Tanto hablarle y hablarle, que al final termine convenciendo a mi esposa para que se deje coger por un amigo... lo único que omití el detalle de que mi amigo es un burro, pero sabía que ella en el fondo se la iba a bancar, y al final le termino encantando!!!
Un viaje de trabajo, me hizo darme cuenta de que mi esposa necesita mas que mi verguita, necesita un macho de verdad que le rompa el culo como una mujer como ella se lo merece!!!
Risita va y risita viene, entre risas y movimientos hacia como que estaba bailando, pero en realidad se lo estaba cogiendo al pobre Gustavo, que estaba tieso y no podía creer lo que le estaba pasando.
Le decía cosas como: Soy tu puta, quiero que me cojas, o también le decía Cogeme, cogeme, cogemeeeeee.
Hasta que finalmente comenzó a arquear su cabeza hacía atrás, y gimiendo muy fuerte, nos anunciaba que estaba teniendo un orgasmo, que al parecer era tremendo, ya que no dejaba de temblar.
Sentí que mis líquidos vaginales se deslizaban tenuemente por mi entrepierna. Quise detener todo, no estaba segura si podría controlarme y no quería engañar a mi esposo, pero la calentura que en ese momento sentía era mucho más fuerte.
Con delicadeza logró que mi mujer le contara de su viaje a Cuba y de sus sueños por vivir en la isla y desarrollar su arte. Sintió que ella era parte de su propio mundo. La invitó a bailar y en seguida su mirada me rogó permiso.
Este es un anexo de "Enseñándole a mi esposo a ser un buen cornudo", es un detalle... para leer despues del relato... es un extra, espero que les guste tanto como a mi...
Nunca me imagine como terminaríamos así, mi esposa cogiendo con otro y yo mirándolos mientras me masturbo. Así gozamos los 3, su macho, ella y yo, cada uno en lo suyo. Todo comenzó como algo normal, hasta que de pronto ella necesitaba más y más en la cama, y yo no era el macho que ella buscaba...
Mi esposa al principio era como cualquier otra mujer, hasta que yo comencé a meterle ideas en su cabeza de coger con otros... y hoy en día ella es una tremenda Hotwife que coge con cuanto macho quiere, donde quiere y como ella quiere...
A mi amigo le encanta cogerse mujeres casadas. Si conoce a una mujer que es hermosa y esta soltera, seguramente no le va a prestar tanta atención como a una mujer que, si bien no esta tan buena, pero es casada... Acá les dejo varias de sus anécdotas... presta atención, quizás alguna sea tu esposa.
More es una chica realmente hermosa, por donde se la mire, y sobre todo es muy coqueta y muy sensual, le encanta vestirse para llamar la atención, tiene un cuerpo increíble, que es la envidia de todas nosotras y seguramente la razón de las fantasías de todos los hombres que la conocen.
Finalmente, luego de que mi esposa me cuento con lujo de detalles con todos los hombres (y mujeres) que folló durante todos estos últimos años, ahora soy yo quien toma la palabra. Pero me toca lo más difícil, decidir cual será el futuro de nuestro matrimonio. Episodio Final.
Siguen las confesiones de mi esposa. Ella me cuenta y yo escucho atentamente sus historias. Me cuenta como se follo a todos los que ella quiso, sin que yo me de cuenta de todo lo que ella hacía a mis espaldas.
Siguen las andanzas sexuales de mi esposa, solo que esta vez es ella la que me cuenta todas y cada una de las veces que me hizo cornudo, con lujo de detalles.
Éste es el comienzo de como mi esposa, una mujer común y corriente, pasó de ser la santurrona que conocí hace más de 20 años, a transformarse de a poco en una mujer necesitada de sexo.
Loreta se arrodilló sobre la alfombra y le bajó el bóxer a su ex, dejando escapar una tremenda verga, larga, gorda y venosa. Sin querer dije “Guau” mientras mi esposa se la llevaba a la boca y como podía lo comenzaba a mamar.
Comencé a sentirlo moviéndose adentro mío, adentro y afuera, lento al principio, y ganando velocidad con el correr del tiempo. No se podía mover mucho debido a la posición que ambos teníamos. Mientras sus manos pasaban por adelante mío y masajeaban mis tetas, me pellizcaba los pezones con fuerza...
No podía creer lo que estabas haciendo con mi esposa, le estabas dando la cogida de su vida. Cada vez más fuerte le dabas... tanto que venciste su resistencia y paso de estar en 4 a caerse en la cama acostada, con vos arriba de ella, pero sin sacársela ni un segundo.
Estaba haciéndole una paja turca a mi compadre, en mi propia casa, y a escasos metros de donde estaba durmiendo mi marido en ese momento. Era todo una locura total, su pija entraba y salía entre mis enormes tetas, y era lo suficientemente grande como para no perderse en el medio, y eso me encantaba.