Capítulo 1

Al final decidió llamar al la sicóloga en ese mismo momento, marcó el teléfono, y cuando ésta contestó, dijo que se encontraba mal y estaba excitada todo el día, no podía seguir así o llegaría a hacer una locura.

  • Tranquila, Cris, no pasa nada, lo que ocurre, es que estás en una fase de crecimiento personal, de desarrollo de tu autoestima, tu falsa moralidad te dice que debes retraerte, cortar de raíz cualquier cosa que te haga libre, pero no es así, tienes que luchar, vencer tus miedos y disfrutar de todo aquello que te pide tu mente y tu cuerpo.

Cristina escuchaba pero no acababa de estar convencida. ¿Por qué esa desazón? ¿Por qué esa necesidad de sexo? Al final se lo preguntó para quedarse tranquila.

  • No me parece normal, esto antes no me pasaba, era feliz con mi vida y tenía sexo con mi marido, pero ahora, ufff, ahora, es que es muy fuerte, por Dios.
  • Cris, Cris, tranquila, respira hondo, relájate unos segundos. – contestó la sicóloga – Has vivido atada, perdiste la posibilidad de formarte, de tener una carrera, de tener una vida profesional que te llenara y te empoderara como mereces, y todo eso por tu marido, él siguió trabajando sin hacer ningún sacrifico. ¿Dejó la universidad? No. ¿Dejó la vida social? No. Solo tú te has sacrificado por la familia, eres una esclava. ¡Por Dios!
  • Si, es verdad, pero…
  • ¡NO! Renunciaste a salir, a beber, a bailar, a tener sexo, pero no solo con tú marido, él es quien cercena tú yo más íntimo y te impide expresarte tal como eres. Debes disfrutar de tu cuerpo con Rubén, con cualquier hombre que te guste, no solo con Andrés.
  • Ya, pero no es tan fácil. Además, estaría mal visto. ¿No? – respondió dudando Cristina –
  • ¡NO! No es malo, no es pecado, eso son inventos de la sociedad que nos asfixia, de las religiones opresoras. ¡Se libre! Decide por ti misma.

Cristina oía a Malena y creía todo lo que decía, era cierto, desde adolescente solo había salido con Andrés, él había impedido que conociera otros hombres, había abandonado la carrera por él, porque la dejó embarazada de Rubén, ahora lo tenía claro, tenía que recuperar todo el tiempo perdido. Pero sobre todo, tenía que sacar a su hijo del pozo en que se encontraba, del aislamiento del mundo.

Colgó el teléfono con las ideas muy claras, tenía que crecer personalmente, hacerse autosuficiente y no depender de Andrés.

A pesar de todo, Cristina estaba sofocadísima, llevaba todo el día en tensión y se había masturbado dos veces.

Después de cenar tuvo cargo de conciencia por todo lo ocurrido y decidió compensar a Andrés, quizá Malena tuviera razón, pero no estaba muy segura. Por ello, creyó que era conveniente tener sexo con su marido.

Le pidió que olvidara la tele y fuesen al cuarto a follar, necesitaba hacerlo urgentemente.

Andrés la miró sorprendido, desde sus años de juventud no veía a su esposa tan necesitada, aceptó la propuesta, apagó al tele corriendo y la siguió hasta la habitación.

  • Necesito que me folles. – ronroneó Cristi a su marido –

Y sin darle tiempo a pensar, desabrochó su camisa, le quitó el pantalón, y tirando del calzoncillo hacia abajo, se hincó de rodillas, cogió la verga en la mano y comenzó a hacerle una felación.

  • Ummmm. Vaya pollita más rica. – exclamó Cris muy excitada –

Pasaba la lengua por el tronco, palpaba los huevos de Andrés, daba mordisquitos en el capullo y miraba hacia arriba con lujuria esperando su aprobación.

  • ¿Pero qué te pasa? Mi vida. – preguntó su esposo sorprendido –

Hacía años que Cristina no se comportaba de la misma forma que hoy.

