Una posesión diferente

Una posesión diferente

Jaime había quedado en verme donde lo cité, era un día muy especial.

Ese día iba a hacerlo gozar como pocas veces, así que llegué al hotel, saqué todo lo que había comprado y me dispuse a acomodar todo.

Puse una enorme cantidad de velas que serían nuestra única iluminación, además de eso, saqué todos los instrumentos con que iba a darle placer, pero no les diré de que se trata hasta que vayan descubriéndolo en la lectura.

Me puse la ropa que acababa de comprar y me dispuse a esperarlo, sabía que no tardaría mucho en llegar.

A los 15 minutos llamó a la puerta, había terminado de encender las velas así que apagué la luz antes de hacerlo, él nada más entrar y ver como vestía se excitó.

Llevaba un sostén que apenas tapaba mis pezones… una tanga de hilo dental a juego tan pequeñito que si no lo hubiera llevado, habría sido igual… y unas botas altas con un tacón de aguja… todo era de piel negra… le dije en voz muy baja y tersa: «desnúdate y no hables… acuéstate en la cama boca arriba…

Obedeció al instante y pude ver su erección al máximo, una vez en la cama y tomándole una mano, lo até a la misma… un brazo hacia cada esquina y las piernas igual…

Luego le tapé los ojos con una venda y le amordacé la boca…

Lo dejé así por espacio de una hora y debo decir que su erección poco bajó, pero si escuchaba algún ruido, se volvía a poner en todo lo alto… Entonces abrí la puerta sin que él escuchara y dejé entrar a una amiga… ella me ayudaría pero Jaime no lo sabía…

Así que ella entró y se desnudó mientras yo con una pluma empezaba a recorrer en cuerpo de Jaime que como podía gemía y trataba de ver lo que le hacía… le acaricié con la pluma su verga completamente erecta y no tardó mucho en aventar tremendo chorro de leche… a ese grado estaba excitado… entonces mi amiga empezó a mamarle la verga, los huevos, la verga de nuevo y otra vez los huevos… estuvo duro en pocos segundos… Entonces me acerqué a su oído, mientras mi amiga iba al baño y le dije que esa noche lo iba a hacer gozar pero que también lo iba a usar…

Al salir mi amiga me senté a verla… ella no conocía a Jaime y siempre había querido tener a un hombre así, como yo sabía que Jaime se calentaría mucho, decidí cumplir dos fantasías…

Ella se subió a la cama y se montó en Jaime, metiéndose su erecta verga hasta dentro de su coñito, ella era muy pequeña, así que yo estaba segura que Jaime sabía que no era yo, pero los dejé gozar… mientras yo gozaba viendo como mi amiga poseía a mi amante…

Ella empezó a cabalgarlo frenética y lo gozaba de manera espectacular… su coño se tragaba toda la verga de Jaime quien gemía más y más fuerte…

Ella se corrió no menos de 4 veces con esa deliciosa verga y antes de que Jaime lanzara su leche de nuevo, ella se levantó hasta sacar la verga y se sentó de golpe en ella enterrándola bien profundo en su culo… ella gritó fuertemente y Jaime gimió de puro gozo… ella entonces comenzó un movimiento rápido en su verga, clavándosela una y otra vez a pesar de que le dolía, gimiendo, retorciéndose, gozando como loca y debo decir que eso me tenía escurriendo de placer y sin haberme tocado siquiera…

Ella lo cabalgó hasta que él, retorciéndose como pudo, derramó por segunda vez en la noche su leche… ella escurría la leche de Jaime, pero cumpliendo con el acuerdo, se levantó y fue a asearse, luego se vistió y abrazándome fuerte salió de la habitación haciendo una seña de que me llamaría…

Al cerrar la puerta me dirigí a Jaime, desate sus manos y pies, solo para hacerle ponerse en cuatro… y entonces ate sus manos de nuevo, solo que sus manos estaban atadas a la mitad de la cama… y empecé a acariciarle las nalgas, su verga estaba flácida pero no importaba… le acaricié y luego le lamí las nalgas un buen rato… para después abrírselas y empezar a lamerle el culo, se lo chupé con fervor y hasta le metí un dedo lo cual hizo reaccionar su verga… Se excitó al primer momento que sintió mi dedo dentro de él…

Entonces yo saqué los juguetes… primero empecé a meterle unas bolitas chinas por el culo… se las metí todas y de un solo golpe las saqué… Estuvo a punto de correrse con eso… se las metí de nuevo y me acosté entre sus piernas y comencé a mamarle la verga, que tenía muy sensible… se la chupé y me detuve en dos o tres ocasiones cuando estuvo a punto de correrse… y mientras se la chupaba, le metía y sacaba las bolitas de su culo…

Al rato saqué el «regalito» y le dije que ese día iba a sentir mucho de lo que yo sentía cuando me poseía… Así que alistando la sorpresita, empecé a meterle dentro el culo un vibrador de unos 4 cms de ancho por 19 de largo… se retorció y gimió de dolor mientras lo iba metiendo todo, pero no podía decir nada…

Así que seguí sin piedad dándole por el culo.

Luego empecé a moverlo hacia fuera y de golpe se lo clavé de nuevo… y empecé a bombearlo una y otra vez hasta que empezó a gozar, su verga se puso dura de nuevo, pues se había puesto flácida a la hora que lo penetré, pero estaba como roca de nuevo, así que me metí debajo de él abriendo bien las piernas y agarrándole la verga lo hice acomodarse para meterla en mi chochito…

Entonces, cuando él estuvo dentro de mí, yo le volví a clavar la verga…

Así empezamos un movimiento salvaje… mientras yo gozaba como loca teniéndolo dentro de mi, el gozaba aun mas estando dentro de mi coño y con el vibrador dentro de su culo…

Nos movimos desesperados, como locos, salvajes… hasta que saqué su verga de mi coño y la puse en mi culo, al sentir a donde iba a entrar, empujó con fuerza y yo empujé el vibrador con fuerza también… y comenzamos la danza final… nos cogimos salvajemente, como animales en celo, sin ternuras ni besos ni caricias… solo sexo, puro, salvaje, único…

Nos hicimos lo que quisimos hasta que no resistiendo mas los embates de mi culo en su verga y mi vibrador en su culo, se derramó por tercera vez en la noche, solo que ahora había llenado mi culo de leche… se derrumbó sobre mí y sólo entonces retiré en vibrador de su culo y le quité la mordaza y la venda de los ojos…

Se desvivió besándome y en cuanto pude le desaté las manos… entonces me abrazó y se durmió en mis brazos diciéndome: «verás en cuanto me recupere como pagas esto zorrita mía»…. y su sonrisa era enorme….

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