Viaje de trabajo I

Al día siguiente tome el avión hacia Brasil, donde debía visitar un cliente para cerrar un contrato, al llegar al aeropuerto, me estaba esperando la secretaria de la persona que tenía que entrevistar, era una negra realmente impresionante, con la larga cabellera, y con unos pechos abundantes y un gran trasero, nos fuimos en auto hasta el hotel donde me hospedaría, en el viaje me dijo que sí podíamos adelantar la reunión que tenía con su jefe, ya que por un inconveniente él debía ausentarse más tarde, le dije que no había problema, que solo necesitaba darme un baño y cambiarme y estaría lista, me dijo que no había problema, al llegar al hotel, fuimos a mi habitación, ella dijo que pediría algo para almorzar mientras yo me duchaba, estuve de acuerdo y fui a ducharme, al salir solo llevaba puesto una toalla y Adriana, la secretaria, estaba sobre la cama con una comida ligera, solo algunas ensaladas y frutas, comimos y charlamos sobre varias cosas, incluso sobre sexo, sobre que le gustaba, por la fama de los negros, la cual ella confirmo y por supuesto que yo sabía por algunas experiencias, pero que ella había tenido mucha más en un país donde la mayoría de los hombres lo son.

Eso calentó un poco la charla y mojo algo nuestras vaginas, me levanté como para vestirme, quite la toalla y quede desnuda frente a Adriana, ella me miró y me dijo que tenía un cuerpo hermoso, yo le dije que ella también era muy bella, entonces se aproximó a mí y me beso fuerte en la boca, fue apasionado, nuestras lenguas enseguida se buscaron y se entrecruzaron en mi boca, ella lentamente fue bajando sus besos por mi cuello, hasta llegar a mis pechos, mis pezones ya estaban totalmente duros, sentí su boca recorriendo mis pechos hasta llegar a mis pezones, los puso en su boca y los chupo fuerte, los apretaba y me los estiraba con sus labios, mi concha se humedecía con esa boca que chupaba mis pezones erectos y excitados, entonces comencé a desnudarla, quite su blusa y su sostén y frente a mí saltaron dos tetas inmensas, con grandes pezones, un poco más oscuros que el resto de sus pechos, ya estaban duros, los acaricie con mis dedos, los pellizque suavemente y la negra gemía, termine de desnudarla, su concha estaba depilada por completo, y dejaba ver unos labios gruesos, que ya brillaban con los jugos que emanaban, nos acostamos en la cama, nos besamos y acariciamos, comencé a besar todo su cuerpo, lamí sus tetas y baje por su vientre hasta llegar a esa concha húmeda, la recorrí con mi lengua de arriba abajo, penetre suave sus labios, sus jugos se hacían más abundantes, lamí su clítoris, lo tome entre mis labios y lo chupe, estaba excitado, era grande y duro, lo chupe fuerte, lo mordí suave entre mis dientes, Adriana gemía más fuerte y su concha chorreaba, hundí mi lengua dentro de su concha, penetrándola fuerte, lanzó un grito de placer, tomo mi cabeza y al hundió contra su sexo, lamí fuerte y rápido, mi lengua entraba profundo en su sexo, junto a mi lengua metí dos dedos en su concha y empecé a penetrarla con ellos, mi lengua lamía todo sus exterior y mis dedos recorrían su interior, ella gemía más fuerte, sentí llegar su orgasmo, aceleré mis movimientos y ella estalló de placer sobre mi cara, sus jugos inundaron mi boca, los bebía todos, mojaban mi mano y mi cara, lamí todo su sexo chorreante, hasta que ella descargó todo sus líquidos de placer, entonces la besé y compartí sus jugos en su boca, me hizo poner en cuatro patas y detrás de mí comenzó a lamer mis nalgas, las abrió y lamió mi ano, su lengua me recorría entre las nalgas, de mi ano hasta mi concha que ya estaba toda mojada, su lengua jugaba en mis agujeros como la mía había estado en los de ella, se hundía en mi concha y luego la hundía en mi ano, mis jugos chorreaban por mis piernas, abría mi ano con su lengua y me hundió dos dedos en la concha, comencé a gemir fuerte, ella no dejaba de chuparme y penetrarme con sus dedos, lo hizo rápido y fuerte hasta hacerme acabar, tuve un orgasmo intenso, mi concha estalló en jugos que ahora corrían por la cara de Adriana y caían en su boca, ahora fue ella la que me beso y compartió mis jugos, nos quedamos abrazadas y besándonos un momento cuando recordamos que su jefe nos estaba esperando, decidimos ducharnos, lo hicimos juntas pero sin hacer nada mas ya que debíamos irnos, pero con la promesa de que por la noche seguiríamos lo que habíamos empezado.

