Capítulo 2

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La noche antes del cumpleaños

Jueves 12 de marzo de 2020, 20:03 hs.

El departamento ya se había quedado en silencio después del almuerzo. Las milanesas con puré estaban frías en la heladera, el Fernet casi terminándose, y el olor a fritura todavía flotaba en el aire. La televisión seguía encendida con el volumen bajo: el noticiero repetía imágenes de gente con barbijos en Milán, hospitales saturados, y el locutor hablando de “posibles medidas en Argentina para los próximos días”. Nadie le prestaba atención. No todavía.

Agostina se paró en la puerta con la mochila al hombro y el pelo corto revuelto por el viento que entraba por el balcón abierto. Llevaba el mismo top gris ajustado de la tarde y jeans rotos que marcaban su culo pronunciado. Miró a Camila y Demian, que estaban recogiendo la mesa.

Agostina: “Bueno, me voy antes de que me echen a patadas. Mañana vuelvo temprano para ayudar con la torta y las decoraciones. Florella va a saltar de alegria cuando vea el cartel de ‘Feliz 18’ que compré.”

Camila: “Dale vení a la hora que quieras, Agos. Y traé más Fernet, que Nessa se va a acabar el nuestro en cinco minutos.”

Agostina se rió y se acercó a Camila. Le dio un beso en la mejilla, pero se quedó un segundo más de lo necesario con los labios rozando la piel. Luego miró a Demian.

Agostina: “¿Me llevás, Demi? Mi vieja me mata si llego en bondi a esta hora.”

Demian se limpió las manos en un trapo y agarró las llaves del auto.

Demian: “Dale. Vamos.”

Camila los miró desde la cocina, con una sonrisa y le dijo que manejara con cuidado.

En el ascensor, el silencio era espeso. Agostina se apoyó en la pared, cruzando los brazos debajo de los senos para levantarlos un poco. Demian la miró de reojo. Ella lo notó y sonrió de lado.

Agostina: “¿Qué? ¿Te molesta que me vaya?”

Demian: “Me molesta que te vayas siempre que llega la noche y las cosas se empiezan a poner buenas.”

Agostina se acercó un paso. El ascensor era pequeño. Sus cuerpos casi se tocaban.

Agostina: “Buenas para vos o para Camila?”

Demian: “Para los tres.”

Las puertas se abrieron en el garaje. Caminaron hasta el auto en silencio. Demian abrió la puerta del copiloto para ella. Agostina se subió, pero antes de cerrar la puerta, le agarró la mano y tiró de él hacia abajo. Demian se inclinó sobre el asiento.

Agostina: “Subí un segundo.”

Demian rodeó el auto y se sentó al volante. No arrancó todavía. Agostina se giró hacia él, pierna sobre el asiento, rodilla rozando su muslo.

Agostina: “Sabés que mañana vas a estar rodeado de minas buenas. Camila, yo, Mara, Florella con sus 18 recién cumplidos, Nessa que sigue rompiendo todo a los 50… Y vos con esa barba y esa pinta de malo que te sale natural.”

Demian la miró fijo. Su mano fue a la pierna de ella, palma abierta sobre el jean y con la otra tomo su cuello de manera firme y sutil.

Demian: “¿Y?”

Agostina: “Quiero que llegues a mañana con las bolas llenas… pero también quiero que pienses en mí toda la noche.”

Bajó la mano y la apoyó en el bulto de Demian por encima del pantalón. No apretó fuerte. Solo dejó la palma ahí, sintiendo cómo crecía debajo de la tela. Demian respiró hondo.

Demian: “Agos…”

Agostina: “Shhh. No digas nada.”

Se inclinó y lo besó. Fue un beso lento, profundo, lengua buscando lengua. Mientras lo besaba, su mano empezó a frotar despacio, arriba y abajo, sintiendo como todo su miembro se endurecía dentro del pantalón. Demian gruñó bajito. Su mano subió por el muslo de ella, metiéndose debajo del top, rozando la piel del abdomen plano, subiendo hasta el borde del corpiño.

Agostina se separó un segundo, jadeando.

Agostina: “Quiero que me desees tanto que mañana, cuando me veas con el vestido corto que me voy a poner, se te pare al instante.”

