Nos encontrábamos de vacaciones en Puerto Vallarta, fue una semana tranquila, solamente mi esposa Cristina y Yo, desde hacia mucho tiempo le había hecho la propuesta que me gustaría que cogiera con alguien mas y luego me contara lo sucedido, ella siempre me dijo que si le atraía la idea, más nunca se había atrevido, era una simple fantasía de alcoba, la cual nos prendía mucho, ella fue muy activa en su sexualidad antes de conocernos, era habitual que a la hora de coger me contara de sus experiencias de cuantos y con quien lo había hecho, era muy explicita de contarme, sobre todo de aquellos que dejaron un buen recuerdo de lo sucedido, en esas vacaciones no fue la excepción, mas como siempre no paso solamente de la excitación común.
Al termino de nuestra estancia, decidimos regresarnos puebliando, para hacer más ameno nuestro viaje, así fue como llegamos a un pueblo mágico llamado Sayulita en el cual nos dispusimos dar una vuelta por sus calles antes de continuar con nuestro viaje, así fue como llegamos a un restaurant bar dispuestos a comer y beber algo ligero, ya en el lugar al poco tiempo llaga un comensal mas o menos de unos 28 años un joven que se veía bronceado por los rallos de sol ya que iba sin playera, sola mente en bermudas playera y sandalias, su cuerpo era marcado por el ejercicio mas no muy musculoso, inmediatamente me di cuenta que llamo la atención de Cristina.
Estuvimos un rato mas en el establecimiento, hasta que pagamos la cuenta y salimos con la intención de retomar nuestro viaje, en el trayecto al estacionamiento donde habíamos dejado el coche, se me ocurrió preguntarle si se había dado cuenta del chavo que había llegado al restauran antes de salir, a lo que me respondió que sí, que era muy atractivo, por lo que de inmediato le dije que así me imaginada que fuera la persona con la que ella cogiera con mi permiso para que después me contara todo lo que le había hecho, para lo cual ella me dice que alguien así, si le gustaría, por lo cual le lance el azuelo.
- ¡A que no te lo coges!
- Si no fuera porque tenemos que regresar a casa, si lo haría.
- Por el regreso no te preocupes. – Es más, te reto a que regreses tu sola y te lo ligas. – Si, no se da nada, pues continuamos con el viaje y si, se da algo yo te espero hay mismo en el bar.
- ¡No sé! – ¿Estás seguro de que no habrá problema por tu parte? – Después no quiero reclamos.
- No te preocupes, Yo lo entiendo y Yo mismo te lo estoy proponiendo.
- ¡Bueno, pues intentémoslo! – Nada pierdo.
Para lo cual comenzó a caminar muy decidida a probar fortuna, Yo le di tiempo de que se adelantara, diez minutos después me dirigí también hacia el lugar, entre al lugar y camine directo a la barra, pedí un trago y comencé a echar un vistazo al lugar y para mi sorpresa, mi esposa ya estaba sentada en la mesa que ocupaba el chavo, platicando muy amenamente, veinte minutos después, pagaban la cuenta y salieron juntos, caminando algo aprisa, pero yo me quede ahí a espera como habíamos quedado, dos horas después y cinco tragos más, la veo acercarse a mi con una cara de satisfacción y una sonrisa muy expresiva, me toma de la mano y me dice que pague y que nos vallamos ya que se esta haciendo tarde y teníamos que llegar a casa.
- ¿Qué paso, si lo lograste? – ¿Cuéntame?
- ¡No comas ansias! – Ya en el camino te iré contando, ya es tarde y tenemos que llegar.
- ¡Bueno! – Esta bien, vámonos.
Ya en camino a casa, le seguí insistiendo que me contara, que no me podía esperar mas a saber que había pasado, ella se hacia del rogar, hasta que por fin comenzó, me dijo que llego directo al lugar, identifico la mesa del chavo y se acercó, le pregunto que si estaba solo y que si podía acompañarlo ya que a ella no le gustaba estar solo el esos lugares y que había ido a refrescarse un poco mientras yo arreglaba una descompostura del coche, que no era nada grave pero que me iba a tardar un rato más, el aceptó y así comenzaron a platicar.
Ella le conto que ya íbamos de regreso a nuestra casa, que nuestras vacaciones ya habían terminado, pero que por la falla del coche nos habíamos detenido hay, el le conto que apenas tenía dos días de haber llegado, que iba con unos amigos pero ellos se habían quedado en la playa, que a él le había dado hambre y por eso estaba solo ya que no lo quisieron acompañar, después de un rato de charla y con una copa mas encima, ella le soltó directamente su intención, le dijo que no tenia mucho tiempo, que en verdad le había gustado y no quería irse a casa sin haber probado algo diferente, cuando el le pregunto por mí, ella le dijo que no había problema, que yo estaba de acuerdo en todo, que ella tenia permiso para hacer lo que quisiera y con quien quisiera, quizá ese fue el detonante que ni tardo ni perezoso, pago la cuenta y salieron directo al hotelito donde se estaban hospedando él y sus amigos.
