Buenas noches, mi nombre es Alejo y para mis amigos y amigas soy El Negro.
Me encantan las mujeres, prefiero las maduras (digamos de 40 para arriba), pero no descarto a ninguna.
Como en gran parte del mundo, en Argentina el 14 de Febrero se conmemora el día de San Valentín, en esa fecha incrementan sus ventas de manera sideral las chocolaterías, joyerías, florerías y otros tantos comercios que ayudan a que los hombres satisfagan y sorprendan a sus amadas. No pasa lo mismo con comercios destinados a hombres, porque las féminas suelen conformarnos con comidas, atenciones especiales y por qué no con favores sexuales.
A raíz de ello, también se festeja en este bendito país el día 13 de febrero: el Día del Cornudo o Cornuda (según el género). En esa fecha, los albergues transitorios (telos en mi país), moteles y departamentos de alquiler por día, tienen sus ganancias más importantes, ya que todos los infieles hacen su inversión para festejar con sus “trampas”, puesto que al día siguiente cumplen con las “parejas oficiales”.
¿A qué viene este preámbulo? Quienes no tenemos parejas estables, solemos utilizar esa fecha para juntarnos a cenar, tomar un par de tragos o simplemente “hacer una juntada”.
La Banda de vagos y “piratas” nos reunimos el viernes 13 en un conocido antro donde podes cenar y a partir de la medianoche, se abre un espacio para bailar y compartir un buen momento con música de los ’80 (incluidos lentos). Así fue como Teo, Tito, Dany, Beto y yo reservamos una mesa para compartir una buena cena y varios tragos. Cerca de la 1 de la mañana del sábado, se desató una típica tormenta de verano, por lo que aquellos que ocupaban mesas en las terrazas y aceras debieron ingresar al salón.
En ese momento, ingresó un grupo de mujeres cuyas edades iban de los 40 a los 65 años, empapadas y bastantes chispeadas por el alcohol consumido. Dos de ellas pasaron junto a nuestra mesa y me observaron en detalle, iban camino al baño a arreglarse un poco y volverían más tarde a unirse a sus compañeras.
“Disculpame, ¿sos Alejo?” Dijo una de ellas. “Si” respondí, aunque no lograba saber quién era. “Somos Lili y Marce, éramos modelos de tu madre en la peluquería, cuando competía en los concursos.”
Rápidamente vinieron a mi cabeza los recuerdos de aquellos años (más de 30). Las observé y recordé los rasgos de sus caras, me resultaron familiares. Ya no tenían las figuras de antaño, pero se conservaban bastante bien. “Seguro que estás con tus socios de la uni, las veces que habrán estado estudiando en la cocina mientras nosotras preparábamos con tu madre los peinados para los concursos” dijo Lili.
Obviamente nos recordaba a casi todos, estamos más viejos, más gordos, algunos con menos pelo y bastantes canas. Saludaron a Tito, Dany y Beto, parte de aquella banda, y le hicieron señas a sus acompañantes para que se aproximaran. Presentaron a las otras mujeres y pidieron si podían sentarse junto a nosotros, pedimos una ronda de tragos y los recuerdos brotaron como las burbujas de las bebidas.
Para las 2 de la madrugada, ya éramos un grupo consolidado de 12 personas que reían de las ocurrencias que surgían, cuando las luces bajaron y la pista de baile se abrió con rock nacional de los ’80, nos pusimos casi todos de pie y nos fuimos a bailar.
Mientras bailábamos, me enteré que Lili y Marce siguieron con sus carreras de modelos y actualmente manejaban un grupo de promotoras que acompañan a empresas auspiciantes de competencias de automovilismo, que casualmente estaban de paso al sur para un evento y aprovecharon la situación para juntarse con ex compañeras de labores y pasar un lindo momento.
Cuando las luces negras invadieron el lugar y el rock dio paso a los lentos, solo quedamos en pista Teo con una rubia de unos 45, Tito con Marce, Dany con una morena muy voluptuosa y yo con Lili, todos bailando apretaditos y hablando al oído de nuestras parejas. Había risas, manos que se desplazaban por las espaldas de las mujeres y los más osados, besos en cuello y algún que otro pico (beso en los labios) cortito.
Lili: quién diría que nos encontraríamos tanto tiempo después
Alejo: ustedes eran inalcanzables para nosotros, eran casi intocables
Lili: no era para tanto
Alejo: si claro, imagínate que hubiese intentado algo estando mi vieja de por medio
Lili: no compartíamos boliches, pero había química entre mis amigas y los tuyos.
