Capítulo 1
Los dos se miraban a los ojos, se notaba la excitación de ambos, pero tanto él como ella estaba muy cortados y ninguno decía nada, ella continuaba acariciando la verga por encima del pantalón de su jefe como si fuera algo normal y corriente, algo que hacían a menudo en el trabajo o cuando salían de copas, a cenar o simplemente a tomar cañas.
- Joder. – dijo por fin Alicia – ¿Has visto como se ha puesto?
- Ya te digo, si no lo veo no lo creo. – respondió su jefe –
- Con lo seria y formal que es y ahora resulta que se corre en el gimnasio.
- Ya ves.
- ¿Pero tú lo sabías? – preguntó extrañada Alicia –
- Bueno, si, se la escapó ayer sin querer mientras estábamos trabajando.
Alicia estaba nerviosa, miraba a un lado y a al otro pero no soltaba la verga de su jefe, continuaba moviendo los dedos por encima de la tela, subiéndola y bajándola por el tronco que tenía debajo.
- ¿Te ha contado más cosas? – preguntó por decir algo –
- Aaahhh. – gimió Luís levemente – No, no,..Ummm…solo me dijo eso.
La mano de Alicia no paraba, le estaba masturbando aunque fuera de forma disimulada, notaba mucho placer, más por morbo que por otra cosa, no sabía si lanzarse a por ella para ver si se dejaba meter mano.
Se cruzaron sus miradas y vio que Alicia se mordía los labios y le miraba con ojos vidriosos, se notaba que estaba un poco bebida pero a la vez muy excitada.
A pesar de todo, ella bajaba la vista y miraba como su mano acariciaba la polla erecta de su jefe subiéndola y bajándola sin descanso.
- Vaya tetas tiene. – dijo la chica mirando hacia la cama un poco nerviosa –
- Umm…Si, joder. – respondió su jefe jadeando – Son pequeñitas pero son la hostia.
La situación era excitante pero incomoda para ambos, ella era lesbiana pero acariciaba ese miembro por encima de la tela y no podía apartarla, era como si la tuviese atada y fuera incapaz de soltarla.
Y Luís, joder, él estaba deseando tocar a Alicia, besarla en los labios, acariciar sus tetas y hacer mucho más si ella le dejaba. Aunque era lesbiana tenía un cuerpazo del carajo, sobre todo las tetas que llamaban la atención allí por donde pasara.
Pero allí estaban los dos como tontos, calientes como una estufa y mirando a Pilar en la cama.
- Las tuyas tampoco están mal. – dijo Luís por no estar callado –
Alicia se las miró y después miró a su jefe.
- Si, la verdad es que las tengo bastante buenas, si quieres… – pero dudó y no terminó la frase –
Luís se quedó esperando. ¿Era una propuesta para tocarlas?
Ojala fuera cierto, Alicia tenía unas tetas estupendas y llevaba mucho tiempo mirándoselas, sobre todo en verano cuando venía al trabajo con ropa más atrevida y llevaba unos escotes bastante pronunciados.
- Si quiero ¿Qué? – preguntó él nervioso –
- ¡Bah! Es una tontería. – respondió ella mirando a otro lado –
Luís tuvo un flash y lanzó una pregunta directa.
- ¿Alguna vez has salido con un tío?
Vio la cara de Alicia y supo que había dado en la diana.
- Si, tuve un novio en el instituto. – dijo ella poniendo cara de asco –
- Pero no te fue bien. ¿Verdad?
Notó que ella no quería hablar y prefirió dejar el tema, la apreciaba demasiado como para forzarla a seguir hablando por tan solo echar un polvo. Además, Alicia seguía masajeando su miembro por encima del pantalón sin parar en ningún momento.
Quiso salir del impasse y soltó lo primero que le vino a la cabeza.
- Joder. ¿Has visto como gemía? Jajaja.
- Jajaja. – rio ella también un poco más relajada – Como lo haga así en el gimnasio va a tener gente al lado todo el tiempo.
- Jajaja. Que suerte poder correrse de esa forma tan fácil. – dijo Luís sonriendo –
- Bufff. Ya te digo. – respondió ella resoplando – A mi me ha dejado hoy con las ganas.
Luís bajó su mano y la puso sobre la que Alicia tenía en su verga.
- Yo te lo agradezco, Alicia, pero no hace falta que sigas. – dijo mirándola con cariño – Jajaja. Porque eres lesbiana, que si no…..
- Jajaja. Que si no ¿Qué? – preguntó ella riendo –
- Te…te… – pero le dio vergüenza –
- Dilo joder, que estamos bebidos los dos. ¡Coño! – exclamó ella provocándole –
- Te como el coño, ea. Jajaja.
