Llegué a Madrid por la tarde, estiré los músculos, saqué mi mochila del compartimento del autobús y tome dirección al hostal. Era mi primera vez allí y estaba maravillado, cada chico que veía por la calle me encendía aun más y sentía como la excitación crecía dentro de mi, necesitaba sexo. No buscaba amor, mi cuerpo me pedía una experiencia pornográfica: lamer una gran polla, sentir como me habría el culito y bañarme en leche.
Una vez en mi habitación ya no pude esperar más, me duché y limpié. Al salir del baño busqué en mi mochila mi plug y lubricante. Desnudo en la cama puse el gel en la punta e introduje poco a poco el plug en mi hambriento culo. Notaba como cada vez me dilataba mas, el placer me estaba volviendo loco, cada centímetro hacía palpitar mi pene erecto hasta que la parte más gruesa paso y mi ano se cerro sobre el atrapándolo. En ese momento de éxtasis solo podía acariciar mi cuerpo depilado, si hubiera llegado a tocarme hubiera eyaculado solo de la anticipación.
Desnudo y con mi culo palpitando alrededor del plug, tomé mi smartphone y comencé a buscar entre los anuncios de chaperos, los profesionales del sexo con cuerpo escultural. Mis aventuras en el cruising me habían dejado decepcionado, solo había encontrado plantones y gente falsa. Estaba decidido a encontrar un semental de gran verga que me montase.
La oferta era variada, muchos cuerpos musculosos, penes preciosos, penes enormes, descripciones que invitaban a la fantasía… Sin darme cuenta estaba masturbándome lentamente y llegando cerca del orgasmo de solo pensar en como aquellos hombres me manejaría. Realmente solo estaba dilatando el momento por puro nerviosismo y excitación. Hacía días que venía mirando los anuncios de la ciudad y ya tenía mis preferidos.
Adrian: Un chico delgado, poco más mayor que yo, con una enorme verga y bolas que me hacía salivar de solo pensar en estar de rodillas ante el.
Alexander: Musculado, con tatuajes, guapísimo. Solo podía pensar en que me abrazara por detrás y me follase de pie.
Jules: Piel morena, alto, musculado. Un pene bastante grande y con videos de una enorme corrida.
Haciendo scroll encontré primero el anuncio de Alexander, vi las fotos que ya había visto multiples veces. Nervioso toque el icono y la aplicación de mensajes de mi teléfono se abrió y allí estaba su foto de perfil, perfecto. Mi corazón latía desbocado, mi culo palpitaba por el. Escribí un mensaje:
– Hola, me gustaría quedar contigo, soy pasivo y me siento bastante sumiso.
Y esperé mientras seguía viendo anuncios. Esperé y esperé pero nunca llegó una respuesta. No podía aguantar más, habían pasado como 15 minutos pero era una auténtica tortura, como si fuesen horas. Me decidí a enviar el mismo mensaje a Adrian y Jules.
Y en un instante el teléfono vibro en mi mano, un escalofrío recorrió mi cuerpo y me sentí tan excitado que casi expulso el plug. Nervioso miré el chat, Jules había contestado.
– Claro bebe, quieres venir a mi sitio?? podemos pasarla bien.
– Si, por favor, tengo muchas ganas de una buena follada.
– mmmm, vente, te voy a preñar bien
Aquellas palabras me volvieron loco, casi eyaculo sin tocarme por efecto de mi ano palpitando sobre el plug. Jules siguió escribiendo.
– Estoy en el centro, cuando quieres??? te daré mi leche
– Cuanto antes, por favor, la necesito
– Que te gusta bebe??
– Soy pasivo, sumiso, necesito un macho que me de buena verga en mi culo y en mi boca. Quiero sentirme dominado
– Lo que me gusta a mi. Te voy a dar mi rica verga y te voy a preñar para que seas mio, mi putita, ven a esta dirección y te lleno de leche
Acompañando el último mensaje envió la ubicación y una foto completamente desnudo y duro. Solo pude pude responder con iconos de corazones y llamas. El respondió similar junto con unas gotas y unos labios, quería que bebiera su leche. Estaba ardiendo en deseo y la necesitaba.
Tomé un taxi, durante el viaje Jules me envió otra foto de su pene y torso visto como si yo estuviera arrodillado y no pude más que responder con emojis e intentar clavarme en el asiento para sentir mi plug.
