Capítulo 1
- Una pareja de mi pueblo y sus beatas madres I
Este relato es real y llega hasta la actualidad, eso sí, aunque en estos relatos aparecerán cuatro sumisas, realmente, solo son tres, aunque espero conseguir a Conchi, la madre de Miguel, porque a pesar de sus años, me trae por la calle de la amargura. Todo lo demás lo narro tal y como sucedió, según mi memoria.
Siempre que escribo algo real suelo dejar la misma coletilla. “Que se lo crean o no, es cosa de cada lector, a mí es algo que no me quita el sueño.”
Lo que traen un relatos…
Lo bueno de teletrabajar y tener jornada efectiva, es el poder organizármelo a mi manera, siempre que los viernes a las doce haya completado mis 35 horas semanales. Este dato, aunque no tiene la mayor importancia, en parte está relacionado con lo sucedido…
Mi vida se ha vuelto más tranquila, más reservada si cabe, a mis 58 años ya tocaba. Me gusta desayunar solo, con mi café y mi periódico, eso sí, como controlador que soy, siempre procuro buscar una mesa o un sitio en la barra desde donde poder observar todo. Al ser un pueblo más bien dormitorio del cinturón metropolitano de Granada, a la hora del desayuno siempre o casi siempre somos los mismos. Mi mente perversa que en contra de lo que pensaba cada día va a más, muchas veces juega e imagina como es la vida, sexual, de las personas que entran allí. En especial me fijaba en tres, bueno en dos. Una madre que sobrepasa los 60 años, teñida de rubia, pero siempre, y digo siempre elegantemente vestida con falda pantys o medias y zapatos de tacón fino. Al rato llegaba su nuera, de unos 35 años más o menos, gordita con curvas, alta, grandes pechos, pelo castaño, normalmente recogido en una cola, ya que de lunes a viernes venia del gimnasio, y esos días con mayas deportivas. Más tarde se les agrega el marido e hijo de Conchi, un sin sal, una cara de ni pinchar ni cortar que tiraba para atrás, poca cosa de cuerpo y de hombre. Pensaba en Ana, la nuera, en como seria tenerla a mis pies, en usarla, ya que es una jaca de las que a mí me atraen. Todo esto me hacía volver al trabajo con ganas y sonriendo, diciéndome que, con la cara de meapilas de los tres, en especial del matrimonio, no saldrían del misionero y pensaba en eso porque ya tenía una niña con dos años, sino hubiese pensado que ni eso. A mediados de febrero estando bastante liado me saltó un mensaje de telegram…
“Buenas tardes, Sire Leo, me gustaría que me enseñara y mostrara el camino para ser un buen sumiso y a poder ser, su sumiso”.
Como no es el primero que recibo más o menos así, y como ya estoy escarmentado de list@s y pajer@s, le contesté, eso siempre lo hago…
“Buenas tardes, lo primero que deberías de hacer es presentarte”
“Perdón lleva razón, mi nombre es Miguel, tengo 36 años y soy de su misma ciudad y esperaría ser adiestrado por usted”
“Lo siento Miguel, supongo que mi telegram lo has sacado de mis relatos, y no acepto hombres solos, además de que mis condiciones no son fáciles de aceptar.”
Lo veía escribir y supongo que borrar, porque tardó un rato en contestar, tanto que ya había soltado el móvil.
“Lo sé SEÑOR, y no soy yo solo, mi mujer también desea lo mismo, lo que le escribo esta más que hablado con ella”
“Si es así, podemos hablar, pero mis condiciones no cambian, primero tengo que hablar con ella y tener la certeza que lo hago con ella, por lo que os tirareis una foto los dos juntos, con un cartel que ponga Sire Leo, para nada es negociable, me da igual que os la hagáis con la cara tapada esta primera foto”.
“¿No podríamos hablar antes un tiempo?”
“No, luego podremos hablar meses si quieres, pero no hablo con nadie sin saber con quién lo hago, además de que no lo haría con un PERRO, siempre lo haría con ella, estés tú presente o no, eso a mí no me importa. No me gusta perder el tiempo y que me tomen el pelo.”
