Capítulo 28
- Mujer y sumisa I
- Mujer y sumisa II
- Mujer y sumisa III
- Mujer y sumisa IV
- Mujer y sumisa V
- Mujer y sumisa VI
- Mujer y sumisa VII
- Mujer y sumisa VIII
- Mujer y sumisa IX
- Mujer y sumisa X
- Mujer y sumisa XI
- Mujer y sumisa XII
- Mujer y sumisa XIII
- Mujer y sumisa XIV
- Mujer y sumisa XV
- Mujer y sumisa XVI
- Mujer y sumisa XVII
- Mujer y sumisa XVIII
- Mujer y sumisa XIX
- Mujer y sumisa XX
- Mujer y sumisa XXI
- Mujer y sumisa XXII
- Mujer y sumisa XXIII
- Mujer y sumisa XXIV
- Mujer y sumisa XXV
- Mujer y Sumisa XXVI
- Mujer y sumisa XXVII
- Mujer y sumisa XXVIII
-Qué culo tienes CERDA, como me gusta azotarlo… —tuve que parar al sentir voces más elevadas de la cuenta en el salón— no os mováis ZORRAS.
Desnudo como estaba salí al salón dándome de bruces con el cura, ¡¡¡con sotana!!!
-Cura. -¡¡¡He dicho que paréis!!! Estáis mal de la cabeza. ¡¡¡Qué paréis!!!
Me quedé parado en la puerta, ya qué…
Así terminó el último capítulo…
-Fina. -¡¡¡Vete a la mierda!!! —me quedé a cuadros— y tú no pares sigue follándote a esta CERDA.
-Cura. -¡¡¡Qué dices es…!!!
-Fina. -¡¡¡Es qué, cura de mierda!!! Ya estas saliendo por la puerta y no vuelvas, aggggg, hijo de puta, aggggg, ufffffff, jajajaja, nunca mejor dicho, o es que te crees que no sé lo que te traes con la viuda del cuarto.
Se calló y rojo de ira giró sobre sí mismo y salió, no volviendo más a aparecer por sus vidas, al igual que el otro, se fue fuera de Sevilla.
-Eduardo. -Agggggg, me corrooooo, siiiiiiii, aggggg, que coño tiene esta CERDA…
-Fina. -Ufffff, ¿puedo AMO?
Le sonreí lo que le sirvió de permiso, ya que mi polla seguía dura y llena de los jugos de Conchi y Lorena. Saliéndose de golpe del culo de su marido, que no pudo evitar un gemido de dolor y placer y quitándose el arnés, se fue de rodillas y de una forma muy excitante, fue gateando hasta mi polla, metiéndosela en la boca de golpe…
-Aggggg, que boca tienes PUTA VIEJA, ufffffff, vas a hacer que me corra…
-Nuria. -Me corrooooooo, me corrooooo, agggggg, fuerte MARICÓN, fuerte…
-Fina. -Sí, sí, AMO córrase en mi boca, en mi cara, soy suya, suyaaaa, me corrooooo, aggggg….
-Calle y sigue PUTA, —ver su cuerpo temblar de rodillas— me corrooooo, aggggg, traga, traga PUTA VIEJA, tragaaaaa…
No sé cómo lo hizo pero la muy ZORRA se tragó hasta la última gota de mi corrida. Sonriendo, se giró y atrayendo hasta ella al CORNUDO, lo besó, se morreó con él.
-Fina. -Prueba el néctar de nuestro AMO, CORNUDO.
Me asomé al dormitorio y vi a madre e hija en un perfecto 69, así que las dejé, ahora me interesaba otra cosa. Volví al salón y sentándome, mandé a Nuria a preparar la comida con el CORNUDO.
-Siéntate a mi lado Fina —sonrió agradecida, demostrando lo lista que es— vamos a hablar tú y yo…
-Fina. – ¿De la vecina del cuarto? —asentí riéndome— Lo mismo yo soy tan culpable AMO, como ellos, bueno, ambos en su día me hicieron participe, eso sí, yo jamás he cogido nada, pero no dejo de ser cómplice silenciosa, o algo así. Los dos han estado metiendo mano en la caja de la parroquia durante años.