Volvió a besarlo, más fuerte. Su mano ahora apretaba el miembro por encima del pantalón, sintiendo cada vena, cada pulso. Demian le agarró la nuca y la apretó contra él, dominando el beso. Su otra mano se metió por debajo del corpiño, sus dedos buscaron la dureza de sus pezones y ahí se quedaron.

Demian: “Si seguís así, no llegás a tu casa.”

Agostina: “No quiero llegar… todavía.”

Pero se separó de golpe, respirando agitada. Le dio un último beso rápido en la comisura de la boca.

Agostina: “Andá. Llevame. Pero pensá en mí toda la noche. Y cuando vuelvas con Camila… descargate bien. Porque mañana voy a querer verte así… duro por mí.”

Demian arrancó el auto. El trayecto hasta la casa de la madre de Agostina fue un infierno silencioso. Ella seguía rozando su pierna con la mano, subiendo y bajando despacio, sin llegar a más. Él conducía con la mandíbula apretada, el miembro dolorosamente duro contra el pantalón.

Cuando llegaron, Agostina se bajó, pero antes de cerrar la puerta se inclinó y le susurró al oído.

Agostina: “Mañana te veo, Demi. Y cuando me mires… vas a recordar lo mucho que deseo tu pija.”

Cerró la puerta y se fue caminando hacia el edificio, contoneando su culo, sin mirar atrás.

Demian se quedó un segundo con la cabeza apoyada en el volante, respirando profundo ¿Que acababa de suceder? Agostina lo deseaba y el a ella, no dejaba de pensar en ese culo, suspiro y luego arrancó de vuelta al departamento.

El departamento estaba en penumbras. Solo la luz cálida de una lámpara en el living y música suave de fondo: “Wicked Game” de Chris Isaak. Camila lo esperaba sentada en el sillón con las piernas cruzadas, un vestido negro corto de encaje que apenas le cubría los muslos. Debajo, lencería roja: corpiño que levantaba sus senos grandes y una tanga que hacía juego. En la mesa baja: una botella de whisky Johnnie Walker Blue Label, dos vasos con hielo, y un plato con empanadas de carne recién horneadas.

Camila: “Llegaste. ¿Cómo estuvo el viaje?”

Demian cerró la puerta y se acercó despacio.

Demian: “Agos me volvió loco. Como siempre, le encanta hablar de videojuegos y comics lo cual no me molesta, pero ya sabes siempre discutimos por quién es el mejor héroe de la saga.”

Camila sonrió, la idea de que su mejor amiga se llevase bien con su novio le encantaba aunque a veces los notaba en demasiada confianza pero no era algo que le preocupara mucho.

Camila: “Lo sé. Por eso te preparé esto. Mañana vas a estar rodeado de minas. Quiero que llegues con las bolas vacías… o al menos bien descargadas.”

Se levantó y se acercó. Le dio un beso lento con esa lengua juguetona. Sus manos bajaron al pantalón de Demian, sintiendo la erección que todavía no había bajado.

Camila: “Dios… está durísimo.”

Lo llevó al sillón. Lo sentó. Se arrodilló entre sus piernas, le bajó el pantalón y los boxers. El miembro saltó libre: 22 cm grueso, venoso, el glande rojo e hinchada, goteaba líquido preseminal como invitándola a tomárselo.

Camila: “Mirá esto… es todo mio.”

Lo tomó con las dos manos y empezó a lamer desde la base hasta la punta. Demian gruñó, tomo con la mano su pelo.

Demian: “Cometelo todo amor. Fuerte.”

Camila obedeció. Se lo metió en la boca,sus labios se estiraban y apretaban alrededor del grosor de su amo. Bajó hasta la mitad la saliva chorreaba por la comisura de sus labios. Subió y bajó, mientras su mano masturbaba la base de esa verga, que no le entraba en la boca completa, mientras la lengua giraba alrededor de la cabeza. Demian empujaba las caderas despacio, cogiendole la boca con control.

Demian: “Así… sos mí putita linda.”

Camila gimió alrededor del miembro. Sacó la boca un segundo.

Camila: “Quiero que me llenes la boca primero… después me cogés como quieras.”