Nos dirigimos a la oficina y al llegar espere un momento y ella fue a avisar a su jefe que había llegado, enseguida me recibió, Adriana nos dejó solos, el hombre resultó ser un moreno muy atractivo, de unos 35 años, alto y delgado, era muy amable pero como estaba algo apurado me agradeció mucho el poder adelantar la reunión y me pidió que sí podíamos desarrollar el tema y que al día siguiente lo cerrábamos, así que tratamos de negocios casi dos horas, y suspendimos hasta el día siguiente pero casi con el tema cerrado, el volvió a disculparse por tener que irse, debía hacer un viaje para arreglar un problema y volvería por la noche por lo que me dijo que sí podía invitarme a cenar para compensarlo, acepte con gusto, entonces la llamó a Adriana para pedirle que se quedara conmigo para acompañarme sí quería pasear por la ciudad y que por la noche cenara con nosotros, Adriana acepto también gustosa, y a mí, después de lo que habíamos pasado, me agrado mucho la idea.

Volvimos a mi hotel y luego salimos por la ciudad, anduvimos un poco de compras y conociendo algunos lugares, en eso pasamos por un sex-shop, Adriana insistió en entrar, que quería hacerme un regalo, fuimos viendo varias cosas, lencería erótica, videos porno, hasta que llegamos al lugar de los consoladores, había de todos tamaños y colores, Adriana se detuvo junto a unos que eran con correa tipo cinturón, entonces tomo uno negro como de 25 cm y bastante grueso y me dijo que le hacía recordar mucho al de su jefe, le dije, entonces lo conoces y me contesto que claro que sí, lo había probado en varias ocasiones y yo viendo ese consolador, debo admitir que era tal como imagine que lo tendría al conocer a su jefe, ella no lo dudo y lo compro, me dijo que lo iba a disfrutar mucho, solo le sonreí pero no pude evitar que mi concha se humedeciera, salimos y fuimos directamente a mi hotel, al entrar a mi habitación, ambas traíamos una calentura total, nos desnudamos y enseguida estábamos las dos besándonos y acariciándonos, refregábamos nuestras tetas duras y excitadas, teníamos la mano de cada uno metida en el sexo de la otra, mis dedos penetraban su concha mojada, saque mis dedos empapados en sus jugos y los lleve a su boca, se los di chupar, los metió en su boca y chupo todos sus jugos, la volví a penetrar y ahora yo chupe mis dedos con sus jugos, ella hizo lo mismo con sus dedos ambas degustábamos los jugos de la otra, entonces nos besamos fuerte y nos penetramos con las manos, tres dedos de cada una enterrados en la concha de la otra, nuestras tetas muy juntas, y así nos dábamos fuerte, lo hicimos sin parar hasta que las dos explotamos casi juntas en un orgasmo bestial que baño las manos de ambas de jugos calientes, las dos caímos sobre la cama estremecidas por el fuerte orgasmo, Adriana comenzó a lamer y besar todo mi cuerpo, llego a mi concha y bebió todo el resto de mis jugos, me hizo dar vuelta, poniéndome de espaldas, con mi culo en pompa, entonces lamió mi espalda, sentí su lengua recorrerme y bajar por mi cuerpo, llego a mis nalgas y las lamió todas en círculos, las abrió con sus manos y lamió todo mi interior, de pronto la sentí levantarse, al girar para verla vi como regresaba con el consolador que compramos en la mano, me dijo que ahora iba a recibir mi regalo, vi como se lo puso y se lo ató a la cintura, ahora estaba convertida en un negro con una tremenda verga, me puso en cuatro patas y sentí como la verga recorría mi concha, abriéndola un poco, recorriendo mis labios, mi excitación crecía, y ella me decía quieres la verga en tu concha?? La quieres sentir bien adentro??, exprese un sí profundo y excitado, ella se acomodó y sentí como se introducía en mi concha, esa enorme verga negra me iba penetrando despacio, pero cada vez más profundo, yo gemía cada vez más fuerte, cuando la tuvo hasta la mitad, de un golpe me la clavó entera, grité un poco, sentí la verga golpear contra el fondo de mi vagina, pero me gustaba y le empecé a pedir más, la negra comenzó a cogerme fuerte y duro, me preguntaba sí me gustaba, y que me iba a coger hasta hacerme acabar como una loca, lo estaba logrando, me estaba cogiendo muy bien, como un verdadero hombre, solo le pedía más y más , mi orgasmo se acercaba y ella lo sentí y me penetraba más fuerte y profundo, no aguanté más y acabe muy fuerte, grité de placer, mi concha chorreaba mojando toda aquella verga plástica que tanto placer me daba y que Adriana no dejaba de meterme una y otra vez hasta que sintió que mi orgasmo terminaba por completo, entonces me incorporé y besándola le dije, ahora es mi turno y entonces cambiamos de roles, yo me puse el consolador y ella en cuatro patas sobre la cama, lamí su concha, la penetre con mi lengua y la hice mojarse bien, entonces apoye la verga en la entrada de su concha y ella me dijo, métemela toda, la tome por las caderas y de un golpe le enterré el consolador por la concha, hasta el fondo, dio un grito, mezcla dolor y placer, pero la verga se deslizó dentro sin dificultad, dejando ver que estaba acostumbrada a recibir grandes vergas, pero entonces comencé a cogerla muy fuerte, penetrándola profundo, sacaba casi por completo el consolador y se lo clavaba entera otra vez, ella gritaba de placer, no iba a aguantar mucho, aceleré todo lo que pude mis movimientos y ella explotó, el orgasmo la invadió, su cuerpo se estremeció y se movió clavándose toda la verga adentro, se la deje toda enterrada, hasta que cayó rendida sobre la cama, me acosté junto a ella y nos besamos de nuevo, había sido un momento muy placentero, debíamos asistir a la cena, así que nuevamente nos duchamos juntas, pero esta vez nos volvimos a chupar hasta que ambas acabamos una vez más.