-Ya pero eso es difícil de demostrar, pero si con esa amenaza nos basta para alejar al cura — lo dije de forma despectiva— me vale…
-Fina. -Esta todo guardado aquí AMO, lo que entraba realmente y lo que contabilizaban, el hijo de puta no se fiaba de dejarlo en la parroquia, ni en casa de Rosario.
– ¿Cómo es tu vecina?
-Fina. -Es viuda —bajando la mirada al suelo— ni yo era tan mala o enrevesada, la muy ZORRA va siempre de negro, de misa diaria. Es la que manda en la parroquia, está sola en el mundo, no tiene hijos, solo un par de sobrinos que vienen de tarde en tarde a verla. Cuando se quedó viuda, vendió la empresa del marido, por lo que ahora vive de las rentas, además de tener varios pisos alquilados. Lo cierto es que la respetan más por miedo que por otra cosa, lo cierto es que es una víbora…
– ¿Y si tiene todo lo que tiene a que viene robar de la parroquia?
-Fina. -Siempre ha sido avariciosa, y el poder le gusta, pero más el dinero.
-Vamos a hacerle una visita, las viejas así me ponen —lo dije mirándola a la cara, sacándole los colores— dile a Eduardo si tiene forma de hacer copias aquí, tampoco nos interesa pasear los originales.
-Fina. -Esperó que mi actual comportamiento sirva para conseguir el perdón de todos a los que con mi actitud he dañado AMO. Creo que él tiene un escáner o algo parecido, no entiendo de eso, voy a preguntarle.
Me senté tranquilamente y mientras Fina hablaba con su marido, le escribí a Alicia.
“Por favor Domina Lina, necesito que mandes a tu PERRO Luis a la tienda de María, lo más pronto posible, tu otra PERRA sabe la dirección, lo necesito hoy”
No tardó en contestar…
“Por supuesto Sire Leo, ahora mismo se viste y se va”
También le escribí a María indicándole que iría Luis y que era un PERRO más, que Maite ya lo conocía y que se lo llevaran con ellas.
-Eduardo. -Aquí tiene AMO, no sabía esto, le he escaneado solo dos hojas, Rosario sabe mucho de contabilidad, así que con esto va a saber muy bien que la tiene cogida, la mayoría de las anotaciones son de su puño y letra, la conozco muy bien.
-Gracias Eduardo, seguid con la comida, ¿estará ahora?
-Fina. -Si, lo que no sé, es si estará sola o con la muchacha que va todos los días…
-Eso me importa poco, vamos…
Me fije en lo elegante que iba Fina, con un vestido azul oscuro muy ceñido a su cintura, medias negras a juego con los zapatos. Su maquillaje era suave, tal y como a mí me gusta. Bajamos en el ascensor y en contra de lo que esperaba, Fina estaba muy tranquila, eso sí algo que me sacó una sonrisa y de lo que se percató eran la dureza de sus pezones.
-Fina. -Solo pensar en verla de rodillas…
-Jajajaja, ya se te nota, me gusta en lo que te estas convirtiendo ZORRA…
No llegó a contestar, porque en ese momento abrió la muchacha, que tras saludar a Fina, nos llevó hasta una salita, muy sobria, con un par de muebles de madera antiguos.
-Fina. -Buenas tardes Rosario, —al ver que se puso roja— ya veo que has hablado con mi hijo, así que poco he de decirte. —le puse sobre la mesa los papeles que me acababa de dar Eduardo— creo que es mejor que le des a Candela el día libre.
-Rosario. -Si, y no creo…
-Estas sorda, a mí me da igual, lo mismo la muchacha lo sabe todo…
-Rosario. -No, un momento.
Salió en busca de la muchacha.
-Fina. – ¿Le habrá contado todo?
-No creo, por la cara que ha puesto solo le ha dicho que conoces sus chanchullos.
Sentimos la puerta y los tacones de Rosario dirigirse a nuestro encuentro.
