**Él:**
Hola, buen día. Justo anoche soñé con vos. Recién me despierto y, a un recuerdo parte del sueño, por eso te lo cuento.

Yo estaba sentado en una silla del comedor. Vos te vas arrimando a mí de frente, tenés puesta una solera roja. Apoyabas tus manos en mis hombros y yo te tomaba de las caderas. Beso tu pancita con mi mano izquierda en tu cadera, te arrimo hacia mí y con la derecha la escurró debajo de tu solera y acaricio tus piernas suavemente hasta sentir el borde de tu bombacha. La recorro con las yemas de mis dedos mientras vos sentís como tu cuerpo se estremece. Con las yemas de mis dedos aprieto suavemente tu bombacha justo sobre tu sexo sin dejar de mirarte fijo a la cara y vos me susurrabas: «Chúpame los pechos, por favor, mi vida».

Con una mano dejas caer los breteles de tu solera dejando al descubierto tus pechos y los acercás a mi cara. Yo le doy pequeños besitos a tus pezones que ya están muy duros mientras te sigo sosteniendo con mi mano izquierda de tu cadera y con la mano derecha te quito despacito tu bombacha. Vos te acercás más y separabas bien tus piernas parada frente a mí y las yemas de mis dedos recorren suavemente los labios de tu sexo mientras tus caderas tomaban vida. Ya vos no las podés controlar, suspirabas fuerte y tirabas tu cabeza hacia atrás mientras susurrás: «Ay, mi amor, no pares, seguí así, por favor, que esto que estoy sintiendo es muy hermoso».

Mis dedos ya húmedos con tu sexo te penetran despacito mientras yo te miro a la cara. Mientras vos me mirás fijo y me susurrás: «¿Querés sentir toda mi lechita calentita, mi vida?». Yo te miro y respondo: «Sí, claro que sí, por favor, acabá para mí, mostrame cómo te gusta que juegue con tu sexo».

**Ella:**
Me acerco más y más, te quito la remera, beso todo tu cuello mientras gimo de placer porque tus dedos siguen jugando con mi sexo. Me subo a tus piernas poniendo ambas piernas mías a los costados y te beso suave pero intensamente. Sentís como mi cuerpo tiene escalofríos, temblores. Te quito el jean y sigo así encima tuyo como sentada frente a vos. Tu sexo está muy duro. Acerco mi sexo a él mientras siento que tus latidos se aceleran. Acaricio tu pelo mientras tus manos acariciando mis nalgas y caderas que no paran de moverse y siento como se va introduciendo tu sexo en mi sexo. Ahhh, qué hermoso, como la siento muy calentita. Me muevo despacito sintiendo como entra y sale y yo gimo de placer. Ahhhh.

Te susurro: «¿Te gusta que te lo haga así?». Sí, me respondés. «Me encanta», y me pedís que no pare, por favor. Aprieto mis glúteos cada vez que dejo que tu sexo entre y salga y te cabalgó como loca. Ahhhh. Y pongo mi pezón en tu boca para que me los chupes y acaricio tu pelo. Tus manos siguen en mis nalgas, me ayudan a mantener el ritmo. Teniéndote dentro mío, acaricio tu pelo y me chupás las tetas. Ahhhh, qué hermoso. Sigo moviéndome, siento como tu cuerpo también se estremece y te pregunto: «¿Querés otra lechita mía bien calentita?». Y me respondés: «Claro que sí, dámela toda». Sin dejar de mirarme a la cara, querés registrar en tu mente cada gesto, cada movimiento de mis músculos, querés saber bien qué es lo que más me gusta.

**Él:**
Te miro fijo a la cara viendo como gozás con ganas, sin que te importe nada, sin vergüenzas y nada que esconder. Yo te ayudo sujetándote de las caderas para que puedas sentir todo mi sexo dentro tuyo. Te veo suspirar con tu boca bien abierta y grande, cerrando tus ojos y tirando tu cabeza hacia atrás. Veo como tu cuerpo se estremece de placer al sentir vos misma como estás gozando. Me mirás a la cara y me susurrás: «Ay, mi vida, como me gusta tanto darte placer».