“Gracias SEÑOR, pero no creo que podamos aceptar, de todas maneras, si usted me da permiso le enseñaré esta conversación a ella, solo que ella trabaja de tarde y ahora no está.”
“No eres nada mío, que se lo enseñes o no, es cosa tuya, buenas tardes.”
Solté el móvil y continué con mi trabajo. No es la primera vez, la verdad que son muchas veces las que pasa que, a la hora de la verdad, si es que es verdad que es un matrimonio, se echan atrás, me olvidé de ellos completamente, hasta que, al cabo de unos días, concretamente un sábado a las nueve de la mañana me saltó un nuevo mensaje. Un Nick desconocido que al abrirlo lo primero que vi fue una foto de ellos dos. Ella con vaqueros, sabrinas y un jersey de cuello alto, que resaltaban sus enormes tetas, y el con vaqueros y camiseta. En sus manos un folio con mi Nick. Eso sí, solo se les veía de cuello para abajo.
Esperé un rato, pero no escribió ni mando nada más…
“Buenos días, supongo que eres la mujer del PERRO de Granada que me escribió el martes, es que no me acuerdo como se llama, pero para mí es PERRO.”
No hubo respuesta inmediata, así que me duché y preparé para irme a desayunar como todos los días. Cuando me disponía a salir me saltó la respuesta.
“Perdoné Sire Leo, sí, soy la mujer del PERRO que se llama Miguel. Mi nombre es Ana, le he mandado la foto para que sepa que estamos dispuestos. Ahora mismo no puedo entretenerme mucho ya que estamos desayunando con mi suegra, pero en cuanto tengamos un rato y si a usted le viene bien, podemos hablar más y conocernos”
“Ok.”
En ningún momento pensé en la “casualidad” yo ni sabía cómo se llaman, así que bajé como todos los días a la cafetería en mi moto, teniendo la suerte que la mesa del fondo estaba libre y me senté. Saqué el móvil para ver la foto otra vez, sacándome una perversa sonrisa, ya que ella me gustaba, a pesar de estar gordita, además de que le sacaba más de dos cuartas a su marido. Al ponerme el café, como era costumbre me dediqué a “controlar” todo mi alrededor y a los allí presentes, quedándome a cuadros al ver que Ana estaba sentada frente a mí, con su hija, al marido no se le veía bien porque estaba su madre tapándola. Lo cierto es que no me lo podía creer, o, mejor dicho, pensé que mi mente perversa me estaba jugando una mala pasada. Abrí mil veces la foto y cada vez estaba más seguro. Tras dudar unos segundos, hice la prueba, le escribí…
“Lo cierto es que me habéis desilusionado, porque esperaba una foto en falda, si es que es verdad que me habéis leído. Me gustan las PERRAS con iniciativa.”
¡¡¡Bingo!!!, vi como sacaba el móvil del bolso y como su cara cambiaba de color.
Sentí como se disculpaba con la suegra y como miraba de forma cómplice al marido, y salió a la puerta. No me preocupe mucho, ya que yo suelo llevar un auricular para evadirme del ruido del bar escuchando la radio.
“Perdón SEÑOR, escribirle nos ha costado más de una discusión, todo esto fue idea del PERRO —me gustó— del imbécil de mi marido, y cuando me he decidido el muy capullo se ha echado para atrás, por eso hemos tardado tanto y cuando ha accedido, no he querido perder tiempo. Perdone SEÑOR, pero estoy con mi suegra y he salido solo para escribirle, por favor denos una oportunidad, le garantizó que no le vamos a fallar.”
Sonreí porque no entraba, estaba esperando mi respuesta. Que eran ellos ya lo tenía claro, pero para asegurarme más…
“Está bien PERRA, pero eso merece un castigo, en cuanto puedas entra al baño y te quitas las bragas, las pones donde te dé la gana y me envías una foto. Si no lo haces, aquí termina todo”
“Ok SEÑOR.”
