A la luz de una hoguera bebían, calentaban el ambiente y en ropa interior jugaban a pasar unas pruebas muy excitantes

Hola de nuevo, después de los tres relatos de «El Tanga», me dispongo a relatarles las vacaciones que hemos pasado mis dos amigos Juan y Alberto, yo y nuestra chica Vanesa.

Todo comenzó cuando decidimos irnos de acampada a un camping por la zona de Burgos. El camping estaba cerca de un lago y como era ya Septiembre no estaba muy lleno. Al llegar pusimos nuestra tienda cerca de la de una pareja. Además había otro grupo de chicos con tres tiendas de campaña. En total eran trece chicos.

La primera noche todo fue normal (al menos para nosotros), follamos los tres con Vanesa y terminamos sobre sus braguitas las cuales utilizo para dormir. A ella le encantaba esto. Disfrutaba sintiendo nuestro semen en contacto con su rajita durante toda la noche.

El día siguiente amaneció lloviendo, la tienda estaba calada y decidimos ir hacia el bar. Cogimos algo de ropa para ponernos después de ducharnos y nos dirigimos allí. Desayunamos y seguido fuimos a ducharnos. Ya en el vestuario nos secamos y nos vestimos. Vanesa se puso un top blanco y un sujetador de encaje que se marcaba entero a través del top. Debajo se colocó una tanguita. Al ponerse esta, se dio cuenta que sus vellos púbicos ya estaban demasiado largos y se veían por los lados de la braguita por lo que decidió que era un buen momento para rasurarse.

Como ya sabéis, Vanesa nos obligaba a depilarnos a los tres y en ese momento nos hizo enseñarle nuestra entrepierna. Al vernos hizo una mueca de desaprobación lo cual era clara señal de que a nosotros también nos tocaba. Así pues cogió espuma y una cuchilla y uno tras otro nos dejó limpios para después hacer lo mismo con su chocho. Cuando hubo terminado comprobó como ahora no había ningún pelo que asomara y sobre su tanga se vistió unos pantaloncitos de tipo ciclista. Nosotros nos pusimos también nuestros tangas y el resto de ropa y salimos hacia el bar.

Como el día no mejoraba nos quedamos allí toda la mañana y entablamos amistad con el resto de campistas que también se habían refugiado en el bar. Nos pasamos el día jugando a cartas y charlando e hicimos buenas migas con ellos. Los chicos eran todos muy majos y la pareja pronto tomó también confianza. Incluso los dueños del bar se sentaron con nosotros dado que no había nada que hacer.

Así pasó otro día. Por la noche tuvimos nuestra ración de sexo y dormimos hasta el día siguiente que amaneció soleado. Desde primera hora fuimos al lago a disfrutar del sol y del agua. Nuestra Vanesa aprovechó la ocasión para estrenar un nuevo bikini que la verdad dejaba poco a la imaginación. Era amarillo, el sujetador se componía de un fino hilo que unía dos pequeños trozos de tela que apenas podían contener dentro de sí sus tetas y la braguita aunque no era tanga eran muy estrecha y a nada que anduviera se le metía por el culo. Nosotros llevábamos unos bañadores que ella nos había comprado, sin consultarnos claro.

Eran de tipo slip y de una talla menos como a ella le gustaban. La verdad es que nos quedaban bastante apretados y apenas podían contener nuestros huevos. Estábamos los cuatro tomando el sol y llegó la pareja de la tienda de al lado. Al vernos nos saludaron y al ver nuestra vestimenta sé que quedaron un poco parados. Les vimos como hablaban entre ellos seguramente de nuestros bañadores. No nos quitaban ojo. Un poco más tarde llegó el grupo de chicos. Su reacción fue parecida. Nos miraban y comentaban y algunos se reían.

A nosotros nos estaba dando un poco de vergüenza pero a Vanesa se le notaba como disfrutaba exhibiéndose. Se daba la vuelta sobre la toalla dejándose un pecho al descubierto y luego nos miraba para ver como nuestros paquetes crecían. Lo pasábamos mal para mantener nuestro paquete dentro del mini bañador pero ella estaba feliz.

