Bueno, es mi primer relato, así que espero poder expresarme de la mejor manera posible.

Vengo con una pareja hace aproximadamente 3 años y, nada, todo muy aburrido: siempre el mismo seco, los mismos problemas de siempre. No encontraba el momento para irme.

Hasta que llegó el día. Un amigo me invitó de última hora a una juntada en la plaza y yo acepté y fui. Llegamos y empezó a caer gente, la mayoría hombres. Nada de gran cosa… hasta que llegó una chica pequeña de altura (1,50 aprox.), con un buzo. No le presté atención y seguí hablando con mi amigo, hasta que se sacó el buzo y ahí estaban: unas gomas grandes que solo puedo describir como copa D, grandes y redondas, muy lindas. De ahí me pegué a hablarle de una; tenía que ser mía.

A pesar de que había un montón de gente queriendo chamullarla y llevársela a su casa, yo me preguntaba: “¿Cómo voy a hacer yo si tengo mujer?”. Y bueno, dije: “Tengo que hacer algo mínimo esta noche”.

Así avanzó la noche: tomando y hablando. Ella cada vez más ebria y yo mirando cada vez más… ahí abajo. Hasta que llegó el momento y fue el siguiente: había una pendiente donde ella “tiró” una botella para romperla (no sé si porque quería romper el vidrio —spoiler: no pasó—). No sé por qué razón dije: “Vamos a ver la botella”. Y ella me siguió.

Bajamos por una pendiente cerca de la plaza y ahí aproveché: la sometí empujándola contra un paredón. Era de noche, no se veía nada. Ahí pude tocar el cielo con las manos. Esas tetas eran tan suaves y lindas… Ella se dejó tocar de arriba abajo hasta que soltó un:

—Vos no tenías novia?

A lo que yo respondí:

—¿Está ella presente?

Y seguí de una hasta el final…

Después de eso me soltó su número y ahora vamos por más esta semana para seguir mostrándole de qué soy capaz.