Alicia le miró y se mordió un labio nerviosa, su jefe era la leche, le apreciaba mucho. Y sabía que él sentía lo mismo por ella, era exigente en el trabajo pero las daba muestras de cariño, tanto a Pilar como a ella.
Vio a su compañera en la cama desnuda y sintió un calentón de la hostia, imaginó lo que haría con Pilar si ella estuviese de acuerdo, la comería el coño, las tetas y follarían como locas, era su compañera, su amiga, pero también una chica estupenda y muy atractiva.
Antes de hacer algo impropio decidió quitarse de en medio.
- Vámonos. – dijo decidida a su jefe – La dejamos dormir a ella y te invitó a una cerveza en mi habitación.
Taparon a Pilar con la sábana pero antes la dieron un repaso de arriba abajo, mirando sus tetitas pequeñas y su desnudo sexo rosado.
- Buffff. – resopló otra vez Alicia – Tú al menos la has tocado las tetas.
- Ya, pero mira. – contestó Luís mostrando una erección enorme entre las dos piernas –
Fueron a la habitación de Alicia, sacaron dos birras del mini bar y brindaron por el contrato que iban a firmar en pocos días.
- Jefe. – preguntó Alicia con sonrisa maliciosa – ¿Se te ha bajado ya?
- ¡Que coño! – respondió él riendo – Esto no baja hasta que me haga una paja o …
- ¿O? – contestó ella –
Luís no respondió y Alicia de un trago se bebió la cerveza, había empezado a masturbarle antes y no iba dejarle a medias, su jefe era buen tío y no se merecía eso.
- ¿Me dejas? – preguntó con los ojos vidriosos de haber bebido tanto –
Su jefe se encogió de hombros.
- Siéntate en la cama. – pidió ella –
Luís obedeció y ella se arrodilló delante, sacando con lentitud el miembro del pantalón, vio su tamaño, su grosor y resopló asustada.
- Joder, Luís, vaya juguete tienes. – dijo mirándole pícaramente –
Su jefe se encogió de hombros otra vez y dejó que ella lo cogiera y lo sacudiera rodeándolo con el dedo índice y con el dedo gordo.
Se inclinó ligeramente hacia atrás y apoyó las manos en la cama, mirando con sorpresa y satisfacción como Alicia le hacia la paja muy despacio.
- De esto ni una palabra. – pidió ella –
- No, no. – respondió Luís negando con la cabeza –
Alicia lo hacía despacio, sacudía su polla con una lentitud impresionante, como si quisiera ayudarle y al mismo tiempo alargar su castigo de no correrse.
Vio como ella sacaba la lengua y se humedecía los labios, mirando fijamente el grueso capullo que tenía junto a su boca.
De repente Luís notó que paraba y soltaba su verga, dejándole con un calentón de mil pares de cojones, se asustó y se incorporó un poquito, pero vio que Alicia se quitaba la camiseta dejando libres sus tetas, mostrando dos maravillas morenas coronadas por unos pezones marroncitos muy tiesos.
Suspiró al ver semejantes maravillas y ella levantó la vista, con una sonrisa picante y graciosa al mismo tiempo.
Alicia se miró las tetas y susurró a su jefe.
- ¿Las de Pilar o las mías?
- No sé. – respondió él de forma diplomática – No he tocado las tuyas.
- Jajaja. – rió Alicia divertida –
Se incorporó un poco para que Luís las tuviera más cerca.
- Venga. – dijo riendo – Haz una cata de tetas y selecciona las que te gustan.
Luís llevó las manos a esos magníficos pechos, tocándolos con miedo y con respeto, notó su dureza, la majestuosidad de esas tetas grandiosas y rodeó los pezones con los dedos.
- Ummm. – la oyó gemir a ella –
Los apretó un poquito y los retorció levemente.
- Aaahhhh. – gimió Alicia cerrando los ojos y sacudiendo más deprisa la verga de su jefe –
- Son magnificas. – susurró éste sin dejar de tocarlas con sus rudas manos –
- Si..siiigue, Luís. – contestó ella –
Su jefe las abarcó con las manos y apretó todo el contorno, amasándolas y clavando los dedos en su carne suave y tersa.
- Aaahhh…Aahhhh. – gimió mas fuerte Alicia –
Era lesbiana, pero tenía un gran sofoco y las caricias de su jefe la gustaban. Prefería no pensar en ello, solo era un momento que después olvidaría por completo, la relación con su novio había sido nefasta, no había disfrutado nunca, pero ahora sentía algo, notaba cierto calorcito ahí abajo y las caricias la estaban poniendo cachonda, rodeó la verga con la mano y la sacudió con más ganas.
