Natalya II

Al otro día de nuestro candente encuentro me reuní con Natalya, en toda la noche casi no paré de gozarme mi cosita recordando todas esas deliciosas sensaciones con mi dulce Natalya.

Al llegar casi al final de su rutina ella me dirigió una gran sonrisa, casi podría decir que de sus ojos salían chispas al verme.

Ya que estuvo completamente libre de su trabajo, se acercó a mí y me dijo que nos iríamos a una playa solitaria, esta era una donde se acostumbra ir a mirar la puesta de sol.

Ya que estábamos esperando el transporte que nos llevaría hasta nuestro destino, me dijo Natalya que esperáramos, en cuestión de minutos yo conocía la sorpresa, se nos unió otra chica, compañera de trabajo de Natalya, yo la había visto y también era muy excitante, su nombre era Amalia.

Mis ojos brillaban al darme cuenta de todas las posibilidades que nos envolvían estando tres chicas juntas.

Después de las acostumbradas presentaciones abordamos el camión que nos llevaría hasta ese paraíso sensual y erótico.

Mas tarde, ya nos encontrábamos en esa playa, para no ser descubiertas tan fácilmente, nos alejamos un poco más de donde nos había dejado el camión.

Una vez que estábamos situadas en nuestro pequeño rincón de futuro placer, todas nos decidimos por un fresco chapuzón, Tanto Amalia como Natalya llevaban aun puesto su uniforme de trabajo, este se trataba de una playera roja con vivos blancos y una minifalda con la misma combinación, debajo llevaban solo su traje de baño de dos piezas, eran una fantasía verlas vestidas de esta excitante manera.

Como tres eróticas ninfetas nos dirigimos hacia el agua, después del clásico acostumbramiento del agua fría sobre nuestros cuerpos, ya nos zambullíamos con naturalidad. Comenzamos un juego de perseguirnos una a las otras y al momento de atraparlas las zambullíamos.

En nuestros forcejeos no faltaban los momentos en que quedaban afuera un par de firmes senos, o alguna con la parte de abajo del bikini hasta las rodillas, como Amalia era más alta que nosotras ella nos atrapaba con bastante facilidad, así que decidimos unir fuerzas Natalya y yo, la alcanzamos e intentamos sumergirla, Natalya para realizar nuestro cometido tomo a Amalia de la cintura, con lo cual al quererse zafar de esto Amalia agitó su cuerpo y escuchamos un -¡rasgh!-, con lo cual Amalia quedó con sólo una tira de pequeña tela alrededor de su cintura, todas reíamos sin parar.

Amalia buscando vengarse de Natalya salió en su búsqueda, la atrapo y la sumergió, casi al instante la cara de Amalia cambió, al aclararse un poco el agua pude vislumbrar como la cara de Natalya estaba sobre la entrepierna de Amalia, me imaginé que le estaba aplicando esa deliciosa boca que ya había conocido la tarde anterior.

Después de unos instantes salió Natalya para recuperar la respiración y comprobar la cara de satisfacción de Amalia. Al instante sus bocas se encontraron para darse todo el placer que ellas seguramente se daban todas las noches.

Salimos las tres fuera del agua, a mi me llevaban en medio de ellas y cada una me daba a probar su deliciosa lengua, no podría decir cual me gustaba mas, cada una tenía su estilo propio de excitar.

Colocando nuestras toallas nos dispusimos a disfrutar de este candente encuentro.

Amalia recostó a Natalya de espaldas, y haciendo a un lado el puente de su bikini se dispuso a saborear esa vulva ardiente; yo por mi parte me disponía a conocer el sabor de Amalia cuando ella me pidió que le diera mis cálidos labios a su experta boca de Natalya.

Yo estaba con mis piernas a los lados de la cara de Natalya, sentía cuanto había extrañado esa rica boca sobre la entrada de mi vagina, mientras Amalia se daba gusto y le daba gusto a Natalya con su lengua y sus labios, yo me incliné sobre Natalya para comenzar a acariciar los pezones de esta cuando sentí como su lengua hurgaba entre los pliegues de mi esfínter, mientras sus dedos tiraban de mis labios vaginales.

Amalia estaba con tres dedos dentro de la vagina de Natalya mientras su lengua pasaba una y otra ves por su clit, de vez en vez su lengua se metía entre las nalgas para llegar hasta ese apretado agujerito, su boca también se hacía cargo de el clit de Natalya.

Así estábamos cuando Natalya no aguantó mas y comenzó a tener su orgasmo, propiciado de la mejor manera gracias a las caricias expertas de Amalia; conforme esta se iba acercando a su orgasmo incrementaba la intensidad de sus caricias en mi. Casi al instante de que ella tenía su orgasmo me llegaba el mío, era riquísimo estar disfrutando a la par de esta chica tan excitante.

Ya para cuando nos recuperamos un poco de nuestra reciente llegada al clímax, casi violamos literalmente a Amalia, entre las dos íbamos a hacer que ella gozara también.

Amalia es como ya lo había dicho mas alta que nosotras, sus pechos son también pequeños pero con esa forma redonda que me gusta, sus piernas y nalgas son mas gruesas pero con esa figura tan excitante.

Natalya metió su cara por debajo de su entrepierna de Amalia, quien estaba boca abajo, mientras que yo me encargaba de sus redondas nalgas las cuales levantaba aun más para poder disfrutar mejor de mis caricias.

