Una ardiente joven de vacaciones con su novio, terminará acostándose con los dos mejores amigos de éste y la mujer de uno de ellos

La historia que quiero relataros ha representado una de las vivencias más excitantes que he tenido hasta ahora a lo largo de mi vida sexual, todo ocurrió el verano pasado cuando mi novio Luis y yo decidimos alquilar una casa en Ibiza para pasar allí nuestro mes de vacaciones. Comentándolo con un matrimonio amigo nuestro, Carolina y Julián, les pareció una idea estupenda, y nos aseguraron que les gustaría unirse al plan. De todo ello salió el alquiler de un bonito chalet, muy amplio, con jardín y piscina en una tranquila zona residencial en Ibiza.

Unos pocos días antes de empezar las vacaciones, Luis me preguntó si no me importaría demasiado que un buen amigo suyo del trabajo, que se había quedado descolgado ese verano, podía venirse con nosotros. La idea no me pareció demasiado oportuna, ya que un chico desparejado allí, nos podía cortar un poco el rollo, pero como al comentar el tema con Carolina y Julián no les pareció mal y mi novio insistió tanto en que era un tío muy majo y nos íbamos a divertir con él, yo no puse mayor objeción, y sin estar realmente convencida acepté sin rechistar.

Llevábamos ya un par de días en Ibiza disfrutando del sol y del mar cuando se acercaba el momento de la llegada de David, que era como se llamaba el amigo de mi novio. Estábamos preparando todos los bártulos para pasar el día en una cala que había buscado Julián, y que según sus fuentes, aunque un poco apartada era de una belleza inusitada, cuando llamaron al timbre de la puerta, era David. Al verlo me quedé verdaderamente sorprendida, era un tío espectacular, muy fornido, moreno y con un rostro realmente atractivo, muy viril, con un mentón perfecto y unos labios carnosos dispuestos a ser devorados. Empezaron las presentaciones, y pude observar como con sus expresivos ojos verdes repasó toda mi anatomía antes de darme un par de besos en las mejillas con los que sentí un escalofrío nada normal.

Que tonta, me había emocionado simplemente viendo a ese tipo, observando como miraba a través de mi minúsculo vestido mis enormes y erguidos pechos, mis caderas, mis piernas bien torneadas y morenas, sintiendo el roce de su cara, angulosa, dura como el acero. Todo pasó en unos segundos, y la idea de que David estuviese allí ya no me disgustaba en absoluto, pero me quité como pude los pájaros de la cabeza y le comenté el plan que teníamos dándole media hora para prepararse.

Partimos hacia la cala en un todo terreno descapotable que habíamos alquilado, llegamos a un pinar donde había unos cuantos coches aparcados y seguimos andando entre árboles según las indicaciones de Julián hasta llegar a un lugar paradisíaco. La visión era magnífica, una lengua de arena fina y limpia salía de entre los pinos y serpenteaba por aquella avenida natural flanqueada por escarpadas paredes salpicadas de vegetación, hasta llegar para zambullirse en un mar cristalino de aguas azul turquesa.

Quedamos encantados con el lugar, no había demasiada gente, así que encontramos un buen sitio para desplegar nuestras toallas. Nos quitamos la ropa y de nuevo sentí el mismo escalofrío que había sentido anteriormente al conocer a David, cuando éste se quedó en bañador y pude ver su hermoso cuerpo, sus anchos hombros brillantes, su poderoso torso cubierto de vello, sus abdominales marcados y divididos con un bonito hilo de vello que moría en su excitante ombligo, sus potentes y gruesas piernas. Era realmente sexy, y su bañador ajustado marcaba un bulto exuberante como indicio inequívoco de lo que se ocultaba debajo.

Me puse las gafas de sol ya que no quería que mi novio, Luis, se diese cuenta de las miradas que dedicaba a su amigo. Estuvimos un buen rato organizando nuestro «campamento» y al finalizar, Luis, mirando a su alrededor dijo:

– Os habéis fijado, aquí casi todo el mundo está en bolas.

Miramos a la gente que se encontraba por la cala y nos dimos cuenta de que tenía razón.

– Quizás este lugar invita a ello ¿no?- Dijo Luis de nuevo.

Mi sorpresa era mayúscula ya que nunca había oído nada a mi novio de practicar nudismo, pero solo la idea de ver a David desnudo me estaba empezando a excitar.

– Venga, yo me animo, ¿quién más?- Dijo de pronto Julián bajándose el bañador y corriendo hacia el agua.