Se guardó el móvil en el bolsillo y entró, me encantó que entrase con una sonrisa…
-Ana. -Voy al servicio…
Lo sentí muy bien, estaban en la mesa del al lado. Tardó un rato ya que hasta oí a la suegra preguntarle por ella a su hijo, cuando pasó a mi lado. Me hizo sonreír, salía roja, hasta su suegra le preguntó, pero supo salir muy bien. Esperé unos minutos y volví a abrir telegram y allí estaban unas enormes bragas negras de encaje. Sin saber cuánto tiempo llevaban pensándolo, o si alguna vez habían tenido experiencia, supe que sus ganas les iban o le iban a traicionar por lo menos a ella. Los dejé tranquilos, iba a esperar que ellos se dirigiesen a mí. A eso de las cinco de la tarde ella se volvió a poner en contacto conmigo.
“Buenas tardes, SEÑOR, ufffff que ganas de poder escribirle, pero no ha sido posible hasta ahora. Le quiero ser sincera, hoy cuando me ha escrito estaba como le dije con mi suegra, pero también esta con mi hija, tenemos una niña pequeña y hasta ahora que el PERRO ha salido con ella al parque no he podido dirigirme a usted. Es la primera vez que he hecho algo así y, ufffff, me da un poco de vergüenza, pero sé que usted es una persona directa por lo leído en sus relatos, le diré me he corrido en el servicio al quitármelas y luego en el coche, ¿Podemos hablar o está usted ocupado?”
Lo cierto es que estaba tirado en el sillón más bien aburrido, pero no tenía por qué saberlo…
“Buenas tardes, me pillas ocupado, y deberías de saber que correrse sin permiso de tu AMO tiene castigo.”
Lo escribí así, más que nada por ver por donde salía, lo más normal es que me dijese que yo no era su AMO y que estábamos conociendo…
“Perdón MI AMO —casi me caigo del sillón— lo hemos leído mucho, pero llevaba meses sin tener un orgasmo y ufffff, aceptaré lo que me pida.”
Para no mentir me descoloco y mucho, de todas las respuestas que esperaba, esa era la que menos, por lo que me pensé el siguiente paso.
“Está bien, por ahora tienes prohibido correrte, es más tienes prohibido hasta tocarte y menos que lo haga el CORNUDO. Es algo que yo no podré comprobar, y me puedes mentir, pero que sepas que si no cumples lo que harías es mentirte a ti misma. Mañana quiero que te pongas falda y medias, que te pongas elegante para tu AMO, y me mandes una foto. Antes de que digas nada, no tienes por qué mostrar tu cara, soy fiel a mi palabra.”
No tardó ni dos segundos…
“Ufffff AMO, solo con leerlo ya estoy chorreando, pero le prometo que voy a cumplir todo lo que me pida, solo una cosa, como ha visto tengo unos muslos gorditos y no tengo medias, pero si pantis abiertos ¿puedo?”
“Puedes, pero eso tiene gabela, el CORNUDO tendrá que llevar puestas las bragas que —fue un tiró al aire— que llevas puestas ahora. Que sepas que en cualquier momento puedo pedir pruebas”
“Ufffff, pero le van a estar enormes, jajajaja, y más las que llevó puestas ahora.”
Me sorprendió que adjuntara una foto. Llevaba un blusón de esos de andar por casa, y me mostró unas bragas faja beige horribles, con una mancha enorme en medio.
“Jajajaja, esas mismas PERRA, y no te las quites hasta que él se las tenga que poner, quiero que bajo sus pantalones huela a ZORRA CACHONDA”
“Se lo prometo, jajajaja”
“Hasta mañana PERRA”
“Hasta mañana AMO”
Lo cierto es que estuve a punto de desvelar que los conocía que sabía perfectamente quien eran, pero el respeto a la familia me hizo frenar. Ya tendría tiempo, porque supuse que si iban a dar ese paso es porque gozarían de días de libertad. A la mañana siguiente, no miré el móvil hasta las nueve, y vi la foto primero, ufffff, la muy ZORRA, llevaba una falda negra por encima de las rodillas, pantis negros, unos zapatos de tacón fino bajo y un top blanco que dejaban ver sus enormes tetas y junto a ella el CORNUDO, mostrándome como sobresalían las feas bragas por encima de sus vaqueros.
