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El diario de Daphne

El diario de Daphne

20 de Julio

Al igual que ayer sigue haciendo mucho calor en la casa de los Craine, no se como lo podemos soportar, el Doctor Craine está desfallecido por el calor y no deja de darse baños para refrescarse, yo me tengo que cambiar de ropa con mucha frecuencia, pues con el calor que hace el sudor hace que humedezca mi ropa y se transparenta, esta noche, cuando vino el hermano del Doctor, Nyls, noté que me miraba perturbado, hasta que me di cuenta de que mis pezones se marcaban a través de mi fina camisa, me sentí un poco incómoda pero me gustó la sensación de ser observada y deseada por el Doctor Craine. Pero más que el Doctor Craine, me preocupa su padre, el señor Craine, si hace unos días lo encontré rebuscando en el cajón de mi ropa interior, hoy me ha parecido notar una erección mientras hacíamos los ejercicios de rehabilitación, se lo dije a su hijo, Frasier, que me tranquilizó diciendo que serían cosas del calor, pero cuando se lo dije a su hermano éste se fue rápidamente a hablar con su padre, no se que se dirían, pero por lo menos la noche ha sido tranquila.

22 de Julio

Anoche no pude escribir nada, fue una noche muy intensa, el Doctor Craine se había ido a la ópera y a cenar, así que me quedaba con el Señor Craine, al poco de irse el doctor llegó su hermano, había comprado una botella de vino y quería compartirla con nosotros, así que nos pusimos a cenar, ya que el Doctor Craine estaba tan elegante como de costumbre, decidí arreglarme un poco, me puse un vestido ligero con algo de escote, para no pasar calor, la verdad es que me quedaba muy bien, aunque no me di cuenta de ello en ese momento, cuando llegué al salón Nyls me felicitó por lo guapa que estaba, que amable es siempre conmigo, tras cenar nos sentamos ante el televisor a disfrutar de la botella de vino, el Señor Craine se sentó en su sillón favorito y Nyls y yo nos sentamos en el otro.

Como las noches anteriores hizo mucho calor, y junto al vino hizo que me amodorrara un poco, de repente noté las manos del Dr. Craine sobre mis hombros.

¿Se encuentra bien Daphnie?

Sí doctor.

Le voy a dar un pequeño masaje, para que se relaje.

Que amable es usted Doctor Craine.

Y eso hizo, comenzó a darme un suave masaje en los hombros y en el cuello, hasta que noté como su nariz se introducía entre mi cabello oliendo mi perfume, entonces unas manos aprisionaron mis pechos, era su padre, Nyls, comenzó a lamerme el cuello mientras me desabrochaba el vestido, yo me dejaba hacer, me sentía muy bien, quería que siguieran, acaricié las fuertes manos del Sr. Craine, y las apreté contra mis pechos, él las fue bajando hasta llegar a mis muslos y me subió muy lentamente el vestido dejando al aire mis braguitas ya húmedas por la excitación, Nyls ya me había desabrochado el vestido y el sostén dejando mi torso desnudo a los ojos de su padre que me iba quitando las braguitas, apoyé mi espalda sobre su pecho desnudo y sentí como sus labios se acercaban por mis mejillas hasta unirse a los míos en un profundo beso en el que nuestras leguas se entrelazaron en un baile de pasión mientras el Sr. Craine excitaba mi clítoris con su lengua, explorando todo mi sexo, introduciéndola por mi rajita, yo estaba en el cielo, mi cuerpo se estremecía con sus caricias y besos, con mis manos introduciéndose entre los bancos cabellos del Sr. Craine apretaba su cabeza contra mi sexo, me besaba la entrepierna mientras me exploraba con sus dedos tanto la vagina como el ano.

Nyls y yo seguíamos fundidos en un eterno beso mientras su manos agarraban mis pechos como si se los quisiera llevar excitándose cada vez mas con el contacto de mis pezones ya duros como piedras.

Daphnie, no sabe cuanto he deseado esto.

¿De verdad Dr. Craine?

Sí, desde la primera vez que la vi.

Ohh, Dr. Craine.

Yo estaba excitadísima, estaba siendo devorada por dos hombres, y uno de ellos era Nyls Craine, la verdad es que lo estaba deseando, tras decirme eso, me dejó apoyada en el sillón y se levantó junto a su padre, ya se había quitado la camisa blanca que llevaba y comenzó a quitarse los pantalones, al igual que su padre, y entonces me vi ante dos enormes penes que querían introducirse dentro de mí casi con tantas ganas como deseaba yo tenerlos dentro, me introduje en la boca primero el de Nyls tomando el del Sr. Craine con la mano y masturbándole, ambos penes se endurecieron y aumentaron considerablemente su tamaño, yo seguía lamiendo y masturbando, mientras con mi mano libre me acariciaba logrando otro nuevo orgasmo. Nyls sacó su pene de mi boca, y entonces me metí el de su padre, no era tan grande y estaba un poco mas flácido pero me gustaba, me recosté y abrí las piernas mostrando mi sexo a Nyls, que comenzó a chupármelo como antes había hecho su padre dándome incluso mas placer aún, yo estaba a punto de correrme cuando colocó la punta de su pene en mis labios vaginales y de un empujón limpio me penetró, aún con el pene de su padre metido en mi boca pude emitir un intenso gemido de placer que causó un gran efecto en el miembro paterno que aumentó su volumen dentro de mi boca, sentía el pene de Nyls moverse arriba y abajo dentro de mí, me excitaba, comenzó a acelerar el ritmo, al igual que yo con el pene de su padre y noté al mismo tiempo el calor del semen ardiente de Nyls en mi interior y el semen de su padre llenando mi boca, mi garganta y mi cara, justo a la vez que me corría de placer, pero aún quedaba mas.

No satisfecho con haberme penetrado por dos partes de mi cuerpo Nyls se dispuso a penetrar mi ano, me puse de pie besando los labios del Sr. Craine, mientras, Nyls me lamía el ano y lo penetraba con sus dedos para dilatarlo, cuando ya estaba suficientemente dilatado y lubricado, el Sr. Craine se sentó en su sillón mostrándome como su pene había vuelto a crecer, le di un beso en el glande y me senté sobre el dejándolo introducirse suavemente dentro de mí, entonces Nyls puso la punta de su pene en mi ano y con suavidad y pequeños empujones fue penetrando por el, no pude evitar liberar un gemido de dolor y placer, el movimiento de Nyls sacando y metiendo su pene guiaba mi movimiento sobre el pene de su padre que se excitaba aún mas mordiendo mis pezones y saboreando el sudor que por entonces recorría todo mi cuerpo, nuestros tres cuerpos se fundieron en un intenso baile de sexo cuyo ritmo aumentaba por momentos entre pasionales gemidos de placer hasta que por fin volví a sentir la leche ardiendo corriendo por mi interior produciendo mi mas placentero y largo orgasmo.

Tras esto, acabamos los tres extenuados y yo abrazada entre dos hombres que me habían hecho disfrutar como nunca, decidimos no contárselo a nadie, y menos a Frasier, que había sido fruto de una noche de calor y vino.

Hoy no hemos hablado de ello, pero mañana iré a casa del Dr. Craine, a llevarle algo, ya se me ocurrirá el qué, para recordar la noche pasada.

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