Me vestí y luego pasamos por sus casa para que ella también se cambiara, yo me puse un vestido ajustado y corto, decidí no llevar sostén y solo me puse la tanguita, ella se puso una falda corta y un top, también sin sostén y con tanguita, fuimos al restaurante y al llegar sentimos como las miradas nos invadían, claro eran dos hembras vestidas para matar, solas y según los hombres del lugar, deseosas de verga, no le dimos importancia y como su jefe no había llegado aún, nos sentamos en la mesa reservada y pedimos un par de copas, a los diez minutos llegó su jefe, lo saludé por su apellido y el me pidió que lo llamara por su nombre, Nelson, me preguntó sí Adriana me había atendido bien y respondí que maravillosamente, la cena transcurrió tranquila, charlando de todo, él era un hombre realmente muy agradable y seductor, estaba separado y sin novia como me explicó, para el final de la cena bebimos champagne, pero al terminar la botella, él iba a pedir otra, pero le ofrecí que porque no la tomábamos los tres en mi hotel, él aceptó gustoso y Adriana me sonrió adivinando mis intenciones y compartiéndolas, ya que no eran otras que aprovechar ese buen macho que teníamos junto a nosotras.

Llegamos al hotel pedimos el champagne y nos fuimos a la habitación, pusimos música y bailamos entre los tres, llegó el champagne y bebimos más, entonces con Adriana bailando por momentos lo rodeábamos a Nelson y él sentía como nuestros cuerpos y pechos lo rozaban, esto lo excito, ya que el bulto en su pantalón se hizo evidente y enorme, así aprovechábamos con Adriana para refregar nuestros culos sobre ese enorme paquete.

