La acampada en la playa

La acampada en la playa

Desde hacía bastante tiempo, esta planeando irme de acampada con mis amigas;

Había un lugar, una playa escondida, que siempre me había llamado la atención, había ido varias veces a bañarme con mis primos, pero nunca a dormir.

Días antes de semana santa, hablé con mis dos mejores amigas (Patricia y María), y les comenté que en los días de semana santa quería irme de acampada a aquella playa que tanto me gustaba, ellas aceptaron, y se unieron varias amigas más, y el hermano de maría y sus colegas, que además no vendrían nada mal, puesta la situación, y cabe decir, que el hermanito no estaba nada, pero que nada mal, muy moreno y con una sonrisa preciosa, y que más de una vez se me había insinuado.

Mis amigas, estaban algo picadas, decían que todos iban a ir a por mi… hombre, no es que siempre ocurra así, pero a los hombres, les llamo bastante la atención, a pesar de que tengo 19 años, parezco mucho más mujer, tengo un culo bien redondito y respingón, y unos pechos que, aunque no destaquen por su volumen, están muy bien puestos, pero parece ser, que mi cuerpo, no es la prioridad, más bien es mi cara, tengo unos rasgos bastantes exóticos y atractivos.

Bueno, volviendo a lo ocurrido, cuando llegamos a la playa, no había nadie, estaba totalmente vacía, quizás se debía al tiempo, estaba algo nublado y con amenaza de llover.

Yo tenía una caseta para tres personas, aunque solo íbamos a dormir María y yo, los chicos, tenían una grande, de unas ocho personas, y mis demás amigas, dormirían en sacos d dormir.

Al llegar la noche, pusimos música y nos pusimos a beber alrededor d una pequeña hoguera,

Era inevitable negarlo, Miguel, el hermano de María no paraba de mirarme, y yo, no muy discreta, no le apartaba la vista y le respondía con una sonrisa, la verdad es que estaba precioso, no tenía camisa y se le veían todos los abdominales bien marcados…

Seguíamos bebiendo sin parar, también me di cuenta, que un colega de Miguel, Jorge, no me quitaba la vista de encima, tampoco era nada feo, sus ojos brillaban con el reflejo del fuego, y me hacía sentir algo intimidada, resultaba algo incómodo, pero dado que era yo, la más cachondilla de mis amigas, la que siempre provocaba, pues les seguí el juego, pero no quería que se hiciesen una idea equivocada de mí, yo era una chica bastante inocente, que no me había acostado más que con mi ex novio, y que nunca había experimentado situaciones mas allá de lo normales…

Me encontraba algo mal, así que lo mejor, pensé, fue en irme a la caseta a descansar:

-Bueno, me encuentro algo mal, creo que me iré a dormir.

-¿Ya?, ¿Tan pronto?- Dijo Miguel con cara de decepción.

-Sí, me encuentro mal, hasta mañana.

Al día siguiente, recibí una llamada de mi madre, me decía que mañana mismo, tenía que irme de allí y regresar a la ciudad porque me habían dado hora para un famoso y ocupado oftalmólogo, al principio me cabreé, había planeado todo, tan solo para estar dos días, pero no podía hacer nada más, solo disfrutar del último día a tope.

Al llegar la noche, decidimos bañarnos, el tiempo estaba mejor, y la luna más grande que nunca, siempre me ha excitado bastante bañarme por la noche en una playa…

La música sonaba y estábamos algo bebidos, pero por lo menos yo,estaba muy consciente de lo que hacia, el agua estaba bastante fría pero la situación era bastante excitante, me alejé algo del grupo, y empecé a nadar, hasta que me detuve, hacía pié perfectamente, entonces sentí algo que me agarraba por la cintura, me giré rápidamente y pude observar que era Miguel, su sonrisa me hacía sentir muy especial, me acerqué a él, y no pude resistirme a besarle, nos besamos apasionadamente, y sentí que sus manos recorrían mi cuerpo lentamente, hasta que metió una de sus manos dentro de mi parte inferior del bikini:

-Ey Miguel, no vallas tan rápido, me he dejado llevar por la situación, mejor que lo dejemos.

La verdad, es que no sé muy bien pq le dije, eso, estábamos los dos y nos gustábamos, pero todavía quería a mi exnovio, no podía dejar de pensar en el, y además cualquiera de mis amigas podía presenciar algo, en especial patricia, que estaba enamorada de Miguel desde hace mucho tiempo, y no me lo perdonaría

-Déjate de tonterías, llevas todos estos días calentándome la polla, y ahora no te hagas la dura.

Me cogió con fuerza y me acercó aún más a él.