- Aaauuu. – oyó gemir a Luis y le miró riendo –
Desde que dejó a su novio nunca había hecho esto, estaba haciendo una paja a su jefe sacudiendo su miembro erecto y disfrutaba haciéndolo, no porque la excitara, porque tenía claro que los hombres no la gustaban, sino por la gracia que le hacía ver las caras que ponía él a cada momento con los ojos cerrados.
En ese instante sintió una necesidad imperiosa pero la daba vergüenza, deseaba que la comieran el coño, después de ver el coñito tierno y sonrosado de Pilar, soñaba con ello.
- Te…te…te importaría… – pero no pudo acabar la frase –
Luís tenía cerrados los ojos, le estaban haciendo la paja y tocaba unas tetas tremendas, oyó hablar a Alicia y contestó de inmediato.
- Dime Alicia. ¿Qué quieres que haga?
- Nada. – respondió ella con vergüenza –
Pero sentía mucho calor y paró un momento, se quitó el pantalón que llevaba y dejó solo su braguita puesta.
Empujó a su jefe para que se tumbara en la cama y ella se subió encima, colocándose a un lado para seguir con la paja que le estaba haciendo.
Luis cerró los ojos de nuevo, pero no podía quietarse la imagen de la braguita de su cabeza. Los abrió de nuevo y la vio a ella inclinada hacia delante sacudiendo su verga y con el culito en pompa junto a su cara.
- Ummmmm. – suspiró de excitación y deseo –
Comprobó que ella le miraba con carita angelical pero al mismo tiempo se mordía libidinosamente los labios, humedeciéndolos con la lengua.
Joder, está excitada, tengo que hacer algo, pensó Luís con un sofocón inmenso.
Alargó la mano y acarició el culo de Alicia, pasándola suavemente por las nalgas carnosas. Notó que ella temblaba, que le miraba dudando y que daba un saltito con las piernas acercándose a su cara.
- Quieres…Ummm…. – gimió ella levemente – Quieres…
- Si, sí, quiero. – respondió él sin saber lo que quería a ciencia cierta –
Alicia levantó una pierna y la pasó al otro lado de su cabeza, ofreciéndolo un primer plano de su braguita tapando su sexo.
- Cómemelo… – rogó ella de forma directa –
Luís ya no tuvo duda, apartó la pequeña braguita con los dedos y vio los labios vaginales abiertos cubiertos de perlitas brillantes y el sexo de Alicia empapadito de jugos.
Pasó la lengua sin dudarlo, empezando por el clítoris, continuando por la raja de punta a punta y llegando al perineo.
- Aaaahhhhhh. – la oyó gemir muy fuerte –
La metió toda dentro, por el centro de la raja recogiendo todos los jugos. La oyó gemir, temblar y apretar el coño contra su cara restregándolo con energía.
- Aaahhhh. Así Luis, asíii. – gritó la chica gimiendo –
Él se afanó en hacerlo, se comió el coño abriendo la boca y refregando su densa barba por los gajos, metió la lengua, empujó hacia dentro y vio como Alicia suspiraba y jadeaba como loca a cada momento moviendo las caderas de una forma descontrolada que a él puso más cachondo si cabe.
- Aaayyyyy. ¡Que bueno! – chilló ella –
Vio la verga de su jefe ante su cara y decidió chuparla, no la gustaba, no lo había hecho nunca y le daba asco, pero si él comía su coño, ella comía su verga, era un quid pro cuo, lo tenía claro.
Se la metió enseguida en la boca y la succionó con los labios, rozando con la lengua el pequeño agujerito que tenía en la punta.
- Aaaahhhhhhh. – gimió Luis tensando entero su cuerpo –
No entendía que pasaba, ella era lesbiana y le comía la verga, no lo hubiese esperado ni el mejor de sus sueños, intentó quedarse parado, no embestir hacia arriba para no golpear sus labios y asustarla al hacerlo.
Estaba disfrutando, no porque Alicia chupase su polla, sino por el morbo, lo estaba haciendo ella, su empleada de trabajo, esa compañera estupenda a la que quería y consideraba su amiga por encima de todo.
Apartó al braguita un poco más y pasó la lengua por el coño y por el culo, recorriendo de arriba abajo toda la hendidura.
- Aaayyyy, Luís. ¡Que bueno! – la oyó suspirar de nuevo –
Vio como ella se incorporaba un poco para ver lo que hacía, se miraron a la cara y ella le regaló una sonrisa maravillosa, después volvió a bajar la cabeza y se metió la polla en la boca para continuar chupándola con el mismo deseo.