-Rosario. -Ya está, ¿serias capaz de hundir a tu propio hijo? —no había ni mirado lo papeles, lo que confirmó que estaba al tanto— dejaré la presidencia, daré un paso atrás, pero por favor…
Mientras hablaba me fijé y mucho, era muy guapa, pelo blanco, cogido en una coleta, ojos marrones que a través de las gafas se veían bonitos, piel morena, alta, más o menos como yo, aunque en ese momento al llevar tacones, me sobrepasaba. O iba a salir o acababa de llegar, vestido de talle recto, negro y medias o pantis de ese mismo color, y unos zapatos de tacón gordo pero alto, negros.
-¡¡¡Para!!! —me miró con algo de desprecio— y no me mires así bruja, si ya has hablado con el cura de los cojones, ya sabrás que tu futuro depende de nosotros…
-Rosario. – ¿Y este quién es Fina, que pinta aquí…?
-Fina. -Él —me miró, pero le negué con la cabeza— él es el yerno de Nina, y es el que lo ha descubierto todo, supongo que Nina —esa fue la puntilla para que bajase su altiva mirada— ya estaba con la mosca detrás de la oreja.
-Rosario. -Por favor, lo devolveré todo, pero no me hagáis pasar por esa humillación, haré lo que me pidáis…
-No es solo la humillación, es la cárcel…
-Rosario. -¡¡¡No, por favor!!!, de verdad pedirme lo que queráis…
-Desnúdate ¡¡¡Ya!!!
En ese momento se paralizó, su cara pasó de roja a blanca…
-Rosario. -¡¡¡Estas loco!!! Antes prefiero la cárcel, depravados mentales, ya estáis saliendo de mi casa…
-Fina. -Como quieras, aquí te quedas…
-Rosario. -Por favor Fina, si yo termino en la cárcel, tu hijo también, ¿no te das cuenta?
-Fina. -Es su problema, no el mío y para serte sincera, me importa una mierda lo que le pase, así que imagina lo que me importas tú…
-Vámonos, ahora desde tu piso llamaré a Nina, y que ella decida…
-Rosario. -¡¡¡No!!! Está bien vosotros ganáis…
-Fina. -Qué te quede claro una cosa GUARRA —cada vez me gustaba más— aquí manda él, al primer no, a la primera negativa, nos vamos y ya sabes lo que eso te acarreara, ¡¡¡a qué esperas!!!
Mirándonos, retándonos, sin apartar su mirada de mí, se desabrochó la cremallera lateral del vestido, sacando primero sus brazos, para dejarlo caer por su cuerpo. Lo primero que apareció fue un sujetador beige, seguido de unos pantis negros y una braga faja beige. Para sus 57 años estaba muy bien, por lo que no entendí lo de la faja, ya que estaba plana de barriga, y sus pechos se veían grandes…
-Fuera el sujetador…
Su odio era latente, obedeció, dejando aparecer dos pechos que cayeron sobre su estómago, y aun así preciosos, con unos pezones llamativos de lo grandes que eran…
-Fina. -Espera GUARRA —lo estaba disfrutando— ¿Dónde tienes una tijeras? —se lo señalo con la mirada— ya iras aprendiendo, ahora no te muevas, por la cuenta que te trae, jajajaja.
Sabía que su forma de hablarle, de tratarla, la estaba humillando. Sacando las tijeras del cajón, se acercó y con rapidez, primero le hizo un agujero desde lo alto del coño hasta el final del culo, y terminó cortando, no sin trabajo la horrenda faja…
-Ufffff, no sé si hubiese sido mejor dejarla así, ¿eso que es?
Posiblemente la faja era para tapar una pelambrera horrorosa…
-Fina. – ¿No te da vergüenza? Jajajaja, no sé ni cómo puedes mear, jajajaja…
Se puso roja como un tomate…
-Rosario. -Eso es de guarras…
Pillándonos por sorpresa, porque a mí también me sorprendió, aunque no me desagradó, le soltó el primer bofetón. Era algo que después me confesó que llevaba años deseándolo.
