Esta es la historia que me contó Maria, una amiga de Tucumán. Ella es Psicóloga (de las mejores) y mientras tomábamos un exquisito te con una porción de torta, me contaba algo que le pasó hace muchos años ya, y que al parecer de ella, fue (sin querer… queriendo) lo que le dio impulso a la nueva vida sexual de ella y su esposo, que hasta ese momento ellos desconocían… y ni se imaginaban que les podría llegar a gustar.

Me llamo María, tengo 36 años, soy psicóloga y vivo en la capital de la provincia de Tucumán-Argentina. Soy atractiva, bonita de cara, muy buen cuerpo y preciosas piernas, pero mejores tetas. Estoy casada con Ricardo, cinco años mayor que yo. Él es un exitoso abogado, trabaja para un estudio jurídico cuya sede central se encuentra en la ciudad de Buenos Aires, distante aproximadamente 1300 km. de Tucumán.

Si bien en la mayoría de los casos el representa al estudio en casos que se substancian en Tucumán o provincia cercanas, en algunas oportunidades tiene que instalarse en Buenos Aires por dos meses o más para el seguimiento de algún caso importante.

En el verano del año 2.002, ya hacia un mes que Ricardo se encontraba en la Capital Federal. Nuestras charlas telefónicas nocturnas eran interminables y muy calientes. Permanentemente me decía de las ganas que tenía de cogerme. Yo le pedía que me fuera fiel y él me decía que era difícil bancarse un mes sin sexo. Yo le decía que se masturbara para calmar su ansiedad. El me respondía que lo haría pero que necesitaba inspirarse, por lo que me pedía que inventara historias eróticas donde yo era exclusiva protagonista. Yo accedía a sus deseos. Tanto excitaba esto a mi esposo que muchas veces mientras hablábamos por teléfono se masturbaba hasta el orgasmo.

En una de esas largas charlas telefónicas mi esposo me pidió que para hacer más fuerte y reales esas fantasías, me hiciera sacar fotos desnudas con alguna amiga con la cámara digital y que después utilizara algún programa de computación para trucar las fotos y aparecer yo en actitudes sexuales con hombres, haciendo el amor, practicando sexo oral, etc. Acepté no muy convencida la propuesta pues me daba un poco de recato pedirle a alguna amiga me sacara ese tipo de fotos.

A la tarde fui al centro a hacer una compra. Casualmente me encontré con un excompañero de la facultad el que siempre quiso tener historias conmigo pero que yo rechacé una y otra vez, no porque no fuera atractivo sino porque yo estaba muy enamorada del que en ese momento era mi novio y ahora esposo Ricardo. Jorge (así se llamaba) me contó que estaba separado y compartía un departamento a pocos metros del lugar con un amigo profesor de educación física y entrenador personal. Yo estaba vestida con una pollera muy cortita que hacía lucir mis torneadas piernas, llevaba un top sin corpiño por lo que se adivinaban a trasluz mis pezones. Noté que mi excompañero de estudios estaba embobado admirándome. Con un poco de vergüenza le conté que me quería sacar unas fotos, pero vestida con muy poca ropa o más bien desnuda, pero fotos cuidadas del estilo de una modelo (no me animé a decirle que mi esposo quería que me sacara fotos desnuda) asi que le conté que las fotos eran para mi esposo y le pregunté si el con la colaboración de su amigo estarían dispuestos a tomarme fotografías de modelo, para mi esposo que estaba trabajando lejos en ese momento.

Sumamente excitado dijo al momento que si pero que no era necesario hablar con su amigo, que le pediría que lo dejara solo en el departamento. Insistí que quería que no estuviéramos solos pues temía que él quisiera ir más allá conmigo. Me prometió que se contentaría con ver mi cuerpo desnudo y no se propasaría. Insistí que solo con el no haría nada, que hablara con su amigo y si estaban dispuestos haríamos las sesiones de fotografía. Con resignación Jorge aceptó, quedando en llamarme al otro día para combinar el encuentro.