  • Ummm. Es que te he echado mucho de menos, cariño. – respondió ella con vocecita melosa –
  • ¿Y qué me vas a hacer? – preguntó él al ver a su esposa tan decidida –

Cristina se mordió el labio inferior y le guiñó el ojo con picardía

  • Te voy a entregar el culito para que metas esta pollita dentro.

Andrés no lo creía, esa no parecía su esposa, pero al oír su propuesta, le daba igual quien coño fuera, follar un culazo como el suyo era como si le tocara la lotería, la cogió por el pelo y la tiró sobre la cama como si fuera una muñeca a su disposición.

¡Como iba a disfrutar esta noche! Iba a ser una auténtica fiesta.

La cogió por las caderas, separó sus nalgas con los dedos, y al ver su circulito marrón palpitando, se la metió entera de golpe.

  • AAAHHHH. – gimió ella al notar la vergota dentro –

Andrés vio que su polla había entrado en el culo de su esposa tan rápido y sin esfuerzo, que exclamó sorprendido.

  • Cris, tienes el culazo abierto.

Su esposa se retorcía de placer y chillaba como una loba.

  • AAAhhh. Es que… Ummmm….. es que me lo he preparado para cuando llegaras. – replicó a modo de excusa –

Andrés se quedó sorprendido, Cristina nunca antes había actuado de una forma tan obscena, pero teniendo delante un culazo como el suyo, pasó de hacerla preguntas y se centró en lo que le apetecía, sujetó bien fuerte a su esposa y se lanzó como un loco a follársela por el culo.

¡Plas! ¡Plas! ¡Plas! ¡Plas! ¡Plas! ¡Plas!

Chooo, vaya forma de rebotar contra las nalgas de Cristina, la embestía sin parar, la metía la polla entera, y ella le pedía que la diera más caña mientras gritaba de gusto.

  • Menudo culazo tienes, Cris. – chilló separando con los dedos los cachetes de su esposa –

Veía como su verga desaparecía dentro y salía muy deprisa hasta que asomaba la punta del glande por fuera.

  • Auuuu. ¡Fóllamelo! ¡Fóllamelo! – respondió Cristina con fuertes gemidos –

La ponía cachondísima notar la pelvis de Andrés rebotar contra su trasero.

  • Méteme la polla entera, por Dios. – chilló girando su cara –

Su marido soltó un guantazo que hizo temblar su cachete dejándoselo bien rojo.

  • No sé qué te pasa, cariño, pero espero que me recibas así cada noche.

Cristina le miró sonriendo y movió el culo con una provocación lasciva.

  • Mira la suerte que tienes, amor. Te estás follando a la Jenny.
  • Joder, Cris. Tu culazo es mucho mejor, tienes las nalgas más grandes y me estás exprimiendo la verga desde la punta hasta los huevos.

Cristina bajó la cabeza, apoyándola sobre la sabana, y agarrándose a ella con fuerza, empezó a balancear el culazo subiéndolo y bajándolo con desenfreno.

  • Fóllamelo más fuerte, amor. – chilló sin vergüenza alguna – Reviéntamelo como cuando nos conocimos.

Andrés agarró las dos nalgas, hundió los dedos en su carne, y se lanzó sobre ella dejándose caer de golpe.

¡PLAS! Sonó el impacto de un cuerpo contra el otro.

Cristina cayó de bruces pero él no paró, continuó percutiendo el trasero arrastrándola por la cama, era como un sueño, llevaban años sin follar de esta manera y no estaba dispuesto a perder el tiempo.

  • Ufff, ufffff, ufffff. – se oían los esfuerzos de Andrés empotrando toda la verga en el culazo de su esposa –

Cris se creía morir, ni en el mejor de sus sueños hubiese imaginado una follada tan salvaje, pero en contra de lo que imaginaba, disfrutaba siendo ensartada por su marido como si fuera un pedazo de carne.

  • Más, más. Reviéntame el culo, amor. – pidió con un sofoco tremendo –

Notó que la llegaba el orgasmo y empujó el culazo hacia arriba para que la entrara entero el cipote.

