienta que llevaba la bandeja para Elisabeth y les ordeno excitar a Elisabeth hasta que se corriese o ella ordenase parar. Dicho esto, una de las sirvientas se coloco delante de Elisabeth y se arrodillo para no dificultar la visión de Elisabeth del estrado, mientras la otra se colocaba detrás. Como si alguna mano invisible hubiese dado una orden, las dos sirvientas posaron sus manos sobre Elisabeth. La que estaba detrás buscando sus pechos y pezones apartando el vestido y desatándolo, mientras la otra buscaba su sexo.

Esto era mas complicado al ser el vestido largo, pero de un tirón sobre él lo abrió lo máximo que pudo y lo levanto en dirección al culo. Elisabeth se vuelve hacia la señora Penélope pero esta no dice nada y con un gesto le invita a disfrutar. El juego de cuatro manos y dos bocas sobre ella la excita, además sus ojos buscan el estrado para seguir los acontecimientos.

-» Bueno Melissa es mi turno.» Dijo Ricardo quitándose él mismo el slip y dejando al aire su pene.

Melissa no espero mucho. Movió su cabeza hasta que quedo a la altura del pene de Ricardo y comenzó a darle lametazos y besos. Beso sus huevos, jugando con ellos con su lengua y luego subió hasta encontrar la punta del pene. Melissa, era joven pero no inexperta. Había chupado algunos penes pero este era inmenso. Unos 22 cm de largo y gruesa y dura como un tronco. Abrió todo lo que pudo su boca y poco a poco se lo fue introduciendo en ella. Lo saco del todo y se lo restregó sobre sus labios. Luego succiono de nuevo todo el pene y cuando considero que se había acostumbrado un poco al tamaño y grosor comenzó a meterla y sacarla de su boca.

A veces la metía del todo, otras la sacaba del todo para dedicarse íntegramente a la punta.

Ricardo estaba en el cielo, pero no aguantaría mucho ese ritmo. Cogió la cabeza de Melissa apartándola de su pene y el se coloco sobre ella.

-» ¡¡Jódeme!!, ¡¡follame!!.» decía mirándole a los ojos de Ricardo, Melissa, » te deseo dentro de mí ahora.»

Ricardo restregó su polla alrededor del coño de Melissa y le metió la punta dentro. Luego se detuvo, sintiendo como Melissa movía las caderas buscando penetrarse más con su polla. Ricardo se lo impide y la saca. Melissa hace un gruñido de decepción. Después de un rato Ricardo comienza otra vez a penetrarla pero esta vez Melissa se contiene y intenta no adelantar acontecimientos. Poco a poco Ricardo mete su polla hasta la mitad y se detiene para que Melissa se vaya adaptando al tamaño.

De pronto Ricardo termina de penetrarla de golpe con un solo empujón. Melissa salta un poco debido a la rapidez con que Ricardo le a penetrado soltando un pequeño grito que rápidamente se va convirtiendo en gemidos de placer cuando Ricardo empieza un lento que rápidamente pasa a frenético mete y saca. A punto casi de correrse Ricardo se para dejando toda su polla dentro de Melissa. Luego consigue que giren los dos, quedando Melissa arriba.

-» A ver si te mueves igual que bailas.»

Era una invitación para que esta vez fuese ella la que llevase el ritmo. Melissa se irguió, con lo que la polla de Ricardo la penetro todavía más. Ricardo comenzó a acariciarle los pechos y las nalgas mientras Melissa subía y bajaba marcando un ritmo que ella misma se imponía. En cuanto Melissa noto que se iba a correr aumento el ritmo. Ricardo también estaba próximo y cuando noto que aumenta el ritmo ayudo un poco. En cuanto Melissa le sobrevino un poderoso orgasmo, Ricardo se corrió en la vagina de Melissa mezclando su blanco y espeso esperma con los jugos de Melissa. Melissa se dejo caer sobre el pecho de Ricardo, que mantenía su polla dentro hasta que flácida salió de dentro.

Mientras tanto los invitados seguían con su fiesta. Luis se corría dentro de la boca de la sirvienta que le chupaba la polla. Sus chorros de semen iban directos a la garganta de esta ya que Luis sujetaba su cabeza para que no la pudiese sacar. La sirvienta tuvo que tragarse todo el semen si no quería ahogarse aunque un poco salía por las comisuras de sus labios.

Cuando Luis acabo de correrse la sirvienta tuvo que limpiarle la polla y aun gesto de Luis se levanto y se aparto con él estomago lleno de semen y su boca todavía con restos de semen en su interior. Juan sin embargo siguió los consejos de la señora Penélope. La sirvienta le chupo la polla, mientras que ella misma se excitaba con una mano. Luego Juan le ordeno ponerse a cuatro patas y con un solo golpe le enterró su polla en su coño. La follo hasta que estuvo a punto de correrse. Entonces le saco la polla y se corrió en la cara de la sirvienta innundandole de semen su pelo y cara, aparte de un poco que cayo en la abierta boca de la sirvienta.