Miramos a nuestro alrededor y ya Tito estaba apretando con Marce como si no hubiese mañana, Dany le comía la boca desesperadamente a su pareja, Teo había desaparecido con la morocha. “Rápidos lo chicos” dijo Lili mientras los espiaba por sobre mi hombro, “Tus amiguitas no les van en zaga” le respondí. “Para nosotras es una escapada de la rutina, Marce está divorciada, Mechi (la compañera de Dany) es soltera y Nuria (la minita de Teo) le pone los cuernos al marido en cada viaje que hacemos” me susurró al oído. “¿Y vos?” le pregunté tanteando el terreno, “Cornuda consciente, mi marido es gerente regional bancario y casi no está en casa. Me enteré que tiene amantes en dos ciudades y está dos semanas en casa y dos semanas afuera, una con cada amante, pero me mantiene bien, no tenemos hijos y cada uno hace la suya. No nos divorciamos por conveniencia, él perdería su trabajo y yo quedaría sin ingresos. Un comercio, liso y llano”.
Alejo: ¿y te bancás eso?
Lili: obvio, casi no me toca como mujer, si lo hace se cuida y no me contagia ninguna peste
Alejo: ¿es tu pareja desde hace muchos años, no?
Lili: casi 20, con 10 de cornuda. Lo enganché hace 5 y llegamos a un acuerdo. Vivimos juntos, en dormitorios separados, cada tanto me garcha
Alejo: Lili, nunca te faltaron candidatos
Lili: y siguen sin faltarme, cuando está de viaje y yo voy a un evento, me saco las ganas. ¿Vamos por un trago?
Dejamos la pista de baile y volvimos a la mesa, pedimos otra ronda de cervezas y nos juntamos con Tito, Dany y sus amigas.
Dany: esta noche no hay nadie en casa ¿la seguimos allá?
La votación fue unánime de las parejas, solo dos de las acompañantes de las mujeres optaron por quedarse en el boliche.
Nos subimos a los autos y fuimos a casa de Dany previo pasar por un negocio donde compramos 4 packs de cervezas. El anfitrión encendió las luces y les indicó a las mujeres donde estaba el baño, partieron rápidamente hacia allí.
Los tres hombres nos quedamos en el living, Dany puso algo de música y cubrió las lámparas con telas rojas y azules dando ambiente.
Cuando volvieron las mujeres, volaron las primeras latas de cerveza y nos pusimos a bailar nuevamente, ya sin público las caricias y besos se hicieron intensos, rápidamente Dany y Mechi se fueron a una habitación, minutos más tarde Tito y Marce hicieron lo propio. Sólo quedamos Lili y yo en el living, nos refugiamos en el sillón y de manera algo tímida empezamos lo que las otras parejas ya estaban disfrutando en privado.
Besos, caricias, mimos, manos que exploraban cuerpos ajenos, amparados por la penumbra. Lili se estiró y apagó una de las luces, se recostó sobre el sofá y me hizo señas de acercarme, comenzó a desprenderse la camisa, dejando a la vista un brassier muy claro que apenas cubría sus pechos. Lentamente me recosté sobre ella y acaricié los pechos algo caídos pero duros, con pezones erguidos. Los mamé por sobre la tela mientras ella jugaba con mi cabello, puso sus manos bajo las copas y las subió dejando a la vista un par de senos operados, de buen tamaño. “Chúpamelas, que me encanta sentir lengua rodando los pezones” Arqueó el cuerpo para que jugara con una y otra en mis labios, mordisquee las puntas y los metí en mi boca. Estuvimos así un buen rato, calentando el ambiente, preparándonos para algo más intenso, cuando la temperatura era la indicada, se subió a mi cuerpo, para liberarse de su jean y la tanga blanca, revoleó las sandalias y se quitó toda la ropa, quedando desnuda de la cintura hacia abajo. Me mostró su piel bronceada con las marcas de una mini tanga, una concha muy bien cuidada, con una pequeña hilera de vellos sobre la vagina. Retiró mi pantalón y bóxer para dejarme desnudo, con la verga elevada, la miró y sonriendo se fue ubicando de tal modo que la penetración fue delicada, manejada por su necesidad. La frotó entre sus labios que se fueron empapando, y ya caliente la llevó a su interior, hasta que hizo tope mi vientre con el de ella. Cabalgó lentamente, como si quisiera degustar cada movimiento hasta que la calentura la desbordó y metió un ritmo frenético que la llevó a un orgasmo intenso que acompañó con un gemido de placer. Bajó la intensidad y recibió mi descarga, mientras le latían los músculos vaginales, cuando logró acabar se dejó caer sobre mi cuerpo.