Me apartó bruscamente el bikini, y empezó a frotarme el clítoris suavemente, la verdad, que eso me llenó de placer, pero le dije que se estuviese quieto, pero no me hacía caso, cada vez iba más rápido, todo resultaba muy excitante, mi coño cada vez estaba más húmedo, y yo, cada vez gemía más de placer y olvidaba mis súplicas para que me dejase en paz.

Pude mirar hacia mi derecha, el grupo ya había salido del agua, y los podía ver a lo lejos bailando en la arena…

Mi coño estaba a punto de explotar, me sentía algo confusa, pero realmente estaba gozando, le bajé el bañador y empecé a tocarle la polla, que ya estaba en vías d erección, la tenia bastante gorda.

-Vamos a la orilla putita.- Me dijo él.

M e acostó en la arena, y me abrió de patas, acercó su boca, y empezó a chuparme el coño, iba a reventar¡¡ no podía más, estaba gozando, le dije que parara, que ahora me tocaba a mi.

Se tendió en la arena, y empecé a chupársela, era bastante gorda, tanto, que me costaba abrir la boca, se la chupaba una y otra vez, su capullo rosa, estaba a punto de estallar, me dijo que m pusiese encima de el, para hacer un 69, jamás lo había hecho, y me resultaba bastante excitante, mientras me chupaba mi coño húmedo e hinchado, yo le chupaba su gran polla.

-Para, antes de correrme, quiero follarte como a una puta.- Me dijo.

Le ofrecí mi coño, y metió su polla, hasta el fondo, yo brincaba con una guarra, y no paraba de gemir y gritar, él por su parte, no hacía más que insultarme y decirme que era una guarra, y una puta, y que quería reventar en mi coño, hasta que se corrió, soltó una gran cantidad de semen, y al notarlo, mi coño reventó, estaba disfrutando al máximo, pero de repente, sentí que alguien acariciaba mis tetas, me giré, era Jorge, al parecer estaba muy cachondo, seguramente, lo habría presenciado todo, seguía tocándome, miré a Miguel y una sonrisa picarona se reflejaba en su rostro:

-Jorge, que coño haces aquí¡¡, dije entrecortadamente, debido al placer ke sentía, la polla de Miguel seguía dentro d mi.- Lárgate de aquí, deja de tocarme¡¡¡

-No zorrita, yo también quiero follarte hasta reventar.

Jorge me levantó, y me tiró a la arena, abrió mis piernas, y empezó a chuparme el coño, que ya estaba muy mojado, me metió dos dedos y empezó a decirme que estaba muy buena, y que me dejara follar.

Yo insistí un poco, pero no podía hacer nada, supuse que los demás ya estarían durmiendo, y vista mi impotencia, me dejé.

-Vale, folladme como a una puta, quiero reventar de placer.

-Así me gusta, ahora ponte de cuatro patas, vas a saber lo que es follarte por el culo.

Enseguida, poseída por el placer y sin saber muy bien lo que hacía me puse a cuatro patas, Jorge, se bajó el bañador y pude ver claramente su polla, estaba muy tiesa y muy dura, empezó a encularme, joder como me gustaba, al mismo tiempo Miguel, empezó a follarme por el coño, resultaba muy placentero, me estaban follando por el coño y por el culo a la vez¡¡ yo gritaba de placer, a la vez que Jorge me daba nalgadas en el culo, y eso m hacia poner más caliente, sentí que los dos se corrieron dentro de mi, era alucinante, yo estaba gozando, el coño me dolía de tanto placer, inmediatamente, sacaron sus pollas, jorge me la puso en la boca y empecé a chupársela ansiosamente, mientras que Miguel me hacía un dedo, dios como estaba disfrutando, nunca había llegado a esos extremos de placer, cada vez gemía más:

-No paren, voy a reventar, mi coño quiere más, dije.

Nunca pensé, que esas palabras fuesen a salir de mi boca, pero en ese momento, lo único que deseaba era llegar a la cima de la excitación.

De repente, oí que nos llamaban, me levante rápidamente, y cogí el bikini que estaba más abajo, me lo puse, y ellos hicieron o mismo, al llegar a donde estaban todos, aun temblorosa y con el coño ardiendo, les dije a los demás que habíamos ido hasta los diques, y que desde allí, todo se veía muy bonito.

Al parecer se lo creyeron, m despedí y m fui a acostar.

Sólo han pasado varios meses de esto, pero aún, cuando me masturbo pienso en lo que pasó, y no me arrepiento.

De vez en cuando veo a Miguel, y nos saludamos como si nada de aquello hubiese pasado, sólo una vez me susurró al oído, que aquello se repetiría, y yo le respondí con una sonrisa…, claro que se repetirá…

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