Volvió a chupar, más rápido. Demian le agarró la cabeza con las dos manos y empezó a cogerle la boca con ritmo. Camila se dejó, sus ojos lagrimeaban, pero disfrutaba cada centímetro.

Cuando sintió que estaba cerca, Demian la levantó.

Demian: “No. Quiero cogerte.”

La tiró en el sillón boca arriba. Le arrancó el vestido y la tanga. Camila quedó en corpiño rojo, con sus piernas abiertas. Su concha ya estaba empapada y clamaba a gritos por esa verga

Camila: “Cogeme amor. Llename.”

Demian se posicionó entre sus piernas. Rozó la cabeza contra los labios húmedos y entró de una sola embestida. Los 22 cm la llenaron completa. Camila gritó de placer.

Camila: “¡Ahhh! Sí… todo adentro.”

Demian empezó a bombear fuerte, profundo y dominante, con las manos en sus caderas, tiraba de ella a cada embestida. Sus bolas golpeaban contra el culo de Camila.

Demian: “Te gusta mi pija, ¿no? Te encanta que te esté cogiendo duro.”

Camila: “Sí… me encanta… cógeme más fuerte.”

Demian aceleró. Una de sus mano bajó al clítoris de Camila, frotando en círculos. Ella se arqueó, mientras sus senos rebotaban con cada embestida.

Camila: “amor, voy a acabar… no pares…”

Llegó al orgasmo temblando, su concha apretaba el miembro como su no la quisiera soltas. Demian siguió bombeando, sintiendo el apretón.

Demian: “te voy a acabar…amor, te lleno.”

Eyaculó profundo, su semen caliente inundo su interior, pulsando varias veces hasta vaciarse. Se quedó adentro, jadeando.

Se abrazaron, sudorosos, besos suaves.

Camila: “Mañana vas a estar rodeado de minas… pero acordate: esta pija es mía.”

Se levantaron despacio. Camila, con las piernas temblorosas, fue al baño a limpiarse. Demian recogió los vasos y apagó la tele. El departamento quedó en silencio absoluto.

Se metieron en la cama. Camila se acurrucó contra él, pierna sobre pierna, la mano en su pecho. Demian la abrazó por detrás.

Camila: “Estoy destruida… pero feliz.”

Demian: “Dormí, amor. Mañana va a ser largo.”

Cayeron dormidos casi al instante, exhaustos, saciados.

Viernes 13 de marzo de 2020 – 07:12 hs

Demian despertó primero, como siempre. El sol entraba por la persiana entreabierta, los rayos de luz cruzaban la habitación. Camila seguía profundamente dormida,con la boca entreabierta y pelo revuelto sobre la almohada, el cuerpo desnudo bajo la sábana. La noche había sido intensa: se despertaron varias veces durante la noche sedientos de más, tres rondas, la última en la ducha, donde Demian la había cogido contra los azulejos hasta que ella rogó que parara porque no podía más. Ahora dormía como un tronco.

Demian se levantó con cuidado, se puso el boxer y una remera gris vieja. Fue a la cocina. Preparó mate, puso la pava, sacó medialunas del freezer y las metió al horno. El aroma empezó a llenar el departamento.

A las 07:35 hs sonó la llave en la puerta.

Agostina entró en silencio, con una bolsa de facturas frescas en una mano y el celular en la otra. Llevaba el pelo corto peinado hacia atrás, delineador fresco, top blanco ajustado que dejaba ver el ombligo y un short de jean corto que marcaba su culo trabajado. Traía ojeras leves, pero los ojos le brillaban.

Agostina: (susurrando) “¿Ya estás despierto, madrugador?”

Demian se giró desde la cocina, sonriendo de lado.

Demian: “Y vos llegaste temprano. ¿No dormiste?”

Agostina: “Poco. Pensé en vos toda la noche.”

Dejó la bolsa en la mesada y se acercó. Demian estaba de espaldas, cebando mate. Ella se pegó por detrás, pechos contra su espalda y las manos en su cintura.

Agostina: “¿Camila duerme?”

Demian: “Como tronco. Anoche nos acostamos tarde.”

Agostina sonrió contra su cuello.

