Les comparto una experiencia que tuve a estas altura de mi edad. Nunca pensé que podría disfrutar de esta manera.

Soy un hombre de 60 años, 1.80 mts de estatura, con cuerpo normal, (ya no soy tan atlético como antes, pero no me dejo, trato de mantenerme en forma) divorciado y vivo solo en un apartamento. He tenido otras relaciones y he vivido con otras mujeres unido a ellas algunos años. Pero, por diferentes motivos cada uno sigue su camino. A lo largo de mi vida, he tenido muchas mujeres y de joven me gustaban los trios con dos chicas y yo. Eso es fascinante.

Hace ya unas semanas contrataron un joven llamado Eric como conserje en el complejo. Es un joven del campo, no muy grande, aprox. 1.53 mts de altura.

Un viernes, vino una jovencita a buscarlo antes de su hora de salida. Dio la casualidad que yo los vi desde la ventana y vi que tenía buenas formas. También chiquita, delgada, como 1.50 mts de altura, cabello largo muy negro, piel trigueña y aprox. 19 años de edad. Se nota que ambos son del campo por la manera que hablan. Se llama María.

Yo, un día ayudé al joven a subir un mueble por las escaleras. Vi que tenía dificultad para subirlo solo y después entablamos conversación. Él, en agradecimiento me invitó una soda y me preguntó si quería salir con ellos y una amiga de su novia llamada Lisa.

Yo me quedé sorprendido porque tenemos mucha diferencia de edad. Él, su novia y la amiga tienen edades para ser mis hijos. Pero, no quería quedarme en casa aburrido y la lujuria de tener una jovencita de 19 o 20 años otra vez entre mis piernas le ganó a la moral. Así que, ese viernes al final del día nos fuimos los tres en mi carro y recogimos a su amiga. Fuimos a tomar y bailar.

Lisa y yo, terminamos en mi apartamento y lo pasamos muy bien ese fin de semana (increíble lo loca y divertida. Pero, eso es para otro relato).

Pasados unos días, Eric me pregunta si quería salir con ellos nuevamente. Bueno, en un principio pensé que estos muchachos, lo que quieren es ahorrarse el transporte. Pero, bueno Lisa esta muy buena y le gustan las locuras. Así que acepté.

Cuando estábamos en el bar, pregunté por su amiga Lisa y me dijeron que ella no iría, no la habían podido contactar para salir los cuatro. Pero, con una sonrisa y miradas de complicidad entre ellos dos, María me confesó que quería sentir todo lo que Lisa le había contado que disfrutó conmigo.

No se si serían los tragos o la lujuria, pero acepté ir con ellos a un motel cercano. Al principio pensé que Eric solo miraría como yo me cojo a su novia. Pero, al contrario. Participó como si fuera otra chica.

Al entrar al cuarto, cerramos la puerta y vi que Eric se sentó en una silla en un rincón, mientras María se arrodillada delante de mi y me abría el cinturón y la cremallera del jeans. Cuando bajó el pantalón hasta mis muslos, bajó mi calzón y empezó a lamer mi polla, a chuparla y a jugar con mis testículos. De lo agradable que se sintió cerré los ojos por unos instantes. Sentía su lengua subir y bajar por mi pené, y en ocasiones se metía toda la polla en la boca y la chupaba como si fuera un caramelo.

A veces bajaba más atrás y abajo, como si quisiera meterse entre mis piernas y llegar a mi culo. En un momento de éxtasis mientras me chupaba, sentí algo diferente, dos lenguas jugando conmigo y chupando y lamiendo. Abro los ojos y bajo la mirada y son Eric y María arrodillados delante de mi disfrutando de mi pene y mis huevos. Yo la tenia bien dura y no sabía que hacer, más que seguir disfrutando.

Al rato, nos terminamos de desvestir y nos metimos en la cama.

Eric se acuesta en la cama y María se sienta encima de él. Ella le dice que esta caliente, que quiere sentir su pene dentro. Yo me quedo viendo ese culito de María bien formado y sus tetas chiquitas con pezones chocolates chiquitos, los que empezaban a vibrabar con los primeros saltos sobre Eric.