“Buenos días AMO, espero que le gusté, quiero que sepa que no me he corrido, pero lo deseo, lo deseo, estoy, ufffff, como usted suele decir en sus relatos muy CERDA. El CORNUDO, se calentó tanto que ha intentado tocarme, pero una patada en los cojones —me sacó una carcajada— lo ha puesto en su sitio, y el muy cabrito se ha corrido, lastima no conocernos aun, mi niña esta con la abuela, pero respeto sus reticencias. Nos vamos a desayunar y si no manda nada y le parece bien nos iremos a la playa a comer, aunque…”
Esto último me dejó a cuadros, pero quien era yo. Rápidamente me vestí y salí disparado a la cafetería, por si aún estaban por allí. Tuve suerte, ya que los vi entrar mientras aparcaba la moto. Había bastante gente y todas las mesas estaban ocupadas, así que pasé junto a ellos. Se había maquillado levemente, soltado el pelo, fijándome mucho el cómo le brillaban los ojos a pesar de las gafas, que aún le daban más morbo. Ellos estaban esperando mesa… Disimuladamente le tiré una foto, antes de colocarme en la barra, por si no salía la cosa bien. Me acababan de poner el café cuando ellos se sentaron. Tapando con mi cuerpo el móvil, para que no me vieran, que no tenían porque, escribir…
“Sorpresa PERRA, ha sido casualidad, pero desde ayer que os vi con la ropa de la foto, se quien sois. Tienes dos opciones, la primera es no obedecer a lo que te voy a ordenar, lee bien es ordenar, porque si lo haces significa aceptación. La segunda es no cumplir mi orden, por lo que entenderé que no quieres seguir, te garantizo que jamás sabrás de mí, ni nadie sabrá por mí de estas breves conversaciones. En tus manos esta. Entra en el baño sin decirle nada al CORNUDO, que por lo leído hace un rato lo dominas muy bien, y espera a que entre”
Le di a enviar con algo de dudas y le adjunté la foto. Lo cierto es que desde mi sitio no los veía muy bien, ya que solo los distinguía a través del reflejo de un cristal. Sin saber si se lo había mostrado o no al CORNUDO, sí que pude deslumbrar que se levantó y entró al baño. Esperé a que se cerrara la puerta y cruzando el bar entré. Estaba apoyada en el lavabo, sus respiración era agitada y su mirada fija en el espejo.
-Ana. – ¿Es usted?
Sonreí, allí podía entrar cualquiera y tampoco era cuestión de meternos ni en el servicio de caballeros ni en el de mujeres.
-Córrete PERRA, si de verdad lo deseas…
Me quedé apoyado sobre la puerta, para obstaculizar esos instantes el paso a cualquiera…
-Ana. -Agggggg —se tuvo que morder la mano— uhmmmm…
Era cierto, la muy ZORRA lo deseaba, vi como bajaban por sus piernas los jugos de la corrida, como su cuerpo convulsionó… Corriendo el riesgo de que alguien entrara, me acerqué a ella y sin hablar, la cogí con fuerza del pelo y girándole la cabeza con brusquedad, la morreé con fuerza…
-Adecéntate PERRA, y ahora me escribes desde la mesa…
Salí de allí con tranquilidad y empalmado, mientras observaba como ella roja como un tomate entraba en el servicio de mujeres… Me dispuse a terminar con mi desayuno, sabiendo que cuando me escribiese, podía ser el principio o el fin. No me fijé en cuando salió, aunque no tardé en sentir el mensaje…
“Gracias, gracias AMO, aun me tiemblan las piernas, jamás pensé poder llegar a correrme solo con oír su voz, con su orden, siempre he pensado que eso eran licencias literarias. Me hubiese corrido otra vez en el baño, pero sería ir en contra de sus órdenes AMO, gracias. Me gustaría contárselo al CORNUDO ¿Puedo?”
