El masajista

El masajista

Hacía 4 meses que no tenia sexo, salvo alguna que otra calentura que arreglaba masturbándome.

Mi vida estaba en una rutina ya cansadora, del trabajo a casa, mi estado de animo tampoco era muy bueno, y por mis 20 años algunas de mis amigas no lo veían normal.

Soy bonita de cara, linda cola, no muchas tetas, 1,65 de altura, me considero atractiva, pero siempre fui muy conservadora y vergonzosa.

Hacía varios días que mi amiga Gloria me recomendaba tomar una sesión de masajes.

– No solo te hace bien al cuerpo, sino que te relaja la mente también. Me decía.

Nena!!..me da vergüenza ponerme en bolas delante de un tipo que no conozco. Le dije

Te quedas en ropa interior tonta… dale… haceme caso… llamalo. Y me paso el número.

En fin… debes en cuando algún gustito hay que darse pensé y unos masajes me iban a hacer muy bien. Llame por teléfono y reserve un turno.

…Llegue al consultorio, me atendió una mujer de unos 40 años aproximadamente, muy elegante la Sra., me hizo tomar asiento y comenzó a llenar una ficha con preguntas que ella hacía y yo le contestaba – Nombre completo – Edad – Problemas circulares – Problemas de salud alguno – y etc., me pareció muy atento y serio todo ese protocolo, motivo por el cual me quede tranquila, parecía un lugar muy formal.

– Toma asiento por allí que enseguida te atiende el Profesor. Me dijo ella. «Profesor???» pensé yo…profesor de que?…en todo caso sería un kinesiólogo o algo así… en fin. Ella entró al gabinete o privado o como se llame, tardo 1 minuto, abrió la puerta y me invitó a pasar, el lugar era muy acogedor, estaba la camilla, con toallas blancas perfectamente dobladas sobre ella, había un biombo, una mesita con muchas cremas, música muy suave, luz tenue…muy cálido el lugar.

— Bueno Mariana, por allí podes sacarte la ropa, la cuelgas y te acuestas boca abajo Me dijo ella.

Comencé a sacarme la ropa y mientras lo hacía ella me dice – Sácatela toda por favor, y te colocas esta toalla. – La ropa interior también????. Pregunte. – Si toda mariana, toda.

– Perdón…pero hace falta sacarme todo??? Estaba muy sorprendida.

– Te explico, vas a hacerte masajes reductores, y con prendas puestas por mas chicas que sean entorpecen la labor del masajista, igual estas cubierta con una toalla, y no olvides que es un profesional…quédate tranquila…siempre es así. Mucho no me tranquilizo, pero le hice caso…me saque la tanga y el corpiño, y rápidamente me coloque la toalla me la enrosque por encima de mis pechos, pero la verdad que por abajo, apenas tapaba mi cola y vagina. Ella se retiró y me acosté boca abajo sobre la camilla como me había dicho…cerré bastante mis piernas, pues me daba cuenta que por ahí se me podía ver todo, que vergüenza. Puse mis manos bajo mi cabeza e intente relajarme…pasaron 2 minutos y escucho la puerta.

–Hola Mariana…como estas?, espero que estés cómoda, cualquier cosa me dices … ok?.

– Hola …bueno gracias. Atine a decir mientras elevaba mi cabeza suavemente para verlo, era un hombre de unos 50 años, alto, delgado, atractivo, pero su impresión me dejó tranquila, parecía un profesional. Subió un poco más la música y se coloco crema en sus manos. Comenzó a masajearme los pies, se sentía muy pero muy bien.

– Abre un poquito las piernas por favor. Me dijo. Las abrí un poquito. Si no lo hacía no podía masajear tobillos y gemelos. Que tonta que soy, pensé en ese momento, en vez de relajarme y disfrutar el masaje, estoy todo el tiempo a la defensiva. Me relaje completamente y me dispuse a disfrutar del masaje. Sus manos se sentían muy bien, se notaba que sabía mucho. Se puso de costado a la camilla, y comenzó a masajear una pierna con ambas manos, estas pasaban por mi gemelo y llegaba hasta mis femorales, frenaba justo antes de tocar mi glúteo. Esa sensación me gustaba, pero supuse que es normal. Luego pasó a la otra pierna y realizó lo mismo. Yo tenia los ojitos cerrados, estaba muy relajada, y no voy a mentir, un poquito me gustaba esa sensación de estar tan cerca de tocar mi cola.

– Te realizo reductores en los glúteos cierto???? – Me pregunto.

— Si claro. Respondí, bastante sorprendida.

– Bueno…permiso, me dijo mientras con ambas manos levantaba la toalla hacia mi cintura. Dios… que sensación, sentí mucha vergüenza y excitación también. Tenía todo mi culito al aire y también podía observar con lujo y detalle mi vagina. Comenzó a masajearme los glúteos, hacia un lado hacia el otro, lo hacía rápidamente, luego suave, sinceramente me encantaba sentir esas manos en mis glúteos, me estaba comenzando a humedecer y eso me avergonzaba, pues el podía ver claramente toda mi intimidad.

