Capítulo 3

En los últimos días, Alejandra ha venido sintiendo cierto malestar, todo lo que comía le caía mal, presentaba nauseas, vómitos, bastante dolor de cabeza y de carácter estaba insoportable.

Es que anda con el deseo de quedar embarazada por segunda vez, ya que en el colegio donde asiste su hija Florencia hay una epidemia de madres embarazadas y por contagio le entraron las ganas a mi mujer de verse con panza.

En las últimas semanas se mostraba más caliente y demandante que de costumbre por el solo hecho de quedar preñada. Y en el plano sexual me exigía más de la cuenta dejándome exhausto!!.

Al principio con esos síntomas pensé que lo había conseguido y que estaba en estado de gestación aunque por nuestra ansiedad hicimos muchos tests de embarazo y todos daban negativo. Estábamos desconcertados, porque esos síntomas que presentaba se parecían mucho a los de un embarazo.

Entonces fue a su ginecóloga, quien le hizo las pruebas correspondientes y todo resultó ser falsa alarma.

Por recomendación de la doctora, Alejandra debió ir con su médico de cabecera para hacerse un chequeo general ya que no era algo normal todo lo que manifestaba.

Entonces haciendo caso, sacamos un turno y asistimos al lugar, yo junto a ella acompañandola en todo momento.

Por orden de su médico, el primer estudio en hacerse fue un análisis de sangre y orina, para después electro cardiograma y a la semana siguiente vendría el último: ecografía abdominal.

Llegamos a la clínica y tras anunciarse esa tarde en la recepción nos sentamos a la espera de su turno.

La llamaron y pasó donde el personal se lo indicó. Y como no se permite la entrada de acompañantes Ale entró sola y yo me quedé afuera, en el pasillo a escasos metros cuidando sus pertenencias aguardándola expectante.

Ya estando adentro, la enfermera le pidió que se quitara la ropa y que se acostara en la camilla y Ale lo hizo al pié de la letra. Se sacó el vestido suelto y el corpiño quedando solo con la bombachita puesta y así se acostó en la angosta camilla.

Nerviosa y cubierta con una sábana, quedó sola a la espera del ecógrafo para que le realice el estudio pertinente.

A los pocos minutos un masculino se hizo presente y saludó. Ale no podía ver a la persona ni él a ella ya que estaba detrás de una cortina.

El ecógrafo, comenzó a hacerle las preguntas de rigor: como se sentía, si cual era el motivo para hacerse el estudio y cosas por el estilo. El preguntaba y Alejandra respondía mientras escuchaba al profesional usando el teclado de la computadora, redactando todo lo que mi señora le decía.

Una vez finalizado el informe, el hombre corrió la cortina y recién ahí pudieron verse.

Era un joven profesional que no alcanzaba los 30 años de edad.

Tomó la silla y se sentó a un lado de la camilla. Luego de ponerse unos guantes de látex levantó la sábana para comenzar el exámen pero al verla como estaba inmediatamente se disculpó.

_Perdón señora, no sabía que se había quitado toda la ropa, por lo general solo se descubren la parte del abdomen.

Mientras le dijo eso, algo nervioso trató de acomodar la sábana para tapar la parte de arriba dejando solo al descubierto el lugar en donde debía de hacer el estudio.

_Es que la enfermera me pidió que me sacara la ropa pero no hay problema._ le dijo Ale como para descontracturar el momento.

Para ese entonces la situación la había puesto bastante inquieta, por así decirlo. Ella es así cuando se siente a gusto con un hombre, y aparentemente ella sintió cierta atracción por él.

El doctor rápido de reflejos, luego de escuchar de la boca de mi mujer que «no había problema», dejó de taparla y la dejó totalmente al descubierto ante sus ojos.

Cabe recordar que ese día Ale llevó puesto un conjunto de ropa interior de color blanco, aunque en ese momento acostada en la camilla ya solo tenía la parte de abajo porque al quitarse el corpiño sus pechos estaban al aire libre.

_Le voy a poner gel para hacer la ecografía, lo va a sentir un poco frío, no se asuste_ le dijo el joven doctor.

Ale asintió con la cabeza pero sin responder nada. Entre lo frío del gel y las manos grandes del médico sus pezones la delataron: se endurecieron automáticamente y el cosquilleo en su vagina había comenzado de forma natural.

Mientras le pasaba el aparato por el abdomen, el doctor estaba en silencio pero ya había notado la excitación de Ale, porque todo su cuerpo estaba erizado por el tacto del profesional.

Luego de unos minutos le dijo que «En apariencia estaba todo normal», y fue ahí cuando Alejandra abrió los ojos y lo miró, porque a decir verdad no quería que ese momento terminara, simplemente porque estaba disfrutando mientras él la tocaba.

Ramos tomó un rollo de papel y comenzó a limpiarla quitando suavemente el gel que tenía esparcido por el abdomen y no le sacaba la vista de sus pechos. El chico estaba tan entretenido que ni siquiera se había dado cuenta que ella lo estaba mirando a la cara.

Intentando prolongar el momento y a modo de descuido Ale apoyó su mano derecha sobre la pierna del médico y éste entendió el mensaje.

Entonces se quitó los guantes y comenzó a acariciarla muy suave con sus dedos. Estaba loco por esas tetas grandes de rosados y erguidos pezones y se concentró en ellos con pequeños pellizcos para después tocarlos con más soltura ya que ella se lo permitía. Luego bajó y le apoyó su mano en el vientre, y como mi rubia no decía nada exploró un poco más, bajó y notó que ya estaba algo mojada.