Luis se quitó el suyo y se fue rápidamente a acompañarle, David les siguió con tal velocidad que no pude apreciar nada por más empeño que puse. Carolina y yo no estábamos muy decididas así que nos quedamos en la playa y decidimos quitarnos solo la parte de arriba del bikini dejando nuestros pechos al sol. Tengo que decir que las tetas de Carolina son bastante grandes y no están nada mal, pero aunque esté mal que yo lo diga, las tengo mucho más bonitas y considerablemente más grandes. Mis tetas son preciosas, y así me lo ha hecho saber todo el que me las ha visto, incluida Carolina. Aparte de eso Carolina está bien, quizás un poco rellenita pero puede ser considerada como una tía buena, aunque yo también la gano en eso, mi cuerpo es fibroso y delgado con unas caderas anchas, con lo que resulto muy atractiva a los hombres.

Al cabo de un rato volvieron los tres chicos, y yo aprovechándome de la impunidad que me daban las gafas de sol, pude observarlos con detenimiento. Sin duda el chico más espectacular era David. Luis y Julián eran tipos normales con penes normales, pero David era una bomba, estaba buenísimo y su pene era considerablemente más grande que los otros dos, surgía de una ensortijada mata de vello y descansaba exultante sobre sus grandes y bien formadas pelotas. De los pliegues del prepucio asomaba un sonrosado glande de aspecto delicioso en el que recreé mi mirada de deseo, estando mi novio a escaso medio metro. Me sentía mal por hacerlo, pero no podía evitar mirar con lascivia y así estuve absorta mirándole hasta que al cabo de una hora se pusieron el bañador para evitar quemaduras solares.

Pasamos el día bañándonos, tomando el sol y riendo ya que David además de macizo era muy animado y no paraba de hacer chistes, también Carolina que es muy graciosa. Acabamos el día relajados y decidimos volver a la casa. En el camino de vuelta Luis conducía y Julián ocupaba el puesto de copiloto, con lo que detrás estábamos Carolina a un lado de David y yo al otro. Íbamos muy animados con la música bastante alta con lo que no se podía escuchar la conversación de delante en la parte de atrás ni viceversa.

En un momento que Carolina se puso de pie para recibir el aire en su rostro noté como una mano acariciaba mi pierna suavemente, miré y naturalmente se trataba de David, le miré nerviosa y aunque pensaba que se estaba pasando simplemente le sonreí forzada. La verdad es que me estaba alterando, por un lado era una locura que me tocase así con mi novio allí delante y tantos posibles testigos en el coche, pero por otro lado aunque me resistía no podía evitar el gusto que me producía sentir su poderosa mano sobando mi muslo. El no paraba y avanzaba llegando a mis ingles, lo que me produjo un sobresalto que me llevó a poner mi mano sobre la suya para intentar retirársela. El esfuerzo era inútil, era muy fuerte y consiguió meter dos dedos por debajo de mi bikini acariciándome suavemente el vello del pubis. Solté un leve gemido y miré nerviosa por si alguno de los otros ocupantes del vehículo se estaba dando cuenta de algo, pero Luis y Julián charlaban animados y Carolina seguía elevada ofreciendo su rostro al sol, e incluso me pareció ver que tenía los ojos cerrados. Mis intentos por retirarle se fueron tornando caricias sobre el dorso de su mano y su musculoso y velludo antebrazo, mientras el con sus dedos hacia escarceos desde el vello púbico hasta los alrededores inmediatos de mi empapado sexo. En ese instante David acercó su boca a mi cuello y lo recorrió suavemente con su dulce y cálida lengua, hasta parar en mi oreja, estuvo jugando con ella, lamiéndola despacio, lo que me produjo un grito de placer que gracias a la música no se pudo oír.

– Me encantan tus tetas preciosas y me las voy a follar. Ya eres mía.- Me susurro David al oído.

En ese momento mi novio se dirigió a la parte de atrás hablado a gritos para que se le pudiese oír y dijo:

– Oye David, no te quejarás, hay detrás con dos chicas estupendas. ¿Quién te lo iba a decir a ti, eh?

David retiró entonces la mano de mi entrepierna dejándome desconsolada e inclinándose hacia delante le contestó:

-Realmente no me quejo, me tratáis estupendamente dejándome con vuestras chicas. Creo que lo voy a pasar genial con vosotros, y todo gracias a ti Luis.

