Me llamo Miguel ángel, soy gay, aunque en mi familia no saben nada de mis gustos sexuales, o al menos eso creo. Estando de visita en Bogotá, acudí a una sala gay, donde además de sauna, cuarto oscuro, etc. Aquel día había un espectáculo de estriptis, del que fui algo más que un simple espectador.
Había subido al vehículo del amigo del tabernero, se había ofrecido a llevarme después de haberme follado junto a su amigo, y ahora después de dudar un poco, había aceptado a ir con él a su casa. Me había invitado a beber algo y pasar un buen rato junto a él.
Soy consciente de lo complicado que es hacer realidad una fantasía, por eso no me quejo de las leves consecuencias: moratones, laceraciones, magulladuras y dolor al sentarme.
Aún es pronto para iniciar mi actividad, acostumbro a levantarme siempre a la misma hora y dudo si leer un poco, pero no estoy de humor, enciendo la radio.
Que, cuanto tiempo sin venir por aquí, ¿eh? Me decía echando su mano a mi entrepierna, empezando a palparme la polla y genitales, a la vez que me preguntaba si ya no me gustaba fumar puritos. Que, cuanto tiempo sin venir por aquí, ¿eh? Me decía echando su mano a mi entrepierna, empezando a palparme la polla y genitales, a la vez que me preguntaba si ya no me gustaba fumar puritos.
El estaba de rodillas a un lado mío mientras yo permanecía acostado en el sillón. Sentí como su toalla caía al piso mientras se movía hacia mi, se puso encima de mi y me abrió la toalla. La sensación de tenerlo encima me puso a mil.
Espera un momentito que estoy apurado, me decía metiéndose en el aseo. Vi cómo entraba todo apurado al aseo, a la vez que se iba levantando el pequeño mandil que llevaba puesto por encima del pantalón.
Los nervios me podían, el chaval estaba allí de pie y me dijo “¿quieres rabo?” Mientras se sobaba su paquete por encima del pantalón. Yo, sin poder decir ni media palabra, sólo me agaché y le empecé a sobar el paquete.
Aquel día de sol, fui como en muchas ocasiones a pasear por las dunas, iba como siempre buscando quien me diera una buena follada. Allí fue donde empecé a tener encuentros con hombres, al principio solo fueron mamadas y poder ver y disfrutar de otros cuerpos desnudos, hasta que un día perdí la poca inocencia virginal que me quedaba, vamos que allí fue donde me desvirgaron a los 16 añitos.
Al ver que yo no decía ni hacía nada, viendo que me había quedado paralizado, él empezó a restregarme aquel enorme bulto, viendo que yo me dejaba hacer. Ahora ya no solo era su paquete el que se restregaba a mí, ahora sus manos ya empezaban a meterme mano.
Me quedé allí mirando, viendo como el más mayor, le daba por el culo al más joven, hasta que pude ver que ellos se dieron cuenta de mi presencia. Dios, me estaba poniendo palote viendo aquel espectáculo, pero al ver que ellos se habían dado cuenta de mi presencia, me aparté un poco, pero sin perder de vista como le estaba dando por el culo el más mayor al más joven.
Mi primera clase al comienzo fue un desastre nadie se sentaba ni mucho menos se callaba hasta que llego ángel y se sentó y por supuesto todos los siguieron y fueron a sus lugares fue así como me fueron conociendo como el profesor y empezaron a respetarme, las clases eran fáciles era increíble lo rápido que aprendían.
Se veía muy borracho, parece que había tomado mucho, para mi suerte para ese tiempo era verano y hacia mucho calor aunque teníamos el aire acondicionado prendido, para mi suerte cuando entro a ver si el estaba en su cuarto,
Resulta que un sábado me quedé de ver con unos amigos de la universidad, todos gays, en casa de otro, a veces nos juntábamos ahí para platicar y tomar la copa, sin sexo de por medio.
Un día antes del viaje, hice un contacto para que me llevara a visitar lugares gay de la ciudad. Mi calentura estaba a lo máximo, me comuniqué por teléfono con este chavo y nos quedamos de ver en cierto lugar al siguiente día.
Cuando vi el pedazo de rabo que le colgaba en medio de las piernas, no daba crédito a lo que veían mis ojos al ver la cosa que le colgaba. Joder para el capullo del Boiro, si el cabrón medía más o menos como yo, 1,65, más o menos, y tenía una pija larguísima, joder.
Es el caso que yo vivía con mis padres con cualquier muchacho de catorce años y la verdad no sabía que me gustaran las personas de mi mismo sexo ya que también me atraían las amiguitas que tenía en la secundaria donde estudiaba.
Se pegó a mí y mientras me apretaba los cachetes del culo, llevaba mi mano por la que me tenía sujetado, a su paquete haciendo que se lo palpara, mira cómo me tienes, mmm, me susurraba
Iban dar las 8 de la noche, cuando salía de casa rumbo a la ferranchina en busca del transformador, y no solo del transformador, sabía que el viejo ferranchinero, me iba a volver a follar, y la verdad es que yo también tenía ganas de volver a ser follado por la verga de aquel viejo, me estaba haciendo adicto a aquella polla que tanto me hacía disfrutar.
Me quite la toalla y la coloque a un lado quedándome en pelota. Le pedí el favor al mesero me trajera otra cerveza y cuando regreso lo invite si le provocaba algo. El dijo que les tenían prohibido compartir con los clientes.
Podía escuchar sus pasos acercarse cada vez más a donde yo me encontraba. Estaba cada vez más nervioso y excitado, no dejaba de recordar aquella verga dándome por el culo, teniéndome a 4 patas sobre el viejo camastro. El pelo se me erizaba y la piel se me ponía en carne de gallina, notando como cada vez él se acercaba más a mí.
Él al ver que yo no reaccionaba y no me movía del sitio, volvió a llevar mi mano a su entrepierna diciéndome, tócala, no seas tonto, mira lo que te pierdes, yo sé que te gusta, me decía haciendo que mi mano volviera a palpar aquel bulto que al viejo le colgaba. Ya verás cómo te va a gustar más que la de tu amigo
Al día siguiente volví a ir de cruising a las dunas de Razo Baldaillo, que hay En mi pueblo, Carballo, ayuntamiento de La Coruña. Al llegar no sabía si tendría la suerte del día anterior, pero al llegar ya pude apreciar que había peña, por lo que, sin perder tiempo, me despoje del bañador igual q