Tomás mi cara con tus manos y acercás tu cara a la mía y me susurrás: «Ahora te toca a vos». Sonrío y te respondo: «Segura». Y te levanto, te llevo hasta la ducha y nos bañamos juntos sin dejar de recorrer cada milímetro de tu piel con mis manos. Nos bañamos, nos secamos y nos dirigimos a la cama. En el borde de la cama te pongo de espaldas a mí, beso tu nuca, tu espalda mientras mis manos recorren tus pechos desde atrás tuyo. Vos me presionás con tu cola hacia mí. Yo siento tus nalgas apretando mi sexo y hago que te arrodilles en el borde de la cama y tires tu cuerpo hacia adelante. Mis manos recorren tu espalda, tus nalgas. Me arrodillo en el piso y beso tus nalgas, hago que pares bien tu cola y separo suavemente tus nalgas para besar tu sexo. Le doy pequeños besitos y lamo los labios de tu sexo hasta tu cola de ida y de vuelta con la punta de mi lengua. Separo los labios de tu sexo y lo lamo desde tu clítoris hasta tu cola. Te penetro con mi lengua calentita tanto tu sexo como tu cola mientras mis manos recorren tus nalgas.

Vos gemís y me pedís que no pare de chuparte toda. Te chupo toda con más ganas y meto mis manos por debajo de ti para sentir tus pechos en mis manos mientras te chupo toda tu cola y tu sexo. Siento tu clítoris muy durito y mojado. Me decís: «Ay, mi vida, me vas a hacer acabar otra vez» y no dejás de moverte y empujar tu cola contra mi cara. Me decís: «Mi vida, no aguanto más, ¿querés otra lechita más?». A lo que te respondo: «Ya sabés que sí, dámela toda y disfrutala como nunca antes».

**Ella:**
Y así, después de haber disfrutado como loca, me tiro en la cama y me doy vueltas con la cara hacia arriba y tu carita queda justo entre mis piernas. Te miro y te digo: «Ay, mi amor, sabés cómo me gusta, cómo me ponés loca cuando me la chupás, pero quiero poder ver tu carita mientras me la chupás. Quiero poder acariciarte el pelo y agarrarte de la cabeza mientras refriego mi conchita en tu boca y poder verte a la cara. Quiero verte como me la lamés suave y sentir tu lengua calentita rozando los labios de mi conchita y apretando el clítoris. Muero de ganas de sentirte y verte a la cara y apretarte despacito contra mi concha y susurrarte: así, así, así, mi vida, chúpamela toda, por favor».

Ver tus manos recorriéndome la pancita y las tetas, sintiendo las yemas de tus dedos como erizan mi piel y me retuerzo de placer. Levanto mis rodillas y muevo mis caderas para que tu lengua calentita apriete mi clítoris durito y te miro a los ojos mientras me la chupás como nunca. Mi cuerpo se estremece, siento como no puedo controlarme, mi placer es absoluto y te gimo: «Ay, mi amor, no aguanto más, quiero entregarte todo mi lechita y quiero que me la sigas chupando así, por favor, qué hermoso es esto. Te deseo mucho, ¿querés que acabe en tu boca, mi amor, y sentir toda mi lechita calentita?».

Me hacés seña con tu mano y te miro a la cara. Te digo: «Ahí va, mi vida, cenital, cintila, por favor, es toda para vos. Ahhhhh, ahí la tenés, ahí la tenés, es toda tuya». Te aprieto fuerte la cabeza y te digo: «Ay, mi amor, qué hermosa chupada de concha me diste, qué hermoso como me hacés gozar, pero ahora te quiero hacer gozar yo a vos. Te toca».