Estaba alucinada, realmente David jugaba con la situación a su antojo y estaba consiguiendo dominarme delante de su amigo sin que éste siquiera lo percibiese. Yo trataba de resistirme, pero no podía evitar el deseo de volver a sentir su mano sobre mi sexo. Menos mal que llegamos enseguida a la casa. Al bajar del coche me juré evitar el contacto físico con David en la medida de lo posible y serle fiel a mi novio del que estaba enamorada.

Nos preparamos para salir a cenar fuera y después ir a tomar unas copillas, que por algo estábamos en la isla de la marcha. Cenamos en un restaurante típico una paella de escándalo y estuvimos charlando animadamente hasta que se nos hizo la hora adecuada para ir a una discoteca conocida a bailar un rato.

Bailábamos en grupo, y yo evitaba estar cerca de David, aunque de vez en cuando le miraba de reojo. ¡Estaba tan atractivo! Llevaba una blusa blanca de lino suelta, con los primeros botones desabrochados, lo que dejaba ver sus pectorales, y un pantalón claro bastante suelto. Por su parte él también me dedicaba miradas mucho más descaradas. Yo iba espectacular, con un vestido de noche pegado a mi piel, que dejaba ver mis pechos morenos por el sol, y que marcaba mi culito, por supuesto sin braguitas.

En un momento que David se fue a pedir una bebida vi como una rubia explosiva vestida con unos jeans ajustados y un top que dejaba ver sus tetas hasta casi el pezón, se acercó a él, y empezó a hablarle muy cariñosa cogiéndole del brazo y acercándose mucho a él. Los chicos, que se dieron cuenta enseguida, hacían bromas sobre el nuevo ligue de David, incluso Carolina comentaba que era normal que ligase fácil siendo tan atractivo, pero yo aunque intentaba seguirlos en sus comentarios, no estaba del todo a gusto. Sentía unos estúpidos celos que trataba de disimular.

Poco a poco David y la rubia empezaron a animarse y en poco tiempo sus lenguas se unían frenéticamente en un apasionado beso, la rubia sobaba el espléndido culo de David mientras éste magreaba las tetas de la rubia por los laterales con verdadera dedicación. Al cabo de un rato desaparecieron de nuestra vista y yo seguí dándole vueltas al tema hasta que con la ayuda de Carolina que no paraba de contar chistes, de reír y de bailar se me fue olvidando.

No sería demasiado tarde cuando decidimos marcharnos a dormir. Luis, Julián y Carolina habían bebido un poco, así que fui yo que prácticamente no bebo la encargada de conducir. Al llegar a la casa vimos un descapotable rojo en la puerta y supusimos que era el coche de la rubia. Traté de convencer a todos (sin mucho éxito por cierto) de no hacer demasiado ruido para no molestar ya que seguramente David y su amiga estarían por allí.

Subimos a las habitaciones, Carolina y Julián a la suya y Luis y yo a la nuestra. Luis se empeñaba en hacer el amor, pero le convencí de que no estaba en condiciones, y más que hacerme caso lo que pasó es que se quedó dormido, le desvestí y le acosté. Cuando yo ya estaba desnuda y dispuesta para acostarme, escuché unos ruidos fuera. La curiosidad pudo más que yo, salí precipitadamente fuera sin parar a vestirme y me dirigí sigilosa hacia el origen del sonido. Según me acercaba se podía oír más nítidamente que se trataba de lo que yo suponía, de gemidos. Me escondí detrás de un macizo y desde allí pude ver lo que ocurría.

A pocos metros de mí se encontraba David de pie, dándome la espalda, mostrándome su encantadora estampa, con su culo prieto, y aquella rubia de rodillas delante de él moviendo su cabeza frenéticamente adelante y atrás, presumiblemente succionando esa magnífica polla con la que horas antes yo me había deleitado observándola en su estado de reposo. No podía aguantar la excitación, pasé mi mano por mi sexo mojado y recorrí con mis dedos cada uno de sus pliegues, recreándome en el botón de máximo placer, frotándolo con energía. Introduje con verdadero placer mi dedo corazón hasta el fondo de mi ser deseando hasta el delirio ser yo la rubia de la escena que contemplaba.

David separó a la chica, la volteó con rudeza apoyándola contra una mesa de jardín, la levantó una pierna y la penetró hasta el fondo con una embestida brutal. Yo veía el violento ir y venir del culo de David, y como rebotaba contra la rubia que no paraba de gritar como loca mientras se bamboleaba de manera rotunda al ritmo que la imponía implacable David. Parecía que sus tetas iban a escapar de su cuerpo.