Tras llegar y encontrar el portal subí al piso que me indicó, al abrir estaba tras la puerta y al cerrarla tras de mi lo vi. Alto, piel morena, pelo moreno, torso musculado, brazos fuertes y un tanga rojo a punto de desbordar. No me lo podía creer, su verga no me parecía tan enorme en las fotos. Mis pulsaciones estaban por las nubes, mis nervios y excitación me hacía estar completamente rígido y el sin dudarlo un instante me agarró por la parte posterior del cuello y me llevo a su boca. Me dio un beso, invadiendo mi boca con su lengua y finalizando con un leve mordisco en mi labio inferior. Pude tocar su torso su suave piel depilada y sus fuertes músculos. No podía más, tenía que ser suyo.
Me llevó a la habitación y de camino me dio una palmada en el culo, que me hizo vibrar de placer. Pareció percatarse del plug, porque seguido volvió a palmarme las nalgas y procedió a empujarlo. Sentí éxtasis de placer al ser manoseado por aquel hombre.
Al llegar a la habitación me hizo pasar primero, cerro tras de si, sin pausa desabrochó y bajo mi pantalón junto con mi ropa interior. Quedé desnudo de cintura para abajo, completamente duro y lleno con mi plug mientras el me abrazaba para darme otro beso y estrujarme las nalgas con las dos manos. Me quitó la camiseta y quedé complemente a su merced, retrocedió un paso para mirarme desnudo y desesperado por sexo. Su pene había empezado a endurecerse, el tanga ya no era capaz de cubrirlo y podía ver la base y parte de sus testículos. Metió los dedos por los hilos de la cadera de su tanga y comenzó a bajarlos lentamente, desvelando poco a poco su verga y bolas hasta dejar caer al suelo la prenda roja cuando estaba cerca de sus rodillas.
Su delicioso pene se endurecía por momentos, deseaba recorrerlo con mi lengua y darle placer, como tantas veces había visto en el porno. Me volvió a tomar por el cuello y cintura y me arrimó para darme otro apasionado beso con lengua. Sentí su enorme pene sobre el mío y ya jadeando miré hacia abajo, y lo agarré con la mano, estaba completamente erecto y caliente. Lo puse junto al mío y no había comparación, el suyo era viril, masculino, el mio en comparación era el de una putita sumisa que no podía aspirar a competir con. Lentamente lo acaricié y masturbe mientas los dos jadeábamos suavemente, hasta su mano se posó en mi cabeza y noté como presionaba para que bajase.
Me la vas a lamer bien, zorrita – me arrodillé ante el obedeciendo su mano sobre mi cabeza. Puso su glande frente a mi y no pude más que empezar a servirle con mi boca. Chupé la cabeza de su pene y recorrí cada rincón con mi lengua mientras mi erección palpitaba, rodeé con mis brazos sus piernas y agarrando sus tersas nalgas intenté tragarme su enorme verga cuanto pudiera. El, gentilmente, me agarro la cabeza y ayudó con sus caderas.
Siiii, vamos puta, traga todo – dijo mientras hundía su verga en mi garganta. Aun habiendo entrenado con mi dildo aquello me estaba superando. Intenté retroceder un poco pero, sin pensarlo, apretó mi cabeza con su mano y empujo su verga más adentro. No podía respirar y me sentía fisicamente incómodo, pero pensaba que podría eyacular sin tocarme, en ese momento la excitación era máxima, estaba haciendo justo lo que deseaba sin mediar palabra, tratarme como si fuera un juguete sexual.
¡Ahhh! ¡putaaa! – dijo jadeando, y en ese instante me liberó y sacó su polla de mi garganta dejando hilos de saliva entre mis labios y su glande – ahhh, bien bebé, buena zorrita.
Gracias papi – respondí tomando aire – soy tu putita.
Lo eres – me dijo con una sonrisa mientras sostenía su pene ante mi boca – sigue.