En tanto Ale, quien tenía su mano apoyada en su pierna, comenzó a acariciarlo y a buscar algo más grande y duro.

Al llegar ahí…, notó que el doctor Ariel Ramos tenía la pija totalmente parada por toda la situación.

Ale se la apretó fuertemente mientras él comenzó a meterle un par de dedos en la vulva, y con tal intromisión mi mujer empezó a gemir, tanto que el doctor tuvo que taparle la boca para callarla.

El bulto de Ariel sobresalía de su pantalón, venía bien dotado al parecer. Y no era para menos. Era algo excepcional encontrarse con semejante milf rubia necesitada.

Mientras le introducía delicadamente los dedos, sacó la mano de su boca para preguntarle si se sentía bien a lo que Ale dijo Sí con la cabeza, extasiada, con los ojos cerrados.

Dió todas las señales de estar más que lista para el apareo, entonces el médico dejó de tocarla.

Acto seguido y con sutileza le bajó la tanga y luego la arrastró hacia él, quedando las caderas de mi rubia al borde de la camilla.

Levantó sus piernas y Ale sintió como la lengua de Ariel comenzó a lamerle la concha y después el culo.

Ale seguía con los ojos cerrados y disfrutando de lo que le estaban haciendo. No tenía en sus planes que alguien esa tarde le propicie semejante placer en una incómoda camilla de clínica.

Ariel, el doctor, muy hábil de lengua la hizo acabar de un modo precoz, sorprendiendola.

Entonces volvió a preguntar: _Alejandra se encuentra bien?_ Y ella sin omitir palabra volvió a asentir con la cabeza.

Ambos querían seguir. A los pocos segundos Ale sintió como poco a poco le fue introduciendo la pija.

Al principio solo metió la cabeza, tanteando terreno. Jugó unos minutos así, prolongado el momento hasta que por fin se la metió toda.

A Ale le gustaba tanto que ni bien lo hizo gimió mas fuerte que antes, y ahí fue cuando al escucharla quedé en estado de alerta. Y como no había nadie más en la sala de espera, miré que nadie viniese, me levanté y apoyé la oreja en la puerta del consultorio.

_Dale… que esperas!!_ le ordenó ella y Ariel le hizo caso. Recuperó fuerzas y comenzó a meterla y a sacarla de una manera más brusca. Ya le perdió todo el respeto y si ella quería que fuera violento entonces así sería.

Escuché como Ale comenzó a gemir en forma desesperada y porque la cogía muy fuerte y de un modo tan parejo que me causaba envidia.

Entonces le preguntó: _Usted se cuida? Toma pastillas?

Yo sabía el porqué de la pregunta, seguramente estaba en el informe que Alejandra estaba buscando quedar embarazada.

A lo que ella respondió: _Qué te importa !! Llename con tu leche Papito Hermoso!! embarazame… quiero un hijo tuyo!!

Lo apretó fuerte liando sus piernas a la espalda del joven y el doctor le hizo caso, no tuvo escapatoria y le acabó bien adentro como Alejandra se lo pidió.

Le largó más leche que un toro reproductor, se quedó un momento quieto hasta que le dejó hasta la última gota de esperma en lo profundo y ahí recién Ale liberó sus piernas para soltarlo.

Momento después cuando todo terminó se levantó el pantalón y acomodó su ropa, en cuanto mi mujer no dijo nada. Estaba muda y con las piernas temblando.

Cuando se repuso, se bajó de la camilla, buscó su tanga blanca en el piso y se vistió.

Tomó su cartera, acomodó su cabello y se quedó parada mirándolo sin decir absolutamente nada.

El doctor Ramos le devolvió la credencial de la prepaga que estaba sobre el escritorio y la acompañó hasta la salida.

Al escuchar sus inconfundibles pasos con esos finos zapatos con tacos acercarse hacia la puerta me fui raudamente a sentarme, fingiendo no saber lo que había pasado dentro del consultorio.

Ramos abrió la puerta y Ale al darse cuenta que levanté la vista para verlos dijo en voz alta para que se escuchara: _Muchas gracias doctor…, que tenga una buena tarde_ simulando ser una dama recatada y de buenos modales.

Vino a mí, me tomó de la mano y salimos de la clínica.

Ya camino a casa le pregunté como había salido el estudio.

_En apariencia todo bien, los resultados me lo enviarán por mail y luego tengo que llevarlos al médico de cabecera para el informe final.

_Pero te sentís bien?_ Volví a preguntarle, esperando que me cuente algo pero no soltó palabra.

_Si amor, me siento mejor que nunca!!. Gracias por cuidarme, Te amo.

Pasaron unos días y los resultados todavía no llegan, así que no sabemos a que se debe todo el malestar que Ale ha estado sintiendo.

Lo que si quedó en claro es que en ese consultorio el doctor Ariel Ramos le sacó las ganas de tener sexo conmigo ya que después de aquel día no volvimos a tener relaciones sexuales.

En cuanto a ellos dos se siguen viendo a escondidas. La noto rara, pero hay cierta felicidad en su rostro. No caben dudas que se sigue acostando con el joven doctor.

Ahora me resta esperar si Ramos la deja embarazada o no.

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