A media mañana se acercaron los chicos y nos dijeron a ver si queríamos jugar un partido de fútbol con ellos. Vanesa enseguida acepto y nosotros también. Íbamos a ponernos los pantalones cortos cuando ella se acercó y nos pidió que jugáramos en bañador. Nosotros no queríamos pero ella acabó convenciéndonos amenazando con dejarnos sin nuestro folleteo nocturno.

Empezamos a jugar y la verdad es que era un poco incómodo. A nada que corrías el bañador se metía por el culo o dejaba escapar un huevo. A Alberto se le salió el paquete entero en un forcejeo. Los chicos ni se lo creían aunque se dedicaban más que nada a mirar a Vanesa que estaba más tiempo en bolas colocándose el bañador, que jugando. El partido acabó y nos dejó a todos bastante calientillos. 

Ya en las duchas nos aseamos y nos vestimos. Nosotros nos pusimos nuestras tangas (ya que no teníamos otra cosa) y aquí fue donde los chicos ya no se aguantaron más. Uno de ellos se decidió y nos preguntó que a ver si éramos gays.

Nosotros le contestamos que éramos bisexuales y que lo de los tangas y los bañadores era cosa de Vanesa aunque a nosotros nos gustaban. Ellos comenzaron a perder la vergüenza y a hacer preguntas. Les contamos nuestras aventuras e incluso les dejamos un tanga para que lo probaran. Este pasó por las manos de todos y algunos se lo probaron entre risas.

Ya por la noche hicimos una hoguera y nos reunimos todos. Habíamos comprado unas bebidas y conforme avanzaba la noche el alcohol comenzó a hacer efecto y la conversación se fue haciendo más caliente. Sin saber por qué acabamos hablando de nuestras historias y fantasías y todos escuchaban sin pestañear. Al terminar se notaba que la gente estaba bastante caliente.

Entonces Vanesa propuso que jugáramos a las cartas y el que perdiera podía elegir entre una prueba o una prenda. Todos accedieron entusiasmados y comenzamos jugar. Al principio todos elegían prenda y poco a poco todos se fueron quedando ligeritos de ropa. Había varios chicos en calzoncillos. Tania, que era la otra chica, se había quedado en tanga y sujetador y a partir de aquí empezaron a pedir pruebas. La encargada de las pruebas era Vanesa que tenía mucha imaginación para estas cosas.

Al principio las pruebas eran sencillas pero la cosa empezó a ponerse caliente. Un chico que ya había perdido tres veces y que se resistía a perder su slip fue el primer objetivo de Vanesa. Su prueba consistía en ir a nuestra tienda coger uno de nuestros bañadores e ir con él al bar a pedir una cerveza. El chico se resistía pero con la presión del grupo accedió. Se metió en nuestra tienda y al rato salió con un bañador puesto. Le vimos entrar al bar y al rato salió con la cerveza y con la cara roja de vergüenza aunque lo que más nos llamó la atención fue comprobar la erección que tenía que hacía que su polla se saliera por el bañador. Tapándose como pudo se sentó y seguimos jugando. Tania perdió su ropa interior y tuvo que hacerle una mamada en público a su novio. Otro chico tuvo que ir al bar sentarse en una mesa y hacerse una paja sin que le vieran, otros tuvieron que vestirse con la ropa de Vanesa (tanga, top y short ajustadísimos) y llevarla puesta dos días más, otros se dejaron depilar el pubis por Vanesa, hubo stripteases y muchas más cosas aunque el plato fuerte llegó cuando Vanesa perdió por quinta vez después de que ya estuviera desnuda.