Lo que contemplaba me excitaba de tal manera que mi dedo cada vez se movía con más rapidez, y la mano que me quedaba libre no paraba de jugar con la tremenda erección de mis pezones. Estaba a punto de correrme, y acabé haciéndolo entre múltiples convulsiones, ahogando mis gemidos que de todas formas no se hubiesen oído amortiguados por el prolongado y ruidoso orgasmo de la rubia. Después la vi darse la vuelta y arrodillarse de nuevo delante de David, por un momento cuando su cara se separó un poco más del cuerpo de él, pude percibir el elixir que cubría su rostro, merecido premio a su dedicación.

Permanecieron allí unos instantes y yo seguí agazapada observándoles, después de un rato, la rubia se vistió y con un beso profundo y algunas caricias se despidió de David que permanecía desnudo. Cuando ella se fue David se dirigió hacia la casa y paso a escasos metros de mi escondite sin verme. Me dieron ganas de abalanzarme sobre él, de pedirle que me follara allí mismo como acababa de hacer con su amiga, pero no lo hice, estaba perdiendo la compostura, me fui a dormir, y observando a Luis recapacité sobre mis pensamientos de fulana y en como poder evitar lo inevitable.

A la mañana siguiente nos levantamos todos temprano menos David del que no cesaban las bromas sobre las razones que tenía para seguir dormido. Estuvimos desayunando juntos y después Carolina y Julián decidieron ir a realizar algunas compras mientras que Luis y yo nos tumbamos a tomar el sol al borde de la piscina. Luis estaba resacoso y no le apetecía más que dormitar. Se embadurnó de crema, se colocó unos protectores para los ojos de esos opacos y se tumbó relajado. Yo no suelo dormir mucho así que permanecí despierta disfrutando de los cálidos rayos de sol sobre mi cuerpo. Llevaba puesto un bikini minúsculo para broncearme más a fondo.

De pronto vi como alguien salía de la casa, era David que se acercaba a nosotros por el lado opuesto de la piscina al que nos encontrábamos. Solo verle y mi corazón empezó a palpitar más deprisa. Él se lanzó de cabeza al agua y nadó hacia nosotros, miré a mi derecha y vi que Luis parecía estar dormido y no aparentaba enterarse de nada.

David salió de la piscina apoyando sus fuertes brazos en el bordillo, era la estampa de un dios surgiendo del agua. Se acercó muy seguro hacia mí, y sin cortarse lo más mínimo se inclinó y me metió su húmeda lengua en la boca, yo no era capaz de reaccionar y simplemente le dejé hacer besándole con pasión.

-Te voy a follar aquí y ahora.- Me susurró al oído muy bajito.

Era una locura, Luis podía oír algo y pillarnos in fraganti, no podía ser, ¿dónde estaban mis principios?, Era todo lo que acertaba a pensar, pero el caso es que simplemente esperaba a que él actuase y me iba excitando cada vez más.

David cogió un frasco de aceite hidratante y empezó a dejar caer el líquido lentamente por mi cuerpo, luego con sus manos empezó a extenderlo dándome masajes por el estómago y por la parte de las tetas que no estaban cubiertas, estuvo así unos segundos que me parecieron eternos hasta que en un movimiento brusco me arrebató la parte superior del bikini y con sus manos empezó a untarme el aceite por las tetas cogiéndolas con sus fuertes manos, juntándolas y magreándolas con fuerza mientras yo acariciaba sus manos y antebrazos a la vez que arqueaba mi espalda para que mi voluptuosidad fuese más evidente si cabe. La sensación era embriagadora y yo me retorcía al compás de sus manos mientras le dirigía furtivas sonrisas de aceptación. Ese cabrón sí que sabía preparar a una mujer y rendirla a sus deseos. Poco a poco fue bajando por mi vientre hasta empezar a quitarme la braguita del bikini.

– No, eso no, por favor.- Le dije casi susurrante.

Miré a Luis, pero éste no se percataba de nada. Me estaba comportando como una puta, allí estaba un buen amigo de mi novio sobándome las tetas a su antojo, a punto de follarme y mi novio durmiendo al lado mientras yo me dejaba hacer. Pero el placer era más intenso. David siguió forzando y yo realmente no ofrecía toda la resistencia necesaria. Al final acabó quitándome la única prenda que me quedaba para conservar mi maltrecha dignidad. A estas alturas estaba más que mojada y mis gemidos eran apenas sofocables. Volvió a derramar aceite por mi cuerpo, mis tetas, mi vientre, mis muslos y con sus manos seguía extendiéndolo. Mis pezones estaban a mil, los cogía y los pellizcaba mientras intentaba abarcar mis enormes pechos. Me extendió el aceite de los muslos avanzando hacia las ingles, camino de mi sexo a punto de estallar.

