Nena y su marido se disponían a salir de viaje de placer en barco.

Algo dentro de ella le decía que este viaje sería distinto. Ya estaban en el barco cuando Nena y su marido decidieron pasear por cubierta. Nena sintió como una mirada, de alguien a quien aún desconocía, se clavaba en ella. Se giró y descubrió allí a Nene, que la seguía mirando con descaro.

Llegó la noche y el marido de Nena dormía plácidamente. Ella decidió salir del camarote con el único fin de encontrarse con aquel chico, que desde el primer momento se fijó en ella. Nena deambula por los pasillos sin encontrarlo.

Pero Nene ya la ha visto y espera tras la puerta de su camarote a que ella pase por allí.

Al pasar por la puerta Nena descubre una mano que mediante un movimiento de dedos la invita a pasar. Era él. Nena entra con el corazón en un puño, sin saber muy bien que va a ocurrir.

Nene la observa con la escasa luz que se filtra por la cortina. El está radiante.

Apenas puede creer en su buena suerte. Ahí estaba Nena, frente a él con tas solo una fina bata de seda que hace transparentar su cuerpo. Ella no tiene una idea clara de lo que va a ocurrir. Solo sabe que quiere estar con él.

Hay gente en las literas superiores, pero Nene sabe bien lo que quiere. Él se inclina hacia delante, pasa su mano por detrás de la cabeza de la chica, la atrae hacia sí y la besa en sus carnosos labios. Aquel beso significa para Nena el comienzo de algo que no sabe ni lo que es.

Tras una breve vacilación, ella decide abandonar toda idea de resistencia y entregarse sin más a ese juego de sensaciones.

Es un beso lento, tierno, suave, de ensayo, y tiene conciencia de todos los detalles: Los dedos de Nene removiendo su pelo, la aspereza de su barbilla afeitada, el cálido aliento sobre su mejilla, la boca que no cesa en moverse, sus dientes que muerden sus labios y por fin la lengua exploradora que los aprieta y busca la suya, y entregándose a un impulso irresistible, ella abre su boca.

Se separan al cabo de un momento, jadeantes, y Nene baja la vista hacia sus pechos. Nena observa que su bata se ha abierto y que sus pezones, duros de excitación, se transparentan por completo.

Nene los contempla como hipnotizado. Extiende su mano lentamente y acaricia su pecho izquierdo con la yema de sus dedos, pasándolos por la sensible punta a través de la fina tela, logrando de Nena un excitante gemido.

De pronto ella no soporta el hecho de estar vestida y se despoja rápidamente de la poca ropa que le queda. Una voz en su mente le dice: ” Después de esto no habrá marcha atrás”. Alo que ella se contesta:” Estupendo”.

Se arrodilla desnuda frente a él. Los ojos de Nene recorren su cuerpo.

Nena lee en ellos deseo y adoración. Él se retuerce en el estrecho espacio y se arrodilla frente a ella, inclinándose hacia delante con el fin de acercar su cabeza a los pechos de su amante. Los labios de Nene rozan sus pezones, primero uno y luego el otro.

Los muerde con extrema suavidad mientras ella gruñe de placer. Nena acaricia el erizado cabello de la nuca del chico y de un impulso mete su cabeza entre sus pechos.

Nene en respuesta chupa con más fervor. Ella desea explorar el cuerpo del chico y cuando tiene ocasión le quita la parte superior del pijama. Los dos jadean como corredores de fondo, pero no hablan por temor a que los oigan.

El la empuja hasta tenderla en la cama, con la cabeza apoyada en la almohada, agarra la cintura del pantalón y tira de él. Surge entonces lo que ella esperaba.

Su polla se alza en libertad, como el mástil de una bandera. Lo contempla fascinada. La piel esta tensa y el extremo hinchado como un tulipán azul.

El se queda quieto pues intuye que ella lo desea así. La mano de Nena avanza movida por un impulso irresistible y sus dedos se apoderan del miembro del chico. La piel esta caliente al tacto.

Nena contempla como hipnotizada todo lo que Nene le ha dado a conocer. Con sus manos aferradas aun al miembro como si su vida dependiera de ello, Nena se incorpora para pasar su cálida y húmeda lengua por él.

Nene suspira de placer y su cabeza se inclina hacia atrás, cerrando fuertemente los ojos como rogando que aquello no acabe nunca.

Ella abre su boca y empuja la polla hasta su garganta, levanta la mirada y observa como Nene la desea por encima de todo.

Ella hace entrar y salir aquel trofeo de su boca a su antojo, con extrema suavidad, mientras le acaricia allá por donde sus manos alcanzan.

Tras unos instantes, los intensos jadeos del amante hacen que ella ponga mas ímpetu en empeño, quiere hacerle gozar como nunca. Nene baja lentamente por su cuerpo, acariciando con sus labios cada centímetro de este, hasta llegar al punto débil de la chica.

Ella abre sus piernas y entre sus muslos Nene descubre lo que tanto ha deseado.

Lo acaricia suavemente con su lengua mientras Nena se retuerce de placer. Ella se levanta hasta llegar a su altura con la única intención de besarlo.

Mientras sus lenguas juegan al par, Nene baja su mano hasta el sexo de la chica. Ella ya esta preparada para todo lo que allí quiera entrar.

Con total deseo volvió a aferrarse a su polla, que está erguida, dura, dispuesta a entrar allí donde Nena disponga. Entre jadeos y gemidos ya no se preocupan si los demás escuchan o no.

Ella empuja a Nena hacia atrás hasta tumbarlo, su tumba sobre él y se miran a los ojos en un signo de complicidad total.

Nena sólo acierta a susurrar: “Ahora me toca a mí”. Se incorpora, abre sus piernas poniendo una a cada lado y se sienta sobre su polla, haciéndola entran en ella suavemente, sintiendo su presión, su tacto y su calor. Nena echa su cabeza hacia atrás y suspira de placer.

Necesita seguir sintiendo esa sensación, así que comienza a saltar sobre el miembro de Nene.

Ambos se miran a los ojos y reflejan en ellos el placer del momento. Nena pega su pecho al de Nene para poder sentir mas de cerca su profunda y entrecortada respiración.

Ella siente como en su interior una sensación de placer crece mas y mas y sentía como a su amante le ocurre lo mismo. Solo tienen en mente un deseo: dejar salir todo este placer acumulado en una explosión de jadeos y sudor. Nena siente la necesidad de acelerar sus movimientos y Nene parece agradecerlo.

Ella coge sus manos con fuerza y siente que lo que tanto esperaba estaba a punto de llegar.

Un intenso escalofrío recorre su cuerpo de arriba abajo y un inmenso placer dentro de ella la hace gemir como nunca.

Mientras todo esto pasa por su cuerpo no deja de mirar a los ojos al chico, pues sabe que en breve a el le ocurrirá lo mismo. Nene cierra los ojos con fuerza. El placer le hace levantar su culo para poder estar así mas

dentro de ella, y comienza a sentir en tremendo escalofrío por el que Nena ya había pasado segundos antes.

Nena siente ahora como se llena de eso que tanto deseaba, el fruto de todo lo que él había recaudado desde la primera vez que la vió.

Ella juntó de nuevo su pecho con el del chico y allí, con su polla aun dentro de ella, quedaron abrazados, acariciándose hasta quedar dormidos.