Todos decidimos que era necesario que pasara por una prueba especial. Nos juntamos en un círculo y pensamos. Hubo muchas ideas pero la que se llevó la palma fue la prueba del bocadillo. La prueba consistía en que Vanesa debía mamar la verga a todos los chicos hasta hacerles correrse en una rebanada de pan, para acto seguido comerse la rebanada y todo ello en un tiempo de media hora o sino debería someterse a una nueva prueba. Vanesa tuvo que aceptar y enseguida todos nos colocamos alrededor de ella, incluso Tania que también quería su ración de lengua. Partimos un trozo de pan y se lo dimos y pusimos un cronómetro en marcha. Vanesa empezó a mamar pollas a toda leche. Las cogía con la mano y las agitaba rápidamente a la vez que las comía como una posesa.

Nosotros tratábamos de aguantar para poder ponerle una nueva prueba. Cuando uno se le resistía pasaba al siguiente y mientras iba recogiendo el semen en su rebanada. Llevábamos 25 minutos y aun le quedaban tres, Alberto, un chico y yo. Tenía ya la mandíbula hecha polvo y las corridas ya tapaban por completo la rebanada. Al final no pudo acabar en el tiempo ya que yo aguante sin correrme. Allí estaba Vanesa cansada de chupar pollas y con el bocadillo en la mano. Aún quedaba lo mejor de la prueba, se tomó un respiro y comenzó a dar mordiscos. El semen se resbalaba por su barbilla aunque no rechistó y se lo comió todo rápidamente.

La dejamos descansar mientras pensábamos en la siguiente prueba, sin embargo fue ella la que propuso la idea de la lluvia dorada dada su recién adquirida afición a esta práctica. A todos les pareció bien y nos fuimos hacia la orilla del lago. Vanesa llegó enseguida vestida con una camiseta y unas bragas blancas. Decidimos atarle las manos a un árbol para que no pudiera taparse e hicimos una cola delante de ella. El primer chico cogió su polla y lanzó los primeros chorros sobre la cara de Vanesa que intentaba recibir su premio en la boca.

Así fuimos pasando todos, unos descargaban en su boca y ella cuando la tenía llena lo escupía sobre su cuerpo, otros preferían hacerlo por todo su cuerpo, por su pelo, piernas, etc. Cuando todos hubimos acabado Vanesa estaba pringada de arriba a abajo y su ropa se transparentaba dándole un aspecto de zorrilla viciosa. La desatamos y fue a ducharse. Así acabó la noche y todos nos fuimos a dormir.

Al día siguiente llegó un grupo de chicas al camping. Montaron su tienda y anduvieron por allí durante toda la mañana sin hacernos mucho caso. Veíamos como todo el rato hablaban entre ellas seguramente de nuestro atuendo y de los chicos que andaban por allí vestidos con la ropa de Vanesa por el juego de la otra noche. 

Por la noche volvimos a encender nuestra hoguera y a beber. Al principio las nuevas compañeras no se acercaron, pero al ver la fiesta que teníamos montada se animaron.

Después de mucha bebida decidimos volver al juego de la noche anterior. Les informamos a las nuevas chicas de que iba el juego y ellas aceptaron a la primera. Parecían unas chicas calientes. Como la noche anterior la gente se fue quedando en ropa interior y volvieron de nuevo las pruebas. La primera en perder fue Sandra, una de las nuevas. Era la que más grandes tenía las tetas y Vanesa decidió aprovecharlo así que le mandó que fuera al bar, pidiera algo y se lo dejara caer por encima como por accidente de forma que se le pudieran ver perfectamente ese par de melones que tenía.

Sandra se dirigió hacia el bar e hizo todo tal y como le habíamos dicho. Pidió una cerveza y al cogerla hizo como si se tropezara y la derramó sobre su top. Inmediatamente la tela se empapó y se volvió casi transparente para sorpresa del camarero que se quedó boquiabierto. La chica salió corriendo y volvió con nosotros que estábamos fuera viendo la operación.