-Fina. -¡¡¡Aquí la única GUARRA eres tú!!! así es como le gusta a mi AMO —lo estaba deseando, se desnudó, tras quitarse el vestido, se separó la braga— ¿ves ZORRA? esto es un coño.
-Rosario. -Por favor… —con la lágrimas saltadas y frotándose la mejilla— nunca lo he hecho, pero lo haré…
-Fina. -Claro que lo harás GUARRA, pero que ahora mismo, vamos a tu dormitorio…
-Te dejo con ella, cuando acabes la subes…
Salí de allí, lo cierto es que a pesar de desearla, me quería reservar para la tarde. Me subí a comer, dejándolas a las dos solas… Fina no desaprovechó la oportunidad.
-Fina. -Trae todo lo necesario ZORRA…
-Rosario. -Aquí no tengo nada —intentando suavizar la situación e intentar convencer a Fina— solo unas tijeras, si me dejas…
-Fina. -Por ahora me vale, ya solucionaremos el resto. Tráelas y una toalla ¡¡¡vamos!!!
No tardó en tener todo preparado, y con una vergüenza hasta ridícula, se tumbó en la cama…
-Rosario. -Espera un momento que me quite los pantis…
Segundo bofetón…
-Fina. – ¡¡¡Quién coño te ha dado permiso!!! Abre las piernas ZORRA… ¿Pero esto qué es?, jajajaja, mira la beata, si estas empapada, —no se lo podía creer, pero lo confirmó al levantar la mirada y ver sus pezones— ufffff, como se han puesto tus pezones.
Su humillación era total, y eso en contra de sus deseos, eso y los años que llevaba, que eran muchos, tantos que ni se acordaba de la última vez que sintió su coño húmedo, la hicieron llorar…
-Rosario. -Por favor no me humilles más, estoy obedeciéndote…
En ese momento a Fina le vino a la cabeza su primera vez ante su AMO, lo que la llevó a suavizar la cosa. No le habló, solo tuvo una sonrisa de ternura hacía ella, a la vez que empezó a podar, si a podar, aquello era una selva. Con algo de maldad o lujuria porque ya sentía su coño chorreando, mientras cortaba, con su otra mano iba acariciando sus abultados labios, llamándole la atención como asomaba el clítoris, porque parecía una mini polla…
-Fina. -Ves si hasta te está gustando…
No terminó, vio como se le tensaba el cuerpo y como hacía verdaderos esfuerzos, algo que no consiguió para que Fina no se diera cuenta…
-Rosario. -Agggggg, nooooo, me meó, perdón, aggggg, ufffff que, que placer, por favorrrrrrrr…
Tuvo un squirt, y por la postura parecía una fuente, fue tan intenso y con tanta fuerza que golpeó la cara de Fina…
-Fina. -¡¡¡Qué haces GUARRA!!!, jajajaja, te estas corriendo CERDA, jajajaja, meando dice, jajajaja. Mira cómo me has puesto —soltó las tijeras y cogiéndola del pelo la levantó de la cama, encarándola— ¡¡¡limpia ZORRA!!! —fue a pasar sus manos, pero recibió otro bofetón— con la lengua GUARRA.
La miró aterrorizada, y a la vez resignada. Sacó su lengua y empezó a lamer su propia corrida de la cara de Fina, que cogiéndola del pelo, la fue dirigiendo de cara a sus pechos que sacó de su sujetador. Sentir la lengua en sus pechos la llevó a soltarla, comprobando que la ZORRA, estaba dónde quería, ya que no dejó de lamerlos, al revés al sentirse liberada, lo hizo con más ímpetu. Estaba a punto de llegar al orgasmo, pero aún le faltaba algo, así que volviendo a poner sus manos en la cabeza, la fue obligando a ir de rodillas…
-Rosario. -No sé…
-Fina. -Ufffff, tienes una lengua… seguro que aprenderás rápido GUARRA —se separó lo justo para sin apartarle la mirada, tumbarse en la cama y cambiando su actitud— vamos PERRITA, no seas tonta, déjate llevar y guiar por mi AMO, te garantizo que jamás serás tan feliz. — No contestó, se limitó a gatear lo justo para llegar al borde de la cama e incorporarse lo justo para, primero con algo de reparo, meter su lengua en el chorreante coño, del que ya se había encargado de apartar la braga— aggggg, siiiii, ufffff, así, así, métela más, siiiiiiii, muerde, muerde, agggggg, tragaaaaaaaa, me corrooooo.
