La mucamita calentona II

Hola mi nombre es Fernando tengo 20 años y les escribo desde buenos aires Argentina para seguir relatándoles mis experiencias con el sexo las que son 100% reales, como les conté anteriormente allá por el año 1998 cuando comencé mis aventuras con Elena la nueva mucama de mi hermana, la cual remplazaba a Rosa (que pidió licencia por una enfermedad de su madre).

Al otro día de haberme cogido (follado) a Elena me desperté con una sorpresa, ya que mientras habría mis ojos sentía como me mamaban la verga, si era Elena que aún no había desayunado y quería probar mi rica leche.

Ella no paraba de sobar con su boca mi verga que disfrutaba tanto como el día anterior sus labios y su ligera lengua, hasta que mi lechita no tardo en salir y entrar por la garganta de Elena que trago un poco y otro tanto dejo caer sobre su cara, la que empezó a lavarse con mi semen,

Después de ahí se dirigió hacia el baño a darse una ducha, y al salir yo la esperaba en su cama con mi verga nuevamente dura para penetrarla por primera vez en el día.

Elena entro a su cuarto con una toalla que no alcanzaba a tapar sus partes más deseadas, al verme se desprendió la toalla que cayó al piso, ella llevaba un sostén negro y una diminuta tanguita del mismo color, la cual hacia resaltar más ese par de cachetes traseros, Elena se recostó sobre la cama y yo comencé a desprenderle su sostén chupándole delicadamente sus pequeñas tetas, mientras comenzaba a descender para bajar su tanga y quedar su raya en mi frente deseosa de ser chupada, que fue lo que hice hasta que ella tuvo su primer orgasmo el cual yo disfrute en mi boca.

Elena se levantó busco mi verga y comenzó a sobarla con su mano para que tomara más tamaño lo cual logro y al hacerlo comenzó a mamar, como solo ella me lo había hecho con una velocidad difícil de comparar (era una verdadera mamadora), después de que me chupo la verga se levantó me pidió que me siente sobre un costado de la cama, y ella abriendo sus piernas se subió sobre mi verga para comenzar a cabalgar, lo cual me encantaba porque chupaba sus pezones con mi boca y con mis manos acariciaba su hermoso trasero (el cual aún no había penetrado), mientras ella no paraba de subir y bajar yo comencé a meter uno de mis dedos en el hoyito de su culo el cual estaba muy estrecho, pero a medida que yo seguía metiéndolo fue cediendo el paso a otro dedo, cuando ella me dijo si quería hacerle la cola ya que hacía mucho que no tenía una buena verga adentro, yo sin dudarlo saque mi verga de su concha y en esa misma posición apunte mi cabecita a su entrada anal la cual cedió de a poco la entrada de mi verga, que tras hacer más intentos se fue clavando y ella no paraba de gritar con cada envestida de mi verga, de dolor y de placer no paraba de decir que era la mejor verga que se comió su culo, y que se la metiera más y más, si así que linda rómpeme el culo, la quiero toda adentro mientras yo la levantaba para situarla en la cama, y poniéndose en cuatro patas por fin se la pude meter entera en su culo, el cual parecía una flor por lo abierto que estaba, mientras yo seguía bombeando ella se metía los dedos en su concha la que tenía múltiples orgasmos por el placer que sentía en su ano.

Y cuando no pude más derrame un gran chorro de leche en su culo el cual se perdió por sus entrañas, dejando pequeños restos en mi verga los cuales Elena se encargó de limpiar, y así paso casi la mañana en la que mis sobrinos dormían ya que el día anterior se quedaron jugando hasta tarde.

Al otro día por la mañana no me despertó así, pero ya cuando los niños dormían la siesta era hora de seguir disfrutando a esa hermosa mucamita peruana, la cual cada vez me gustaba más coger (follar), si eran la cinco y Elena entro al baño y al entrar la vi sentada sobre el inodoro meando esa imagen me puso a mil y rápidamente me desnude, ella se levantó y yo me senté en el inodoro y ella como el día anterior se sentó sobre mi verga pero esta vez dándome la espalda, o sea con su culo hacia mí, y comenzó a subir y bajar como a ella le gustaba mientras yo sostenía sus pequeñas tetas y veía como su culo chocaba contra mis huevos, hasta que no pude más y comencé a largar mi primer chorro de leche el cual entro todo por la concha de Elena que ya había tenido dos orgasmos, después de ahí nos bañamos y prometimos seguir al otro día con esas hermosas y apasionadas veladas de sexo, pero eso y la vez que nos sorprendió Rosa se los contare en otro relato.

¿Qué te ha parecido el relato?