— Abrí un poquito más las piernas mariana. Me dijo nuevamente. Yo obedecí y las abrí bastante. Comenzó a masajear el costado interno de los muslos, subía su mano por el glúteo, luego la bajaba y lo repetía. Me rozó un par de veces apenas mis labios vaginales. Cerré los ojos y apreté un poquito los labios. Si quererlo estaba terriblemente caliente.

–Permiso mariana, tengo que masajear tu cintura y espalda… Comenzó a enrollar la toalla y me pregunta – Queres que la saque?… o tenes frío? – No, no…sacala…no hay problema. Le dije. Me saco la toalla y la acomodo a un costado. Ahí estaba, completamente desnuda, a la vista de un hombre que ni conocía y encima me tocaba. Pensé en un momento «que estoy haciendo?..no soy yo»… Me masajeo la cintura, luego toda la espalda y cuello también… estaba muy excitada, me calentaba estar desnuda y totalmente entregada a una persona que ni el rostro alcance a ver…

— Bueno…mariana, date vuelta por favor. Me dijo con su voz suave. Que vergüenza sentí en ese momento. Me di vuelta, apoye mi cabeza, mis brazos al costado y cerré los ojos, me daba mucho pudor mirarlo a los ojos. Me pidió que abra un poco las piernas y comenzó a masajearlas. Escucho que golpean la puerta y la abren – Permiso. Reconocí la voz de su secretaria. – Pasa… pasa… dijo él sin dejar de masajearme. Ella se acercó al lado de la camilla, yo mantenía los ojos cerrados pero espiaba un poquito – Llamó la Sra. García…bla, bla, bla, no preste atención a lo que hablaban pero me sentía muy rara, desnuda frente a un hombre y esta mujer. Tenía toda mi vagina al descubierto, mis senos también…

Ella se retiro enseguida y el seguía masajeando acercándose a la parte interior de mis muslos…

– Abrí mas por favor. Me dijo. Abrí las piernas lo mas que podía tratando de que estas no salgan de la camilla. Realmente estaba muy excitada y ya a esta altura muy mojada. Lo espiaba con mis ojos entrecerrados, y su mirada estaba atenta hacia donde masajeaba, a milímetros de mi vagina, estaba muy mojada, en el ir y venir de sus manos estas me rozaban la vagina y él giraba su cabeza para observarme, sin darme cuenta en el estado de calentura que me encontraba, largue un gemido, cortito…pero fuerte –Ahhh!!!!. Enseguida me arrepentí…pero ya estaba hecho…lo espíe y el tenia una leve sonrisa. – De repente siento una mano en mi teta y la otra comienza a acariciar mi vagina . Me quedé inmóvil, muda, no pude decir palabra, en realidad era lo que quería, pero me asustaba la situación.

– Quédate tranquila preciosa. Me dijo el. Solo sonreí pero sin abrir mis ojos. Una de sus manos tocaban mi dos pechos, acariciaba un pezón, luego otro, me tomaba la teta entera con su mano y la apretaba suavemente. Su otra mano acariciaba con mucha maestría mi vagina, con los dedos abría mis labios, otro dedo acariciaba el clítoris, hacia pequeños círculos, e introducía un dedo también, estaba muy pero muy mojada. Me entregué totalmente y comencé a gemir…no aguantaba más.. – Ahhh…mmm…Ahh!!…estaba en el paraíso. Escuche la puerta abrir nuevamente, y con los ojos entrecerrados vi a la Sra. secretaria entrar, no entendía nada, pero el grado de excitación daba rienda suelta a todo. Ella se coloco detrás mío y apoyando sus manos en mi cabeza, acariciándola suavemente me pregunto muy dulcemente — Queres que me quede??. No sabia que decir pero me daba calor decirle que se vaya. – Quédate. Le conteste. Se incorporó y siento como sus dos manos se apoyan en mis tetas, el profe sacó las de el… y la utilizó junto a la otra para pajearme de una forma hermosa…una de sus manos comenzó a tocarme el agujero del ano, y estaba tan mojada que aprovecho mi flujo e introdujo un dedo rápidamente.

– Ahhhhh..shh.Ahhh!!…. estaba que me moría, que explotaba, mis piernas no estaban más sobre la camilla las tenia inclinadas como esperando a alguien que me penetre .La Sra. No dejaba de masajearme las tetas.

– Quédate tranquila que todo esto es seguro bebe, se usa preservativo. Me dijo ella. Yo no entendía nada, pero me tranquilizo… El profesor se corrió hacia un costado en busca de algo…y la Sra. Sin dejar de tocarme, va bajando sus manos por mi cuerpo, acariciándome, por la pancita, mi ombligo hasta llegar a mi vagina. Yo no podía entender cómo soportaba todo eso… en mi vida me imagine una mujer tocándome un pelo…y ahí estaba ella con sus dos manos en mi vagina y culito, rápidamente apoya sus brazos y manos en mis piernas, recuesta su torso hacia la camilla y siento como su lengua toca mi vagina…estaba a punto de acabar….estaba en un éxtasis total, liberada de prejuicio alguno, me lamía de una manera extraordinaria, estaba muy mojada y ella se tragaba todos mis jugos, también me lamía el ano…era demasiado. Escucho ruido de papel o algo así, giró levemente mis ojos y veo como el profe ya sin pantalones se estaba colocando un preservativo en su pene, que no era muy largo pero si ancho… cada vez gemía con más fuerzas..