Al sentir la corrida de su vecina en la boca, en contra de lo que ella misma hubiese esperado, intensificó más la comida de coño, con ansias, tratando de recuperar en unos segundos todo lo que se había perdido por meapilas…
-Rosario. -Agggggg, otra vez, agggggg, me corrooooo, me corrooooo, agggggg, sí, sí, esta vez me meo…
Esta vez era verdad, tras su corrida, se meó, dejando un gran charco en el suelo sobre el que cayó. Fina en vez de enfadarse, sonrió, y deslizándose de la cama al suelo, se pegó a ella y empezó a besarla en la boca, no tardando en ser correspondida, al principio tímidamente, para ir subiendo, eso sí con bastante torpeza, la intensidad… Al final la tuvo que separar con firmeza y poniéndose de pie…
-Fina. -Eres tan PUTA como yo, jajajaja, ya estas limpiando el suelo, jajajaja…
No sabía porque pero le apetecía volver a abofetearla, algo que no pudo, ya que para su asombro, Rosario desde el suelo empezó a limpiar su corrida y meada con la lengua…
-Rosario. – ¿Así?
-Fina. -Aprendes pronto ZORRA, ahora vamos a ver tu armario.
Si el dormitorio de Fina era antiguo, el de Rosario era mucho más, tras abrir el armario, vio que toda la ropa que había era de color negro, eso sí no había ni un solo pantalón, solo tenía medias de calcetín, que por supuesto fueron al suelo y pantis, que salvo uno, todos acompañaron a los calcetines. La ropa interior era horrorosa, casi toda era blanca o beige, menos un par de juegos de color negro, eso sí, feísimos. Se quedó solo con uno de los sujetadores…
-Rosario. -Espero que me ayudes a cambiar…
Esas palabras sorprendieron a Fina, eran las que menos esperaba, pero la entendía, pues hasta hace poco ella era igual…
-Fina. -Lo haré, siempre que tú obedezcas a nuestro AMO —recalcó la palabra nuestro— ahora vamos a la ducha, y esta tarde iremos a que terminen de quitarte todo eso, yo he hecho lo que he podido.
Lo cierto es que le hubiese gustado más, no solo a ella, pero su AMO las esperaba, así que ella simplemente se vistió, rompió los pantis y junto al sujetador, un vestido negro y unos zapato muy bonitos negros, sin excesivo tacón, los colocó en la cama… Rosario se dio prisa, extrañamente estaba tranquila, feliz y porque no, excitadísima. Al salir de la ducha y ver lo que había en la cama no pregunto, se vistió…
-Rosario. -Cuando quieras…
Fina le dio un pico suave, que la estremeció… Al entrar en el piso, nos encontró a todos sentados y relajados en el salón, degustando un café… La mirada de loba que se le escapó a Conchi no pasó desapercibida para mí, pero no era el momento…
-Nosotros ya hemos comido, si tenéis hambre Conchi os ha apartado vuestra parte. Yo tengo que salir, y me llevo a Eduardo conmigo, y a esta ZORRA que nadie la toque hasta mi vuelta.
-Fina. -Ahora intentaré que me den hora para esta misma tarde AMO, porque vaya CERDA, y luego pasaré por la tienda de las SEÑORAS Maca y María.
-Jajajaja —me sacó una carcajada al ver la cara de vergüenza que puso Rosario— está bien, te dejo a cargo de ella. Vámonos Eduardo.
Nos fuimos en su coche, sin tener que poner el navegador, ya que él conocía la calle donde vivía Maite.
-Eduardo. -Me gastaría darle las gracias por todo, AMO, lo cierto es que estaba perdido…
-No me tienes que dar nada, ahora lo que tienes que procurar es servirnos bien y serás feliz.