Luís se fijo en su sexo, rosadito, carnoso, los labios vaginales sobresalían dejando todo un valle en medio, lo tenía depilado y sabía a gloria. Pasó la punta de la lengua por el borde de los gajos y vio como ella se estremecía, se encogía y suspiraba muy alto.
- Joder, Luís. – exclamó ella – La tienes muy gorda. Jajaja.
- Que sabrás tú si no te gusta comerlas. Jajaja. – respondió su jefe riendo –
- ¡Que cabrón! – contestó ella parando – Si quieres lo dejo y te haces la paja tú con la mano. Jajaja.
Los dos bromeaban y tenían sexo al mismo tiempo, lo estaban pasando bien, era algo distinto, algo que no hubiesen imaginado nunca, pero en este viaje a Dublín estaban disfrutando, conociéndose no como compañeros sino como amigos íntimos.
- Anda, anda. – respondió Luís entre risas – Sigue chupando que yo te aviso. Jajaja.
- Jajaja. – rio ella al escuchar la broma –
Alicia se tragó la polla, se la metió hasta el fondo, hasta creer que se ahogaba y la faltaba el aire, no lo había hecho nunca ni pensaba hacerlo, pero se lo pasaba bien con su jefe, era solo sexo.
Notó la lengua acariciando su agujerito trasero y dio un salto en la cama, la lengüecita en el culo la excitaba, pero la barba poblada la hacía cosquillas y no podía aguantarlo.
- Para Luis. Jajaja. Para Luís…- rogó meneando el culo con la cabeza de su jefe metida en medio –
Pero él separaba sus cachetes con los dedos y empujaba con la lengua para meterla dentro.
- AAAAHHHH. – gimió Alicia de forma sonora –
Notaba que se mojaba su sexo, la lengua la estaba dando un gustito desconocido hasta ahora que era como algo…..Bufff. No sabía explicarlo, pero estaba dispuesta a dejar que su jefe siguiera chupándolo todo el tiempo.
Se tragó al verga y comenzó un vaivén de cabeza mucho más rápido, impulsada por eso gustito que estaba sintiendo y con el que iba a conseguir muy pronto el deseado orgasmo.
- Aaaahhh….Yaaa, Luís…Ya me corro. – dijo bajando el culo y apretándolo contra la cara de su jefe con fuerza –
Él separó las nalgas pero bajó la lengua a su coño, metiéndola hasta el fondo y restregándose por la vulva como si no hubiera un mañana.
Oyó a Alicia gemir, jadear y menear las caderas para empotrar el coño en su boca y que se lo chupara completo.
- Sigue Luis, sigueeee, por Dios, no pares. – rogó refrotándose como una desesperada contra esa barba que la hacía cosquillas y la daba un morbo tremendo –
Alicia terminó de correrse y volvió a chupar la verga, subiendo y bajando la cabeza para meterla entera en su boca, lamió el capullo y por fin notó que su jefe iba a correrse, se apartó y sacudió la polla con la mano, no estaba dispuesta a tragarse la corrida de Luís, eso eran palabras mayores.
Él, estiró la mano y tocó esas tetas maravillosas, esos pezones marrones que le habían enamorado, empezó a eyacular y los apretó con todas sus ganas, sin darse cuenta que podía hacerla daño.
Alicia vio como del capullo salía la leche disparada, lanzada hacia arriba como si fuera un geiser y cayendo sobre el vientre desnudo de su jefe como un torrente, se quedó mirando como salía un chorro, luego otro y por fin salía uno muy despacio, era el último y más pequeño y sacó la lengua para chuparlo.
Notó su consistencia viscosa y el sabor salado, hizo un gesto de asco pero no lo escupió, se lo metió hacia dentro y se lo tragó todo.
Cuando por fin terminó, se giró y miró a su jefe tumbado, con los brazos en la cabeza y los ojos cerrados.
- Ya te vale, Jefe. Jajaja. – rio al ver su cara – Pareces un pachá.
Luís la miró con sonrisa maliciosa.
- Quiero dormir. – dijo cerrando los ojos y poniéndose de lado –
- Jajaja. – rio Alicia por la broma – Pues si quieres dormir, vete a tu cuarto –
Se levantaron de la cama, se dieron un abrazo, se besaron en la mejilla y antes de que su jefe saliera por la puerta, Alicia repitió de nuevo.
- De esto ni una palabra.
- Palabrita del niño Jesús. – contestó Luís sin dudarlo –