  • ¡Diooooosssss! Noto tu leche, mi vida. – chilló al ver que se corría su esposo –

Cristina notaba el semen calentito de Andrés inundado su culo por dentro.

  • ¡Joder! Cris. Como me aprietas la verga. – respondió él al notar el esfínter comprimiéndola –

Éste, la empujaba contra la cama, rebotando una y otra vez contra sus nalgas, hasta notar que sus huevos golpeaban su sexo.

  • Aaaahhh. Así, mi amor, así, métemela toda dentro. – chilló Cris llegando al orgasmo –

Su marido siguió follándola viendo como temblaba, su esposa era otra, una desconocida, pero siguió perforando su culo hasta que vio que culminaba el orgasmo.

  • Bufffff. Vaya polvazo, mi vida. – exclamó Andrés cayendo sobre la cama –

Se abrazaron los dos y se dieron un beso muy tierno.

Cristina notaba la leche saliendo por el esfínter y eso la puso cachonda, si con la polla de su marido había disfrutado tanto. ¿Cómo sería follar con la enorme verga de su hijo?

Buuufff. Prefería no pensarlo, pensó en las imágenes del video y recordó el tamaño del miembro de Rubén, con un mano solo cubría una parte, no llegaba ni a envolver la mitad, si se la metiera por el culo iba a dolerla muchísimo, pero por otro lado, también iba a darle mucho placer.

Miró de reojo a su esposo y vio que ya estaba dormido, pero ella necesitaba más, su furor uterino no se calmaba y ansiaba que la follaran de nuevo.

En su mente volvió a imaginar que era una niña traviesa y salió de puntillas de su habitación, se acercó a la de su hijo, pegó la oreja a la puerta y esperó a ver si oía ruido dentro.

¿Estaría con algún videojuego? ¿O quizá viendo el vídeo de ella masturbándose frente al espejo?

  • Ummmm. – gimió tocándose otra vez –

Se había puesto solo la braguita y mostraba sus pechitos desnudos.

Entonces se hizo una pregunta. ¿Llamo a la puerta de Rubén?

Deseaba entrar de golpe y sorprenderle masturbándose frente al PC.

Si le pillaba con el video tendría una excusa perfecta para verlo, incluso podría hacerlo con él, ver los dos juntos como ella se hacia la paja y como se masturbaba su hijo.

¡Dios! Solo con pensarlo se metió los dedos de nuevo, tenía la braguita a un lado y se follaba con ellos, estaba fuera de sí, se comportaba de una manera extraña, nunca había pensado semejantes barbaridades, pero desde que había visto a Malena, su libido se había disparado y quería tocarse todo el día.

Volvió a meditar qué hacer. ¿Entraba o no entraba?

¿Y si estaba dormido o jugando? Entonces haría el ridículo con él, se habría mostrado desnuda frente a su hijo sin motivo alguno para hacerlo.

Volvió a su dormitorio, se tumbó junto a su esposo y se masturbó en absoluto silencio para no despertar a Andrés.

Por la mañana fue a la oficina y le dijo a su amiga Clarita que le ocurrían cosas extrañas, no salía de la excitación y deseaba follar a cada momento.

  • Has vuelto a la adolescencia. – contestó ésta riendo –
  • Jo, Clari, no te rías de mi, por favor.
  • Pues yo te tengo envidia. – respondió Clara muy seria – Tienes un marido estupendo que te folla cuando tú quieres y te dejar chupar su verga. Ya me gustaría a mí tener algo parecido. Yo salgo de copas los sábados, y siempre caigo con algún pringao que se corre en cuanto la mete y me deja siempre a medias.

Hablaron de sexo un buen rato pero Cris no contó lo sucedido, le daba vergüenza reconocer que había visto el vídeo de Rubén, y más aún que había pensado en la polla de su hijo después de haberla follado Andrés.

Después de la comida, su esposo volvió al trabajo, su hijo al cuarto como siempre, y ella bajó al gabinete de psicología para pedir consejo a Malena de cómo actuar con Rubén.

Una Psicóloga muy especial

El calentón de una madre con su hijo