Sonreí…
“Debes, esto es cosa del matrimonio, otra cosa es que él de un paso atrás. Enséñale este también, como hoy estáis solos vais a coger el coche y yo os seguiré con la moto, pero no le digas quien soy hasta que estéis en el coche”
Ahí sí que me giré mirándola a ella, ya que él estaba de espaldas a mí. Me vio y sonrió a la vez que le mostraba el mensaje al CORNUDO, vi que cruzaron varias palabras, y vi como las últimas de ella fueron firmes. Él no se movía ni se giró como hubiese sido lo normal, solo vi como llamaba al camarero y le pedía la cuenta, aprovechando ella ese instante, para mover la cabeza asintiendo. Pagué y salí. Arranqué mi moto y cuando los vi salir con el coche, me puse detrás de ellos. No sé si ya sabía que era yo, conducía él. No tardamos nada en entrar primero en la urbanización y luego tras abrirse el portón de su chalet, entrar con el coche. Antes de que se cerrara entré con mi moto…
-Ana. -Vamos CORNUDIN, baja del coche, que te espera nuestro AMO…
Lo dijo con sorna, humillándolo, y me gustó, eso me ahorraban pasos. Se acercó a mí, temblaba e iba rojo como un tomate y fue a darme la mano…
-¡¡¡Quién coño te crees que eres para darme la mano!!! —le solté una patada en los huevos, que lo hizo caer de rodillas, y cogiéndolo del pelo— Ya me enterado que ayer intentaste tocar a mi PERRA contradiciendo mis ordenes…
-Miguel. -Perdón, perdón, no sabía…
-Calla PUTO MARICÓN, vamos dentro que aquí hace frio.
Lo dejamos pasar delante, no sin antes mostrándole quien mandaba, ante sus narices, cogí a Ana del culo y le solté un beso en su boca.
-Miguel. – ¿Pongo la calefacción? —esta vez fue su mujer la que le soltó un bofetón— ¿pero que he hecho?
-Ana. -Es tu AMO, nuestro AMO, no me dejes en mal lugar o duermes en la calle esta noche o con la estúpida de tu madre.
Con lágrimas en los ojos, algo sobrepasado por la situación, ya que como supe más tarde por él, en su pensamiento nunca había estado llegar a un contacto real, y no fue hasta la patada en los cojones que le dio su mujer esa noche, cuando supo que o aceptaba o la perdía…
-Miguel. -Perdón AMO, espero me disculpe, no estoy…
-Calla PUTO MARICÓN, no hace falta que la pongas, y ya estáis tardando en desnudaros PERRAS…
Ambos a la vez se desnudaron, ver a mí nueva ZORRA, quedarse con los pantis abiertos lo mismo que las bragas, preciosas de seda negra, lo que me demostró que dentro de ella había una ZORRA en potencia. El sujetador a juego que apenas podían contener sus enormes pechos, sus labios carnosos y sus preciosos ojos tras sus gafas de pasta que aún le daban más morbo, hizo que ni mirase al CORNUDO, hasta que vi y sentí a Ana soltar una carcajada. Lo cierto es que estaba ridículo, muy ridículo, con calcetines de media negros y las bragas horrendas y enormes, la diferencia de cuerpo entre marido y mujer era abismal, que se las había tenido que atar con una goma, eso sí estaba empalmado, y las bragas chorreando, lo que me hizo dudar si el muy MARICÓN no se habría corrido…
-Ana. -Jajajaja, vaya pinta, jajajaja.
-Cogiéndola del pelo, vamos al salón ZORRA y tú síguenos a cuatro patas…
La cara de Ana al sentir la fuerza de mis manos cambió…
-Ana. -¡¡¡Siiiii!!!!, ahhhhh, por aquí AMO.
Estaba deseando follármela, mi polla llevaba ya un rato soltando liquido preseminal, pero antes tenía que demostrarle mi poder, mi posesión. De reojo vi como el MARICÓN obedecía.
