Capítulo 2

María Fernanda estuvo pensativa toda la semana sobre lo que paso con Diego, se sentía intranquila todo el tiempo, como me puede gustar alguien como el, no es atractivo, esta gordo y es un mamón, pero es muy inteligente, además que bien escribe. Me encanta como describe las escenas eróticas, ¿el cogera así? ¿duro? Mientras me habla sucio al oído y me dice que soy suya. Esos pensamientos terminaron excitándole tanto que esa noche se toco con furia terminando en un fuerte orgasmo que la hizo temblar, en su mente estaba Diego con una enorme verga mientras la penetraba. Ya no pensaba en su novio.

El sábado por la tarde salió con su novio quería quitarse los malos pensamientos de la cabeza y solo distraerse con un hombre mas de su estilo según ella. Al llegar su novio paso por ella en su auto último modelo, la saludo sin mucho esmero. María Fernanda se había puesto muy linda para ese día. Un pantalón pegadito y una blusa ajustada, ese día quería acción como en el libro de Diego y que mejor que su príncipe Raúl, su novio. Ese día llevaba puesta una tanga muy sensual que casi no le cubría las hermosas nalgas.

-Como te ha ido amor, preguntó ella al subir al auto.

-Normal supongo, ¿y tu?

-Bien Amor, aunque con mucho trabajo en la clínica, no mames en la semana me toco una señora muy mamona, me tuve que aguantar las ganas de contestarle a us majaderías, ni se como le hice.

-No chingues María Fernanda, eso te pasa por andar trabajando en el IMSS, ya te dije que busques cambiarte a un hospital privado.

– No esta tan fácil Raul, si lo he intentado, pero están bien peleados los lugares.

-échale más ganas, si fueras más chingona te darían un lugar.

-No mames Raul, si no es por eso, además no todos tenemos un papi que nos hereda su empresa como a ti.

-Ya vas a empezar de pinche envidiosa.

-Ya olvídalo

-Bueno no te enojes, ¿a dónde quieres ir? ¿a comer algo?, dijo el para aligerar el ambiente.

-Tengo ganas amor, ¿y si me llevas a un hotel?

-No mames, ¿desde cuando eres tan descarada?

-Ah ya, que tienen de malo, ya tenemos casi un mes que nada.

-Bueno esta bien, solo para que veas como me importas, dijo Raúl manejando aun hotel cercano.

-Por cierto, la otra vez vi la foto que subiste a tu estado de whats, como que se te marcaba mucho la ropa interior ¿no? Pregunto Raul

-Lo que pasa es que los pantalones que nos dan en la clínica están bien delgaditos amor.

-No mames pues cómprate unos tú, si ya sabes que en el IMSS están bien jodidos, parecías puta, ¿o a quien se los quieres enseñar o qué?

-No digas pendejadas Raul, si trabajo con puro pinche naco.

-Pues mas te vale Fer, por que voy a ir a preguntar y ahí de ti donde me entere que te andas cogiendo un pinche doctor o un enfermero.

-No digas mamadas, si están todos bien pinches feos.

-Ah ¿entonces si estuvieran guapos si te los dabas? Que cabrona me saliste Fer.

Como si te importara pensó Maria Fernanda.

-No Raúl, ya deja tus pinches celos, no me estoy cogiendo a nadie.

-¿Y nadie se te ha intentado acercar?

Mari Fer movió la cabeza enojada.

-Contéstame chinga, exigió Raul

-¿Pues tu que crees?, obvio que se me intentan acercar pues soy de las mas guapas, pero a todos los mando a la chingada, ¿contento patrón?

Raúl solo movió la cabeza.

-Si ya me he enterado que luego son bien calientes en los hospitales

El resto del camino fueron en silencio hasta llegar al Hotel, si no fuera por las ganas que tenía Mari Fer le habría pedido a Raul que la regresara a su casa, pero ese día nos se quería ir sin una buena cogida.

Al llegar los besos no se hicieron esperar, Mari Fer buscaba los labios de su novio con hambre y este algo sorprendido por la actitud de su novia se dejó llevar, ambos continuaron así mientras Mari Fer comenzó a frotar la verga de Raúl sobre su pantalón, mientras él le acariciaba sus hermosas nalgas, Raúl sabia que tenia una mujer hermosa a su lado, pero la veía más como un trofeo para presumir.

Miren a la culona que me estoy dando, les decía a su amigos en sus noches de parranda mientras les enseñaba fotos de ella. No mames Raúl, ¿neta esa es tu novia?, es un culazo, dime en que hospital esta para ir a consulta decían entre risas y él se enorgullecía.

De regreso en el hotel ambos continuaron, Mari Fer quería ir con calma disfrutar del momento, pero Raúl tenia prisa y la desvistió rápidamente, ay no mames, ya te la voy a meter dijo mientras la recostó de espaldas a la cama, y así lo hizo sin ningún juego previo, de golpe y torpemente.

-ah, gimió sensualmente Mari Fer al sentirlo dentro de ella.

-Ah Raul mas despacio.

Pero Raúl continuo, torpemente empezó a bombear una y otra vez hasta que el mismo roce comenzó a mojar a Fernanda, mas por el contacto que por otra cosa.

Ah, así Raúl, no pares decía ella entre gemidos.

-mas, amor dame más, sigue así. Decía ella clavándole las uñas en la espalda

-Ya casi acabo, espera un poco, no mames Mari Fer estas bien buena dijo el terminando con un grito ahogado. Mari Fer sintió todo adentro y frustrada le dio un leve empujón a Raúl.

-Quítate de encima le dijo y se levando de la cama.

-¿Te vas a bañar? Pregunto Raul

-Si respondió ella a secas.

-Qué bueno, porque luego los olores del hospital y tu sudor de estar sentada todo el día te dejan las tangas bien apestosas, dijo Raul riendo.

-Chinga tu madre Raúl, dijo ella enojada y se metió rápido a la ducha

– Es broma Fer, dijo Raúl sin dejar de reír desde la cama.

Raúl era un hombre muy atractivo y llamativo, pero era un patán y Mari Fer ya se estaba cansando de él. Podrá ser muy mi tipo, pero es un pendejo se decía ella mientras se bañaba, además ni coger sabe, y por si fuera poco ni inteligente es, no como Diego pensó mientras comenzó a tocarse el la ducha pensando en él.

Ay, Diego así, se decía en la mente mientras de bañaba. así Papi, que rico, si sigue así amor ahh Diego, bebé, que ricas manos tienes amor, y finalmente su ansiado orgasmo llego.

La doctora Maria Fernanda

La doctora Maria Fernanda La doctora Maria Fernanda III