Primera parte
No sé por dónde empezar, pero bueno: tengo una tía joven y con buena posición económica. Por alguna razón, al principio no nos llevábamos muy bien, aunque eso no quita que en algún momento me llamara la atención. Una vez me pasó su número de WhatsApp porque le iba a enviar unas fotos de un convivio familiar. Le mandé las imágenes y todo transcurrió bien.
En ese momento, sin querer —o quizás con intención disfrazada— le envié un juego de cadena de esos que circulan por mensajes: “elige un número y hay retos según lo que elijas”. Ella me preguntó qué era eso, y le expliqué que se trataba de retos, que solo eligiera uno. Le dije en broma: “¿O es que te da miedo?”. Ella respondió: “Yo no me rajo a nada, elijo el 2 y el 9”.
Originalmente esos números tenían retos sin importancia, pero yo los modifiqué y escribí que el 2 era mandar una foto desnudo/a y el 9 era tener relaciones sexuales. Ella me contestó de inmediato: “Ay, ¿cómo crees? Eres mi sobrino, no se puede”. Yo insistí: “¿Y eso que decías que no te rajas a nada?”. Entonces ella preguntó: “A ver, ¿cómo lo tienes?”, refiriéndose a mi cuerpo. Yo le dije que así era, pero que era ella quien debía enviarme algo a mí. Me mandó entonces una foto de sus piernas, y yo pensé: “Ya cayó”.
Empezamos a hablar con doble sentido hasta que yo le envié una foto íntima. No lo podía creer: que ella estuviera haciendo eso. Al poco tiempo, mi tío se despertó y ella tuvo que dejar el celular. Al día siguiente pasé por su casa; estaban todos afuera y me acerqué a platicar con la familia. Ella también estaba ahí y solo nos mirábamos de lejos.
Por la noche, me acordé de todo y me sentí muy atraído, así que le escribí para pedirle que me mandara más fotos. Ella respondió: “No, me voy a bañar”. Yo le contesté: “Entonces yo te ayudo a bañarte”. Ella dijo: “No, ¿estás loco?”, y ahí terminó la conversación.
Al día siguiente me desperté temprano y vi que tenía varios mensajes y llamadas suyas. Me preocupé pensando que alguien se había enterado, pero no: ella solo preguntaba qué hacía. Yo le respondí cortante porque me molestó que me hubiera rechazado la noche anterior. Ella volvió a decir: “Me voy a bañar”, y yo dije: “Está bien”. Entonces escribió: “Bueno… yo pensé que querías ayudarme a bañar”. Yo le pregunté si hablaba en serio, y ella dijo que sí. Fui a su casa: no había nadie, los niños estaban en la escuela y mi tío trabajaba. Ella estaba con una toalla, lista para entrar al baño. Me dijo: “Cierra la puerta y pon seguro”.
Entré con ella al baño. Hubo besos y caricias, luego pasamos a la habitación. Allí tuvimos relaciones. La cogí tan duro y rico que quería que se los echara adentro y así fue si quieres segunda parte comenten…