Tomé su verga con mi mano y comencé a degustar de nuevo, recorrí toda su longitud con mi lengua por debajo y volví a lamer su glande y su agujero con la punta de mi lengua, saboreando una pequeña gotita que salía. Me sentía una verdadera puta de rodillas ante el. Volví a lamber desde la punta a la base dando besos en su lateral hasta que llegué a sus bolas. Alcé el pene con mi mano y lamí sus bolas mientras le masturbaba lentamente, sintiendo que apenas podía cerrar mi mano alrededor de su enorme y palpitante verga. Sostuve uno de sus testículos con mi lengua y los lamí, besé y adoré por un momento hasta volver a recorrer su masculina verga con mi lengua. Cuando iba a chuparla otra vez me paró poniendo de nuevo su mano en mi cabeza. Tomándome de la barbilla me levantó y me indicó la cama.
Boca arriba, bebé – dijo, y yo obedecí y me tumbé con las piernas bien abiertas y expuesto para el. Se puso entre mis piernas y me sacó el plug de un solo movimiento. Sentí electricidad y mi pene palpitó de súbito. Puso su enorme verga sobre mi genitales y dejo caer un gran hilo de saliva y embadurnó todo su pene. Acto seguido puso su glande contra mi agujerito palpitante y hambriento y en ese momento una sensación de agobio se apoderó de mi.
Espera, el preserva… – No pude continuar, me acaba de penetra a pelo, sin protección. No había nada entre el y yo, solo un semental montado su yegua – nooooohh, esperahh – dije jadeando. A lo que el respondió simplemente moviendo sus caderas mientras que con un dedo en los labios me mandaba callar dulcemente con un shhhh mientras bombeaba su pene dentro de mi culo.
No tenía voluntad para oponerme, no podía, mi excitación era mayor y que me estuviera follando a pelo aquel macho empeoraba la situación porque ardía incluso aún más.
¡Ahh! Goza, puta. Eres una zorra – Dijo mientras se abalanzaba sobre mi y comenzaba a mordisquear el lóbulo de mi oreja y continuaba bajando por mi cuello. Ahí paró y sentí presión entres sus labios, me estaba dejando una marca – eres mio, putita – y me beso de nuevo, sintiendo su masculina lengua buscar la mía. Todo en el me dominaba y tomaba posesión de mi. Me seguía follando mis manos en su cintura sintiendo el embiste de sus caderas, su pelvis contra mis nalgas su pollón sin preservativo dilatando mi agujero, convirtiéndolo en un órgano sexual y de placer a su medida. Sentía sus bolas en mis nalgas cuando me empalaba por completo y no paraba de darme pequeños mordisquitos y susurrarme al oído lo puta que era. En ese momento se incorporó y saco su verga de mi culo.
A cuatro, zorra – dijo severo. Obedecí y en el mismo instante que apoyé mis manos en el colchón sentí su verga de nuevo dentro de mi en una sola envestida. Arqueé mi espalda para ofrecerle mejor acceso y estar sexy para el y después de unas cuantas envestidas sentí como me empujaba con su pene dentro hasta la base y pasamos a estar tumbados, con su pecho en mi espalda. Yo elevaba mi culo para el y el envestía enterrando su polla dentro de mi. Jadeaba en mi oído yo no paraba de gemir cada vez mas alto – ¿Quieres que todo el mundo escuche lo puta que eres? más bajo, las vecinas se van a escandalizar – Me sentí avergonzado y excitado, no sabía que estuviera gimiendo tanto, buscaba una experiencia pornográfica y sin darme cuenta estaba gimiendo como en un video mientras un hombre de cuerpo perfecto violaba mi culo sin compasión.
Pasó su musculoso brazo bajo mi cuello y me sujetó fuerte. – Eres mi puta ¿verdad?
Si, papi – Dije, sin necesidad de pensarlo.
Vas a tener mi leche dentro – susurro muy cerca de mi oído. – Te preñaré y serás de mi propiedad.
Sentí un escalofrío solo de pensarlo, se iba a correr dentro de mi, eso ya era demasiado.
Papi, por favor, dámela fuera. Tu putita te pide la leche sobre su cuerpo – dije implorando.
Shhhh, te voy a marcar, y vas a volver conmigo una y otra vez – susurro de nuevo muy cerca.
Papi, por favor, dentro no, papi no seas… – Y en ese momento sentí su orgasmo, se clavo en mi culo hasta que sus sexy testículos quedaron sobre mis abiertas nalgas y comenzaron a palpitar mientras disparaba su leche caliente dentro de mi.