-Eduardo. -Así será AMO, no lo dude.
No tardamos en estar en la puerta de la casa de Maite tras dejar el coche en un parquin cercano. Fue salir del ascensor y encontrarme a Maite de cara, que había salido al descansillo a recibirme.
-Maite. -Buenas tardes —lo hizo sin miedo a ser vista, ya que corría ese riesgo pues había otro piso frente al suyo— la SEÑORA María ya está dentro junto a su ESCLAVO, y el cornudo también esta, AMO.
Me quedé embobado al verla con un conjunto de lencería de encaje negro, su pelo recogido, sus gafas, que ufffff me ponían, jajajaja, unas medias negras transparentes con costura y unos zapatos negros de tacón de 12 centímetros…
-Y por lo que veo lo tiene asumido…
-Maite. -No me ha visto, AMO, me acabó de sacar el vestido.
-No pasa nada, pero ya te quedas así.
Al entrar en la salita, tanto María como Luis, se pusieron rápidamente de pie, yéndose este último de rodillas, ante la asombrada e incrédula mirada de Fernando, que no sabía a quién mirar, ya que al ver aparecer a su mujer dio un salto de la silla y fue a hablar…
-Maite. -Ni se te ocurra, CORNUDO —por la cara que puso al ver como lo llamaba su mujer supe que era la primera vez— o cojo la puerta y no me ves más en tu vida.
Luis, Eduardo y María se desnudaron, a mí la situación me parecía algo cómica, al ver a los dos ESCLAVOS, con braguitas y medias, mientras que María llevaba el mismo conjunto que Maite, salvo las medias que eran negras, eso sí con costura.
-De rodillas, demuéstrale al cornudo de tu marido lo que eres…
-Maite. -Gracias AMO, mira lo que es un hombre CORNUDO…
Se arrodilló frente a mí y sacando mi polla de los vaqueros, se la metió en la boca, mirándome a los ojos…
-Estos dos ESCLAVOS están aquí solo para correrse dentro de ti PERRA, y así será hasta que te preñemos…
A ninguno de los dos le hacía falta calentamiento, ya que los dos lucían sus pollas tiesas, saliéndose de sus braguitas…
-Maite. -Gracias, gracias por preñar a esta PERRA, AMO.
-Levanta PERRA,
Su mirada además de sumisa era desafiante hacía su marido, el cual mantenía un rostro serio, pero no de disgusto, había mucho de expectación. Su disposición era más normal de lo que pensaba su mujer o María, es el típico cornudo voyeur, que solo disfruta viendo como su mujer es empotrada. Lo que no esperaba él, por eso su seriedad inicial, era ver a su mujer siendo usada solo como depósito de semen para preñarla.
-Maite. – ¿Vamos a mi dormitorio AMO? quiero que este CORNUDO vea como se follan y preñan a la ZORRA de su mujer en su cama…
-Jajajaja, vamos…
Estaba por humillarlo…
-Maite. -Y tú o entras y lo ves, o cuando salga no quiero verte aquí.
-María. -Tranquila que a este CORNUDO le va lo de mirar…
María también se había dado cuenta, y no paró de reír hasta que siguiendo a Maite entramos en un dormitorio, no muy grande, pero si muy bien decorado.
-Tú a cuatro patas, ofreciéndome tu coño de GUARRA y tú boca arriba, voy a follarte CERDA.
Lo dispuse así por la altura de la cama, que me iba a venir muy bien para mi propósito. Colocándome sus piernas en mis hombros me empecé a follar a una excitadísima María…
-Maite. -¡¡¡CORNUDO!!! Súbete a la cama de rodillas, quiero que me mires, que veas mi cara de PUTA…
No se atrevió a contradecirla, además de que su excitación era latente bajo sus pantalones…
-Creo que es mejor que te los quites, pero eso ya es solo cosa tuya…
Lo estaba esperando, casi se cae de la cama por la rapidez de quitárselos.
