Ese domingo estaba triste. Mi tío lo notó. Cuando me preguntó, le respondí que estaba bien, pero por la noche llegó con un semblante cambiado. Por mi mente pasó que Austin le había contado sobre mi orientación sexual. Por eso, después de ducharse, pasó por mi lado desnudo. Vi su pinga venosa pero delgada, a la cual estaba acostumbrado a observar, y me provocó. Traté de disimular. Se acercó a mí y me dijo que Austin le había contado que me cachaba. Le dije que estaba loco. Me dijo que confiara en él, que eso era normal y que respetaba las decisiones de la persona. Quería saber la verdad. Creí en sus palabras inocentemente y le dije que sí, que Austin había sido mi primera experiencia y que lo amaba mucho, que me gustaba mucho y lo deseaba con el alma. A cada pregunta le respondía.
En eso me dijo que no quería un maricón en su casa, por ello tenía que tomar mis cosas y salir de su casa. Me entregó un dinero restante que mi papá le enviaba. La verdad es que salí llorando sin saber a dónde ir. Salí con rumbo desconocido, pero con la intención de encontrar un cuarto de alquiler, pues sabía de un lugar donde alquilaban barato. Entré y dormí profundamente.
Al día siguiente no fui a la academia porque tenía que encontrar un cuarto de alquiler por mes, ya que el dinero que tenía se podía acabar. Por lo cual el cuartelero me recomendó un sitio al que fui y alquilé, donde me instalé. Luego llamé a papá para que los depósitos me los hiciera a mi nombre, pues decidí vivir aparte, sin imaginar que mi tío ya le había hablado del problema. Papá me contestó que no apoyaría a un maricón y que había muerto para él, que hiciera de mi vida lo que quisiera. Lloré mucho ese día.
Salí a unas cabinas de internet y se me ocurrió escribir en unos anuncios gay que buscaba un activo para que me cache por dinero. A lo cual me respondió un hombre quien, en videollamada por internet, me pidió que le mostrara mi culo. Lo hice y le gustó mucho. Me dijo que eran dos amigos, lo cual acepté por una buena suma de dinero. Nos citamos y me llevaron a un hotel por una avenida céntrica; era hotel sauna. Al ingresar tenía un poco de miedo, pero me arriesgué. Se desnudaron y la verdad eran normales como siempre. Me pidieron que me desnudara, pero les cobré adelantado. Se morbosearon conmigo pues les gustó mi cuerpo desnudo. Me acerqué mientras les mamaba sus pingas, una mano en cada pinga. Estaba alucinado. Me echaron boca arriba mientras uno mamaba mi culo levantando mis piernas; el otro metía la pinga en mi boca atorándome con fuerza. Tenía un poco de miedo, pero a la vez excitación. Metía sus dedos en mi culo que me hacía doler, hasta que metió su pinga dentro mío. Suspiré de dolor, pero aguanté mientras me bombeaba. Así se turnaron, iniciando con poses extravagantes y turnándose. Me mamaban las tetillas y besaban el cuello, lo que me excitaba. Sentía pasión y deseo; mi culo ya estaba adaptado a sus pingas.
De pronto me dijeron que me cacharían doble penetración. Me puse a un lado y les dije que no haría eso. Me ofrecieron un dinero adicional. Acepté de miedo. Cuando vi el dinero en la mesa, subí sobre uno mientras el otro intentaba meterlo. La verdad es que estaba tan nervioso que la pinga salía de ambos. «Relájate», me decían. Ante los intentos se molestaron y dejaron de insistir. «No colaboras», me dijeron. Mientras tomaba su dinero, me echaron boca abajo mientras uno a uno eyaculaba dentro de mi culo, jalando mi cabeza hacia atrás. Se echaron boca arriba. En tanto veía brillar sus pingas de la leche que habían eyaculado. Se cambiaron y salieron raudamente, quedándome solo.
Revisé mi celular y vi un mensaje: había un man que deseaba cacharme y que me pagaría. Le dije que estaba en un hotel, le di la dirección y vino, ya que el alquiler era por 3 horas. Entró, se desnudó y me entregó el dinero en la mano. Era la primera vez que veía un pene curvo y largo pero delgado. Lo mamé mientras golpeaba mis glúteos diciéndome que tenía buen culo. Me dio la vuelta y me metió poco a poco, sintiendo cómo invadía las paredes de mi ano. Estaba rico. La verdad es que cada vez que golpeaba dentro mío sentía un dolor que le decía, que me dolía muy adentro. No le importaba y seguía bombeando. Sentía su leche invadir dentro mío, mientras salía por entre mi culo la leche que ensuciaba la cama. Él seguía hasta que eyaculó de nuevo. Me abrazó y me dijo que era la primera vez que disfrutaba de un rico culo. Tocaron la puerta, que debíamos desocupar. Nos cambiamos y salimos. Afuera tomamos rumbos distintos.
Llegué al cuarto y conté el dinero: era mucho. Me duché y sentí mi culo abierto y lleno de leche, ya que mi ropa interior estaba húmeda. Me acordé de papá y mamá y lloré de nuevo.
Al día siguiente fui a la academia; era último día del mes, aún me quedaba un mes. Ese día me miraban mal y uno me dijo: «¡Maricón!». Mientras Austin me miraba con odio y resentimiento. Me llamaron a la dirección y me cobraron el mes próximo. Le dije que al día siguiente lo haría, pero ese día decidí no ir más y vivir solo. Se acabaron mis sueños de ser un profesional.