Capítulo 3
- Mi oscura decisión I: Año 2010
- Mi oscura decisión II: Obsesión
- Mi oscura decisión III: Alcohol y playa
Transcurrían los mediados de junio, todos se estaban preparando para las graduaciones que iban a acontecer en el mes de julio, y en mi preparatoria estábamos planificando un viaje de último año a la playa, teníamos varias opciones.
Todos mis compañeros de curso eligieron Cancún como destino, y yo también, saldríamos el día 30 de junio, el viaje de ida tenía una duración de 17 horas, en el autobús teníamos espacios disponibles por si algunos de nosotros querían llevar a un acompañante, entonces pensé, este el momento para tener más tiempo con karla, y aprovechar a lo máximo, platiqué mis planes del viaje con mi tía y karla, ellas aceptaron, sin pensar que mis planes eran otros.
Cuando llegó el día de salida, llevaba todo preparado y calculado, mis planes eran claros, seducir a mi prima, llegamos a Cancún a las 3 de la tarde, todos nos disponíamos a desempacar e ir a nadar un poco, le pregunté a karla si traía ropa, ella dijo que si y que buscaría donde vestirse, yo la dejé en la habitación del hotel donde nos hospedamos, fui a nadar disfrutando de la linda vista, de pronto veo a lo lejos a karla, aún recuerdo con exactitud ese momento, ella lucía un bikini que resaltaba cada curva con una sensualidad hipnótica, su tez morena irradiaba una belleza provocadora, sus curvas se fundían con su cadera y resaltaban sus pequeños y hermosos glúteos que desprendían deseo prohibido, con cada paso que daba sobre la arena resplandecía la silueta de su hermoso cuerpo, la tela delgada del bikini se incrustaba en medio de sus glúteos marcando con exactitud la línea delgada del deseo carnal, la tela empapada se adhería a su cuerpo con una precisión sorprendente que dejaba las bajas pasiones en las alturas, en el momento en que la vi, una ola de calor azotó mi cuerpo, sentí como ella se fundía a mi piel sin estar cerca, como la tocaba sin tener contacto, como la olía sin tener aroma, una ola de lujuria implacable que no podía dominar, ella era una diosa encarnada en un cuerpo humano, como la diosa afrodita renacida en el cuerpo de karla, era como en la antigua Grecia, una eminencia en todo el sentido de la palabra, mi último suspiro cedió ante ella y mis ganas aumentaron descontroladamente, ella saludo con amabilidad, como siempre, la invité a comer a un restaurante llamado “La grandeza” yo le pregunté que si había disfrutado del camino, ella contestó que sí, todo el camino fue bonito y que la playa era grandiosa y fantástica, la cena transcurría sin alteraciones, pero con la testosterona al máximo, todo tranquilo hasta el final, cuando salimos del restaurante unos compañeros querían salir de antro pero no sabían a cuál ir, yo les comenté que había uno por el centro y que si querían podían llevarlos, ellos contestaron que sí, karla preguntó que si podía ir, no quería quedarse sola en la habitación, le respondí que sin problema, era una noche cálida, todos nos reunimos en la salida del hotel, cuando llegamos al antro, el cadenero no quería dejarnos pasar por ser menores de edad y menos a karla, ella era la más chiquita de todos, mis compañeros se enojaron porque no nos dejaron entrar, sin excusa compramos 5 botellas de tequila, nos dirigimos al hotel y a escondidas ingresamos las botellas, tomamos sin control, karla para no sentirse excluida, también tomó, el problema fue que ella nuca había tomado, y como era de esperarlo, rápidamente se le subió el alcohol, como pude la subí a la habitación y la recosté en la cama, en cuanto la vi, tuve la sensación de tocarla, de manosearla, de agarrarle sus hermosas curvas y glúteos, de nueva cuenta el calor entro en mi cuerpo y la maldita calentura estaba a tope, pero mi mente no me dejó, en el fondo sabía que eso era violación, sí deseaba mucho querer follarme a mi prima, pero violarla por supuesto que no, era demasiado hasta para mí, estaba enfermo pero no a tal grado de pensar en eso, la fiesta con mis compañeros fue de maravilla, ellos contrataron a unas escorts, ellas nos bailaron durante 2 horas, en ese lapso, karla despertó, envuelta en una sensación de mareo y vomitó, un poco desconcertada por el alcohol que consumió, entró a una habitación y encontró a mi compañero follándose a una de las bailarinas, yo la alcancé a detener para que ella no entrara, ella sorprendida de lo que había visto no sabía que decir, le pregunté, “estas bien? ¿Como te sientes?” ella contestó “si estoy bien, ellos estaban follando?” “la tenía tan empinada” sorprendida me preguntó, yo trate de auxiliarla, pero ella insistía que estaba bien.