-Apoya la manos sobre la mesa y saca el culo ZORRA…
Conforme lo hizo y viendo como él se ponía de rodillas, sería su primera vez, pero los dos tenían aprendida la teoría. Empecé a azotar con fuerza su culo, o mejor dicho su gran culo…
-Ana. -Aggggg, soy suya AMO, ¿por qué me azota?, no…
-Porque quiero y puedo ZORRA, porque quiero que desde este momento sepáis que no necesito una excusa para usaros, para azotaros y hasta para venderos ¿entendéis PERRAS? Dime que pare y lo hago, y salgo por esa puerta ahora mismo…
-Ana. – ¡¡¡Noooo!!! Por favor perdone a esta ZORRA, por preguntar, somos suyos, haga con nosotros lo que desee, agggggg, somos suyosssss…
-Sois dos, y este PERRO no habla, solo mira…
-Ana. -Díselo, díselo CABRÓN o te juro que me divorcio de ti…
-Miguel. -Agggggg, lo siento, lo siento aggggg, no he podido aguantar, me he corrido —llorando— siiiii, úsenos, castíguenos, haga lo que desee con nosotros…
Por como giró la cabeza Ana, creo que ni ella misma esperaba esa respuesta por parte del CORNUDO, pero le sacó una sonrisa…
-Desabrocha mis pantalones PERRO, y lleva mi polla hasta el coño de tu mujer, quiero que seas tú, quien me la ofrezcas…
No tardé en sentir sus manos primero en mi correa, para desabrochar el pantalón y bajándolo lo suficiente junto a mi bóxer para sacar mi dura polla, que, con sus manos temblorosas, pero con delicadeza, la acercó a su coño, un coño húmedo brillante, depilado, que no paraba de soltar jugos, como daba fe de ello sus muslazos y el suelo.
-Miguel. -Este PERRO, no solo le ofrece el cuerpo de su mujer, sino nuestras vidas…
Con sus palabras y sabiendo que eran producto de la terrible excitación que tenía, ya que el muy cabrón estaba otra vez empalmado, casi consigue que me corra antes de penetrarla…
-Ana. -Aggggg, si, si, si, somos suyos AMO, follese a su PERRA, a su GUARRA, úseme, rompa a esta CERDA…
Un coño estrecho, más estrecho de lo esperado para haber tenido descendencia…
-Ufffff, que coño, ufffff, que coño más estrecho PUTA, como me gusta, aggggg…
Ante la atenta mirada del CORNUDO que la tenía a escasos milímetros de mi polla y su culo, empecé a follármela con fuerza, con ganas y haciendo verdaderos esfuerzos para no correrme, sin dejar de azotar su gordo, pero duro y bien puesto culo…
-Ana. -Aggggg, siiiii, este PUTO MARICÓN no me folla, aggggg, es un PUTO eyaculador precoz, agggggg, eso sí AMO, es todo un experto comiéndome el coño, aggggg, por favor, por favor, aggggg, no aguanto más ¡¡¡por favor!!!
-Córrete PERRA, hazlo…
Vi cómo se agarraba con fuerza a la mesa y como soltando un grito, como hacía años que no había oído a nadie gritar al tener un orgasmo, sentí como en la punta de mi capullo chocaba con fuerza parte de su corrida, mientras por sus cachetes corría un torrente de líquidos…
-Agggggg, siiiii, me corrooooo, siiiii, agggggg, me corro en tu PUTO coño de CERDA, agggggg…
-Ana. – ¡¡¡Otro!!!, me meoooo, lo siento, lo siento, no he podido aggggg, ufffffff, siiiiiiii…
Pude comprobar por el color del líquido que caía por sus muslos que era cierto, la muy PUTA se acaba de mear…
-Limpia a esta CERDA ¡¡¡ya!!!
Mi intención era tener un motivo de castigo, pero me salió el tiro por la culata, ya que la excitación del CORNUDO era tal que, sin miramientos, llevó su boca, su lengua, a los muslos de su mujer…
-Ana. -Lo siento AMO, jamás…
-Tranquila CERDA, es más normal de lo que crees, cuando se pierde la inhibición y se deja llevar… —hice una pausa, ya que me pareció ver movimiento en la puerta, aunque estábamos de espaldas frente a la mesa había un gran espejo, pero pensé que eran imaginaciones mías al volver la cabeza y no ver a nadie— de rodillas PERRA, limpia la polla de tu AMO…
No se movió hasta que sintió mi polla salir de su coño. Tras estar fuera se tiró tan fuerte al suelo que arrastró al CORNUDO…
-Miguel. -Perdón… —Nos hizo reír a los dos, al caer boca arriba y tener la polla fuera del pantalón, su corrida, además de rápida fue abundante y con tanta fuerza que parte de ella cayó sobre su barbilla y su pecho, faltó poco para que su boca la acogiera— lo siento AMO, es, es que esto es mucho más de lo que esperaba.