¡Ahh, Puta! Te estoy preñando – dijo en un gemido. No aguante, sentir a ese hombre superior convertirse en mi dueño y marcarme con su semen me llevo a un punto de excitación que nunca había alcanzado, y me corrí sobre las sábanas sin haberme tocado ni una sola vez.
No me lo podía creer, un extraño acababa de correrse bien profundo dentro de mi culo después de violarme sin preservativo y yo lo había disfrutado como nada más en mi vida. Se levando y sentí como su verga goteante salió de mi culito después de haberlo ordeñado con las palpitaciones de mi orgasmo. Me tumbé boca arriba y el se puso de rodillas junto a mi en la cama, poniendo su verga frente a mi cara, y vi como me sonreía, sabiendo que me había conquistado. Chupé, lamí cada rincón limpiando la leche de su verga y me quede lamiendo y besándola mientras acariciaba sus testículos. Notaba como se relajaba, pero en cierto punto empezó a ponerse dura otra vez y en nada ya me estaba follando la boca de nuevo.
No me lo podía creer, aquel hombre era superior a cualquier idea que yo tuviera. Me giró en la cama y puso mi cabeza al borde. Introdujo su viril verga dura en mi boca y comenzó a violar mi garganta mientras sus bolas golpeaban mi cara, degradándome. Estaba en mi particular paraíso cuando paró, volvió a girarme como si de un muñeco que pudiera manipular como quisiese se tratara. Puso su culo sobre mi cara, reposando sobre mi frente sus testículos. Lamí su agujero, haciendo círculos con mi lengua y probando a presionar en el centro mientas el se masturbaba. Yo había empezado a tocarme también, mientas presionaba su agujero más y más con mi lengua intentando penetrarlo. Sin previo aviso se retiro ligeramente y vi como me apuntaba con su verga, un chorro salió hacia mi, instintivamente abrí bien mi boca y saque mi lengua intentando capturar tanto como pudiera de la leche de mi semental y amo. En ese momento eyacule embadurnándome más aún de mi leche. Sacudió sus últimas gotas de sabroso semen sobre mi cara.
Se levantó y abrió la ventana para ventilar, con un solo ven me agarró de la mano y me llevó al baño, pasando por delante de la ventana abierta completamente desnudos, expuestos, y yo cubierto leche, a el no pareció importarle.
Me metió en la ducha y me lavo, me dejé hacer mientras sus manos recorrían mi cuerpo. Mi ano estaba tan abierto que la punta de sus dedos se colaban involuntariamente. Una vez terminado me dio una toalla y se fue. Volví al cuarto tras secarme. Estaba desnudo en la cama con su teléfono. Una vez pasada la excitación del momento me sentí muy incomodo, había sido violado por un chapero, y había sido la mejor y más placentera experiencia de mi vida. Confundido empecé a vestirme.
¿Te vas, bebe? – dijo sin apartar la vista del móvil.
Si – dije mientras me vestía, busque en mi bolsillo el dinero para pagarle.
No – dijo si más – Vete – Se levantó, me dio un beso suave en los labios y me acompaño a la puerta. Me dio otro beso – adios – y cerro.
Confundido y con una extraña sensación volví al hostal. Dilatado y aún chorreando su semen. Esa noche no cené solamente me metí en la cama y caí rendido.
A la mañana siguiente miré el teléfono. Tenía un mensaje de Jules.
– Te lo dejaste bebe
Acompañando el mensaje una foto de mi plug en su mano.
– Ven a esta cafetería y te lo doy.
Esa mañana fui a la cafetería, allí estaba esperando sin pensarlo me dio un beso en los labios me tomó de la cintura y me llevo a la mesa. Pidió para los dos y tras un desayuno conociéndonos fuera de la cama me llevó a baño. Allí de nuevo no se anduvo con rodeos, me bajó los pantalones y con abundante saliva me puso el plug. Después de eso le chupe la verga hasta que me dio toda su leche en mi boca, no desperdicié ni una gota de ese maravilloso liquido y mirando sus ojos trague y orgulloso mostré mi lengua limpia, complacido acarició mi cabeza.
Estaba claro, ya era de su propiedad. Me mudé a Madrid, para seguir siendo suyo, y siempre le serviré como su putita preñada y marcada. Ahora mi semental me reclama, mi cuerpo está listo para adorarle y servir su dura verga, para ser su juguete sexual.