Me incorporo y te acuesto sobre la cama boca arriba. Te miro tiernamente, te beso en los labios, sigo por tu cuello y tus hombros, bajo por tu pecho hasta tu pancita mientras mi mano derecha acaricia tu sexo. Sigo bajando por el ombligo mientras mi mano sigue acariciando tu sexo y siento como late en mi mano. Separo tus piernas y me arrodillo frente a vos entre tus piernas. Te miro a los ojos y te susurro: «¿Querés que te la chupe toda?». Y vos asentís con la cabeza y susurrás: «Sí, mi amor, chúpamela toda».

Tomo tu sexo con mis dos manos, lo acaricio y con las yemas de una de mis manos recorro tu cabecita. La siento duro, late en mi mano y se humedece, se nota que te gusta, late tu sexo. Te miro a los ojos y la empiezo a lamer lentamente sintiendo en mi lengua cada milímetro de tu sexo, de la cabecita, de cómo se humedece en la puntita. No aguanto y me la meto toda en la boca, la aprieto con mi boca y muevo la cabeza para que entre y salga de mi boca. Mmmmmm, entra y sale mientras la sostengo con mis dos manos. Mientras te la sigo chupando, con mi mano derecha acaricio tus testículos mientras con mi mano izquierda la sujeto fuerte mientras hago que entre y salga de mi boca.

Te miro a la cara como tragás saliva, suspirás tirando tu cabeza hacia atrás y susurrás: «Así, así, chúpamela toda, mi vida, es toda tuya». Te veo súper excitado y pongo tu sexo entre mis tetas calentitas y la aprieto mientras yo agarro mis tetas y hago que se froten en tu sexo. Siento como se resbala entre mis tetas. Luego bajo y te la sigo chupando desesperadamente. Me excito mucho verte con tantas ganas y te pregunto: «¿Dónde querés entregarme toda tu lechita, mi amor?».

**Él:**
Mmmm, mi vida, me encantaría dejarte toda mi lechita calentita entre tus tetas y que me mires a la cara cuando estoy acabando para vos, pero antes me gustaría que te sientes sobre mí, que introduzcas mi sexo dentro del tuyo despacito y me mires a la cara mientras movés tus caderas sintiendo mi sexo duro dentro tuyo, con tus dos manos en mi pecho y tus rodillas a mis costados. Saltás despacito y sentís como entra y sale calentita. Me mirás a la cara y me susurrás: «¿Así te gusta que te coja, mi vida?».

Abro grande los ojos y te miro: «Me encanta como me cogés, entregámela toda». Hacés que tus tetas rosen mi pecho y de momento me ponés tus tetas en la cara. Yo las sujeto con ambas manos y me meto tus dos pezones juntos en mi boca y los chupo. Movés fuerte tus caderas haciendo que mi sexo esté todo dentro tuyo y fruncís las cejas y susurrás: «Así, así, así, ¿te gusta, no?». Y te respondo: «Sí, mi vida, me encanta que me la entregués toda».

Yo abro mi boca, suspiro y gimo: «Ay, mi vidaaa, me vas a hacer acabar». Me sonreís y me decís: «Es lo que quiero, quiero hacerte acabar ahora para mí, que me entregués toda tu lechita calentita». Te gimo a la cara: «Mi amor, no aguanto, no aguanto más, dame tus tetas». Y ahí bajás un poquito y apretás mi sexo con tus tetas. Y nos miramos fijos a la cara. Vos con tus manos apretás tus tetas y hacés que mi sexo se frote entre ellas. Suspiro levemente y te miro a la cara: «Sentila, mi vida, sentí mi lechita calentita entre tus tetas». Y vos sentís como mi leche emana de mi sexo y la sentís calentita entre tus tetas.

Me sonreís, mordés tus labios y susurrás: «Qué hermoso es verte a la cara mientras gozás para mí!!! Igual que vos me pedís siempre a mí que querés verme a la cara en el momento justo, ahora entiendo el por qué. Es hermoso retener cada momento, cada mirada, cada movimiento, cada expresión».