Me levanté y me puse de rodillas delante de él, estaba tan cachonda que ni siquiera comprobé si Luis seguía dormido. Era un momento especial para mí, le bajé despacio el bañador y pude comprobar la verdadera dimensión de su polla, era perfecta, muy grande y bonita, la cogí. La recorrí con mi mano disfrutando de todo su tamaño, sintiendo un estremecimiento que me hizo entornar los ojos durante un par de segundos, y me la metí en la boca. Se la chupé hasta que adquirió un tamaño descomunal y su glande se volvió violáceo. Me encantaba chupar esa polla, mucho más que ninguna otra antes incluida la de Luis.

– Umm…, la chupas de maravilla, aghh…, pero ahora quiero hacerte algo que seguro no te ha hecho el idiota de tu novio.- Me dijo entre jadeos.

Me apartó suavemente y deslizo su portentosa estaca por mi cuello hasta alojarla entre mis dos excitadísimos senos. Me sentí en la gloria, su instrumento encajaba a la perfección. Junté mis dos tetas todo lo que pude aprisionando el preciado instrumento de mi placer. Derramó aceite por su polla entre mis hinchados pectorales y empezó a moverla follándome las tetas de una forma que jamás había imaginado. A cada embestida podía ver su glande y parte de su estaca salir brillante de entre mis senos mientras con su liso y duro estómago golpeaba la parte inferior de mis tetas moviéndomelas hacia arriba y provocándome oleadas de placer.

Antes de correrse David se tumbó sobre la hamaca al lado de Luis que seguía dormido y me dirigió hacia su duro miembro. Cogí con mi mano su polla sentándome sobre ella, las piernas se me doblaban por la excitación. Pensé que no me entraba y David tuvo que ayudarme. Me agarraba fuertemente por mis nalgas y guiaba mi recorrido a lo largo de su gran polla. Poco a poco el acoplamiento se iba perfeccionando y el movimiento se aceleraba, yo me balanceaba arriba y abajo con fuerza intentando atenuar mis inevitables gemidos para no despertar a mi novio, pobrecillo. Ahora eran mis enormes tetas las que rebotaban.

Me sentía estupendamente con aquella maravilla colmando mis entrañas y con las manos de David sobre mi cuerpo, todo cubierto de aceite. No pude aguantar más y me corrí con fuerza en uno de los mejores orgasmos de mi vida. Tenía ganas de gritar y hacerle saber a David el bien que me producía pero no podía. Aunque Luis parecía dormido podía despertar en cualquier momento y contemplar una escena que no le haría demasiada gracia.

Me salí de David. Éste se puso de pie y me dispuse a ofrecerle mi boca para culminar su placer. Aquella polla estaba pletórica, dura, brillante, mirando al cielo. El placer me hizo de nuevo cerrar los ojos momentáneamente, me la introduje en la boca hasta donde me entró, succionándola con fuerza a la vez que le masturbaba para recibir mi dulce premio a través de su orgasmo.

Se corrió con fuerza en el interior de mi boca donde recibí varios disparos de semen. Me excitaba tenerlo allí, empecé a jugar con su esencia que no paraba de brotar. Tragaba parte, mientras que el resto lo extendía suavemente con mi lengua a lo largo de su polla todavía dura. Estuve así durante unos minutos hasta que su erección empezó a remitir. Acabé de tragar todo su elixir sin dejar ni una gota sobre su cuerpo. Por primera vez había disfrutado saboreando el semen. Nunca antes lo había tragado, solamente una vez Luis se corrió en mi cara y me pareció una experiencia desagradable, pero ahora era diferente, adoraba a David y disfrutaba con todo lo suyo.

Una vez que todo terminó nos besamos y rápidamente me entraron sentimientos de culpabilidad. David me miraba sonriendo y yo no podía mirarle, observaba a Luis durmiendo ajeno a todo lo ocurrido y ahora que había pasado todo me avergonzaba de mi misma. Me puse el bikini y me tumbe en la hamaca de nuevo. David estaba tan tranquilo que ni siquiera se vistió, se tumbó con todo descaro en pelotas en la hamaca contigua a la de Luis. Al rato Luis comenzó a despertarse.

– Me parece que me he quedado dormido.- Dijo desperezándose.

