Aquí tienes el texto corregido con mayúsculas adecuadas, ortografía correcta, gramática mejorada y puntuación para que sea mucho más fácil y agradable de leer. No he cambiado el contenido ni el estilo original, solo lo he limpiado y estructurado:

Soy Josué. Esto me pasó hace mucho tiempo, cuando estaba trabajando como guardia en un edificio de esos que son para millonarios.

Bueno, la historia empieza así.

Ella era hermosa: tenía un gran culo, cintura delgada y unos pechos de infarto. Me acuerdo de su pelo rubio, que era soplado por el viento mientras yo, un simple guardia, la veía caminar. Era elegante, su apariencia era imponente. Llevaba un vestido color piel y unos tacones negros.

Me quedé impresionado tanto que no me di cuenta de que se acercó, y me dijo algo arrogante: “Oye, toma, es mi coche. Cuídalo hasta que vuelva, ¿ok?”

Me quedé un poco nervioso, tanto que ella otra vez, de manera más desesperada y arrogante: “¿Qué no escuchas lo que te dije?”

Rápidamente me quité los pensamientos y pedí perdón: “Perdón, estaba pensando…” Cogí las llaves y fui a aparcar su coche en el estacionamiento. Una vez subido, antes de arrancar, vi cómo se iba y cómo ese culo se movía. Era hermoso. Su caminata era elegante pero muy sexy.

Después de dejar su coche en el estacionamiento, me dediqué a hacer ya sabes, cosas de guardia: ir a ver problemas, registrar, ver cosas sospechosas… en fin, rutina. Pero no dejaba de pensar en esa mujer rubia, en cómo caminaba, aunque intentaba apartar esos pensamientos.

En un momento me llamaron por un problema en una habitación: una pareja se estaba peleando. Fui, arreglé el asunto y me puse a descansar en una escalera de emergencia (siempre me pongo ahí para que nadie me moleste). En fin, mientras estaba ahí, abrieron una puerta de emergencia… era ella. (En las escaleras hay puertas de cada apartamento para salir rápido en cualquier emergencia).

Me quedé en shock ya que estaba solo con una camisa y su tanga. Ella gritó un poco: “¡OYE, QUÉ PUTA HACES AQUÍ!”

Rápidamente me disculpé nervioso: “Estoy revisando el perímetro, es que siempre hay que revisar todo”.

Ella me miró enojada, pero solo me dijo: “Eso espero. Bueno, ya que estás aquí, ven, ayúdame”.

Me quedé algo extrañado, pero fui y entré.

Ya adentro me enseñó una cámara de seguridad y me pidió que yo la pusiera, cosa que acepté sin pensarlo, mientras ella se iba a bañar.

Mientras yo me ponía a instalar las cámaras, ella se fue a su cuarto. Yo no dije nada y empecé con la instalación (una era en la sala, en la cocina y en el cuarto de ella). Una vez terminé con la cocina y la sala, fui a su cuarto.

Cuando entré la veo desnuda. Me quedo nervioso un rato, pero ella grita: “¡AVISA QUE VAS A ENTRAR!”

Rápidamente salí de la habitación y me volteé: “Perdón, no sabía que estaba así, señorita”.

Estaba sudando mientras ella tiraba la puerta y decía: “Espera que me vista”.

Me quedé un rato pensando y recordé: estaba desnuda y efectivamente era hermosa. Su cuerpo blanco, su vagina peluda con pelos rubios y enredados, y su culo grande pero con cintura delgada. Eso me dio una erección.

Después de un rato abrió la puerta ya vestida y me dejó instalar su última cámara, pero me demoré mucho porque me temblaba la mano al pensar en ella.

Una vez terminé, salgo y le digo: “Ya terminé, señorita”.

Lo dije sin mirarla, ya que mis pensamientos eran verla desnuda y mi polla estaba dura. Ella me mira fríamente mientras sacaba su cartera y me daba dinero:

“No es necesario, señorita”.

Ella, enojada y arrogante: “Te estoy dando un pago. ¿Es que quieres otra cosa?”

Dice enojada y después guarda su dinero: “Vale, escoge lo que quieras”.

Yo me quedé paralizado: “¿Qué? ¿No escuchas lo que dije?” —dice ella fríamente.

A lo que yo digo: “Sí, pero… es que…”

Me detengo un momento: “¿Puedo pedirle lo que sea?” —digo nerviosamente.

Ella responde: “Pues sí, lo que sea” —dice desviando los ojos.

Al escuchar eso, rápidamente y sin pensar: “Entonces… tengamos sexo”.

Ella abrió los ojos algo sorprendida y yo me asusté.

—¿Qué has dicho? —dice seriamente. —Que… que tengamos sexo —digo nervioso. —Mn, jajaja —se ríe ella. —Vale, vale, jaja —se ríe con una mirada desafiante—. Ok, si quieres eso.

Sin más, se levanta y se quita la camisa y el pantalón. Lo hace elegante y se queda en ropa interior. Yo me quedé sorprendido.

—¿Qué pasa, muchacho? ¿No que quieres sexo conmigo? —decía con una mirada calculadora.

Mientras se sacaba el moño del cabello rubio, yo me acerco desesperado, pero ella me detiene con un dedo en la boca.

—Ey, no seas impaciente. Yo sí pago —decía con una sonrisa. —Pero que sea la última vez que me pides sexo a mí, una dama —me dice enojada. —Ahora sácate ese traje de guardia y déjame ver lo que tienes —me decía coquetamente.

Rápidamente me desnudé y me quedé en bóxer mientras me miraba. Se acerca, me lanza al sofá y se trepa encima mío con asco.

—Hazlo rápido, no me gusta lo sucio y sudado —decía mientras se sentaba.

Sin más, le saqué la blusa y vi esos pechos. Los mordí despacio mientras mi mano tocaba ese pelo rubio. También lamí sus tetas.

—Ah… ah… —gemía rico, pero su cara era de asco. —Ah, oye, apúrate… aah… ah… nooo —decía con dificultad. —Noooo… me gusta… aa… ah… los sucios… ah ah —era con desprecio pero al mismo tiempo excitación.

Después de tanto quejarse, dejé de chupar sus tetas y la puse en cuatro. Me saqué la polla (estaba dura), le puse la tanga a un lado y la penetré.

Ufff, esa mujer cómo gemía… era una perra. Aunque decía que me apurara, ahí no le hice caso ya que su vagina estaba muy rica y quería disfrutar su trasero. Así que también le daba nalgadas para que su culo tiemble. Era un espectáculo verla gemir y negarse.

Después de un rato, agarré su pelo rubio y le empecé a jalar mientras le metía mi polla. Ella gemía rico y a mi polla le gustaba esa vagina.

Duramos 6 minutos hasta que me vine afuera, ya que ella decía que si lo hacía adentro me iba a hacer despedir.

Me vestí mientras ella se limpiaba. Yo me despedí, a lo que ella también con asco. Sin más, me fui.

Por cierto, su nombre me lo dijo recién en otro gran encuentro que tuvimos. Se lo contaré en la segunda parte.

Hemos follado más veces e incluso lo hicimos un día enfrente de su exnovio mientras dormía. Actualmente es mi novia, pero eso es una historia más larga.