Tanto Diana como Sara también consiguieron tener varios orgasmos, aunque solo Diana fue aumentando poco a poco el grosor del consolador. Elisabeth tuvo tres maravillosos orgasmos manos de las dos sirvientas que se fueron intercambiando los sitios, y usaron todos los medios que tenían a su alcance para dar placer a Elisabeth.

Ricardo beso en la frente a Melissa y le pregunto:

-» Que tal si tomamos un baño.»

Sin esperar respuesta golpeo las palmas y una sirvienta apareció sobre el estrado.

-» Prepáranos un baño caliente y espumoso.»

-» Como ordene, señor.»

La sirvienta fue hacia la parte del estrado donde habían colocado el baño y abrió los grifos llenando la bañera de agua que espolvoreo con sales de baño. En cuanto estuvo preparado el baño, la sirvienta se lo dijo a Ricardo.

-» De acuerdo espera a un lado, hasta que te vuelva a llamar.»

La sirvienta se dirigió a un lado y se arrodillo a la espera de instrucciones. Melissa y Ricardo se introdujeron en la bañera y con esponjas se frotaron mutuamente todas las partes del cuerpo. Después de un rato Ricardo sonrío y dijo:

-» Como ya te dije no me gustan los coños peludos. Los deseo depilados y creo que ahora es un buen momento para depilarte el tuyo.»

Luego dirigiéndose a la sirvienta le ordeno preparar lo necesario para depilar el sexo de Melissa. La sirvienta se levanto y de los cajones saco un pote de espuma de afeitar, una cuchillas y por ultimo una crema para poner después de afeitarla. Luego se acerco a la bañera con una toalla.

-» Bueno a que espera Melissa.»

Melissa no hizo ningún comentario y salió de la bañera. Alargo las manos para coger la toalla pero la sirvienta no se la dio, sino que espero a que saliese del todo y entonces empezó a secarla. Cuando Melissa estuvo seca, la sirvienta acerco una silla a la bañera para que Melissa se sentase y Ricardo tuviese una buena vista mientras afeitaba el sexo de Melissa.

Cuando Melissa estuvo sentada la sirvienta le abrió las piernas y le extendió crema de afeitar por todo el vello púbico. Luego lentamente y con cuidado fue pasando la cuchilla de afeitar sobre su sexo llevándose con ella el vello. Melissa iba cambiando su mirada de su sexo a Ricardo.

En cuanto la sirvienta hubo terminado y ningún pelo quedaba sobre el sexo de Melissa, limpio los restos de espuma con una toalla y comenzó a poner crema sobre el sexo de Melissa. Ricardo salió de bañera y comenzó a cercarse.

La sirvienta no solo ponía la crema alrededor de sexo de Melissa sino que poco a poco sus dedos fueron introduciéndose dentro de él. Luego estos dedos fueron sustituidos por su lengua que recorrió todo el sexo de Melissa recién afeitado.

Ricardo se acerco mas de cerca para observar el sexo depilado de Melissa y observar como esta no podía resistirse a las atenciones de la sirvienta.

-» Así me gustan los coños. Limpios, sin rastro de vello que impida observar los labios.»

Luego aparto a la sirvienta y penetro el recién depilado sexo de Melissa allí mismo, sin dejar que esta se levantase. La levanto con la polla dentro y la llevo a la cama. Siguieron follando en ella hasta que los dos se corrieron, aunque Melissa tuvo dos orgasmos antes que Ricardo. Luego se quedaron tumbados y exhaustos sobre la cama.

Los invitados después de este ultimo acto, se levantaron y en silencio para no despertar a Melissa y Ricardo que empezaban a dormirse salieron del anfiteatro dando por acabada la noche.

Elisabeth regreso a la casa de invitados. Era tarde y la habitación estaba silenciosa. Este ultimo acto y lo pasado durante la noche la habían dejado turbada y decidió darse un baño caliente. Estaba tumbada, con los ojos cerrados, permitiendo que el agua le relajase. El agua caliente sobre su piel termina por relajarla a fondo y distraídamente se lleva la mano hasta su pecho. Su mano se desliza fácilmente sobre sus pechos y empieza a acariciarlos. Lleva la otra mano hasta el principio de las tetas. Sus dedos poco a poco suben hasta encontrar sus pezones y lentamente tira de ellos sintiendo como se excitan.

Perezosamente permite que una mano baje hasta sus piernas dejando un reguero alrededor de su piel.

Comienza a jugar con sus labios.

Cuando encuentran los dedos su clítoris, un pequeño quejido se escapa de sus labios.

Con la otra mano, que ya ha bajado, consigue insertar dos dedos profundamente dentro de su vagina.

Empieza a bombear sus dedos lentamente para poco a poco trabajar con mas velocidad mientras su otra mano esta ocupada jugando con su clítoris.

Cuando siento que su orgasmo esta próximo, por dos veces reduce su movimiento, hasta que no puede mas y su movimiento coge una velocidad frenética.

El orgasmo llega y ella se permite ir a la deriva hasta el fondo de la bañera.

El orgasmo es increíble y lentamente un poco calmada retorno a la superficie.

Sale por fin de la bañera. Se seco y se dirige a la habitación para intentar dormir un poco dando por finalizado el día.

Continuará…

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