– Me he perdido algo interesante. -Añadió bostezando.

Tal era mi sentimiento de culpabilidad que no me atrevía a articular palabra, pensaba que me iba a notar algo raro cuando de pronto Luis se levantó y acercándose a mí me pasó los dedos por la mejilla.

– Te has dejado un poco de crema sin extender.-Me dijo untándome por la cara algún resto de semen de David que debía haber escapado a mi glotonería.

– Se la he dejado yo, y creo que la ha gustado mucho. ¿No?-Dijo el mamón de David sin que Luis se percatase de nada extraño.

– Si, es la mejor que he probado nunca.-Acabé respondiendo siguiéndole el juego a David.

La situación me excitó muchísimo, tanto que estiré mi cuerpo elevando mis tetas mientras se me escapo un leve gemido, lo cual agradó mucho a Luis que ni se imaginaba el verdadero motivo de mi reacción. Me besó en la boca llevándose en su lengua parte de los fluidos de David. Después se volvió hacia David y viéndole desnudo le comentó:

– A ti te ha gustado eso del moreno integral, ¿verdad? Haces bien, que para eso tienes una buena polla.

A continuación se quitó él su bañador y se lanzó a la piscina.

Antes de la hora de comer regresaron Carolina y Julián y se unieron a nosotros en la piscina. Los tres chicos acabaron desnudos y Carolina y yo sin la parte de arriba del bikini aunque terminarían convenciéndonos de tomar el sol estilo Eva. A partir de entonces todos tomaríamos el sol de esa manera.

El día transcurrió sin mayores incidencias. Estábamos cansados, así que dormitamos y nos bañamos en la casa todos juntos, con lo que no había más posibilidades de contacto con David. De todas formas yo empezaba a morirme de ganas de sentir su polla de nuevo y mis sentimientos de culpa empezaban a desaparecer. Contemplándole allí desnudo con toda su belleza al lado de Luis, éste se hacía invisible para mí y comenzaba a colarme más por David.

Contrariamente David no parecía prestarme demasiada atención y se dedicaba más a hablar con Luis, Julián y sobre todo Carolina. El muy cabrón como ya me había follado no le interesaba y ahora intentaba hacérselo con Carolina.

Durante la cena surgió en la conversación el tema del intercambio de parejas, Luis se oponía en redondo y defendía que su mujer era solo para él, ¡si supiera! En cambio Carolina y Julián me sorprendieron dando a entender que quizás fuera una experiencia excitante, aunque nunca se lo habían planteado seriamente para ellos mismos. El cabrón de David comentaba que no había pensado en ello demasiado y no tenía una opinión muy elaborada sobre el asunto. Claro, el muy mamón no tenía ningún problema en follarse a las chicas de otros. Yo, me moderé y aunque la verdad es que después de conocer a David mis esquemas estaban cambiados, evité pronunciarme abiertamente a favor y dije que para algunas personas podía ser enriquecedor.

Estuvimos discutiendo un rato sobre el asunto y después Luis me propuso salir a dar una vuelta ya que estaba saturado de pasar el día entero dormitando. Acepté muy a mi pesar, ya que yo solo deseaba estar al lado de David, pero Luis era mi novio y realmente tenía que intentar salvar la relación. Carolina, Julián y David decidieron quedarse en casa.

Hacía un par de días que Luis y yo no practicábamos sexo, más o menos el tiempo que David llevaba con nosotros, así que aunque yo estaba bien servida, él estaba como en celo y me estuvo besando y manoseando durante todo el tiempo que permanecimos en una concurrida terraza. La cosa empezaba a ser comprometida, así que decidimos regresar a casa.

Cuando llegamos fuimos directamente a la habitación. El resto de la gente debía estar todavía despierta por la parte de atrás del jardín, pero no fuimos a decirles nada. Luis se desvistió enseguida y me levantó el vestido bruscamente. No llevaba sujetador, así que me quedé exclusivamente con una braguita tipo tanga que no tardó en arrancarme. Me echó sobre la cama, se puso encima y me folló sin contemplaciones. No se puede decir que no disfrutara, pero ahora lo comparaba con David y me parecía mucho más torpe, realmente no me quedé del todo satisfecha. El cayó dormido a los pocos minutos de eyacular.

