Mi niño pequeño se me hace mayor, le digo a mi esposo después de tenerme bastante rato a cuatro patas mientras me da como el sabe que me gusta, golpes duros y profundos, aunque desde hace tiempo que ya no puedo ni gritar porque la pared de la habitación de Alan de 18 años está en mi cabecera.

El me contesta que es la vida, y mientras se saca el preservativo y lo ata para tirarlo en la papelera del baño también dice que en poco tiempo empieza a soltar semen por su rato y desde ese momento ya no hay quien lo pare.

Soy Ana y tengo 42 años y creo que no estoy preparada para enseñar a un adolescente, le hago preguntas pero el siempre con evasivas me dice que no hace falta y que cuando tenga dudas de algo me preguntará.

Se pasa mucho tiempo encerrado en su habitación y cuando entro sin llamar se enfada bastante, noto que no me quiere y eso es doloroso.

Hace poco le comento que su padre se va por 15 dias de viaje por trabajo y que hable con el antes de la partida, esa última noche mi esposo lo intenta pero conmigo todo fue en vano.

Al tercer día sucede algo extraño que me puso en alerta y no supe como reaccionar, tampoco quise decir nada a mi esposo por llamada pues estaba muy liado, y fue que al tomar la ropa sucia para lavar observé que mis bragas estaban todas machadas de algo blanco y pastoso y al olerlo supe que era semen y por tanto ya Alan eysculaba y se tocaba con mis cosas.

Estaba feliz pero también algo extraña y no sabía como actuar, sentía cada roce y como me tocaba un pecho en la cama mientras jugábamos o veíamos televisión, además con su fuerza me ponía boca abajo y se arrimaba demasiado sintiendo claramente como ayaculaba solo de rozar ya que su pantalón de deportes lo manchaba.

Otro día me dijo que en clase no lo explican y que quería saber como se ponen los preservativos, uffff me quedé nerviosa pero lo intenté ayudar con una fruta mientras el me daba dos que le habían dado en su colegio, el primero rozó y se rompió hasta que el con una naturalidad espantosa sacó su miembro y me dijo que mejor aquí.

Paralizada me quedé e intentaba reaccionar, de reojo miré su pene y me asusté pues era más largo que el de su padre y lo tenía doblado, y haciendo de madre moderna y en cámara lenta le indiqué paso por paso, cuando logré entrarlo hasta abajo estaba aun más erecto mientras que temblando le dije que ta estaba y me iba a lavar los dientes.

Los dientes y la cara con agua fría pues la escena fue rara pero me pareció morbosa.

En los días siguientes todo fue igual, el seguía con sus juegos y rozes cada vez más fuertes mientras yo deseaba la vuelta de mi marido para quitarme este sofoco grande que tenía ,y llegó la noche del día doce donde una gran tormenta azolo la ciudad, era de dimensiones épicas y mientras yo estando en mi habitación tocándome un poco a ver si llegaba un fuerte trueno y rayo nos dejó sin luz.

Que oscuridad silencio y gran miedo al estar sola cuando mi hijo desde su habitación me pide poder venir y estar juntos hasta que vuelva la luz,claro le dije.

Después de estar hablando mucho tiempo y al ver que la luz no venía el sueño me fue pudiendo y mis ojos se cerraron.

Al despertar sentí mi parte alta de pijama por encima de mis medianos pechos y los pezones erectos y algo húmedos señal que los habían chupado,y una mano estaba dentro de mi braga inspeccionando toda mi vagina, no sabía como llegar al clitoris pero el solo tenerla abajo hizo que me humedeceria,pensé en parar esa locura pero en la oscuridad y al estar solos opté por hacerme la dormida y seguir disfrutando pues estaba como una loba.

Después de un rato de tocarme y meterme los dedos el decide por su gran excitación supongo levantar mi cadera y sacar mi braga y pantalones dejándome solo con la parte alta, igual que con su padre pensé, de una manera ágil se puso entre mis piernas y torpemente intentaba entrar hasta que yo sin hablar nada levanté algo mis piernas y con una mano tomé eso duro y lo puse a la entrada,el instinto animal hizo el resto.

Al entrar fue rápido y solté un gemido suave,me llegaba bien al fondo pero la diferencia era que hacía mucho años que no sentía esa dureza y poder, ahora ya la metía y sacaba como un joven fuerte y deportista y mientras yo recibiendo y gimiendo lo más silencioso que podía, cuando note que me iba a correr tomé sus nalgas las apreté y pegué más para que su cuerpo me rozara el clítoris, me volví loca, no recordaba sentir ese placer y encima a mi edad cuando clavando bruscamente llegamos juntos a un eterno orgasmo.

Seguimos durmiendo sin decir palabras hasta que pasadas unas horas el quería aprovechar la tormenta y poniéndose boca abajo como cuando jugamos me la clavo y yo al rato de manera inusual me volví a correr mientras el no paraba y no paraba.