Al llegar a la habitación, estaba completamente sola, como lo esperaban ya que sus amigos continuaban en la playa, me conto que ella se dirigió directamente a el baño, se desnudo y se metió a dar una ducha rápida, mientras el la esperaba sentado en la cama, se puso solamente una toalla enredada al cuerpo y salió, acercándose despacio a él y una vez parada frente a él, la dejo caer al suelo, el se levanta y la abraza comenzando a besarla en la boca y siguiendo por el cuello mientras sus manos comienzan a recorrer todo su cuerpo, una mano amasando sus bellas tetas y con la otra alternaba por momentos en sus nalgas y en su vagina, la cual se comenzaba a mojar, mi esposa no perdía oportunidad de acariciar su cuerpo por la espalda, torso y deslizándose hasta su entrepierna donde sintió ya la dureza de un buen pedazo de carne, busco la manera de desatarle la correa de la bermuda y cuando lo logro, esta cedió y cayó al piso, mostrando ante mi esposa una verga ya erecta, sin nada de vello púbico, un tronco marcado por las venas, con un grosor bastante aceptable para sus más de 18 cms. Coronado con una cabeza color sosa obscuro, ella se sienta rápidamente en la cama y lo atrae hacia ella, para disfrutar un poco mas de cerca esa rica verga que estaba por comerse, tomándolo en sus manos para masajearlo y sentir sus palpitaciones y el calor que emanaba, recorriéndolo con una mano y con la otra los huevos grandes y gordos que tenía, para después llevárselo a la boca y darle una mamada como solo ella sabe hacerlo, primero recorriéndolo con su lengua de arriba a abajo, ensalivando todo el tronco, para después succionar su glande y meterlo dentro de su boca lo más posible, así por un rato, disfrutándolo.
El la recuesta sobre la cama y le abre las piernas para dejar al descubierto su vagina ya sumamente mojada, llevando su cara directo a ella, dándole lengüetazos, primero de arriba a abajo mientras con las manos le iba abriendo los labios vaginales para encontrar su clítoris que ya estaba inflamado, mientras ella no dejaba de gemir por todo el placer que le hacia sentir, le metía un dedo en su vagina y luego dos, de vez em vez su lengua llegaba hasta su orificio anal, haciéndola reaccionar levantando más la cadera, dándole espacio para que le abriera mas las nalgas y su lengua no tuviera dificultad para llegar hasta su objetivo, el cual también masajeaba haciendo una ligera presión con un dedo para después meterlo suavemente y sin prisa, momento para el cual mi esposa comienza a sentir que viene su primer corrida, explotando en un fuerte orgasmo que la hizo estremecer.
El se separa de ella y la deja aun temblando de la sensación, para después ponerla de perrita, levantando el culo y comienza a pasarle la punta de la verga por su panocha y su culo, dándole ligeros piquetes con ella, hasta que la acomoda en la entrada de su panocha y de un solo golpe se la mete hasta el fondo, arrancándole un gemido fuerte, el se espera uno segundos en el fondo para iniciar un mete y saca pausado, despacio peo siempre profundo, chocando su pelvis contra las nalgas de ella, así por un rato, cuando comienza a sentir su inevitable corrida, acelera la penetración hasta pararse por completo y con un gemido, aferrándose a la cadera y nalgas de mi esposa explota dentro de ella, inundándole su panocha de leche, espesa y caliente, dando pie esto a recostarse sobre la cama juntos recuperando la respiración.
Una vez mas tranquilos, ella comienza a jugarle la verga ya un poco flácida y vuelve a prenderse de ella metiéndola en su boca para seguir dándole una mamada, comiéndosela toda y masajeando sus bolas, mientras poco a poco el recuperaba la erección, ella ya sintiéndola firme nuevamente, se gira para montarse sobre él, en un principio solo se restregaba sobre ese falo que cada vez se sentía mas firme, humedeciéndosela con los fluidos que aún le escurrían, mientras el le masajeaba las nalgas y con esos mismos fluidos, le fue metiendo nuevamente un dedo en el culo y después dos, ella al sentir eso no dejaba de gemir y disfrutar, hasta que decide primero clavarse la verga en la panocha y dar un par de sentones, para después salirse y acomodarse con la mano la verga en la entrada del culo y empezar a hacer presión, por lo cual poco a poco fue abriendo camino hasta que entro la cabeza, ahí hizo pausa para acostumbrarse a ella y después ir avanzando centímetro a centímetro hasta tenerla toda adentro, y mover su cadera en forma de círculo y de arriba abajo, él solo la atrajo a su pecho y al sentir la separación de sus cuerpos que esto provocaba, lo comenzó a bombear mientras mamaba sus chichotas, y la nalgueaba, hasta que volvieron a estallar en un orgasmo casi al mismo tiempo, quedando los dos inmóviles pegados por más de dos minutos.
Ella se reincorpora, comienza a vestirse aun chorreando semen de su culo y vagina, le da un beso y le dice que tiene que irse, que yo la he de estar buscando. Así lo deja tendido sobre la cama recuperándose de lo sucedido, sale aprisa, sin decir nada más, camina apurada por las calles y es donde me encuentra a mi nuevamente en el punto de inicio. Mientras ella me iba contando todo esto, yo iba manejando por carretera, mi verga se comenzó a parar y yo no podía dejar de sobármela hasta que ella misma me dijo que tomara el volante y ella se encargaba de lo demás, mientras yo de repente le metía la mano en su entrepierna y lograba sentir la humedad que aun guardaba de el semen del chavo, hasta que hiso que me corriera, pero un poco mas adelante, en un pequeño claro, me orille y sin decir nada, me baje del coche, camine firmemente rodeándolo, abrí la portezuela del copiloto, jale a mi esposa y hay sentada le quite su short, y le comencé a dar nana mamada a su panocha, limpiando todo aquel regalo que me había traído de Sayulita, así fue como terminaron nuestras vacaciones.