A las dos horas recibo un llamado en mi celular. Era Jorge que me llamaba para decirme que había hablado con su amigo Luis y que este aceptaba encantado. Estaba tan entusiasmado que quería hacer las fotos ese mismo día. Le contesté que tuviera calma que primero tenía que prepararme adecuadamente, buscando prendas audaces que lucirlas en las fotos, por lo que programamos el encuentro para el otro día a las 15.00 horas.

Al llegar a mi casa se mezclaban emociones intensas y contradictorias, una rara mezcla de excitación, incertidumbre. Me preguntaba qué pasaría cuando estuviera vestida asi ante ellos. ¿Como reaccionarían? ¿Como me sentiría yo ante dos hombres atractivos y excitados? Esa noche cuando mi esposo me llamó le conté de mi encuentro con mi amigo Jorge y en lo que habíamos quedado, aunque el supuso que era una historia que yo estaba inventando para excitarlo, no imaginaba que era cierto y que al otro día iba a estar completamente desnuda ante dos hombres.

Al otro día puntualmente llegué al departamento, Jorge me presentó a su amigo Luis, de unos 30 años, muy atractivo, cuerpo atlético, ojos verdes y cara de niño. Me saludó con un beso en la mejilla y noté que sus labios se quedaron más tiempo del debido como si quisiera comerme en ese instante. Ambos lucían shorts y musculosas, preguntándome al mismo tiempo si no me molestaba si se quitaban sus musculosas por el calor reinante. Primero pensé en negarle el pedido, pero luego pensé que no tenía sentido si de todos modos ellos me verían desnuda a mí. Al instante se quitaron sus musculosas y pudo observar sus excelentemente trabajados torsos. Un leve cosquilleo invadió mi cuerpo.

Traté de sustraerme a una incipiente excitación explicándole lo que quería mi esposo. Que las fotos no serían de desnudos totales sino de sugerencias y que luego ellos podían trucarlas para que yo apareciera como una puta.

La primera foto fue recostada sobre la cama de Jorge exhibiendo mis hermosas piernas. En otra me senté tomándome de las rodillas de tal forma que quedaba a la vista mi tanguita negra metida en mi vagina, viéndose parte de los labios vaginales. El clima comenzó a calentarse a juzgar por los bultos que crecían debajo de los shorts de los chicos.

Para la tercera foto, me quité la pollera, y la tanga (sostén no llevaba), me coloqué un par de ligas, y con la solera negra traté de tapar mi vagina, cosa que no conseguí y al ponerme en pose sobre la cama, era exhibida directamente a los ojos de los chicos. Flashearon como cinco veces, en cuatro de ellas de cuerpo completo con rostro y la última ocultando mi rostro.

Luego saque de mi bolsito un baby doll. Entre a la habitación contigua a cambiarme. Me desnudé completamente. A través de un espejo observé como los chicos me espiaban y se tocaban la entrepierna, pero no me inmute. El baby doll era transparente sobre mi cuerpo desnudo. Mis pezones erectos eran perfectamente observables a través de la gasa.

Uno de los chicos me sugirió sacarme una foto en la misma posición que la segunda foto, es decir sentada tomándome la rodilla. Dudé puesto que me di cuenta que de esa manera mi vagina quedaría completamente a la vista de los dos chicos, pues no llevaba puesta ropa interior de ningún tipo. Luego pensé que mi esposo me había pedido fotos muy audaces por lo que acepté la sugerencia y me coloqué en la posición solicitada. Mi vagina en forma completa era exhibida directamente a los ojos de los excitados chicos.

Luego saqué del bolso una blusa de tejido completamente transparente. Fui nuevamente a la habitación contigua y me desnudé completamente. Esto ya me estaba excitando más de lo que me gustaría admitir. Lo hice lentamente mientras observaba como los chicos me espiaban. Me puse la blusa y me exhibí para las fotos. Era como estar desnuda dado que se observaba sin dificultad mis pechos y mi vagina.