Natalya estaba con su boca pegada al clit de Amalia chupeteándolo y mordisqueándolo suavemente, mientras yo me daba gusto pasando mi lengua por entre sus redondas nalgas, mi lengua se detenía en su anillito para lamerlo en suaves círculos, a la vez que Amalia con una mano sostenía su cuerpo la otra pasaba sobre sus pechos acariciándolos.

Amalia estaba tan excitada que en cuestión de segundos le llegaba su orgasmo, mientras ella levantaba su trasero para mis caricias Natalya le aplicaba los favores de su boca, su cuerpo se contoneaba aún más hasta que quedó quieto unos instantes para después dar rienda suelta a su orgasmo. Cuando su orgasmo comenzaba yo deslicé un par de dedos profundamente dentro de su vagina, con lo que comenzaron a sucederse un orgasmo tras otro, mis dedos sentían como sus músculos vaginales se contraían y me apretaban cada vez mas mis dedos que se agitaban dentro de ella, empapándolos aún más.

Amalia se dejó caer sobre el suelo para poder recuperarse de nuevo. Mientras que Natalya y yo nos dábamos lengua y nos acariciábamos en un sensual abrazo.

La excitación nos tenía presas a las tres, intentamos un juego erótico, mientras dos de nosotras se sentaban con las piernas abiertas la tercera pasaba de una vulva a la otra, el juego era ver quien lograba un orgasmo doble, nos tocó a Amalia y a mí recibir la lengua de Natalya, quien pasaba de una entrepierna a la otra.

Mas tarde era mi turno, yo pasaba de la vulva de Natalya al clit de Amalia, ellas mientras tanto se dedicaban caricias en sus pechos y besos sensuales y profundos. El turno de Amalia llegó y ahora nos tocó a Natalya a mí recibir su experta lengua entre nuestros ardientes sexos.

Era fantástico el estar recibiendo estas caricias de dos personas tan diferentes pero que cada una tenía lo suyo.

Cuando le tocó otra vez a Natalya aplicarnos su lengua fue que Amalia y yo tuvimos un orgasmo de campeonato, mientras Natalya pasaba una y otra ves su lengua por nuestros clitoris, sus dedos se metían profundamente dentro de nosotras.

Amalia me daba su lengua la cual yo chupeteaba con placer cuando comenzamos a levantar nuestras caderas para salir al encuentro de los expertos dedos de Natalya, nos quedamos desfallecidas cuando ya nuestro reciente orgasmo terminaba, era tiempo de hacer que Natalya recibiera estos placeres también.

Nos incorporamos y atrajimos a Natalya hacia nosotras, estando ella en cuclillas, nuestros dedos pasaban sobre sus labios y se metían entre su vulva, entraban y salían los de Amalia para dejar entrar los míos, así alternábamos esta deliciosa penetración, mientras que con nuestros dedos libres masajeábamos sus pezones, mientras tres lenguas se juntaban en un sensacional beso lleno de caricias, así, Natalya recibió un orgasmo más que se sumó a la cuenta de ellos, en realidad ya no sabíamos cuantos llevábamos esa tarde.

Nos recostamos un poco, esto sólo sirvió para elevar aún más nuestra creciente temperatura, pues no dejábamos de darnos toques en nuestras sensibles partes, nuestros dedos se hundían entre las piernas de las otras y pellizcaban los pezones que tuvieran al alcance.

Para terminar esa tarde de fantástico placer decidimos intentar un orgasmo triple. Nos colocamos de lado, formando una cadena erótica. Cada una le daba a probar su ardiente cosita a la otra, yo dejaba que su lengua de Amalia estuviera sobre mis mojados labios, mientras que Ella le daba sus labios a Natalya, a quien yo chupeteaba con gran placer.

Esa imagen era digna de captarse con la lente del más prestigiado fotógrafo, a la par que dábamos un sinfín de caricias eran las mismas que recibíamos, cada una tenía la cara de otra entre sus piernas, estábamos al borde del clímax cuando sentí como su fino dedo de Amalia traspasaba mi delicado anito, yo lo intuí que era lo que ella quería disfrutar, así que yo le dejé sentir mi dedo a Natalya en su rico anillito, en cuestión de segundos pude escuchar como salía un gemido ronquito de la garganta de Amalia, al recibir ese dedo de Natalya.

Todo lo que teníamos que hacer era sincronizar nuestros placeres, para poder tener ese orgasmo triple, cuando creí conveniente que estábamos al borde del clímax, mis labios tomaron el erecto clit de Natalya, para en un momento más sentir como el mío era chupeteado por la boca de Amalia.

Las sensaciones se hicieron más intensas y nuestras pelvis se agitaban cada vez más, no se quien comenzó primero, pero casi lo logramos nuestros orgasmos comenzaron a fluir, con cada ves mas intensidad, con nuestras bocas pegadas al clit de nuestra compañera y ese dedo travieso deslizándose una y otra vez dentro de nuestro anillito que cada vez lo apretaba más como para no dejarlo salir.

Terminamos con nuestra cara empapada de los jugos de cada una de nosotras. Fue fantástico el estar con estas dos chicas tan excitantes y creativas para las lides del amor.

Nos incorporamos para que una vez más nuestras lenguas se fundieran en un excitante beso, se movían de lado a lado para disfrutar de las otras dos, mezclando toda esa cantidad de sabores, los propios y los de las otras dos chicas.

Así nos sorprendió la puesta del sol, a lo lejos podíamos ver a una gran cantidad de personas dispuestas para ver el maravilloso espectáculo, y nosotras podíamos verlos aun mejor después de nuestra reciente entrega.

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