Hacía mucho calor, yo no podía dormir, así que pensé en bajar a la piscina para remojarme un poco. Me coloqué un camisón muy cortito sin ropa interior y comencé a bajar las escaleras. Creí ver que todavía había luces, debía haber alguien despierto por el otro lado de la casa. Seguí mi camino, me despojé de la única prenda que me cubría y me metí despacio en el agua. La sensación era muy agradable, según mi piel se iba mojando sentía un escalofrío muy reconfortante y una vez completamente sumergida, pude percibir el masaje natural del agua sobre mis senos que flotaban libres lo que me daba una sensación de completa libertad.

Recomiendo a todo el mundo nadar desnuda bajo la luz de la luna, las sensaciones que se perciben son únicas y maravillosas. Nadé un par de largos y salí fuera del agua, despacio, sensual, disfrutando del momento, tan agradable que mis pezones no podían estar más elevados. Me coloqué el camisón sobre mi cuerpo todavía mojado, y éste se pegó a mis pechos adaptándose totalmente a ellos, dejando ver mi rotunda desnudez y la obviedad de mi excitación.

Iba a subir a acostarme cuando se me ocurrió ir a ver quién estaba despierto, por si se trataba de David. Rodeé la casa por el exterior y poco a poco comencé a oír murmullos que venían de una salita contigua a la terraza trasera. Aunque no podía apreciar lo que decían se escuchaban risas y comentarios muy bajitos. Me fui acercando en cuclillas hasta situarme debajo de la ventana, subí la cabeza y no me podía creer lo que veía. Allí estaba David que vestía exclusivamente un slip muy ajustado y subido de piernas lamiéndole las tetas a Carolina que estaba completamente desnuda, mientras que Julián, también en bolas, observaba la escena cogido de la mano de su mujer. Me quedé atontada mirando, tanto que en un momento Julián giró la cabeza y aunque me escondí rápidamente creo que me vio.

Allí estaba yo con mi corazón latiendo con fuerza, a punto de salírseme fuera del pecho, escondida y con una excitación mayúscula. En unos segundos Julián se asomó a la ventana.

– Hola, ¡qué sorpresa!, ven, pasa con nosotros.-Me dijo con naturalidad.

Me quedé helada y sin saber que decir. La verdad es que finalmente pasé sin articular ni una sola palabra.

Mi estampa era muy excitante, tenía el pelo mojado y mi camioncito se ajustaba a mi cuerpo dejándolo ver con nitidez. Los tres comentaron que estaba soberbia, pero tampoco es que hubiera mayor conversación. David que llevó el mando durante toda la sesión, me retiró el camisón y mis tetas quedaron esplendorosas a la vista de todos. Después colocó a Julián y Carolina uno en cada uno de mis pechos mientras él me mordía y me besaba por todo el cuello desde la espalda. Creí morirme de placer.

Nunca antes otra mujer me había tocado, y la verdad es que tanto Carolina como Julián me estaban colocando al borde del éxtasis chupando y mordisqueando mis pezones y todas mis tetas en su gran extensión, éxtasis que llegó a su punto máximo cuando David introdujo sus dedos en mi rajita ardiente y húmeda y los empezó a mover provocándome una corrida bestial que no me preocupé de apaciguar sin importarme en absoluto si Luis lo oía o no.

En ese momento David me colocó de rodillas delante de él y de Julián. Yo me fui directamente a por el bulto de David, que acaricié por encima del slip hasta que presa del delirio se lo bajé de un golpe dejando al descubierto su potente verga que arrancó una expresión de admiración en Julián y Carolina.

David se apartó de mí con dificultad y llamó a Julián, que obedecía sin rechistar como todos nosotros.

– Ofrécele esto a tu mujer, ya verás cómo te lo agradece.-Dijo dirigiéndose a Julián con el mayor descaro mientras señalaba su voluptuosa entrepierna.

Julián dudó unos instantes, miró a Carolina y ésta visiblemente excitada le hizo un gesto de aprobación. Entonces Julián agarró la polla de David por la base mientras éste sonreía malicioso mirando a Carolina y dirigió a su mujer hacia el esplendor de David. La arrodilló y guio el gran instrumento que sujetaba a la boca de su mujer, maniobra que hubiese salido por si sola. Cuando Carolina ya chupaba entre ahogados gemidos el pene de David éste se dirigió de nuevo a Julián que todavía soportaba su polla.

-Ya es suficiente, Julián, creo que se vale por sí sola, verás cómo luego te da las gracias.-Le dijo guiñándole un ojo en un acto de perversidad.

Tal era el magnetismo de David que Julián parecía estar excitado por haberle ofrecido ese miembro mucho más grande y potente que el suyo a su mujer.