En ese momento pensé que era adecuado para seducirla y por fin follarla, así que le pregunté “¿karla te imaginas tú en esa posición? “no” contestó, “bueno, porque me preguntas sobre cuando me voy a entregar en la intimidad, al caso tú me quieres montar?”, yo no sabía que contestar, me congelé, pensé que mis planes ya los había descubierto y que me iba a delatar, ella con una expresión seria en su rostro y yo tembloroso le contesté lo primero que se me vino a la mente “pues sí, si te quiero montar”, ella con una mirada sorprendida me dice “enserio” contesté “no”, los dos nos reímos sin cesar a pesar de que yo sabía que era cierto.
Al día siguiente, todo el grupo salíamos a la zona centro de Cancún, maravillados por lo bonito que se veía, fuimos a desayunar todos juntos, karla y yo, platicamos de lo que había visto en la habitación y de la charla de la noche anterior, pregunté con calma “wey, y que te pareció lo que viste anoche” ,ella contestó “de que, aaaa, de que estaban follando en el cuarto” contesté “si, que te pareció” ella contestó “pues bien caliente, viste como la tenía?, yo no había visto que también en esa pose se pudiera follar”, contesté, “pues para todo ay mañas, también para coger”, los dos reímos discretamente”, con tranquilidad desayunamos, ella de manera calmada preguntó “y, tu si me follarías?”, yo contesté tan seguro de mí mismo, “si se diera la oportunidad sí ”, ella contestó “y me pondrías así?”, me reí con disimulo y dije, “sería mejor, más rico”, ella seguía desayunando, disfrutando de la comida.
En la tarde del mismo día, nos dijeron que había evento público en la plaza del centro, y si queríamos ir éramos libres, que no había problema, karla me pidió que fuéramos al centro, a disfrutar de la tarde, yo accedí, pasé a vestirme, usé un pantalón de mezclilla azul, tenis color gris, y una camisa polo azul con gorra gris, ella portó un vestido azul claro largo muy bonito, se veía espectacular, el color de sus ojos combinaba con el vestido, y una sonrisa encantadora, disfrutamos del momento pero yo no podía sacar los malos pensamientos de mi mente, cada vez que la veía solo era para mormosear, para desnudarla con la vista, para imaginarme desnudo con ella, haciendo el amor, escuchando sus gemidos, pero no me animaba a enfrentar la situación, cayó la noche platicamos sobre la vida, los amores pasados, y me hiso una pregunta que nunca olvidaré, “a ti te gustaría hacerle el amor a alguien, o te gustaría solo follar y ya”, yo no sabía que responder, las dos cosas me gustaban pero no podía decírselo a ella, así que le respondí “follar es fácil pero hacer el amor no, son cosas deferentes” ,contestó ella “cosas deferentes?, a que te refieres”, yo dije, “pues follar solo es ocasional, solo es por placer , no se involucran sentimientos, nada sentimental, y hacer el amor, es con alguien a quien amas, como tu novio , esposo, pero es con sentimiento”, ella asintió con la cabeza, nos dirigimos al hotel y posteriormente a la habitación a descansar, porque había sido un día muy largo, me sentí muy aliviado y feliz de platicar de esa manera con ella, ya que nos estábamos uniendo más, la noche caía despacio, y con el ella mis pensamientos lujuriosos.