Lo primero, que se me ocurre es ponerle saliva en el ojo del culo y ponerle la cabeza de mi pene en el culo e ir abriendo poco a poco con mis manos sus nalgas. Ella dio un gemido largo y dijo un “Siii, así..mételo todo.. quiero sentir dos pollas dentro, la tuya es bien grande”….culeame sabroso.

Bueno, estuvimos así, yo por detrás y el debajo buen rato..

Yo le pasaba mis manos por delante y agarraba uno de sus pequeños pechos y con la otra mano jugaba con su clitoris mientras Eric se la metía. Éramos tres cuerpos sudorosos y jadeantes de placer. Yo le mordía el cuello y a veces le metía mi lengua en su oído y sentía su respiración entrecortada.

María se vino primero y después Eric. Yo todavía no me venía. Así que fui un momento al baño a lavarme la polla mientras ellos descansaban en la cama. Cuando regresé, estaban empezando otra vez en la misma posición con ella sentada encima de él . Y pensé, “bueno, a esta chiquita le gustó por el culo mi polla, no la voy a dejar con ganas”.

Así que, me subí en la cama y ya iba a ponerle saliva en el culo cuando noté qué Eric tenía debajo de su culo una almohada y antes que yo empezara a tocar a María, el levanta las piernas y me muestra el ojo de su culo. María encima de él se voltea de medio lado y me mira con una sonrisa y me dice “Méteselo a él ahora. Quiero verte hacer gritar a mi novio”.

Confieso que me sorprendió, pero, le puse saliva en el culo y poco a poco se lo fui metiendo mientras el hacia un ruido con la garganta y respiraba profundo.

Ella le pregunta a él, lo sientes todo? Y el asiente con la cabeza. Y aunque no estoy muy seguro creo que tenía lágrimas en los ojos.

Empezamos a movernos. María sentada encima de Eric con su polla clavándola en la vagina y yo clavándole mi polla en el culo a Eric. Éramos una sinfonía de gemido y ruido de los resortes de la cama. Cada vez que le agarraba sus pequeñas tetas y se las apretaba entre mis dedos o le metía una nalgada ella, gruñía y pegaba un pequeño grito. Así estuvimos buen rato. Ella me decía «culealo bien duro, quiero que grite». Hasta que nos vinimos los tres.

Estuvimos conversando un rato en la cama y ellos me preguntaron si en alguna ocasión me habían cogido por el culo o si me gustaría. Yo solo me reí y les dije que no pensaba a estas alturas de mi edad ser pasivo, no me interesa que me cojan por el culo. Yo solo se disfrutar metiendo mi pené y mi rostro.

Estos chicos me hacían reír con sus preguntas. Ellos tratando conocer nuevas experiencias y yo recordando las muchas qué he tenido.

En un momento, le di un beso caliente a María y vi que le gustó. Se me quedó mirando extrañada pero su gesto con una sonrisa y su ojos de picardía me indicaron que le gustó.

Mientras nos besábamos, baje mi mano y con los dedos empecé a jugar con su vagina. Le tocaba el clítoris, a veces lo apretaba con dos dedos, le sobaba los labios arriba y abajo. Poco a poco se fue mojando nuevamente. Le metí uno y luego dos dedos. Le agarraba un pecho con una de mis manos y con la otra mano le metía dos y tres dedos mientras la besaba. En un momento deje de jugar con su pecho y sus peones para pasarle el brazo por la espalda y apretar su pecho contra el mío, mientras nos besamos y yo le metía unos dedos en la vagina. Cuando menos ella esperaba fui bajando por su cuello, dándole mordiscos y besos, bajé a sus senos y empecé a chuparlos, lamerlos y morderle los pezones suavemente, mientras ella cerraba los ojos y gemía, fui bajando mi rostro hasta llegar al pubis y disfrutar su bello sin rasurar en su bella vagina. Es chiquita y apretadita, se nota que no ha tenido un pene de verdad dentro. Empecé a lamerla, a meterle mi lengua y mordisquearle los labios y el clítoris. Tenía un sabor especial.