Jorge me dijo que para poder trucar correctamente las fotos debía tomarme alguna completamente desnuda. Ya estaba muy excitada y no puse reparo en aceptar, pues la camisola de hilo que tenía puesta no tapaba absolutamente nada, así que mucho no cambiaría. Me quité delante de ellos la prenda. Me recosté boca arriba sobre la cama y abrí las piernas exhibiendo provocativamente mi vagina.

Me tomaron varias fotos en esa posición. El clima se volvió intensamente sexual. Los chicos se tocaban a través del short sus miembros sin tapujos. Noté que las cosas se estaban yendo de las manos por lo que decidí poner fin a la sesión de fotos. Me incorporé de la cama y tomé mi ropa para vestirme. Entonces Luis me dijo que para poder trucar las fotos y que yo apareciera con otro hombre era necesario sacar fotos a un hombre o dos desnudos, ofreciéndose ellos como modelos.

Les dije que tomaran alguna foto de algún hombre tan habituales en internet, pero Jorge me dijo que el trucamiento de esa manera sería muy evidente pues el fondo de le escena, los matices de luces y las sombras serían diferentes, por lo que sugerían que uno de ellos o los dos se desnudaran para así sacarse fotos y utilizar a posteriori esa foto para el trucamiento.

Estuve a punto de decirle que se sacaran las fotos entre ellos, que no era necesaria mi presencia, pero llevada por la excitación que invadía mi cuerpo y deseosa de ver esos viriles cuerpos desnudos, acepté. Discutieron entre los dos acerca de quien se desnudaba primero y luego me preguntaron si tenía inconveniente que se desnudaran los dos. Acepte dominada por la excitación y el morbo.

A los pocos segundos ambos se encontraban completamente desnudos. Sus miembros completamente erectos denotaban la enorme excitación que los embargaba.

Sentí que mis líquidos vaginales se deslizaban tenuemente por mi entrepierna. Quise detener todo, no estaba segura si podría controlarme y no quería engañar a mi esposo, pero la calentura que en ese momento sentía era mucho más fuerte.

Me pidieron me recostara desnuda sobre la cama, lo hice sin dudar. Luis se acostó a mi lado y Jorge comenzó a sacar las fotos de ambos desnudos, pero sin posición sexual. Jorge me propuso que para que el trucaje resultara más fácil imitara poses sexuales con ellos. Acepté, pero con el límite de que no pasaría más que de simples insinuaciones.

La primera de las fotos sugerida, era que simular que yo estuviera practicándole sexo oral a Luis. El enorme miembro se situó a la altura de mi boca. Lo introduje, pero sin tocarlo, por lo que debí abrir grande mi boca pues su miembro sobrepasaba 7 cm. de ancho. Una vez que salió la foto, retiré mi boca. En la foto saldría como si yo estuviera succionando el mimbro de Luis.

En la otra foto me sugirieron que simuláramos que Luis me practicara sexo oral. Me recosté en la cama con las piernas abiertas. Luis situó su boca sobre mi vagina y su lengua comenzó a jugar con mi clítoris. Traté de detenerlo, pero era tanto el placer que me provocaba que lo dejé hacer. Una vez que salió la foto, la escena se interrumpió.

En otra foto me sugirieron que el pene de Jorge penetrara mi vagina. Acepte con la condición que la penetración sea sugerente y sin movimiento posterior. Me coloqué al borde la cama con las piernas abiertas. Jorge acercó su miembro e introdujo nada más que la punta. Mi vagina latía ansiosa como queriendo tragárselo todo. Deseaba ser cogida, pero me contenía. Una vez hecha la toma, Jorge resignado retiró su pene.

La otra foto sugerida era yo sentada arriba del miembro de Luis y que a la vez le hiciera sexo oral a Jorge. La foto se sacaría a través de un espejo estratégicamente colocado. Con muchas dudas, pero llevada por la tremenda excitación acepté.

