Trabajando en una empresa, los compañeros de trabajo me pagan para ser su dama de compañía. Magnífica experiencia
"Vuelve ahora y trae a tu hermana antes de que su novio venga a recogerla. Tengo más deuda que cobrar. Y esta vez no será solo con la boca."
Contestó diciendo: "Sí, vecino, no se preocupe. Mi hermana se queda esta noche conmigo. En un minuto estaremos en su apartamento,"
Esas palabras me encendieron y estiré mi mano para asir su dura polla, pero él me paró, me quitó la mano y la llevó sobre mi cabeza. Aquí, putita, mantén las manos ahí, no las muevas o tendré que dejarte así. Obediente me agarré las manos y las mantuve sobre mi cabeza.
Aquel día al ir a hacer mi colada, me la encontré, ahí, en ese cesto estaba. Una tanguita de encaje negra, que apenas podría tapar una minúscula parte del sexo de su poseedora. Pedazo de zorra ha dejado esta tanga en la lavadora para que sepa que es una puta, murmuré.