Luego él se sentó y nos pidió que bailáramos para él, lo hicimos muy sensualmente, excitándolo mucho, nos fuimos desnudando poco a poco, lo hacíamos una a la otra, hasta que solo nos quedamos con las tanguitas puestas, Nelson estaba acariciándose su bulto sobre su pantalón y con Adriana nos besábamos y acariciábamos, entonces nos fuimos sobre él, nos arrodillamos frente a sus piernas, Adriana desabrochó su pantalón lo bajó, bajo su slip se evidenciaba una terrible erección que apenas la contenía, metí mi mano bajo su slip y tome esa barra de carne muy dura y caliente, era enorme como el consolador y como me había dicho Adriana, la tome en mi mano y comencé a pajearla, Adriana la comenzó a lamer, me uní a ella y juntas lamíamos esa verga negra, grande y muy dura, Nelson gemía, Adriana la metió en su boca mientras yo lamía sus huevos, ella la tragaba profundo hasta su garganta, Nelson tomó su cabeza y la apretó contra su verga acompañando los movimientos de Adriana y yo chupaba sus huevos, me los metía en mi boca, él nos decía que siguiéramos que lo chupemos así, que nos tragáramos su verga y sus bolas y nosotras obedecíamos con mucho gusto, luego cambiamos y yo ahora me tragaba su verga, lo hacía con esfuerzo por su tamaño pero conseguí tragármela toda, estuvimos así un buen rato, pero luego él nos hizo poner en cuatro patas a las dos y comenzó a chuparnos, alternaba entre nuestros culos y conchas, y cuando chupaba a una, le metía los dedos a la otra, así nos tuvo bien mojadas a las dos, entonces se acostó en el piso y le dijo a Adriana que se montara sobre él, ella se acomodó sobre su verga y se la fue metiendo poco a poco, su concha se abría y daba paso a esa verga inhiesta que la penetraba, no paró hasta que sus huevos chocaran contra sus nalgas, la tenía toda adentro y la comenzó a cabalgar fuerte, yo me puse sobre la cara de Nelson ofreciéndole mi concha para que la chupara y de frente a Adriana, sentí su lengua hundirse en mi concha y penetrarme, comencé a gemir fuerte, a su lengua la acompaño un dedo y me daba fuerte y profundo, podía ver como Adriana cabalgaba fuerte montada sobre esa verga clavada entera en su concha, todos gemíamos y el clímax estaba cerca, la primera en acabar fue Adriana que gritando tuvo un orgasmo intenso sobre la verga de Nelson que al sentir los espasmos de la concha de Adriana, también acabó, inundándola con su leche, todo esto me hizo acabar a mí, llenando la cara de Nelson con mis jugos, refregaba mi concha y besaba a Adriana, hasta que los tres quedamos extasiados, tomamos la verga de Nelson y la chupamos entre las dos, hasta sacarle la última gota de leche, luego la tome a Adriana y comencé a chuparla, tome sus tetas y lamí sus pezones, baje a su sexo y la penetré con mi lengua, tome sus jugos mezclados con los restos de semen de Nelson que la habían inundado, me di vuelta y coloque mi concha sobre su cara, haciendo un 69 nos dimos lengua y dedos hasta que las dos volvimos a explotar en otro orgasmo, pero en eso siento como la verga de Nelson se apoya en mi concha, vernos a las dos así lo había puesto otra vez a mil y comenzó a penetrarme, sentí como su enorme verga se abría paso en mi concha que la recibía sin dificultad gracias a lo excitada y mojada que estaba, fue entrando lento pero al final me la terminó de enterrar de un golpe, la sentí golpear contra el fondo de mi concha, Adriana de abajo, lamía mi concha y las bolas de Nelson, el me cogía fuerte y yo le pedía más y más, hasta que me hizo acabar muy fuerte, gimiendo y gritando, él seguía cogiéndome, pero ahora la sacó y apuntó su verga a mi culo, Adriana me metió un par de dedos y me lo fue dilatando, lo preparo para la entrada de esa verga grande y gruesa, cuando lo sintió listo, la puso en la entrada de mi culo, Adriana abrió bien mis nalgas y él empujo un poco, sentí un poco de dolor pero la cabeza de esa verga entró toda, Adriana estimulaba mi clítoris con sus dedos y Nelson hacía más presión y su verga rompía la resistencia de mi culo, que se abría dando paso a ese pedazo de carne, que no paro hasta que sus huevos chocaron contra mis nalgas, la tenía toda adentro, la dejó ahí un momento para que mi culo se adapte y luego empezó el movimiento de mete y saca lento primero y rápido después, Adriana me penetraba con sus dedos por la concha, me moví clavándome más toda esa verga y gritaba de placer, le pedía que me cogiera más fuerte que no parara, y no lo hizo hasta que logró hacerme acabara otra vez al mismo tiempo que él descargaba toda su leche en el interior de mi culo, se vació por completo dentro de mí y mi concha chorreaba jugos que caían por mis piernas, Adriana con el espectáculo en primer plano, lamía todo lo que salía de mí, cuando Nelson sacó su verga, la lamió y bebió la leche que chorreaba y desbordaba de mi culo, me incorporé y con Adriana nos besamos y lamimos la verga de Nelson para limpiarla toda, lo chupamos fuerte y su verga reaccionó, se ponía dura otra vez para nosotras, Adriana le dijo que ahora era el turno de su culito, Nelson se acostó en el piso y Adriana lo volvió a montar, pero esta vez clavándose por el culo esa enorme verga que entró sin dificultad, ella lo cabalgaba fuerte y él acompañaba moviéndose y clavándola profundo, me puse frente a ellos comencé a chupar la concha de Adriana y los huevos y al verga de Nelson cuando salía de dentro del culo de Adriana, Nelson apretaba sus tetas y yo la lamía fuerte con toda la verga clavada en su culo, así explotó en otro orgasmo, y siguió cabalgando a Nelson, pero le dijo que no acabara en su culo, que quería que nos diera a tomar su leche, y cuando él estuvo listo, nos arrodillamos y él se puso con su verga frente a nosotras, lo chupamos y masturbamos, la verga se hinchó y abrimos nuestras boca, Nelson explotó lanzando chorros de leche, los recibió primero Adriana sobre su boca, luego sobre mí en mi boca y en mi mejilla, lo chupamos y nos dio algo más en nuestras bocas, exprimimos la verga hasta dejarla sin nada de leche y luego nos besamos con Adriana compartiendo la leche y limpiándonos una a la otra, la noche debí terminar allí, al día siguiente había trabajo que hacer, Adriana se marchó con Nelson, quedamos en vernos en su oficina por la mañana pero por la noche habría más tiempo para la diversión, y fue así pero eso se los cuento en la próxima historia.

Continuara…

¿Qué te ha parecido el relato?