Ana no le prestaba atención, con una torpeza que, para no mentir, esperaba, empezó a lamer y chupar mi polla…
-Ana. -Lo siento AMO, es mi primera vez, le prometo que aprenderé, se lo juro.
No me cabía la menor duda, y hasta me dio algo de pena. El amor había unido a dos sumisos, y por los antecedentes beatos.
-Sé que aprenderás —otra vez me pareció ver a alguien— los dos de rodillas y os quiero en silencio, ¿Dónde está el baño?
No lo necesitaba, quería investigar, Ana me lo señaló y terminando de desnudarme cogí mi móvil con cuidado de que no se me viera y salí mirando con disimulo por si veía a alguien, pero no pasó. Por lo que, si yo no podía ver a nadie, esa persona tampoco me podría ver a mí, así que con cuidado de que no se cayera, puse mi móvil y le di a grabar, tras asegurarme que se viese bien la puerta.
-Ana. – ¿Lo ha encontrado?
-Eso no te importa CERDA, los dos de rodillas ante mí —Tras hacerlo me acerqué a ellos— he cambiado de idea, ya que no servís para nada, a ver si para esto sí.
Sin darles tiempo a reaccionar me mee en los dos, iba de la cara y el cuerpo de una a la del otro, a la vez que pensaba mi próximo paso, tenía que darle más tiempo…
-Ana. -Aggggg, siiiii, úseme como quiera AMO, soy suya…
-Los dos a la mesa y el culo fuera, os voy a azotar a ti por no saber comer una polla, y a él por correrse sin permiso.
Me quité el cinturón, eché de menos no haber sido más previsor, y sin miramientos empecé a azotarles el culo, viendo como ambos peleaban por quedar mejor ante mí, y se limitaban a aguantar.
-Id contándolos PERROS, y al primero que se corra lo premiaré…
En contra de lo esperado fue Ana…
-Ana. -Treinta AMO, me lo merezco por no saber chupar una polla —esta frase que salió de ella la fue diciendo azote tras azote— agggggg, me corroooo, aggggg, siiiiiiii, me corrooooo, gracias, gracias AMO, por poner a esta CERDA en su sitio, aggggg, siiiiiiii.
La cogí del pelo, tirando al suelo al MIERDA, la levanté, la pegué a mí con fuerza y empecé a besarla, con ganas…
-Ya vale, me apetece un café…
-Ana. -Ya has oído al AMO, CORNUDO, ¿con leche?
-Si, y tú por correrte puedes tomar otro, ahora sí que voy al baño a lavarme un poco.
Salí antes que Miguel y cogiendo el móvil me metí en el baño. Reproduje el video, primero de forma rápida, hasta que vi a una mujer que me resultaba conocida, pero no sabía de qué, eso sí, esa mujer era del pueblo. Fui pasando hasta que la vi meterse una mano bajo su larga falda, y la otra entre una chaqueta que llevaba. No sé si llegó a correrse, pero sí que la vi recomponerse y salir de allí, dirección a la cocina, que como más tarde averigüé, tenía salida al patio y a una puerta trasera. Entré desnudo al salón y me senté en un cómodo sillón, invitando a Ana a que lo hiciera junto a mí, cuando sentimos que tocaban el timbre de la calle…
-Miguel. -Es tú madre Ana —entró apurado, pero para sorpresa de su mujer— ¿Qué hacemos AMO?
Las palabras de Ana y habiendo visto lo que acababa de ver me hicieron saber quién era la espía…
-Ana. -Ufffff pues menos mal que ha llamado, no lo suele hacer, por favor AMO, ¿podemos vestirnos?, ella es la sacristana de la parroquia, no sé qué hace aquí un domingo, debería estar en misa.