-Maite. -Jajajaja, pero si le va a gustar y todo, creo que jamás se la había visto tan tiesa…
-Fernando. -¡¡¡Si ZORRA!!! siempre he deseado verte follada por otros, si lo llego a saber antes…
En contra de lo que cabría esperar, esas palabras dulcificaron el rostro de Maite…
-Maite. – ¿Y por qué no me lo pediste? Y esto no es follar, esto es entrega, ya no soy tu mujer, ahora solo soy lo que él me diga que quiera que sea.
-Fernando. -Agggggg —para sorpresa de su mujer que lo tenía de frente— me corro, me corro agggggg…
Lo cierto es que le puso la cara chorreando, con su corrida…
-Fóllate a esa GUARRA…
Luis como un poseso y sin miramientos, se la metió a una Maite que…
-Maite. -Aggggg, me corroooo, agggggg, siiiii, me corrooooo. Déjate de tonterías y límpiame ¡¡¡CABRÓN!!! —acercó sus manos— no CORNUDO con la boca o te juro que no me tocas en tu vida.
No lo dudó, el muy cabrón seguía con su polla tiesa, y eso que soltó un torrente de leche contra la cara de su mujer…
-Luis. – ¿Deja a este PERRO correrse, AMO?
-Tenéis mi permiso para correrse cuantas veces queráis siempre que lo hagáis dentro de ese coño.
-Luis. -Graciassss, me corrooooo, aggggg, siiiiiiii
-Maite. -Otro, otro AMO, me corrooooo ahhhhh, gracias, gracias por preñarme, por cornear a este CABRÓN, siiiiiiii.
-María. -Aggggg, si, si, fuerte AMO, fólleme agggggg…
Lo cierto es que me lo estaba tomando con tranquilidad, estaba más pendiente del matrimonio.
-Te toca Eduardo.
Como si lo llevasen haciendo toda la vida, Luis se salió del coño de Maite, que no tardó en ser ocupado por la polla de Eduardo…
-Eduardo. -Me corroooooooo, su ESCLAVO se corre en el coño de su ESCLAVA, graciassssssss, AMO.
-María. -Aggggg, me corrooooo, me corrooooo, siiiii, graciassssssss, AMO, me corrooooo.
Maite no dejaba de sorprenderme, más tarde me confeso que quería a su marido y mucho, y que lo quería hacer entrar de lleno…
-Maite. -Deja mi cara CORNUDO, y limpia mi coño, pero sin meter la lengua, ¿o es que quieres que mi AMO se manche…
Como un resorte saltó de la cama y colocándose tras su mujer, empezó a lamer, eso sí con cuidado de no meter su lengua dentro del coño…
-¡¡¡Quita CORNUDO!!!
Dejé caer de golpe las piernas de María y colocándome tras Maite, la cogí con fuerza del pelo y de golpe se la metí en el coño…
-Maite. -Agggggg, siiiii, ufffff, que PUTA soy, me corrooooo, agggggg, me meo, me meo, ufffffff, AMO…
-Aggggg, me corroooo, PERRA, siiiii, ufffffff, me corrooooo…
Creo que ver la cara de Fernando, viendo a su mujer mearse, porque puso las sábanas perdidas, incrementó mi corrida…
-Maite. -Quita CORNUDO —ante la mirada de incredulidad de Fernando, que se apartó al ver como su mujer saltaba de la cama y se metía mi polla en la boca— que tengo que limpiar la polla de nuestro AMO —recalcó lo de nuestro, mirándome a los ojos y guiñándome— mira cómo se hace CORNUDO…
-Mírame ZORRA, que vea hasta donde llegas…
Ante la asombrada mirada de Fernando y las risas de María me meé en Maite…
-Maite. – ¿Puedo AMO? —no sé a qué se refería, pero asentí— límpiame CORNUDO.
Eso no le gustó, pero la firmeza de su mujer, no le dejó otra y con algo de asco, se acercó a ella y sacando su lengua, limpió toda mi meada de la cara de su mujer…
-Prepárame un café ZORRA —Sonriendo a la vez que mirando, ahora sí, con ternura a su marido, se levantó y salió del dormitorio— vamos a la salita.