– Ahhh…mmmm…siiii…ahhhhhhh!!!! Estaba fuera de mi, como sacada. No era la mariana de siempre. El se arrima hacia mi cabeza y me apoya su pene en mi cara, no dude en tomarlo con una mano y llevármelo a la boca, el la empujaba levemente y entraba toda en mi boca, a pesar del preservativo se sentía muy caliente, sentía como latía.

– Siiii bonita, chúpamela así..así..dale..siii… Decía él, mientras la Sra. No paraba de chupármela, lamiendo como nunca nadie me lo lo había hecho… Habrán pasado 2 minutos y el profe se retiró suavemente hacia el borde de la camilla, la Sra. Dejo de chuparme y se incorporó también, me toman ambas piernas y lentamente me empujan hacia la punta para que quede mi vagina en el borde de la camilla, era el profesor, me tomó ambas piernas con sus manos y me penetro muy fácilmente, debido a mi excitación…

– Ahhhhh!!!!…ahhhhhhh!!!…comencé a gemir salvajemente. La Secretaria se colocó junto a mi, lamiéndome los pezones y tocándome con sus manos también, no aguante mas y acabe.. — Ahhhhhhhhh, Ahhhhhhhhhhhhh!!!!!!!..siiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!..AAAAHhhhhhhhhhhhh!!!, mientras acababa la Sra. Me decía —Sii..Sii..que lindo bebe…acaba bebe..asi…asi, mis gritos debieron escucharse por todos lados, el profesor seguía cogiéndome, ella me acariciaba la cabeza con una mano y con la otra me acariciaba las tetas, no paraba de hablar, pero todo muy dulcemente –Que lindo mariana!… sentís esa verga dentro?…te gusta amor?..siii!!..si!!..disfruta bebe….. Yo estaba entregadisima, podrían hacer conmigo lo que se les ocurriera, no podía emitir palabra.

– Bueno bebe… date vuelta me dijo el profe sacándome la verga de mi conchita. Lentamente y con ayuda de la Sra .me di vuelta, quedando mis piernas en el piso en posición parada, pero mi torso apoyado sobre la camilla. Sentí como la punta de su verga se apoyaba en mi ano.. solo atine a decir — Despacito por favor!!, – Sii bebe…no te preocupes, me decía la Sra. mientras acariciaba mi cabello y espalda con ambas manos, fue increíble la sensación, como fue entrando y cómo la sentía entrar, hasta que la sentí toda adentro y comenzó a cogerme y a golpear mis glúteos con sus manos….

—Ahhhh..Ahhhhhh..Ahhhhh…despacito..Ahhhh..pacito..Ahhhhhhh!!. acabe como nunca, era un orgasmo intenso, distinto – AHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!…AHHHHHHHhh!!!!..gritaba, y hasta tenia ganas de llorar, la Sra. no dejaba de acariciarme …siento como el profe me saca su verga de mi culo, sacándose rápidamente el preservativo …

— AHHHHHHHH..AHHHHHHH!!! …lo escucho gritar, mientras su leche cae en mi culo y parte de mi espalda….estaba exhausta, y la vergüenza volvió a apoderarse de mí, no me movía de esa posición y ni abría los ojos.

— Bueno… ya está corazón, ya esta bebe. Me decía la Sra. mientras me limpiaba el semen con papel de rollo, el profesor se metió en lo que parecía ser un baño. Me incorpore lentamente.

– Bueno… cámbiate mariana y te espero afuera… si?. Me dijo ella con una sonrisa. Estaba mareada, un poco dolorida también, pero me cambie rápidamente, para no llegar a ver al profesor que seguía en el toilette, salí rápidamente y para mi sorpresa había 1 muchacho sentado esperando. Me quería morir, me puse roja de la vergüenza me senté en la silla del escritorio de recepción, no quería mirar, ni hablar, nada, solo que me trague la tierra, yo gritando como una salvaje, seguro escucho todo…no lo podía creer.

— Bueno Mariana, son 80 pesos. Me dijo ella.

–Perdón….pero no eran 40 pesos por sesión. Le dije en voz baja entre sorprendida y avergonzada.

— Si corazón…pero tu servicio fue completo. Me dijo ella levantando un poco la voz.

–..esta bien..esta bien… . Dije sacando el dinero de mi bolso….

Me levante, mire de reojo al muchacho que estaba esperando, y tenia una sonrisa dibujada en su cara…

Apresurando el paso me retire del consultorio…. tenia que llamarla a Gloria…no se bien si para enojarme o para agradecerle.

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