-Si hay que hacer el paripé, se hace, no os preocupéis. Eso sí, en cuando entre y me la presentéis, quiero que los dos salgáis a la cocina a por los cafés.
Que eran unos inocentes, era evidente, ninguno se preguntó el porqué de quedarme a solas, lo que me sacó una sonrisa.
-Lola. -Hola cariño, iba a usar mi llave, pensé que no estabais, pero al ver el coche a través de las rejas, he preferido llamar.
Al verme, ya vestido, eso sí descalzo, se puso de todos los colores, aunque el verla allí también me dio la seguridad de que pensaba que no la habían pillado.
-Ana. -No pasa nada mamá, íbamos a prepararnos un café, por cierto, te presentó a Raúl, es de aquí, no sé si lo conoces…
Lo cierto es que ambos de vista nos conocíamos, son ya 26 años en el pueblo como para no habernos cruzado alguna vez. Tras los saludos de rigor, se sentó en el sillón junto a mí. Lo cierto es que, aunque vestía como una beata, falda larga hasta los tobillos, zapatos planos horrorosos, blusa abrochada hasta el cuello y medalla con crucifijo sobre sus enormes pechos, que ni la blusa que era ancha podía evitar tapar, era guapa, pasaba los sesenta, aunque luego supe que recién cumplidos, llevaba el pelo cano, largo y recogido en una cola, y al igual que su hija unos preciosos ojos y unos labios pecaminosos… Sin querer ella misma me dio pie…
-Lola. -Perdona que os haya interrumpido, pero pensaba que no estaban y he venido a recoger unos papeles que me hacen falta para mañana, y como hay boda y no les hacía falta mi ayuda, he aprovechado para venir — sino llega a ser porque sabía lo que sabía, hubiese dicho que para que tanta explicación a un desconocido— ¿Y de qué conoces a mi hija y a mi yerno?
-Ha sido casualidad, ha sido por este video…
Bajándole el sonido, se lo enseñé…
-Lola. -Yo, yo, perdona —se puso pálida primero, luego roja— por favor, por favor bórralo, no lo enseñes…
-Para, tranquila, si lo hubiese querido usar ya lo hubiese hecho —eso la tranquilizó, que ilusa— por ahora será nuestro secreto.
Mi intención y casi lo conseguí no era otra de que cuando entraran Ana y Miguel, ella estuviese más tranquila.
Una vez servidos los cafés y los cuatro sentados frente a una mesita baja…
-Ana. – ¿Venias a por los papeles?
La corté, ahora los quería poner nerviosos a ellos.
-Eso después, ¿Y tú marido?
-Lola. -Soy viuda Raúl, hace ya más de veinte años.
– ¿Y no has vuelto a tener ninguna relación…?
-Lola. -No —indignada de verdad— fui y sigo siendo fiel a mi marido, yo no soy de esas…
Se puso roja al darse cuenta de la casi falsedad de sus palabras.
-Perdona, pero aun estas muy bien, vaya que yo te haría un favor…
La cara de terror de hija y yerno era para grabarla, y más ante la respuesta de Lola…
-Lola. -No para nada, pero eso es para gente más joven, y no deja de ser pecado…
-Entonces no te importara si…
CONTINUARA…
Soy Amo, me encanta la dominación, me gusta tener, someter y humillar a parejas y a quien se quiera iniciar, necesitar un tutor o conocer este estilo de vida.
Mi correo [email protected] y mi Telegram @Amo_Leo, hablo y respondo a todo el mundo, siempre que lo haga con respeto.
Nota del autor: Soy cómo escribo, soy exigente, dominante y no suelo dar segundas oportunidades, cuando ordeno algo es para ser obedecido, algo que suelo advertir a quien desea ser adiestrada o entregarse a mí. No trato con hombres solos, aunque no me importa hablar con ellos. Ni miento, ni juego, ni sigo ni persigo a nadie por muy buena que este o por muy sumisa o perra que sea.
No entiendo a quien estando advertida o advertidos en caso de parejas sumisas, se enfadan conmigo y hasta me tratan de mentiroso o manipulador si corto con ellos por no cumplen.
Seguro que en la red hay quien los o las acepte, yo no.