Jorge se acostó boca arriba en la cama, yo me senté sobre su pene penetrando el mismo en mi vagina hasta la mitad. Luis puso delante de mi boca su enorme miembro. Lo tomé con mi mano y lo introduje en mi boca, pero esta vez, toqué el miembro con los labios y la lengua. Sentí enseguida que el pene de Jorge se movía, quise oponerme y suspender todo pero era tal la excitación que deje que siguiera. Comencé a practicarle sexo oral a Luis y me abandoné al placer. Era directamente cogida por un hombre mientras chupaba el pene de otro. ¡Estaba cogiendo con dos hombres!

Los tres nos olvidamos de las fotos y se convirtió la escena en una verdadera orgía como nunca imagine participar. La excitación de Luis era tal que no pudo aguantar y pronto torrentes de semen me ahogaban. Traté de tragar todo lo que pude. El orgasmo de Luis fue tan explosivo que lo sentí en todo el cuerpo. Un enorme escalofrío recorrió mi cuerpo. Sentí un torrente líquido que se deslizaba por mi vagina. Jorge estaba terminando mientras yo seguía relamiendo la pija de Luis. Pronto no pude soportar más, e innumerables explosiones de placer invadieron mi cuerpo y luego una profunda relajación y un ensueño.

Cuando despierto, me doy cuenta que estoy completamente desnuda en la cama y a ambos lados, los cuerpos desnudos de Jorge y Luis. Me sentía una verdadera puta. Sus pijas dormidas pronto estaban erectas gracias a mí, los desperté a ambos con una mamada doble. Cuando sus pijas estuvieron bien duras nuevamente, me dediqué a cabalgar la de Jorge, mientras Luis comenzaba a meterme primero un dedo en el culo, luego dos… y finalmente apoyó su glande en la entrada y presionó hasta sentir como entraba en mí.

Así estuvimos un largo rato, primero me cogieron así, después intercambiaron posiciones. En el medio yo les chupaba la pija para lubricárselas, hasta que Luis fue el primero en llenarme el culo de leche.

Jorge siguió cogiéndome un rato más, en varias posiciones, hasta que finalmente, mientras me tenía patitas al hombro y alternaba penetraciones en mi vagina y mi culo, terminó llenándome de leche el culo. Esa tarde recibí la mayor cantidad de leche en el culo que me dieron en toda mi vida.

Descansamos un rato más, mientras hablábamos de lo bueno que había sido esta experiencia y que sin duda deberíamos repetirla.

Agotada me bañé, me vestí y me fui a casa, quedando con Jorge en que me llamaría cuando estuvieran preparadas las fotografías.

Quedé muy excitada por la experiencia. A la noche me llamó mi esposo y me preguntó si me había sacado las fotos. Le contesté que sí. Mi esposo me dijo que para abonar su fantasía le contara que las fotos me las habían sacado mis dos amigos. Le seguí la corriente contándole todos los detalles. Mi esposo se re excitó a través del teléfono, masturbándose escuchando mis aventuras con mis amantes, nunca me imaginé que a él lo excitaría tanto imaginarme cogiendo con otros dos hombres que no fuesen él… y a los pocos minutos de mi relato, escuché los jadeos que indicaban que había terminado.

Creo que ese fue el verdadero comienzo de nuestra nueva vida sexual, ambos gozábamos a nuestra manera… pero sin dudas, los dos lo hacíamos de la mejor manera posible, y cada uno con lo que más lo excitaba.

Al otro día me llamaron nuevamente Jorge y Luis pidiéndome que fuera nuevamente al departamento para que viera las fotos. Me vestí muy provocativamente y fui a ver a los chicos. Para mi sorpresa bajó a abrirme la puerta del edificio un chico muy atractivo llamado Rolando que dijo ser amigo de Luis y Jorge.

Pero esa… es otra historia.