Si hay cosas que me apasionan en esta vida, una de ellas es la literatura: leer y escribir me excitan intensamente. La segunda es el sexo. Esa me excita aún más. La sola idea de poder leer sobre sexo hace que mi mente estalle en éxtasis. Llegué al lugar adecuado.

Apenas tengo 28 años. Para algunos soy grande, para otros soy joven. La verdad es que estoy en la edad justa para cumplir todas las fantasías habidas y por haber. Los pendejos que quieran estar con una mina más grande me anhelan con deseo, y los señores que quieren una buena revolcada con alguien más joven… bueno, yo no histeriqueo como las minitas de 18 años; y mis tetas, firmes porque ningún infante las ha mamado, son un elixir para cualquier hombre dispuesto a media hora de lujuria.

La noche que conocí este tipo de páginas tenía la casa sola. Mentiría si dijera que era mayor de edad, pero eso no importa, ¿o sí? Lo importante es que quedé tan mojada que hundí mis dedos buscando placer. La libertad de saber que nadie puede verte hace que una se libere completamente. Esa vez me permití gemir, por primera vez en mi vida. Imaginaba a ese hombre blanco de culo firme, con esa pija de quince centímetros entrando en mi vagina. Cerré los ojos imaginando la escena, metiendo mis dedos, imaginando cómo entraba y salía.

—Ah, sí… Aaaahh… mmmhhh…

Me mordía los labios. Estaba llena de placer. Las piernas me temblaron y así llegué a mi primer orgasmo leyendo estos relatos.

Espero, una vez iniciada y animada a subir mi contenido, lograr que muchas mujeres y hombres tengan cientos y, ¿por qué no?, miles de orgasmos con mis historias. De esa manera estaría devolviendo un poco del placer que tanto me ha brindado leer en estas seductoras páginas.

Nos vemos pronto. ¡Mmmmuuuac! Besos candentes para todos.