Después de este incidente y del de la otra noche los dueños del camping se acercaron a nosotros para ver qué nos traíamos entre manos y cuando llegaron y nos vieron a todos casi desnudos, decidieron unirse a la fiesta. Como prueba inicial Vanesa les ordenó que se desnudaran y que hicieran un 69 hasta que él se corriera en su boca. Lo hicieron muy bien y a todos nos calentó mucho. Seguimos jugando, y al final todas las chicas incluida la del bar acabaron con el chocho rasurado. Los chicos que perdían tenían que ponerse un tanga e ir con él y nada más durante el resto de los días que estuviéramos allí. Al final todos pasamos por esta prueba. Como solo nosotros teníamos tangas, tuvimos que dejárselos a los que no tenían.

Después de un largo rato, estábamos todos en corro, por un lado los chicos vestidos cada uno con sólo la minúscula prenda y por el otro las chicas con lo mismo. Ese sería todo nuestro vestuario hasta el último día que estuviéramos allí.

Como ya no se nos ocurrían más pruebas decidimos cambiar de juego y jugar a otro. El nuevo juego consistía en hacer parejas de chico y chica. Cada chica debía chupar la polla de su pareja hasta hacerle correrse. El primer chico que se corriera y la última chica que terminara con su pareja serían los perdedores y deberían recibir la lluvia del resto de las parejas así como compartir un jugoso cocktail hecho a base de Ron y de las corridas que cada chica depositaría en una copa después de recibirlas en su boca. Como no había chicas suficientes se hicieron dos parejas chico-chico, yo me puse con un chico y Alberto con otro. Al principio no querían pero logramos convencerles.

Cuando se dio la salida cada pareja apartó a un lado el tanga de su compañero y empezó la carrera. Los chicos se esforzaban por no correrse y las chicas chupaban como putas para conseguir la descarga de su chico. Después de un buen rato apareció el primer perdedor. Era el novio de Tania, al que Vanesa le había hecho un trabajo de profesional, que no pudo evitar llenar la boca de nuestra chica con su blanco semen. Vanesa recogió todo en su boca y seguido lo escupió en el vaso que serviría de premio final. Poco a poco los chicos comenzaron a correrse. El vaso se llenaba por momentos con semen mezclado con saliva.

Al final quedó una de las chicas (la que se la chupaba a Juan) que no pudo conseguir su objetivo y quedó como segunda perdedora. Juan se acercó al vaso y se hizo una paja en él, luego cogió otro y repartió el semen a partes iguales en los dos vasos y los relleno con Ron. Luego cogió una cucharilla y los removió llevándolos a una de las mesas del bar. Allí llevamos a José y a Estibaliz, los sentamos y nos reunimos a su alrededor para ver cómo degustaban el sabroso cubata. Tardaron un rato en decidirse. José fue el primero, cogió el vaso y sin pensarlo dos veces se lo bebió.

Estibaliz después empezó con el suyo y poco a poco lo fue bebiendo aunque parte se le derramaba por la comisura de los labios. Aún quedaba la segunda parte de la prueba. Como habíamos hecho el día anterior atamos las manos de los chicos a sus espaldas y luego a un palo que clavamos en el suelo para que no pudieran retirarse. Uno tras otro empezamos a largar chorros sobre la pareja que aunque al principio hacían ascos cuando se acostumbraron comenzaron a recibir el pis en sus bocas con gusto. Los chicos nos centramos más en Sandra y las chicas en José.

Todos habíamos estado toda la noche aguantando y debido a las bebidas hicimos unas meadas de campeonato. Cuando terminamos soltamos a los chicos y estos fueron a ducharse pero cuál fue su sorpresa cuando se dieron cuenta de que habían cortado el agua. Tuvieron que ir al lago a bañarse y el resto les acompañamos. Allí en el agua se montó una gran orgía. Todos follamos con todos y corrieron ríos de semen.

Así pasamos el resto de los días que estuvimos allí. Todo el día en tanga, follando por todos lados, bebiendo semen y recibiendo meadas… EL PARAÍSO

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