Eric nos observaba mientras yo disfrutaba de tener la vagina de María en mi rostro. En un momento se puso detrás de mi y sentí que me tocó las nalgas y zurró la punta de su pené entre mis nalgas, como si fuera el lobo viendo a la oveja que se va a comer. Pero, como no estoy pensando en ser cogido por el culo, le dije que NO, que se olvidara de meterme su polla y se fue a la boca de María.

Mientras yo le metía la lengua y los dedos a ella, ella acostada le lamia y chupaba el pene a Eric que estaba arrodillado al lado de su rostro.. En un momento, cuando ella estaba bien mojada, saque mi rostro de entre sus piernas y la puse en cuatro sobre sus rodilla y codos en la cama y se la metí hasta el fondo en la vagina. Gimió de placer. La estuve penetrando unos minutos, cuando Eric se pone en cuatro a un lado de ella y me ofrece el culo. Mientras yo disfrutaba de ella, por detrás, yo le metía unos dedos por el culo a Eric. Ambos gemían del placer. Cuando ella se vino, gritó y me dice, MÉTESELO. En ese momento, se lo metí en el culo y el jadeo de placer y dice “es lo que quería sentir”. Estuve mete y saca mi pene de su culo por un rato. Mientras María mete su mano debajo de Eric y le agarra la polla y empieza a moverla como si estuviera ordeñando una vaca y la muy sucia le dice “te gusta que un hombre de verdad te la meta, verdad? “ Dime si no te gusta, a lo que el dice “si me gusta”. Yo solo era un espectador en su juego de sumisión, donde ella era la jefa dominante y él su esclavo sumiso.

El se vino primero sobre la cama. Cuando yo estaba por venirme, ella me mira y me dice, NO SE LO SAQUES. Quiero que te vengas dentro de el. Yo sin discutir, me vine y deje todo mi semen chorreando dentro de su culo. María le dice, “ahora eres mi perrita. Siente toda su leche en tu culo. Deja que te chorree”. Siguieron con sus juegos de sumisión por ratos. Yo solo era un espectador y un instrumento en sus juegos.

Después qué descansamos un rato ella le pide a Eric que se suba encima de ella y se la culee. Estando el encima, ya con su pene dentro de su vagina, ella me mira y me dice, por favor, culea a mi novio una vez más. Bueno, ya esta cansado de tener a su novio en la cama. Yo quería disfrutar de el culito hermoso y las tetas chiquitas de María. Pero, les seguí el juego. Me puse por detrás y suavemente se lo fui metiendo. Ambos sintieron mi peso, ya que soy más grande y empezamos a movernos como un emparedado hasta que nos vinimos en un gran orgasmo los tres.

Estuvimos culeando toda la noche. A la mañana siguiente, ella se levanta, me despierta y me jala de la mano un poco, y en silencio para no despertar a Eric me lleva caminando agarrado por el pené hasta el baño. Me senté en la taza del escusado y ella se sentó encima mío. Tuvimos un buen rato sentados solo con mi polla dentro de ella casi sin movernos (muy lentamente) abrazados y besándonos con pasión. A veces la apretaba con mis brazos a mi cuerpo, otras veces solo le tocaba suavemente su cuerpo con mis manos. Sobaba sus nalgas y en ocasiones le tocaba el ojo del culto con la yema de mis dedos. Era un momento de éxtasis cargado de erotismo qué me indicó que María estaba sintiendo algo más que solo el placer de culear toda la noche. Nos metimos en la ducha y nos bañamos y untamos jabón el uno al otro. Como es muy chiquita. Tuve que cargarla para poder meterle mi pene. Yo de pie y ella cruzando sus piernas por mi cintura. Fue un polvo sensacional. Antes de irnos cada uno por su lado, me dio un papelito con un número celular y una nota que decía “Lisa y yo queremos ser tus novias”.

Al tiempo, Eric buscó otro trabajo y descubrió su verdaderos gustos. Dijo que le gustan las mujeres. Pero, también le gusta que le den por el culo.

Yo creo que simplemente descubrió que le gustan los hombres. Creo que el usa a las chicas para llegar a ellos.

Y yo me convertí en Sugar Daddy de dos chiquitas de 19 añitos qué se han enamorado de este hombre de 60 años y quieren mudarse conmigo. Pero, eso ya es para otro relato.

Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo esa noche.

Nota: por seguridad, los nombres han sido cambiados.