-Ocúpate de Julián.-Me dijo entonces mientras Carolina succionaba la polla que yo deseaba.

Pero no dudé en obedecerle, el solo hecho de hacerlo ya me excitaba. Además podía contemplarlo en su exultante desnudez mientras me encargaba de Julián. Empecé a morrearme con él, y la sensación era muy agradable, besaba muy bien. Mis tetas se aplastaban contra su pecho y yo me excitaba con el roce y con las miradas furtivas que dedicaba a David. Bajé chupándole todo el cuerpo hasta introducirme su pene entero en la boca, quizás era un poco más grande que el de Luis, pero desde luego no como el de David. Le succioné con fuerza hasta que se corrió abundantemente sobre mis pechos, bastante pronto para mi gusto.

Mientras tanto pude ver como Carolina se corría simplemente chupándole la polla a David. No me extrañó en absoluto, yo conocía bien la deliciosa experiencia de tener toda la excitación de ese semental atravesándome la garganta.

En ese momento David volvió a darnos instrucciones, Carolina y yo nos colocamos a cuatro patas con nuestros culos en pompa, uno junto al otro manoseados con fruición por un David casi en éxtasis por lo que tenía preparado. Indicó a Julián que nos fuese adecuando el orificio trasero para el tamaño su verga. Así, a partir de ese momento Carolina y yo sentíamos alternativamente la lengua y dedos de Julián, o la gigantesca herramienta de David.

Fue una experiencia única, un delirio, Julián era un experto con su lengua, y la bajaba y subía de mi chorreante conejito hasta mi estrecho ano, que inminentemente iba a perder su virginidad. Introducía su dedo en mi orificio, lo que me producía primeramente un fuego al que no se le puede llamar dolor, y una vez que lo metía entero y empezaba a moverlo un placer indescriptible. Cuando su dedo no tuvo problemas para moverse dentro de mí fue a prepararle el culito a su mujer para David, y éste se colocó detrás de mí.

-Ya estoy aquí contigo preciosa, te voy a partir en dos.-Me dijo el muy cabrón.

El mero hecho de estar allí con mis nalgas expuestas descaradamente a David, con el culo abierto ofreciéndole indefensa mi intimidad me hizo gemir de gusto y suplicar su carne.

-Mmm…, por favor…, destrózame…Umm…, hazme lo que quieras…-Le supliqué como nunca había hecho con nadie.

Él me hacía sufrir, me restregaba la polla por el culo y por mi raja lubricándola para facilitar lo que yo deseaba con todo mí ser. Entonces noté una presión sobre la entrada de mi cueva, me dolía pero era mayor la excitación, aquella enormidad tenía problemas para entrar, retiró el pene y lo volvió a mojar con mis flujos que no cesaban de manar. Repitió la operación varias veces, hasta que en un hábil movimiento su glande se deslizó dentro de mí. Me sentí en la gloria, empezó a mover dentro de mí la punta de su aparato con movimientos cortos, y de pronto con una potente embestida su polla entró hasta lo más íntimo de mí ser, parando su interminable penetración el choque de su pubis con mis nalgas. Los ojos se me abrieron al máximo y me corrí directamente con un grito levemente amortiguado por los dedos que David introducía en mi boca.

David nos hizo sentir a Carolina y a mí lo mismo varias veces, con la inestimable ayuda de la boca y dedos de Julián. Cuando David no pudo aguantar más, se puso delante de nosotras, que nos incorporamos chupando a dúo la brillante y enrojecida polla que había dilatado nuestros culos para el resto de nuestros días. La recorrimos con nuestras lenguas, las uníamos sobre el glande, tan grande que daba para las dos. Aumentamos el ritmo presas de la excitación. David arqueó la espalda y con un prolongado grito, derramó un potente chorro de esperma seguido de otras ráfagas de su preciado líquido que cayeron en nuestros cuerpos. Seguimos chupándole el pene hasta que remitió y después Carolina y yo nos besamos uniendo en nuestras bocas lo que salió de la misma fuente.

Julián mientras tanto sobreexcitado por la temperatura de lo ocurrido se había masturbado, Carolina fue hacia él y le agradeció haber participado en la experiencia que acabábamos de pasar. Finalmente se fundieron en un abrazo.

Durante el resto de las vacaciones se presentaron nuevas y excitantes situaciones, que con la ayuda de mis amigos pudimos ocultar a Luis. No creo que éste se diese cuenta de nada, si lo hubiese hecho, por sus ideas no lo hubiera permitido.

¿Qué te ha parecido el relato?