Una vez en la salita, me senté en uno de los sillones, mirándolo a la cara…
-Fernando. – ¿Puedo hablar? —asentí— aunque no es así como lo esperaba, no le voy a mentir, llevó años deseándolo, deseando ver a Maite con otro u otros, pero jamás me he decidido, lo cierto es que no sabía…
-Para que ibas bien, sí que sabias, simplemente que eres un cobarde —agachó la cabeza— y ahora te ha dado más de lo que deseabas de ella. Te lo voy a dejar muy claro, ella ya no es tu mujer, ella me pertenece a mí, aunque eso ya lo sabes. De ti depende, que sigáis juntos o no, por cómo te mira y como la miras, sé que os queréis, pero yo no voy a renunciar a lo que es mío, y sé que ella tampoco. Ahora cuando me tome el café me voy con María, pero estos dos PERROS se quedarán aquí, para follarse a tu mujer tantas veces como quieran o puedan, claro. Tú tienes dos opciones, la primera es coger la puerta e irte y volver mañana o no volver más o participar como lo has hecho antes, porque por ahora tienes prohibido tocarla. Solo te acercaras a ella, para limpiarla y siempre que te lo pida. —fue a hablar, pero se lo impedí con mi mano— espera, no quiero saber nada, ella y mis perros mañana vienen a comer a mi casa. La otra es aceptarme como AMO tuyo también, porque como has comprobado yo a ti en ningún momento te he ordenado nada, y así será si tú lo decides, y que te quede claro que yo la reclamaré o me presentare aquí sin previo aviso y que haré uso de ella como desee y con quien desee, pero tú ya no volverás a estar en la misma habitación. No me contestes ahora, si aceptas mañana estas invitado a mi casa.
-Maite. -Gracias AMO, por darnos esa oportunidad —lo había oído todo desde la puerta. Entró con la bandeja donde solo iba mi café— este CORNUDO ha perdido cualquier derecho sobre mí, el sabrá lo que decide, pero si se queda, ya sabe cómo.
Lo dijo con firmeza, mirándolo a los ojos, pero a la vez con amor, deseando que se eligiera quedarse con todas las consecuencias. Me tomé el café con tranquilidad, es más me interesé por su trabajo, por su vida, sin volver a tocar el tema, hasta que decidí que era el momento de volver a casa.
-María y yo nos vamos, mañana nos vemos. Espero no arrepentirme de dejaros aquí.
Tanto Luis como Eduardo además de agradecérmelo, con rotundidad me dejaron claro que no me iban a fallar. Salimos y subiéndonos en su coche y tras indicarle donde vivía Fina, me dejó allí. Me despedí de ella con cariño, con un intensó beso y citándolas a ella y a Maca para el día siguiente. Llamé al portero y no tardé en subir en el ascensor, llevándome una muy agradable sorpresa al abrir la puerta, ya que la que me recibió fue…
CONTINUARA…
Soy Amo, me encanta la dominación, me gusta tener, someter y humillar a parejas y a quien se quiera iniciar, necesitar un tutor o conocer este estilo de vida.
Mi correo ra_ul1967@hotmail.com y mi Telegram @Amo_Leo, hablo y respondo a todo el mundo, siempre que lo haga con respeto.
Nota del autor. Este relato como indique era real, y así ha sido hasta la incorporación de Triana y Nina, que aunque son personajes reales, bajo nombre ficticio, ninguna fue sumisa mía, ni de nadie que yo sepa.
Nota del autor: Soy cómo escribo, soy exigente, dominante y no suelo dar segundas oportunidades, cuando ordeno algo es para ser obedecido, algo que suelo advertir a quien desea ser adiestrada o entregarse a mí. No trato con hombres solos, aunque no me importa hablar con ellos. Ni miento, ni juego, ni sigo ni persigo a nadie por muy buena que este o por muy sumisa o perra que sea.
No entiendo a quien estando advertida o advertidos en caso de parejas sumisas, se enfadan conmigo y hasta me tratan de mentiroso o manipulador si corto con ellos por no cumplen.
Seguro que en la red hay quien los o las acepte, yo no.