Agostina: “Me imagine, debería estar tan deseosa de esta pija como lo estaba yo”

Sus manos bajaron por el abdomen de Demian, metiéndose debajo de la remera, sus dedos trazaron los músculos. Luego una mano bajó más, rozando el bulto por encima de los boxers.

Agostina: “Está medio duro todavía… ¿es por mí?”

Demian se giró despacio. La miró fijo y la tomo de la cintura trayendo la junto a su cuerpo

Demian: “Por vos.”

Agostina se arrodilló sin decir nada más. Bajó los boxers despacio. El miembro saltó libre, ya semi-erecto, grueso, venoso. Lo tomó con las dos manos, admirándolo.

Agostina: “Dios… es enorme ¿Puedo?.”

Demian: «No podés, debes comerte lo»

Agos lo lamió desde la base hasta la punta, lengua plana contra el miembro. Demian apoyó una mano en la mesada, la otra en su pelo corto.

Demian: (bajo) “cCometelo todo Agos. Pero en silencio. Camila está durmiendo.”

Agostina se lo metió en la boca. Bajó hasta la mitad, la saliva chorreaba por los huevos de Demian. Subió y bajó lento, con su mano masturbando la base. Demian empujaba suave, follándole la boca con control. Agostina gemía bajito alrededor del miembro con sus ojos cerrados, disfrutando.

Agostina: (sacándolo un segundo, jadeando) “Quiero que te corras en mi boca… pero no hoy. Hoy solo quiero probarte… que me recuerdes, que me desees.”

Volvió a chupar, más rápido. Demian le agarró la cabeza y aceleró el ritmo. Ella se dejó, mientras la verga entraba cada vez más profundo, las lágrimas caian de sus ojos pero no paro.

Cuando sintió que estaba cerca, Demian la detuvo.

Demian: “Pará… o me corro.”

Agostina se levantó con labios hinchados y saliva en la comisura.

Agostina: “Quiero que llegues al cumpleaños con esto en la cabeza. Cada vez que me mires hoy… vas a recordar mi boca.”

Se limpió los labios con el dorso de la mano y se acercó a besarlo. Demian la besó fuerte, probándose en su lengua.

Demian: “Sos peligrosa, Agos.”

Agostina: “Y vos me encantás.”

Agostina retomo camina hacia el comedor pero Demian la tomo del brazo y la puso contra la pared, la apoyo desde atrás sometiéndola, con una mano levanto su top y la otra apretaba sus tetas

Demian «Esto no termina acá, si yo voy a quedar caliente vos también»

Demian tomo el short de jean y lo bajo de un tirón junto con la tanga negra que llevaba detalles en rosa, la nalgueo fuertemente mientras la tomaba del cuello. Agos solo se dejó, dominada.

Demian se arrodilló en el suelo besándole el culo con ambas manos abrió sus nalgas y sin ninguna sutileza dió un beso en medio de su ano, comenzó a pasar la lengua en círculos mientras Agostina gemia de placer tapándose la boca

Agostina «Me encanta como me comes el culo, no pares….»

Demian: «Este culo me vuelve loco, te lo voy a comer todo el día, lo voy a aflojar para que pida mi verga»

Agostina sonrió de costado

Agostina: «Este culo ya es tuyo papi, hace lo que quieras con el»

Demian pasaba su lengua desde el culo hasta el clítoris desaforadamente pero tuvieron que parar cuando escucharon el ruido de la puerta en la habitacion

Se separaron justo. Camila asomo su rostro revuelto por una noche agitada

Agostina se apartó rápido, se sentó en una silla como si nada, y agarró una factura.

Agostina: (normal) “¿Querés mate o café?”

Demian se subió los boxers, se acomodó y cebó otro mate.

Demian: “Mate. Y despertemos a la reina. Que hoy es el día de Florella.”

Camila salió de la habitación envuelta en una bata corta, pelo revuelto, sonrisa somnolienta.

Camila: “¿Ya están los dos conspirando sin mí?”

Agostina y Demian se miraron un segundo. Sonrieron.

Agostina: “Solo preparando el desayuno… y la joda de hoy.”

Camila se acercó, besó a Demian en los labios, luego a Agostina en la mejilla. No notó nada… o fingió no notar.

El día recién empezaba

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