Lili: ya no somos jóvenes, a mis 64 años prefiero un buen polvo a una noche desbordante
Le respondí con una sonrisa, pues estamos en las mismas condiciones. Tardamos una hora en reponernos, nos levantamos y nos dimos una ducha para volver al sofá y recostarnos uno junto al otro.
Cuando salimos del baño escuchamos como Dany azotaba y taladraba a Mechi en una habitación, y Tito estaba obsesionado con el culo de Marce en la otra, se podía escuchar las nalgadas y gemidos de su acompañante.
Nos tendimos en el sofá, buscamos una sábana con que cubrirnos mientras nos acomodábamos. Descansamos en posición “cucharita”, dejándole la verga morcillona entre los labios de la vagina, y así nos dormimos. Amanecí con la típica erección matinal, que aproveché para deslizar entre sus piernas. Entre dientes, murmuró algo incomprensible, pero abrió las piernas para dejarme ingresar en ella. Lo hice suave y delicadamente, hasta que pareció despertar y llevando su mano entre las piernas, ayudó a que la llevase a un orgasmo matinal, algo más tranquilo pero intenso. “Buenos días Ale, hermoso despertar ¿no? Vamos a ducharnos, antes que los demás se despierten que tengo algo pendiente” Nos levantamos y nos dimos un baño reparador, nos estábamos secando cuando trabó la puerta y levantando una de sus piernas para apoyarla en el lavabo me pidió: “Chúpamela, haceme acabar con la lengua, me encanta que desayunen mi concha”, como pude me acomodé entre sus piernas y pasé por primera vez la lengua de punta a punta de su raja. Tenía un sabor dulce, que fue cambiando cuando los lengüetazos se hacían más intensos y seguidos, gemía y se aferraba a mi cabeza, impulsándome a acelerar el recorrido.
Cuando noté que los fluidos eran muy intensos, apunté el dedo mayor a la raja, la recorrí y terminé metiéndolo en el culo apretado. Bramó, tiró de mi pelo y acabó, aflojando sus piernas al punto de casi caerse.
Alguien golpeó la puerta del baño y no pudimos completar el relajo con el dedo en su culo mientras chupaba los pocos líquidos que no habían caído aún.
Nos acomodamos y abrimos. Marce estaba frente a nosotros, nos miró, sonrió: “Espero que lo hayan pasado tan bien como yo, pero todo se termina. Vamos Lili, nos esperan a las 12 en el Teatro para emprender viaje. Ojalá pudiera quedarme acá hasta el lunes, no sabés como lo disfruté anoche” Dijo mientras nos esquivaba y entraba a la ducha.
Volvimos al living y Tito estaba envuelto en un toallón, mientras preparaba el desayuno, sonrió al vernos y le alcanzó un mate a Lili.
Tito: ¿qué tenés que hacer mañana y pasado? ¿Nos vamos con las chicas? Volvemos el lunes…
Alejo: estoy complicado con mis cosas en casa
Tito: cuando Dany se levante le propongo lo mismo, vos te lo perdes.
Minutos más tarde Dany y Mechi aparecieron en la cocina, se extendió la rueda de mates y se arregló el viaje. Lili me miró y sonrió. “Chicas, a ducharse que tenemos un largo viaje” dijo mientras acomodaba sus ropas.
Una hora más tarde, los acompañé a mis socios y las mujeres al Teatro, subieron al vehículo y emprendieron el viaje a sur.
Cuando entraba en casa, recibí un mensaje en mi celular. Era Lili.
“Espero que volvamos a vernos pronto, hay más eventos en la zona y estamos contratadas. Ojalá puedas acompañarnos la próxima vez” pude leer. La lluvia acompañaba el calor húmedo de la ciudad, la noche había sido mejor de lo esperado y dejó una invitación que quizá pueda aceptar, en el transcurso del año.
Espero tus comentarios, y más que nada tu opinión.
Saludos,
Alejo Sallago – alejo_sallago@yahoo.com.ar